martes, 19 de mayo de 2015

Pablo Iglesias y los presos políticos de Venezuela

Hasta hace poco, a Pablo Iglesias no le interesaba el tema de los presos políticos de Venezuela y ahora, tímidamente, se pronuncia al respecto.

En el otoño del 2014, Lilian Tintori -esposa del político venezolano Leopoldo López- le pidió a Pablo Iglesias -líder del partido Podemos- que interviniera ante Nicolás Maduro para lograr la libertad de su esposo, uno de los presos políticos más emblemáticos del chavismo. Iglesias ni siquiera le respondió a la señora Tintori, al menos no lo hizo en esa oportunidad.

Un giro acomodaticio
Resulta que España -con Felipe González a la cabeza- se ha pronunciado a favor de la libertad de los líderes políticos que están presos en las cárceles de Venezuela (Leopoldo López y Antonio Ledezma, entre los más conocidos) y esto ha hecho mucho ruido. Iglesias -que no es tonto- se ha percatado de que su silencio y su falta de solidaridad con los políticos detenidos, lo sitúa lejos de lo que se considera democracia y -a sabiendas de que su relación con el chavismo lo ha perjudicado mucho en España- ha dado un giro y se ha declarado en contra del encarcelamiento del alcalde Antonio Ledezma. Se cuidó de nombrar a Leopoldo López. ¿Por qué? Eso llama mucho la atención.

Iglesias rechazó y condenó, en una entrevista reciente, "el que alguien por sus ideas políticas pueda estar en prisión". 

En dos oportunidades, Pablo Iglesias ha mencionado el caso del alcalde AntonioLedezma, pero no el de López, no abiertamente.

Lo políticamente correcto
Sin embargo, para quienes han seguido la corta -pero meteórica- trayectoria política de Pablo Iglesias, es obvio que la solidaridad con los presos políticos de Venezuela es un giro acomodaticio de cara a las elecciones generales de España 2015 y a las elecciones del próximo 24-M. Es un gesto que, de sincero, no tiene nada. Es parte de lo políticamente correcto para llegar a La Moncloa.

Hay que recordar que los eurodiputados de Podemos no votaron a favor de una resolución del Parlamento Europeo condenando "la represión y la violación de libertades del gobierno de Nicolás Maduro”.

Podemos y Pablo Iglesias se adaptan
Iñigo Errejón -número dos de Podemos- y Pablo Iglesias se han dado cuenta de que la política no es un traje hecho a la medida y, por lo tanto, hay que adaptarse. El guión de la política es siempre el mismo y quien no se ajuste, se tiene que ir, como sucedió con Juan Carlos Monedero

Pablo Iglesias quiere ser un presidente europeo. El tercermundismo ya no mola. Por lo tanto, tarde o temprano, tendrá que fijar posición frente a su amigo Nicolás Maduro y en ello se incluyen los presos políticos y la libertad de expresión en Venezuela. Después de todo, Pablo Iglesias formó parte -con su asesoría- de los lineamientos del gobierno de Maduro. También fue asesor del gobierno de Hugo Chávez. Iglesias es un admirador del chavismo. Es justicia decirlo a pesar de que, en Podemos, eviten hablar del tema.

Solidaridad tardía
Se dice que el papel, en Venezuela, de los profesores de la Complutense fue asesorar al chavismo para mantener a raya a los opositores. Verdad o mentira, Podemos y su líder han tardado mucho en solidarizarse con los políticos presos del gobierno al que asesoraron y por el que fueron muy bien pagados. Que no crea iglesias que engaña, a todos, con su tardía solidaridad a medias.

Son tantos los cambios necesarios en Podemos para ganar las elecciones generales, que Pablo Iglesias está cediendo muy a su pesar. Siendo así, parece que lo veremos enfrentado al chavismo, aunque en el fondo siga admirando al Socialismo del Siglo XXI instaurado en Venezuela por Hugo Chávez.

Por ahora, a Pablo Iglesias le empiezan a “preocupar” los presos políticos venezolanos. Es muy difícil dormir con la conciencia intranquila, gracias a una asesoría tan dañina para un pueblo. A menos que el buen pago, por los servicios de asesoría, sea un buen tranquilizante.

Los venezolanos tal vez perdonen a Pablo Iglesias el día en que éste les pida disculpas y se enfrente -con fuerza- a sus antiguos empleadores del caraqueñísimo Palacio de Miraflores.

Carmen Guédez
@TintaIndeleble