domingo, 29 de noviembre de 2015

La vida es como una noria


La vida es es como una noria: un día estás arriba y, otro día, estás abajo. Mira, al que está abajo, como quisieras que te miraran cuando, el que descienda, seas tú.


El viernes -27-11-15- cuando albergábamos, un mínimo de esperanza, de que Guillermo   -mi exesposo y padre de mis dos únicas hijas-   mejorara (lleva 19 días en una UCI tras ser golpeado por un coche) nos dieron la noticia de que había aparecido la complicación pulmonar. Luís Enrique Palacios, me lo había advertido. Extraoficialmente, lo supe la tarde-noche del jueves 26-11-15 y me sentí tan mal por eso, que a las 5:00 hs. (del viernes) tenía (yo) más de 40 grados de fiebre y mucho malestar. A medio día -de ese viernes- mi hija, Eva, me avisó que su tío Leonardo (médico) había acordado (supongo que con nuestra hija, Rosalba, también médico) no aceptar más medidas extraordinarias para Guille.

Mucho antes -el miércoles 18-11-15- me despedí de Guillermo, con la esperanza de que no sufriera más en esa UCI, donde ha estado desde que ingresó el martes 10-11-15. Jamás aceptaré la vida artificial, ni para un ser querido ni para mí.

Un poco tarde, deciden optar por una especie de Buen Morir
Yo no hubiera hecho sufrir, tanto, a Guillermo, aunque Luís Enrique me jure que no siente nada. Van 19 días de angustia que, posiblemente, él perciba desde su ausencia (no puede hablar).

Por Skype, me comuniqué -el viernes 27-11-15- con Eva
Tenía los ojos rojos de tanto llorar por su papá. Ahí estuvimos -un ratito- Eva, Cardo, Olivia (la perrita andaluza) y yo, casi mudos -y agotados- sin mucho que decir ante tanto dolor.

Eva ha pedido estar sola, con Cardo y con Olivia, que le lame las lágrimas cuando la ve llorar. Y se queda tranquila, cuando Eva no llora. Mi hija no ha querido tener cerca, ni a sus amigas. Alguna alumna, la consuela. No ha dejado, de trabajar, ni un solo día, a pesar de los pesares. Ella prefiere estar “en contacto con mi papá”. Yo también he estado sola, pero algunos amigos sí que me han hecho falta. Salir, caminar, respirar, sí que lo he necesitado.

Agradezco
A los que nos han expresado su solidaridad. Y agradezco a los que me dicen algo positivo. Estoy hasta el hartazgo de los que -en momentos tan duros- buscan confrontación. Ya tengo suficiente con el hecho de que, la familia de Guillermo, me haga la vida imposible, agregándole al dolor (por Guillermo) un ingrediente más. No han tenido compasión -ni cristiana ni budista- por el hecho de que soy una paciente oncológica. A la tristeza, por el accidente y gravedad de Guille, se suma el problema con esa gente. No es poca cosa para mí. Quiero saber, ¿cuántas exesposas se preocupan tanto por su exmarido?

La novia de Guillermo -Naty- sí me lo ha agradecido. “Carmen, gracias por tu solidaridad”. Yo -por mi parte- he pedido apoyo y respeto para Naty. Va a quedar muy sola cuando Guillermo se termine de ir. Tuvieron un corto noviazgo, marcado -la mayoría de las veces- por la distancia geográfica: ella, en Puerto Ordaz y él, en Maracaibo. Fui yo quien le avisé, a Naty, del accidente.

Agradezco las verdades de Luís Enrique Palacios, por muy duras que sean. Y agradezco, infinitamente, su compañía.

Agradezco la compañía de Palmira Ric; preocupándose hasta por Eva -mi hija- a quien no conoce. Palmira es mi psicóloga-oncóloga de A Coruña.

Agradezco a tantos y tantos que -con buena fe- me preguntan por Guillermo.

Lo que no agradezco, ni por un segundo
El confrontamiento por lo del Buen Morir, me resulta cansino;  tanto  como  las críticas (disimuladas), al hecho de que Eva no haya viajado -desde Catalunya- para ver a su padre enfermo, hospitalizado en Maracaibo-Venezuela. Eso es asunto de ella. En cuanto al Buen Morir, al que no le guste, que deje un Testamento Vital; pero respeten mi manera de pensar, porque, ni es nueva (soy activista del Buen Morir desde 1986) ni es una moda para estar In.

Los que no me han llamado, ni me han escrito
Sus razones tendrán. No soy ni Dios, ni juez, para juzgar. Si lo de los ausentes, es por falta de solidaridad, no hay ningún problema, porque “Cuando la partida termina, el rey y el peón van a la misma caja” y como dice Luís Enrique Palacios: “Nadie ha salido vivo de este mundo”. Dicho por un médico -Palacios es médico- hay un 99% de probabilidades de que sea verdad.

Lo que digo, a continuación, no es apto para insensibles
- La persona que no sufre hoy, por un ser querido, sufrirá mañana.

- El ser humano que no muere hoy, morirá mañana, o pasado o dentro de 20 años, pero morirá.

(Lo digo yo, que bastantes enfermos -y familiares- he visto en mis tantas estancias en hospitales. He vivido y me he enfermado lo suficiente, para decir semejante 'barbaridad')

"No le hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti... o a los tuyos
Algún día, un familiar o un enfermo, estarán deseosos de recibir esa solidaridad que le negaron a una persona; solo porque era otro, el que sufría, u otro, el que se moría. Porque “Lo malo le pasa a los demás, nunca a mí”.

Los tiempos modernos han logrado un gran ¿éxito?
Crear una sociedad de insensibles, que todo lo solucionan desde un teclado o desde un móvil 'inteligente'. En casos como el que vivo -junto con mis hijas, por lo de Guillermo- se desea un abrazo de la familia, del amigo, o del vecino, cuando la distancia geográfica no lo imposibilita. Como en otros tiempos, cuando a la gente se la visitaba, y no se enviaban esos fríos e-mails, SMS o wasap.

Añoro esos años porque, entonces, la gente sí recordaba que la vida es como una noria.

Carmen Guédez
@TintaIndeleble

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