sábado, 7 de noviembre de 2015

Cuando el pederasta es una persona pública, de esas que llaman 'personalidad'


Una sociedad que apoya a un pederasta, es una sociedad enferma. Más difícil se torna el caso, si el victimario es un personaje público, de esos que son un referente para la sociedad.


Lo que escribiré, a continuación, no es una 'novelita'. Es mi respuesta al cruce de tuits que tuve -el día jueves 05-11-15- con el defensor de un pederasta. A ese hombre (el defensor) le respondo en este post.

Empiezo por decirle que soy activista en Violencia Sexual -entre otras causas- desde 1998. Muchas casos, dolorosos, he visto desde entonces.

Defiende, usted, a un hombre que está imputado por un delito de agresión sexual en la persona de su propio hijo, menor de edad. Su amigo estuvo detenido por ese caso y está en espera del juicio. Ya eso dice mucho. Los exámenes médico-legales -practicados al niño- arrojaron violación con penetración. En el marco de los exámenes médico-legales, el niño fue entrevistado por psiquiatras y psicólogos y narró todo lo sucedido. Leí esa experticia en el 2011 -me la enviaron a A Coruña- y le puedo asegurar que es lo más fuerte que he leído en toda mi vida porque eran las palabras del niño las que describían el horror vivido. Me costó mucho leer aquello.

En este larguísimo post voy a responder a su desmesurada reacción -en mi contra- para defender a un pedófilo y poner en duda la palabra de un niño que vio truncada su infancia por culpa de su propio padre. Lo que sucede es que ese pederasta es una de esas personas a la que llaman 'personalidad'.

Su reacción no me extrañó
Porque la sociedad -casi en su mayoría- prefiere negar estos hechos como un mecanismo de defensa ante la crueldad, ante lo anormal, porque es anti natura que un padre sea capaz de violar a su propio hijo.

Me dijo, usted, que no me hiciera eco de 'habladurías y de chismes'
Es que no me he hecho eco de nada que no haya sido probado. Una vez que la policía detuvo a ese hombre, fue enviado a prisión en calidad de imputado. Luego de leer la experticia médico-legal, hecha al niño, mi reacción como activista -de Violencia Sexual- fue colocarme del lado de la víctima porque no me cabe ninguna duda de la culpabilidad del padre de este niño. El activismo lo entrena a una para olfatear -sin error- un caso de pedofilia.

Me ha dicho, usted, que su cuñada es hermana de este pedófilo
Entiendo, entonces, su reacción. Se vuelve a repetir lo tantas veces vivido: la familia niega que su pariente sea un pedófilo y comienzan a buscar culpables en cualquier lado, menos en el entorno familiar que es donde, mayoritariamente, ocurren estas agresiones. Por cierto, también ocurren, casi siempre, de día. Lo dice un libro de AVESA.

Es rarísimo conseguir a una familia que apoye a la víctima. Así que su reacción -como cuñado de la hermana del victimario- fue la usual dentro de estos casos, nada extraordinario, nada que, desgraciadamente, no haya visto antes.

La familia del victimario se convierte en otra víctima más y muchas veces sufre el rechazo
Eso no es justo porque nadie es responsable de lo que hacen sus parientes. La familia de un pedófilo, solo se convierte en cómplice, a partir del momento en que se colocan del lado del victimario y descalifican a la víctima. Si la actitud de los familiares es la de no tomar partido, sin descalificar a la víctima, la sociedad no puede -ni debe- juzgarlos por unos actos de los que no son responsables. Eso es injusto. Los casos de pedofilia -donde el victimario es pariente de la víctima- hacen estragos en su familia. La divide, la deja herida de muerte.

Mi cuenta, enTwitter, está para denunciar
También me dijo, usted, que las redes sociales no deben usarse para ventilar ese tipo de hechos tan bochornosos. Le respondo que en su cuenta de Twitter, manda usted; pero en la mía, ¡no!

Uso mi Twitter para lo que lo considero conveniente, mientras no viole las normas de esa red social. El Twitter ha demostrado ser una excelente vía para la denuncia y, siendo este pedófilo, un peligro para la sociedad, hay que alertar a la población para que no dejen niños cerca de él. No uso las redes sociales para tontear.

Insiste, usted, en que ese hombre es inocente
Y que todo es un invento de su exesposa para vengarse de él. Hasta me nombró a 'Medea'. Salvo la mención de 'Medea', lo demás es más de lo mismo en el comportamiento de la familia y amigos de un pedófilo. El encubrimiento lo he visto mil veces. La familia -y los más cercanos- claman por la inocencia del victimario olvidando -de forma inhumana- el dolor de la víctima. Es un acto tan egoísta y tan macabro, que no puedo entenderlo. A mí me horroriza la gente como usted por su absoluta falta de empatía con quien debiera sentirla. Un título, la fama, los dos apellidos, la posición social y profesional, no son garantía de ser una persona honesta. Ahí está el caso del Dr. Edmundo Chirinos y el caso de Rosario Porto que, de pertenecer a la alta sociedad de Santiago de Compostela, pasó a ser la asesina de su hija.

