domingo, 23 de febrero de 2014

Crónicas de una paciente oncológica

La página en blanco es el terror de un escritor. Para mí no lo ha sido, pero esta vez sí que lo es porque me dispongo a empezar a narrar lo que, tal vez, sea mi última narración. Aquí volcaré las crónicas sobre mi cáncer de mama.
23-02-14

Cuando mi abuelo Víctor (abuelo materno) estaba muy grave y la muerte se le venía encima dejando a mi abuela Eva -y a sus tres hijos- solos, comenzó a escribir. El tema fue la muerte. Su dedicatoria siempre me ha llamado la atención: “A vos, esposa idolatrada, dedico estos versos para que se los leas a mis hijos cuando tengan sed de lágrimas”. 
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Escribió muchos versos con rima y, al final, hay un verso inconcluso. Supongo que su cuerpo no le dio más para sostener la pluma. Ningún otro miembro de mi familia -estando enfermo- escribió sobre la muerte. Después de mi abuelo, soy yo la que está dispuesta a contar cómo se vive con un diagnóstico tan fuerte como es el de un cáncer y cómo enfrento a la muerte. No estoy en una etapa grave, pero estoy consciente de que la quimioterapia afecta a muchos órganos, entre otros, el corazón, y cualquiera me puede fallar. También me espera la fase de metástasis que casi nunca perdona.

Material sobre mi cáncer hay en este blog a partir del 2011, pero al tener plena consciencia de que el tiempo pasa en mi contra, debo intentar organizar ese material. No imaginan lo extraña que me siento apurando material sobre mi muerte o los recuerdos de los días de la quimioterapia, radioterapia o la operación; y tantos otros recuerdos. A veces me digo que no estoy obligada a hacer esto; pero desde que supe que tenía un cáncer, me sentí comprometida con mis hijas en dejar todo arreglado y expresar mi voluntad -a tiempo- para cuando llegue la fase final. También tengo un deber con la sociedad que poco -o nada- sabe sobre lo que es un enfermo (grave) y lo mucho que sufren sus cuidadores. Deseo transmitir la aceptación de la muerte para vivir feliz el tiempo que permita la vida. Admitida o no, la muerte llega. Por experiencia les digo que he sentido una gran tranquilidad al admitir -con tranquilidad- que voy a dejar este mundo. De no ser así, sufrirían mis hijas y sufriría yo. Me sorprendo de ver a la muerte, como la veo. Sencillamente, no hay otra alternativa.

Mi voluntad expresada en plenitud de mis facultades mentales
Cuando entre en la etapa crítica, quiero que me retiren todas las medidas extraordinarias que solo lograrán que sufra más. Será difícil para mis hijas, pero hay que prepararse para hacerlo. Tal vez esa fase final la pase en Cuidados Paliativos, mientras yo prefiero morir en mi casa, de ser posible.

Quisiera ser enterrada cerca de donde viven mis dos hijas, en Barcelona (Catalunya) o en el Cementerio de San Amaro, en A Coruña. Preferiría Barcelona porque es la ciudad donde mis hijas se reunen cada cierto tiempo. Así podrían llevarme, juntas, una rosa blanca, solo una. No me gusta la cremación. Deseo que mi cuerpo esté en contacto con la tierra. Sin embargo, que sean mis hijas las que decidan. Si deciden enterrarme, que sea en un ataúd muy sencillo, lo más rústico posible. Detesto esas urnas lujosas. No me gustaría ser vista después de muerta. Es un privilegio que sólo le concedo a mis hijas. Quiero que las medallas que siempre llevo en mi cuello, colgando de una cadena, me las dejen puestas.

No deseo que mi cuerpo sea llevado a la iglesia, ni quiero misas.

Después de mi muerte, quiero que mis hijas se reúnan con mis amigos y beban un chocolate caliente o un té exquisito. Quiero una reunión con la gente que me quiere. Les haré una lista a mis hijas con las señas de los elegidos. No me lloren, si es que eso es posible. Si lloran, están perdonados. Prefiero que cada uno exponga lo que recuerda de mí. Unas canciones de Lorca estarían bien para esa reunión y mi adorada “Balada para un loco”, pero cantada por Amelita Baltar. Está en YouTube. Tal vez estoy tan piantaa como ese loco mío, siempre loco.

