miércoles, 23 de septiembre de 2015

Ni mediocres ni fanáticos

Muy duras las palabras, de Mario Vargas Llosa, de cara a las elecciones catalanas: "Una Cataluña independiente sería un país marginado, gobernado por mediocres fanáticos”.
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En libertad y en democracia, es de obligado cumplimiento el respetar la forma de pensar y de actuar de los demás. Entrometerse en la decisión de los catalanes, es tanto como entrar en casa ajena a decir cómo deben actuar los dueños de la casa. Se puede ser muy Nobel, pero eso no le da derecho, a Mario Vargas Llosa, de ofender con palabras tan despectivas como mediocres fanáticos.

Los catalanes, ni son mediocres ni son fanáticos
Decir eso, es de ignorantes. Por razones culturales -que todos conocemos- y que datan de muchísimos años, los catalanes no se sienten españoles; al menos, no todos. Tienen su propia lengua y sus propias costumbres. Los obligan a pertenecer a una España que les es ajena. Nos guste, o no; estemos de acuerdo, o no, los que no hemos nacido en Catalunya, no tenemos derecho a opinar. Yo me abstengo de decir lo que pienso porque respeto, profundamente, la libertad de los pueblos y de las personas. En este post, solo defiendo los derechos de los catalanes, no lo que yo preferiría para Catalunya si fuera catalana por nacimiento. Mis preferencias, me las guardo por respeto.

Los demás, sobramos
Vargas Llosa, como uno de los abanderados de la lucha por la libertad de pueblos oprimidos por dictaduras latinoamericanas -como Venezuela- mal puede hablar para cuestionar el derecho a la independencia que tienen los catalanes. Ellos, y solo ellos, tienen derecho a decidir. Los demás, sobramos. Que Vargas Llosa no olvide que existió un hombre llamado Simón Bolívar que le dio la libertad al Perú. ¿Qué tal si alguien hubiera llamado, a Bolívar, mediocre fanático?

Cuando los intelectuales se equivocan
Hay la mala costumbre de aceptar, lo que dicen los intelectuales, como si fuera santa palabra. En mi caso, no lo acepto. Los intelectuales también se equivocan y también se prestan para apoyar acciones en contra de lo que predican. Un señor que dice y se contradice, no tiene derecho a opinar sobre el derecho de los catalanes a separarse de España o seguir con España. Es que nadie tiene ese derecho. Lo considero un irrespeto para un pueblo que tiene la suficiente madurez para decidir su destino, que bueno o malo, siempre será mejor que vivir acatando lo que les imponen.

Que hablen las urnas, que decidan los catalanes
Lo que ellos dispongan, debemos respetarlo. Basta ya de la campaña de miedo que se está haciendo ante la inminente elección en Catalunya. La decisión -cualquiera que sea- se está tomando apegada a las leyes, por la vía del voto. Que nadie olvide que la soberanía, reside en el pueblo. En este caso, reside en el pueblo catalán.

Señor Nobel, querer independizarse no es un fanatismo ni un desafío. Es un derecho.

Carmen Guédez
@TintaIndeleble


1 comentario:

mono blanco dijo...

hola. Me parece que tienes todo el derecho a opinar aunque no hayas nacido allí. En cuanto a que la soberanía la tiene el pueblo catalán, como afirmas (y aquí sí que entras a opinar) hay quien piensa, creo que aquí se incluye a la Unión Europea, que la soberanía la tiene el conjunto del pueblo español. Parece que eso está escrito en la constitución española, aprobada también por el pueblo catalán. De todos modos parece que Catalunya está dividida en dos bloques, a favor y en contra de la independencia. En tu texto hiciste hincapié en las singularidades culturales de los catalanes, que son muy reales y valiosas, como pasa también con Galicia y Euskadi, por ejemplo. Pero también son reales -y profundos- los vínculos entre Catalunya y España. Es una simple opinión.