¿Venganza de la exesposa?
Mire usted, si el caso fuera una venganza de la exesposa, ella podría inventar cualquier cosa, pero incluir al niño, en esa historia de violación, no y no. Eso resulta imposible porque cuando se denuncia abuso sexual en un menor, lo primero que advierten los psicólogos y psiquiatras es que el niño va ser interrogado y examinado físicamente y que vivirá -y revivirá- una situación nada grata. Después de esa advertencia, el representante legal del niño decide exponerlo -o no- a semejante trago amargo.

Una denuncia se puede retirar para no exponer al niño al tormento de ese tipo de denuncia. En este caso, la madre -supongo- accedió a continuar con la denuncia. El niño fue examinado e interrogado en solitario -obvio que sin la madre al lado- y no se puede subestimar a los que lo interrogaron porque son gente experta que se darían cuenta si el niño está actuando y recitando un libreto escrito por la madre o si, por el contrario, está diciendo la verdad. Usted piense lo que le sea más acomodaticio para dormir en paz, pero un niño no puede engañar a unos expertos y menos con un hecho tan fuerte como haber sido violado por su propio padre.

¿Hablar de practica sexual -anal o vaginal- puede entrar en el vocabulario de un niño?
Dice uno de los libros de AVESA, al referirse al abuso sexual infantil: “Los niños no hablan de algo que no conocen, como es el sexo”. Dígame usted -con argumentos de peso que nieguen lo que dicen los expertos como AVESA- si hablar de practica sexual -anal o vaginal- puede entrar en el vocabulario de un niño. ¿Lo cree posible hasta el punto de que, un crío, pueda mantener un teatro frente a expertos que lo interrogan? Si ese niño -tan hábil en mentir sobre algo que a su edad desconoce- existe, quiero conocerlo. Quien sí tiene herramientas para mentir, y manipular, es el victimario que, para completar el siniestro cuadro, es psiquiatra y esta precedido de un alto cargo que lo ubica como hombre honorable, hombre decente, hombre de familia, al igual que el muy 'honorable' Dr. Edmundo Chirinos, devenido en acosador sexual y asesino de una paciente. Cito, también, el caso del psiquiatra de las mujeres de la alta sociedad de Sevilla, hoy acusado por más de 20 pacientes por acoso sexual. Se trata del Dr. Javier Criado Fernández.

'Lo violó otra persona, pero no su padre'
Después de varios tuit en los que usted trataba de convencerme de la inocencia del pederasta, aceptó usted -a regañadientes- la posibilidad de que el niño haya sido violado, 'pero no por su padre'. Otra barbaridad de su parte, porque volvemos a los expertos: el niño no se puede inventar a un victimario, eso es imposible. Los que lo interrogaron, son veteranos, no son aprendices. Si el niño se inventa a otro victimario para no delatar al padre -algo absurdo porque cuando la víctima decide hablar, nada ni nadie lo paran- comienzan los retratos robot y una serie de preguntas de las que el niño no se podría haber salido con la suya. Deje la excusa de la madre para los ingenuos, pero no para mí que llevo rato largo mirando los ojos de víctimas de abuso sexual infantil.

'Esto no es un reality show'
En eso estoy totalmente de acuerdo con usted. Ni lo es, este caso; ni lo fue el de Edmundo Chirinos, del que todavía tengo información que jamás daré a conocer. Así se lo dije a la periodista Ibéyise Pacheco cuando me envió un correo pidiéndome información. 'Protejo los nombres de los pacientes de Chirinos y no voy a contar sus testimonios porque sería traicionar su confianza', le respondí. Varias veces le he pedido a la señora Pacheco que en las próximas ediciones de su libro, elimine la mención que hace de mí porque no me interesa aparecer en su libro y, además, esa cita no es mía. Está escrita en un estilo que no se corresponde con el mío y hay errores ortográficos que yo jamás cometería. Es una cita falsa que ella dice haber tomado del blog que abrí para el Caso Chirinos, blog que eliminé porque ya cumplió su función.

Nunca acepté dar entrevistas sobre el Caso Chirinos. Siempre he dicho que lo que tenga que decir, lo digo en mi blog y no en una entrevista que luego es manejada al antojo de quien la realiza.