Pueden estar seguros de que -enferma- tuve una vida feliz porque no permití que el cáncer me amargara. A cambio, me ha permitido vivir unos años más y esos años han sido de aprendizaje. Aprendí a pedir perdón y a perdonar en medio de las tormentas en las que transcurrió el después de mi cáncer. Hubo gente que se alejó de mí y gente que no me perdonó. A cambio tengo muchos amigos maravillosos que han hecho que estos últimos años hayan sido un verdadero disfrute.

Nací un 28 de mayo y acepté la aventura de vivir a cambio de una muerte segura años después. Por esa razón, veo en, la muerte, un hecho natural que no me asusta. Siempre me digo a mí misma: "De algo hay que morir".

Tuve el don de la palabra escrita y ha sido mi mejor regalo, aparte de mis hijas. Luego de domar a la palabra, llegué a la conclusión de que es un arma de cuidado: puede herir, puede halagar, puede confundir, puede aclarar. Hay que usarla con moderación. Peso las palabras porque, mal usadas, se puede halagar o herir de muerte.

Tuve dos hijas a las que adoro y las que me duele dejar. Espero que la vida les de la paz que se merecen. Fueron mis soles, mis rosas, mi amor incondicional, mis estrellas, mi todo. Por ellas ha valido la pena vivir con cáncer, que no es nada fácil.
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Cuando el cáncer me volvió humilde, rompí todas las entrevistas que me hicieron. La prepotencia que me acompañó casi toda mi vida, me la quité de encima. No nos sirve para nada cuando enfermamos. Tampoco nos es útil cuando estamos sanos. La humildad es lo más hermoso que alguien puede tener. Pocos aprenden esa gran verdad. La muerte de un prepotente debe ser muy triste al ver que ha perdido su capacidad de ordenar y de subestimar al prójimo. Todos nos igualamos al morir.
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Gracias, cáncer, por haberme permitido cambiar. Tú me quitaste mis muchos defectos y por eso no te tengo rabia.
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Pido tiempo -eso que pasa como estrella fugaz- para terminar estas crónicas. No necesito nada más.

Reflexiones
La muerte es el descanso de quien ha finalizado su contrato en este mundo. No creo que el más allá sea peor que éste.
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En la muerte (Martes 26-11-13)
El cuerpo se va esfumando

como si quisiera perderse de vista

La voz es cada vez más baja,

hasta que deja de escucharse

Y , luego, la cabeza cae de lado

El alma todavía da vueltas

alrededor del cuerpo

Busca la salida

Todo ocurre en muy pocos minutos
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Carmen Guédez
@TintaIndeleble

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sábado, 22 de febrero de 2014

Los niños y la muerte de seres queridos: un tabú

Crecí casi sin ver enfermedades graves en la familia y eso no me dio un patrón de aprendizaje sobre este tipo de enfermedades.

Vengo de una familia que se mantuvo sana durante la época de mi niñez. Siempre estuve más cerca de mi familia materna y -en ese mundo de hombres parcos, viudas y solteronas- nadie enfermó de gravedad durante esos primeros años de mi vida. Todos murieron de vejez, una -o dos- del corazón y mi tío Amable, en un accidente en su coche. Cuando ocurrieron esas muertes yo ya estaba casada. Las muertes de la familia de mi padre no las viví. Me resultaban personas lejanas porque siempre vivimos cerca de la familia de mi madre. Ni siquiera recuerdo la muerte de mi tía Rita, una mujer amorosa a quien mi padre adoraba porque lo crió tras la muerte de su madre.
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La muerte de mi tía Mariana
Cuando era una niña, murió una tía por parte de mi abuelo materno. Ella -y un hermano mío- fueron las excepciones en cuanto a muertes de seres queridos durante la etapa de mi niñez. Mi tía enfermó de un cáncer de estómago. No sé si nos lo dijeron nuestros padres o yo escuché a papá hablando con el médico que era amigo y vecino nuestro. No tuve la oportunidad de verla enferma porque, apenas dieron el diagnóstico, la trasladaron a la casa de mi abuela materna, lejos de nosotros, los niños. Ni al entierro nos llevaron y solo nos hicieron llevar unos trajes de medio luto (blancos con estampado en negro) que mi madre nos hizo con premura.

Esa tía -mi tía Mariana- a veces vivía con nosotros y otras veces en su casa. Era una solterona feliz y libre. Parecía una gitana porque cambiaba de casa a su antojo. Era muy fea, pero muy buena. Recuerdo perfectamente sus uñas porque eran muy largas y muy duras, algo parecido a esas uñas de acrílico. Las llevaba sin esmalte y eran un tanto amarillentas, como uña de fumador, pero nunca la vi fumando. Para mí, sus uñas eran como garras. Jamás volví a ver unas uñas así. El cabello, encanecido, lo llevaba suelto, hasta el hombro y mal peinado. Nunca se lo recogía.

