sábado, 1 de marzo de 2014

Venezuela, país donde está ocurriendo lo impensable

El pueblo venezolano se cansó de tantas calamidades. La escasez y la inseguridad lograron el tan esperado estallido. Ahora se vive una etapa inédita, muy cercana a llevar, oficialmente, el temido nombre de guerra.

El miedo es un sentimiento que puede paralizar o hacer que alguien actúe. El miedo puede ser una alarma a la que hay que hacerle caso. Mucha angustia hay en Venezuela ante la represión, desmesurada, del gobierno por las protestas estudiantiles que comenzaron el 12-F. Los organismos de represión como la Guardia Nacional (GN) están actuando, al alimón, con grupos paramilitares conocidos como colectivos que están fuertemente armados y disparan contra los opositores. Los paramilitares andan en moto con dos personas a bordo. Algunos van a pie.

Los opositores que vencen la sorpresa ante lo inédito, se rebelan siendo actores de lo que ocurre. Otros callan, pero se curan de espanto, en conversaciones relajantes, tomándose un café. Lo de siempre: esos que arreglan el mundo sin involucrarse en nada. Mientras tanto, en Venezuela hay muertos, heridos, presos, torturados y desaparecidos. Un español fue violado con un fusil (son fuertes sus declaraciones en Antena 3) y a otro español lo asesinaron con un balazo en la cabeza. Se espera un pronunciamiento de Mariano Rajoy. Urge que diga algo.
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Cartel con imágen icónica de una GN golpeando con el casco a Marvinia Jiménez. Autor del cartel: desconocido
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A la par de las situaciones violentas en la calle, también las viviendas están siendo atacadas. Esto agudiza la situación y genera más terror. Ningún medio de comunicación -de Venezuela- informa por la censura impuesta por el gobierno. Todo está saliendo en las redes sociales y en los blogs. Las noticias no paran, cada minuto se genera una nueva información. Nicolás Maduro llama a dialogar por la paz mientras la represión sigue y aviones, a reacción, surcan el cielo caraqueño. Es un ruido que atormenta todos los días.
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Ante tan fuerte situación, los ciudadanos tendrán que defenderse
La información que manejé, al comenzar este post, es que la Junta de Condominio (la comunidad) de cada edificio -junto a representantes de otros edificios- serán los encargados de plantear cómo actuar ante una situación límite y desconocida (ataque violento) Quedan fuera las casas -no adosadas- que no se rigen por la Ley de Propiedad Horizontal, solo aplicable a edificios.

Caracas es una ciudad que tiene unos cinco alcaldes, más un Alcalde Mayor
Es una cifra desproporcionada comparada con grandes ciudades como New York, Madrid o Barcelona que tienen un solo alcalde. Es obligación de estos alcaldes, venezolanos, coordinar las medidas de defensa en las zonas correspondientes a cada alcaldía. Infaltable contar con los gobernadores opositores. Las Juntas de Condominio no pueden dar soluciones ante una situación tan grave, delicada y atípica. En el supuesto caso de que un experto, en no sé qué, dicte normas a esas Juntas de Condominio, no es esa la solución porque Venezuela vive casi una guerra que es algo que dista mucho de manejar una Junta de Condominio.

Con urgencia
Debe tomarse una sola medida para que la gente se defienda dentro de sus viviendas, una estrategia standard a seguir para todas las urbanizaciones y zonas de chabolas. Tal vez las chabolas requieran algunos cambios. Esa estrategia debe salir de los gobernadores y alcaldes opositores, una vez que se asesoren con quienes sean idóneos para tan delicada tarea que debería ser de carácter interdisciplinario porque lo que sucede traspasa los límites de la inseguridad tal y como se conoce, en Venezuela, hasta ahora. El problema es el factor tiempo. Ahora se puede hablar de alerta roja y los gobernadores y alcaldes tienen que actuar de prisa, pero no improvisando.

