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domingo, 15 de agosto de 2010

VENEZUELA NO ES UN DESTINO RECOMENDABLE PARA HACER TURISMO

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Alguien -con sentido común- no recomendaría a Venezuela como destino turístico por razones de seguridad. Sería hacerle un daño a ese turista y hasta exponerlo a la muerte. Pero si esta misma semana una jugadora de Hong Kong -en plena competencia internacional en Caracas- fue herida por una bala. La información la dio el vicepresidente del país -Elías Jaua- quien dijo que la deportista había sido herida por una bala fría (o muerta) en pleno juego. Bala es bala. La pregunta es, ¿cómo y por qué le dispararon?

Y 80 chavales fueron asaltados cuando iban en camino a un campamento vacacional en Higuerote, zona de playa cercana a Caracas. En las universidades públicas o privadas, los delincuentes entran a las aulas y asaltan a los estudiantes en plena clase. Lo mismo ocurre en consultorios médicos y en clínicas y hospitales. No queda un lugar que no esté expuesto al ataque.

Cuando Valentina Quintero opina que el turismo en Venezuela bajó en 50%, es absolutamente creíble porque ella es una experta en la materia y hay que reconocerle lo mucho que ha hecho por el turismo nacional.

No muestro la polémica foto de la morgue de Bello Monte -con muchísimos cadáveres (de a dos en una camilla y algunos tirados en el suelo) a la espera de un patólogo- porque es una imagen dantesca. Verla da escalofríos. Parece el testimonio fotográfico de una guerra. Inimaginable algo así no estando en guerra. Es el producto de la inseguridad.

En Venezuela matan o hieren por un BlackBerry o por cualquier tontería. Hoy en día el uso del BlackBerry en las calles venezolanas es un casi seguro pasaje a la muerte o el ir a parar, herido, a un hospital. Lo usan, en la calle, los insensatos a sabiendas de lo que les espera. Es muy estresante vivir en un país donde no puedes usar cualquier cosa que llame la atención, puede ser desde algo muy costoso hasta un abalorio que te lo arrebatan por pura maldad.

A lo anterior se le agrega que si el destino turístico -o de negocios- es Caracas, el turista no debe usar el metro. En este medio de transporte, masivo, asaltan en las escaleras y en los andenes, pero lo más grave es que grupos de varios delincuentes -armados- toman un vagón repleto de pasajeros y les quitan todas sus pertenencias sin que las cámaras de seguridad alerten al personal del Metro de Caracas para que los delincuentes sean detenidos. Como el delito queda impune, se repite a cada rato. Se habla de complicidad interna. Desde hace un tiempo, usar el metro de Caracas -otrora orgullo de la ciudad- es vivir una angustia terrible porque, como en una ruleta rusa, no se puede saber qué vagón será el próximo blanco de un delito que no entiendo por qué no lo puede controlar un gobierno formado por militares.

Con hechos como éstos, es imposible hacer turismo en un país de muchas bellezas naturales -exóticas bellezas- como la Gran Sábana, Los Roques, Mérida, La isla de Margarita y unos llanos espectaculares que se pierden de vista ante nuestros ojos y donde he visto los pájaros más hermosos.

La Gran Sabana

Archipiélago de Los Roques

Andes venezolanos: nieve eterna y el frailejón, planta típica -aterciopelada- del lugar

Inmensas playas en la paradisiaca Isla de Margarita

Llanuras venezolanas donde el ganado y las aves conviven en paz a diferencia de los seres humanos

Lo triste es que hoteles y bellas posadas están quebradas -o al borde de la quiebra- y eso se traduce en más desempleo.

El gobierno debe sincerarse con el resto del mundo porque queda muy mal cada vez que un turista es herido o asesinado en Venezuela, como en el caso de la jugadora de Hong Kong, Cheuk Woon Yee, cuya delegación decidió -con mucha razón- abandonar la competencia y el país apenas la chica dejó la clínica donde estuvo internada. La competencia fue mudada a los estadios de una base militar, es decir: a una burbuja. El problema es que esa burbuja no da para proteger a venezolanos y extranjeros.

Se sale a la calle sólo por necesidad a sabiendas de los miles de riesgos que se corren. De los que salen a divertirse, muchos no regresan o lo hacen sin lo que llevaban al salir de casa. Pocos venezolanos no han vivido el horror de la delincuencia.

La verdad hay que decirla cuando la vida de seres humanos está en riesgo. No sé qué hará el gobierno, pero las cosas no pueden continuar así y no crean que un triunfo de la oposición en las elecciones parlamentarias del 26-S va a resolver un problema que está muy avanzado y que no tiene solución inmediata porque se alimenta de muchos problemas sociales (que son los más graves) y hasta políticos. Desde hace mucho tiempo pienso que sólo las generaciones de venezolanos -educados en otras culturas- son las únicas que le pueden devolver a Venezuela el vivir civilizadamente. Esto incluye -entre otros aspectos- el vivir con seguridad, ésa que sí existe en otros países.

El fin de este post es no seguir exponiendo la vida de inocentes turistas extranjeros. Varios han muerto, en Venezuela, durante un asalto ocurrido en diferentes regiones del país. No me refiero en este post a los venezolanos porque éstos conocen bien lo que está sucediendo y si no intentan implementar sus propias medidas de seguridad, es bueno que tengan la certeza de que nadie lo hará por ellos ya que las campañas de prevención -oficialistas y opositoras- no existen. Promesas y más promesas cansinas desde hace años -de ambos bandos- es lo que hay. Eso no salva vidas, mucho menos la de un extranjero, común y corriente, que no está al tanto de la realidad del país que una deshonesta agencia de viaje le vendió como un paraíso.

Carmen Guédez

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