No recuerdo el día que se la llevaron de nuestra casa. Después de eso, no la volví a ver más. Hoy me resulta curioso que la hayan alejado de los niños. En casa de mi abuela eran pocos adultos: mi abuela, mi tío Amable y dos señoras de servicio doméstico. No recuerdo cómo reaccionó ella -o mi madre- al saber que la tía tenía cáncer. Tal vez no se lo dijeron a mi tía. Fue la primera vez que escuché la palabra cáncer. Murió en pocos meses. No pudo haber recibido quimioterapia porque, donde mi abuela vivía, no había hospital. Vagamente recuerdo que no tenía posibilidades de vivir mucho tiempo. No entiendo cómo le calmaban los dolores. De eso nunca se habló. Para eso estaba ese médico vecino y amigo.

Había muerto la tía que nos castigaba pegándonos con un pañuelo blanco cuando saltábamos en las camas, la tía que nos consentía, la más querida de mi hermano Orlando, el que siguió a Orlando José. Era muy maja mi tía Mariana.

La muerte de mi hermano Orlando José
No sé si llamarle muerte es lo correcto. Venía con el cordón umbilical alrededor de su cuello y murió a término. Digo murió por decir algo, porque yo entiendo que no llegó a nacer. La muerte lo espero justo a la salida del vientre materno. Traicionera y cobarde muerte al hacerle eso a un niño. Le pusieron dos nombres y no sé el porqué ya que no vivió.

Vivíamos, para entonces, en una casa muy grande. En esa época los muertos podían ser velados en sus casas, pero no recuerdo un velatorio. Solo recuerdo el día del entierro. No llegue a ver y mi hermanito, mucho menos lo pude tocar. Un ataúd blanco y pequeño fue colocado en el centro de un espacio grande. Nunca lo abrieron. Recuerdo que me paré al lado de la urna no sé si porque me lo pidieron o lo hice por mi cuenta. En ese momento me dieron muchas ganas de hacer pis y no podía moverme de ahí. Aquello me causaba mucha gracia. Para entonces yo no tenía más de cinco años, tal vez menos, pero tengo memoria de buena parte de mi niñez.

Llegó, por fin, la hora del entierro. Los niños no fuimos. Me paré en la puerta a ver cómo se lo llevaban en hombros. Supongo que lo llevaban a la iglesia. Había mucha gente. Mi hermano Orlando José se fue perdiendo por una larga calle que fue, por cosas de la vida, donde yo empecé a escribir a muy temprana edad, antes de los 6 ó 7 años. No hay fotos de él. Hubo una época muy rica de fotografía post mortem de niños y adutos. Los mostraban sobre un lecho con las mejores galas. Yo fotografié a mi madre en su ataud. Quería recordarla en todos los momentos de su vida y la muerte era uno más, doloroso, pero imposible de evitar
Niño muerto en una época muy rica en fotografía post mortem
Me queda la certeza de que no nos daban permiso para ver enfermos y entierros. Era una manera de negarnos la existencia de la muerte y de las enfermedades importantes. Cuando cumplí 24 años conocí a un médico que me introdujo en el mundo de la muerte y del Buen Morir y eso ha permanecido en mí hasta el día de hoy. ¡Cuán útil me ha resultado ese poder hablar de la muerte sin miedo! Fue con el Dr. David Dominguez (ya fallecido) que me enteré de que en algunos países, los niños tocan a los muertos. Es parte del ritual. No es macabro, es una forma de crearles consciencia de que se nace y se muere y así crecen aprovechando el tiempo hasta que llegue el momento de que los toquen a ellos. Con mis hijas hablo de la muerte. Lo hice antes del cáncer y lo sigo haciendo ahora. Es un tema normal entre nosotras. También lo hablo con médicos amigos que no me ofrecen milagros que me salven del cáncer. Saben que ahora estoy bien, pero reconocen que debo ir preparando el equipaje para partir. Ninguno da fechas aproximadas.

La muerte debe dejar de ser un tabú. Yo hubiera querido ver enferma a mi tía Mariana y me hubiese encantado acompañarla en su agonía, muerte y entierro. No me dejaron hacerlo. Desgraciadamente ese tabú no ha desaparecido y lo que hace es causar un gran terror a los que padecen enfermedades tan graves como la mía -cáncer de mama- obligándolos a vivir en una gran angustia.

