lunes, 21 de septiembre de 2015

La muerte de Carmen Balcells en medio de la civilización del espectáculo

Acabo de leer la noticia que conmueve al mundo de la literatura: Carmen Balcells ha muerto. La gran agente literaria se ha marchado, justo, en medio del huracán Vargas-Preysler. 
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Carmen Balcells ha fallecido en el mejor momento para la civilización del espectáculo. Qué cosas tiene la vida para que sea, precisamente Carmen Balcells, la fallecida en medio de ese huracán. Ella, que tenía a la discreción como bandera. Solo cinco o seis entrevistas dio en su larga vida inmersa en el mundo de la literatura.

Balcells representaba a cinco premios Nobel: Neruda, Aleixandre, García Márquez, Cela y Varguitas (Vargas Llosa)

Lamentando su muerte, me asalta el temor de que ¡Hola! se esté frotando las manos -de nuevo- con su fallecimiento, porque el Rey del Baldosín (Vargas Llosa) era uno de sus clientes y Patricia Llosa -su todavía esposa- era amiga de la Balcells, de ir a su casa en Barcelona. Tengo entendido que Patricia está fuera de España, pero si no lo está y se le antoja -con justicia- ir al velatorio -o a cualquier ceremonia posterior en recuerdo de la Mamá Grande- es muy probable que coincida con Varguitas, por primera vez, después de la sonada separación. Sería una situación muy incómoda para los dos. Una foto de la ex pareja, juntos, vendería millones de euros. Los medios de comunicación lo saben. Quien logre la instantánea, en exclusiva, tendrá un puesto en el Olimpo de eso que llaman 'famosos'. 
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De espaldas, Patricia Llosa en casa de Carmen Balcells
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Por otro lado, cabe la posibilidad de que Varguitas acuda, a rendirle honores a su agente literaria, acompañado de la Reina del Baldosín, lo que sería una inmensa imprudencia por parte del Nobel peruano. Pero de él, es de tontos esperar cordura. Si a Preysler -que es la que manda- se le antoja -aprovechando la ocasión del óbito- presentar su relación (con el Nobel) en el mundo de la literatura, ésta sería una oportunidad de oro para su puesta de largo en la sociedad de los escritores más glamurosos. Ni en la mejor novela podríamos soñar con un momento tan especial para decirle a los literatos: “Somos novios".

Resulta inimaginable lo que ¡Hola! le pagaría, a esta pareja de otoño, por las fotos, en exclusiva, de los dos juntos en el lugar donde se realice la ceremonia de despedida de Carmen Balcells o en el recinto literario donde se le haga un homenaje en los próximos días. Espero, que si van, no se agarren de las manos que es, sin duda, la toma -casi cerrada- que Preysler ha calculado como la más vendible. La que le asegura el mensaje subliminal de “Es mío y no lo suelto”. Quienes la conocen, dicen, que todo lo que ella hace está muy calculado. Que no da puntada sin hilo. Que su modus operandi lo borda muy bien. Preysler cuenta, además, con la complicidad de Varguitas, aunque él lo niegue y haga desmentidos.

Si la familia Balcells se percata del riesgo de convertir la triste despedida en un espectáculo, la ceremonia será absolutamente privada -como parece que va a ser- lo que sería muy injusto, tanto para con el recuerdo de la gran agente literaria, como para con los escritores a quienes ella representaba, 'sus clientes', como los llamaba. Entre otros, está Isabel Allende. Recordemos el apoyo que le dio Balcells, a Isabel, cuando su hija Paula enfermó. No es de extrañar que Isabel Allende atraviese el charco para estar en la ceremonia, de despedida final, de quien fue su amiga y agente literaria.

No imagino a la Balcells en el mundillo de lo peor del cotilleo, aunque sea indirectamente, dada su estrecha relación con Varguitas. Ella merece ser leída en un trabajo serio que analice el alcance de su obra como agente literaria y lo que representó para el boom de la literatura latinoamericana. Carmen Balcells se ganó el derecho de estar en las páginas dirigidas a la gente pensante. La presencia de Vargas Llosa y Patricia Llosa o de Varguitas e Isabel Preysler no son prudentes en tan triste ocasión. O va el Nobel o va Patricia, pero no los dos, para no dar de qué hablar. O no va ninguno, a pedido de la familia y de la misma Balcells a quien los velatorios no le gustaban. 
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El escritor peruano ya se despidió de su amiga y agente con un hasta pronto. Por razones de edad (79, del Rey del Baldosín) es un 'hasta pronto' más que seguro y más que cercano.

Como desconfío de los paparazzi de la revista ¡Hola! y de la Reina del Baldosín, espero que prive la cordura en Varguitas para que la muerte de la gran Carmen Balcells no se convierta en parte de ese espectáculo que, alguna vez, el Nobel peruano rechazó. 
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Y ahora, que la Mamá Grande descanse en paz. 

Carmen Guédez
@TintaIndeleble

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