Por si me envían a un matón para silenciarme
Casos tan graves -como el de su entrañable amigo- no son para hacer películas, ni series de televisión, ni para escribir libros. Son hechos demasiado dolorosos para comercializar con ellos. Nosotros, los activistas, trabajamos sin sueldo y con la eterna amenaza del victimario, de su familia y de sus amigos. Por supuesto que sé que el hermano de su cuñada me puede enviar a un matón para callarme. Como ya estuvo preso, conoce gente capaz de asesinar por una miseria. Tengo entendido -de muy buena fuente- que él conoce matones. Él, mismo, porta un arma. La misma con la que amenazó a su hijo para que no contara lo que le estaba sucediendo. Pero como soy listilla, hoy puse en conocimiento de un abogado -y de un policía- el impasse que tuve con usted. Por lo tanto, si muero de forma extraña -que no sea por mi cáncer- ya saben a quién y dónde buscar.

Su intento de descalificarme
'Estás mal, busca ayuda'. Es decir: estás loca.

De un hombre inteligente jamás he esperado la descalificación cuando no se está de acuerdo en algo. Dicen que la descalificación es el arma que esgrime aquel que no tiene razón. Dudo de su inteligencia, porque un ser inteligente razona y duda, duda y razona. Dudar es de sabios. La duda es necesaria. Usted no duda -ni por un segundo- a la hora de defender a ese pederasta. Sin embargo, no ha esgrimido una sola razón -lógica- para defenderlo. He dicho razón lógica. No suposiciones, hechos no probados o acusaciones -sin fundamento- a la madre del niño a quien, por cierto, no conozco. Ni siquiera sé su nombre. Me gustaría conocerla.

Cuando usted se dio cuenta de que no podía convencerme de la inocencia de ese pederasta, me descalificó. Nada más triste que no saber llevar una discusión con altura y terminar descalificando. Es el momento en el que el contrincante -a falta de argumentos- pierde la calma. Lo eliminé tarde de mi Twitter y de mi facebook. Debí eliminarlo mucho antes. ¿Para qué discutir con alguien como usted?

Supe, de ese caso, antes de que llegara a la prensa
Pero como no tenía pruebas, no publiqué nada. Tuve dudas. Consulté con una psicóloga -especialista en Violencia Sexual- que vive en Berlín y decidí callar, pero siempre mantuve la angustia de que aquello fuera verdad. No fue fácil callarme. Del Caso Chirinos pude publicar mucho material porque tenía muchas pruebas. Algunas nunca las publiqué.

Me sentí muy mal cuando vi -en la prensa- que el pederasta había sido detenido. Desgraciadamente, me percaté de que mis dudas no tenían razón de ser. Sentí pena por el niño porque la información, que habían enviado a mi correo, coincidía con lo que decía la policía y coincidía con la experticia médico-legal hecha a la víctima. La persona, que me envió la información, nunca más volvió a ponerse en contacto conmigo. Tal vez no me ha perdonado mi negativa a denunciar el caso.

¿Cómo puede, usted, saber que ese hombre es inocente?
- ¿Ha estado en todos y cada uno de los momentos de la vida de ese 'catedrático'?
- ¿Lo ha visto todo?
- ¿Ha podido entrar en su corazón y en su psiquis?

Tanto fanatismo irracional, me dice que el que debe buscar ayuda es usted. Yo me basó en pruebas, en una imputación y en un encarcelamiento por el caso de violación a su hijo. Me baso en lo que dicen los que examinaron al niño. Todo lo que sé, de ese caso, viene de los que hicieron la investigación legal.

Son muchos los pedófilos que hay en eso que llaman 'buenas familias'. Recuerdo el caso de un chico que vivía en La Lagunita -de apellido Nouel- detenido en el Retén de La Planta por un caso de pedofilia. Su familia es de mucho dinero. Por cosas de la vida, sé quién es su familia.

Yo los reto
Lo reto a usted -y a los hijos mayores de este pedófilo que defienden la honorabilidad de su padre- para que dejen a los niños de vuestros afectos -hijos, sobrinos, nietos- a solas, con este pederasta, ya que tan seguros están de su inocencia. Háganlo y después me cuentan.

Busquen ayuda en AVESA. En esa ONG están en la obligación de brindarle ayuda a la familia -y a los allegados- porque, por mucho que defiendan al pederasta, no son los responsables de su crimen.

Abusar sexualmente de un niño, equivale a las peor de las torturas y las secuelas son muy graves. Una sociedad, que apoya a un pederasta y descalifica a la víctima, es una sociedad enferma que ni siquiera mira de cara al futuro, porque de un niño, abusado sexualmente, puede salir un ser lleno de odio que, a su manera, le cobrará a esa sociedad el no haberlo protegido.

En los países del primer mundo se protege a los niños para no tener que construir cárceles. Pero parece que implorar protección para los peques, es mucho pedir en Venezuela.

Carmen Guédez
@TintaIndeleble

Recomiendo un libro de AVESA titulado “¿Sabes cómo atender casos de Violencia Sexual?”