Yo no he vivido mal mi cáncer a pesar de los problemas -ajenos a la enfermedad- con los que he tenido que enfrentarme. Sin embargo, me cuesta creer que lo tuve y que lo pueda volver a tener. Estoy muy consciente de que no siempre estaré bien como estoy ahora, pero gracias a mi psicóloga Palmira Ric, de la accc, estoy viviendo un día a la vez. No miro hacia delante. Me regocijo en el ahora, en el hoy y lo que me rodea en ese día. Mañana podré volver a ver el sol, o tal vez no; pero la última vez que lo, vea estaré feliz.

No me preocupo por un mañana que no tengo en este momento. Sería como tomar agua con mis manos y querer que no se escape ni una gota. Eso no es posible. Así no se vive el cáncer. Es una enfermedad para vivirla a corto plazo y, así, intentar -sin angustias- vivir más tiempo con calidad de vida.

Reflexiones
Los niños -aunque no hagan preguntas- saben que la muerte existe. El problema -en nuestra cultura- es cómo decírselos. Hay culturas donde los niños tocan a los muertos.

Los niños tienen mecanismos para sobrellevar la muerte de un ser querido y hasta hacerla bonita. “Mi papá y mi mamá se quedaron dormidos”, Maya Berry Spear (5 años)
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Carmen Guédez
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jueves, 20 de febrero de 2014

Génesis Carmona -Miss Turismo 2013- falleció hoy


Recibió un tiro ayer -19-02-04- en la cabeza. Se encontraba en las concentraciones opositoras de ese F-14. De haber vivido, corría el riesgo de perder la visión. 
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Ha muerto hoy, 20-02-14. Su crimen: salir a protestar para vivir en paz y con dignidad. Una muerte más de este trágico F-14 venezolano. Murió en el estado que representó en el concurso que ganó: el estado Carabobo. Dos misses muertas por balas -en menos de dos meses- en el mismo estado. A ambas muertes las une una palabra: turismo.

Mónica Spear -y su esposo- murieron mientras hacían turismo y Génesis era Miss turismo. Demasiada casualidad o demasiadas condiciones adversas para morir en Venezuela, país altamente peligroso.
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Ayer reseñé el caso de Génesis Carmona e hice enfásis en algo que me preocupa: la falta de ambulancias, en Venezuela, para transportar heridos.
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Descansa en paz, bonita.

Carmen Guédez
 @TintaIndeleble

 
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miércoles, 19 de febrero de 2014

Para Miss Turismo 2013 tampoco hubo ambulancia

Traslado atípico para una herida de bala en la cabeza. Adelante parecen ir unos policías con chalecos antibalas

Génesis Carmona fue herida de bala el día que se entregó Leopoldo López: 18-02-14. Ella participó en las protestas de apoyo a López que se hicieron en Valencia, estado Carabobo (Venezuela) el mismo estado que representó para el Miss Turismo.

En menos de dos meses, dos misses son heridas de bala en el estado Carabobo. Una de ellas, Mónica Spear, murió junto a su esposo Thomas Berry. La hija de ambos, Maya (5 años) fue herida en una pierna.

El gobernador del estado Carabobo, Francisco Ameliach, y el gobierno de Nicolás Maduro, deben explicar las razones por las que no hay ambulancias para transportar heridos. ¿En qué se invierte el dinero en un país petrolero? Las imágenes no mienten. Los heridos de Caracas y, esta chica, fueron trasladados de forma inhumana, como pudieron quienes les brindaron ayuda. Los dos heridos de Caracas fallecieron sin un traslado digno y obligatorio.

Se dice que Génesis Carmona está estable -en la UCI- pero puede perder la visión.

¿A quién van a culpar por la herida de esta chica? La gente sale, desarmada, a marchar como se hace en todos los países del mundo, solo que las marchas en Venezuela son atacadas por grupos civiles armados por el gobierno. Se habla, también, de un grupo llamado "Los Tupamaros", afectos al chavismo. 

Esa falta de ambulancias es una gran error que pone en peligro la vida de las personas. Falla el gobierno y falla gran parte de la sociedad venezolana porque el ciudadano debe exigir sus derechos -en todo- y el venezolano casi nunca lo hace y, cuando se atreve a hacerlo, hasta puede llegar a ser sancionado, mal visto, insultado y apartado de un grupo o una comunidad. Me consta que es así y siento pena por esas reacciones tan primitivas.
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Si algo le admiro a los españoles es la capacidad para exigir sus derechos y ejercer el derecho al reclamo. En cualquier lugar de servicio público hay una hoja de reclamos. Hace poco, me queje por algo -vía Twitter- al alcalde de Barcelona -Dr. Xavier Trias- y enseguida me envió un formato para exponer mi queja y enviarla por Internet. Eso me ha sucedido más de una vez -en diferentes lugares de España- y mi queja ha sido tomado en cuenta con mucha amabilidad.

