domingo, 29 de noviembre de 2015

¿Qué sería de mí si no escribiera?


Mi anterior post -La vida es como una noria- es un e-mail -ampliado y corregido- convertido en un post. Un e-mail que le envié a muy pocas personas. Se trata de un texto donde digo cosas -y menciono hechos- que, posiblemente, disgusten a algunos. ¡No me importa! Desde hace tiempo, decidí no esconder nada de mi vida porque, perfecta, no soy. Vivo las mismas alegrías y las mismas tragedias que viven otros y tengo, desgraciadamente, las mismas desavenencias (familiares) que tienen millones de familias. "El que esté libre de pecado, que lance la primera piedra". Lo único que me hace diferente -de los demás terrícolas- es que yo cuento casi todo y -desde el 2004- lo cuento en mi blog, que es tanto, como contárselo al mundo.

Tal vez, sea el morbo, lo que haga que otros me lean. Hace pocos días, un twittero -después de leer el TL de mi cuenta de Twitter- me dijo: "Buscaré tiempo y estómago para leer tu blog". Para mí, fue un halago, porque tengo conciencia, plena, de la fuerza y de la ironía de mi pluma. Nunca, antes, alguien había descrito tan bien a Tinta Indeleble, mi blog.

En 1986, el sabio José Luís Vethencourt -después de leer el monólogo, inicial, de mi obra "Encajes"- me dijo: "Carmen, ¿qué sería de usted si no escribiera". Lo mismo me pregunto yo.

Mi intención es seguir publicando, la mayoría de mis correos electrónicos, en este blog.

Carmen Guédez
@TintaIndeleble

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