La cultura del derecho a exigir
Que se entienda que lo que sucede, en el país petrolero, no es algo pasajero y de poco alcance. La situación es grave y, como tal, hay que tratarla. Los gobernadores y alcaldes son empleados del pueblo y su deber es velar por quienes los votaron y por aquellos que no los votaron. Es un derecho de los ciudadanos exigir protección. Lo digo a sabiendas de que a la mayoría de los venezolanos les molesta que alguien osé exigir derechos. Sorprende esto, pero es que en Venezuela no hay la cultura del reclamo y del exigir el derecho de cada cual, costumbre muy arraigada en Europa donde no se ve bien el que alguien no reclame. Yo he sido reprendida amablemente -en dos ocasiones- por no reclamar. Una vez en A Coruña y otra en Barcelona.

Cuando lo impensable se hace realidad
En momentos límites, no todo el mundo puede utilizar la cabeza y el sentido común. Por algo, las aeromozas dan instrucciones por si el avión sufre un percance. En muchos países, se hacen prácticas de cómo actuar en caso de un terremoto u otra tragedia. Nadie está preparado para reaccionar ante un hecho impensable e inesperado. En Venezuela -durante estos días de protesta- los paramilitares han entrado en donde les provoca, incluyendo viviendas y areas comunes privadas. Muchos ciudadanos -desarmados o sin saber disparar- han quedado atrapados en una emboscada sin posibilidad de escapar de gente muy bien armada y apoyada por la Guardia Nacional que obedece órdenes. Son personas preparadas para matar sin que su arma les tiemble en la mano.
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Carnaval 2014
Los venezolanos no están celebrando el carnaval. Nicolás Maduro lo adelantó creyendo que eso aplacaría las protestas y, al contrario, las empeoró. La gente, en la calle, hacen parodias del carnaval 2014.

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¡Cómo me recuerda -lo que esta sucediendo en Venezuela- a la obra teatral de Fernando Fernán Gómez: Las bicicletas son para elverano! (Recomiendo leer ese enlace) El cartel lo tengo en mi piso desde 1982 porque presentí que eso pasaría en Venezuela. No me equivoqué. Mis hijas crecieron viendo ese cartel y siempre lo recuerdan en nuestro exilio. Conservo el programa de mano y tuve el privilegio de pararme en medio de la escenografía para mirarla de cerca y tocarla. Era otoño de 1982 y yo iba mucho al teatro en Madrid. El Teatro Español -y los cafés cercanos- eran como mi casa.
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Las bicicletas son para el verano
ESCENA 1
Dos adolescentes juegan a las espadas en un descampado en Madrid. Llevan pantalones cortos, propios de chavales. A lo lejos se ven edificaciones en perfecto estado. Tienen un diálogo.
CHICO 1: ¿En este país nunca va a haber una guerra?
CHICO 2: No, no habrá guerra.
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ESCENA FINAL
En el mismo descampado está uno de los chicos de la primera escena. Lleva pantalón largo y lo acompaña su padre. Al fondo se ven las mismas edificaciones de la primera escena, pero destruidas. La conversación es, en realidad, la despedida del padre que va a ser apresado. Él le pide a su hijo que cuide de la familia porque es el hombre de la casa. El chico soñaba con tener una bicicleta. Eso no es posible.

Es el verano de 1936 y la Guerra Civil Española ya ha estallado. A Federico García Lorca lo asesinan ese mismo año, nunca lo olvido. Todavía nos duele su injusta muerte.
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Resistencia Venezuela
ESCENA 1
Una pantalla proyecta a mucha gente en playas, centros comerciales, supermercados y aeropuertos. A todos se les ve felices.
En el escenario, dos chicos adolescentes conversan en una tienda de teléfonos móviles de última generación. Miran los equipos como si fueran golosinas para nenos. De pronto:
CHICO 1: ¿En Venezuela habrá una guerra?
CHICO 2: ¿De qué hablas? Vamos a seguir divirtiéndonos.
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Chico 2 se da la vuelta y sigue viendo los teléfonos móviles. Chico 1 está pensativo. Es el único que no se ve alegre.

ESCENA FINAL
¿.........?

Carmen Guédez
@TintaIndeleble
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Socia activa de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (SACVEN) Caracas-Venezuela
Carnet Nº 3.974
SACVEN: http://www.sacven.org/

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