Que lo de estas personas heridas, trasladadas en condiciones infrahumanas, sirva lograr cambios positivos y necesarios. En lugar de comprar armas, el gobierno debe invertir en el sector salud, duramente golpeado. Marchas sin ambulancias, es algo incoherente. Como contraste, no falta ni la policía ni la GN (Guardia Nacional) en grosero exceso, no para cuidar, sino para repeler.
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Hay que vivir -a plenitud- un día a la vez porque, cuando menos lo esperamos, cualquier cosa cambia nuestras vidas. El futuro es un quizás, un tal vez, jamás una certeza. Por eso conjugo mi vida en presente.
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Espero que Génesis Carmona recupere la salud. Ella salió a luchar por lo que creía y, una bala asesina, la tiene en una UCI.

Carmen Guédez
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Mensaje de Leopoldo López grabado antes de entregarse


No hay mucho que agregar. El pueblo debe estar en las calles y no haciendo colas indignas para comprar leche, azúcar o papel sanitario.
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Carmen Guédez
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sábado, 15 de febrero de 2014

Muerto sin ambulancia. 12-F

12-F venezolano. Muertos y heridos y no había ni una ambulancia. Foto tomada deTwitter









El gobierno de Nicolás Maduro no permite la dignidad que la muerte exige. Ni siquiera se pronuncia ante imágenes como ésta que no esconden la cruda realidad de Venezuela. Los heridos y fallecidos del 12-F fueron trasladados de la peor manera, como si no fueran seres humanos en el más triste trance de sus vidas, cerca del último suspiro, en la frontera con la muerte, en el adiós a un país que no les brindó nada bueno porque, con toda seguridad, nacieron a partir de 1999 ó -para ese trágico año- eran muy niños.
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Maduro podrá culpar a quien le apetezca -siempre lo hace- pero estas fotografías -y hay muchas más- ponen en evidencia el deterioro en todo. Tal vez si hubiera estado cerca una ambulancia, Bassil Da Costa no hubiera muerto, o tal vez sí. De cualquier manera, en el Hospital Vargas -donde Bassil fue llevado- no hay nada y lo dice, en sus artículos, ese insigne médico venezolano llamado Rafael Muci-Mendoza

Carmen Guédez
@TintaIndeleble
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@Pedreishon sobre la muerte de Bassil Da Costa - FOTOS

Bassil DaCosta
Este fue el Herido, presunto fallecido que me toco cargar hasta una “Jaula” de la policia pq no habian ambulancias. pic.twitter.com/k4pKQMSESy
Bassil Da Costa, herido, es trasladado en una moto por falta de ambulancias (texto mío)



 Estos textos y estas imágenes fueron tomadas de:
 http://www.venezuelaawareness.com/2014/02/mama-el-llego-vivo-mama-en-serio-mama-lo-cuide-hasta-el-finalbassil-dacosta/

Relato de @Pedreishon en su cuenta twitter

“MAMÁ, él llegó vivo mamá, en serio mamá, lo cuidé hasta el final”(Bassil DaCosta)

“Jhorman: “MAMÁ, él llegó vivo mamá, en serio mamá, lo cuidé hasta el final, malditasea ¡EL LLEGÓ VIVO! ¡EL LLEGÓ LUCHANDO!”
“Publico mi experiencia, porque en el momento habían más de 10 personas de prensa Y NI UNA, ha publicado nada de Jhorman hablando de Bassil”
“Algo peor, el pana que me ayudó a cargar a Bassil, también murió, le había contado que murió sin saber que una hora después le tocaría a el.”

Relato de @Pedreishon en su cuenta twitter

Caracas/Venezuela

Febrero 12, 2014
  1. Bassil trataba de decir algo en la Jaula y le dije: ¡ESO, DI HOLA, ESTÁS VIVO. RESPIRA QUE ESO ES LO MEJOR QUE HAY EN LA VIDA!
  2. A Jhorman le regalaron una camisa en el Hospital ya que estaba bañado de sangre de Bassil, sus zapatos, bolso todo, no es fácil, es siempre
  3. Jhorman: “Bassil lucha por tu vida por favor, no te vayas, no ahora *Reza y mira al cielo* Por favor marico, no te mueras, no, por favor”
    En el Hospital Vargas, las hora que estuve con Jhorman el primo de Bassil, entraron 2 personas más heridas de bala debido a la marcha.
  4. Acá estoy: http://www.flickr.com/photos/87718284@N06/12487074104/lightbox/ … Lentes en el cabello, pañuelo blanco sin camisa ¿Subir a un herido a una moto? No se podía sostener
  5. Sean humanos, aunque haya vivido está experiencia, no quiere decir que no vuelva a salir por Venezuela, sin miedo a nada.
  6. Mientras las piedras caían en sus cascos, sus balas mataban al futuro.
  7. Soy fotógrafo y se que una fotografía es importante PERO LOS MALDITOS que tenía enfrente en vez de ayudarme a levantarlo, seguían capturando
  8. Mi primera pero no última marcha por Venezuela, para Bassil fue su primera marcha y última, sin miedo a nada por favor
  9. Quien se burla de la muerte de Bassil, es que no fue bañado con su sangre, no lloró su muerte, no vio a una familia destrozada.
  10. Ver al primo de Jhorman destrozado, culpándose la muerte de su primo Bassil mientras la prensa lo grababa llorando, me molestó demasiado.
  11. Lo conocí respirando apenas con pulso de 40 y lo terminé llorando en la Morgue junto a todo su familia, si ustedes duermen no son Venezuela.
  12. Jhorman gritándole a los policías en el Hospital Vargas: “¿QUIEN ME DEVUELVE A BASSIL? ¿EL MALDITO GOBIERNO DE MIERDA?”
  13. Retweeted by Pedreishon ♥
     Este fue el Herido, presunto fallecido que me toco cargar hasta una “Jaula” de la policia pq no habian ambulancias. pic.twitter.com/k4pKQMSESy

    1. Publico mi experiencia, porque en el momento habían más de 10 personas de prensa Y NI UNA, ha publicado nada de Jhorman hablando de Bassil
    2. Mientras que el maldito de @NicolasMaduro hablaba paja, yo me tuve que hacer responsable de un cuerpo debido a tus “Colectivos”
    3. “Yo se mamá que no debimos de subir, malditasea SE QUE FUE MI CULPA” *Partió el celular contra el piso*
    4. Nunca dejaría a un ser humano Venezolano herido, sea la situación o su ideal “Bassil te nos fuiste, Bassil no marico, tú no, por qué”
    5. “¡¿Por qué Bassil?! Era el mejor, era el mejor primero marico, esto me lo descuadro mucho, descuadra demasiado” Yo no puedo dormir
    6. En el barrio de Alta Gracia/Cotiza llegó @globovision ¿DONDE ESTÁ LA GRABACIÓN QUÉ LE HICIERON A JHORMAN? Vendidos.
    7. El otro primo de Bassil, también recibió un balazo en la entrepierna… También lo ayudé sin saber que eran familias. Somos humanos
    8. Cuando entramos a ver el cuerpo de Bassil en el Hospital, el primo gritaba: MAMAGUEVO, DESPIERTA, NO ESTAS MUERTE! MUEVETE, VIIIVEEE!!
    9. “Bassil recibió un tiro en el cerebro y le partió una arteria, lamentablemente falleció” ▬ “MALDITO GOBIERNO, POR QUÉ, ¡DEBÍ SER YO!”
    10. Nunca superaré esta experiencia, los medios de comunicación grababan cuando él lloraba la muerte, malditos irrespetuosos.
    11. Mis manos se llenaron de sangre Bassil, respiraba en la Jaula de los Funcionarios que nos llevaron al Hospital Vargas, “DEBÍ SER YO” Decía
    12. Yo lloré esa muerte, hice todo lo que pude para ayudar a Bassil y a su primo, ver su cuerpo muerto en el Hospital no fue fácil…
    13. Yo llevé a Bassil con su primo Jhorman al Hospital Vargas, estuve con él, entró vivo y murió a las 3:25pm

      En el próximo post les publico las fotos que acompañan a este relato -que NO es de mi autoría- pero que narra el dramatismo del 12-F venezolano. No acostumbro publicar textos que no sean míos, pero en este caso era necesario hacerlo. Conté con el permiso del autor: @Pedreishon

      La Narración es textual, tomada de:
      http://www.venezuelaawareness.com/2014/02/mama-el-llego-vivo-mama-en-serio-mama-lo-cuide-hasta-el-finalbassil-dacosta/