sábado, 14 de diciembre de 2013

Hay una clínica que dice que mi cáncer empeora


Tengo por costumbre enviarles un e-mail -a mi gente más íntima o más cercana- cada cierto tiempo. Lo hago porque es imposible saber cuándo me llegará la muerte. Por lo tanto, prefiero irles contando cómo se comporta mi cáncer (fue de mama)
Imagen tomada del blog http://blog.laisladelnaufrago.es/ a través de  Google
"Noticia de mí", como dijo el escritor Antonio Gala cuando anunció un cáncer inoperable en el 2011. Eso hago con algunos de mis amigos y -ahora- con mis lectores. 
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Lo terrible del cáncer son los cambios -a veces muy sutiles, a veces muy obvios- que indican que algo no está bien. En realidad es en plural: varias cosas no están bien. Es lo que se llama “La clínica”. Esa “clínica” debe ser sometida a estudios para saber qué pasa.


¿Pero qué sucede con el paciente?
Los pacientes tenemos límites. En un primer cáncer, una soporta todo. Terminado el tratamiento, yo viví una larga buena etapa, pero ya no es así y detesto la vida de hospitales, consultas y estudios. No quiero eso para mí.


De  ser necesario, eligiré el día de mi muerte

Lo digo con tranquilidad porque acepto a la muerte. Les recomiendo leer mis otros post donde expreso que no le tengo miedo a la muerte. Sólo quiero dejar un testimonio -sin censura- de lo que es la vida de un paciente con cáncer. Una vida que no quiero para mí cuando llegue a una etapa irresistible en la que sufran mis hijas, mis amigos y sufra yo. Ahora que estoy bien -física y mentalmente- quiero que todos sepan que tengo el derecho de elegir el día de mi muerte y no la pesadilla de una vida indigna y dolorosa.


Lo último que me ha sucedido

Estoy perdiendo el sentido del tiempo. A veces despierto sin saber qué día es y qué hora es. Lo peor es que he perdido todo el día y he dejado de hacer cosas. Despierto creyendo que es madrugada y, en realidad, pueden ser -para mi sorpresa- las 07:00 de la tarde, el inicio del anochecer. Es horrible perder el control de mi vida y de mis actos. Dejar de hacer cosas porque mi vida es una confusión total. Puede ser un cuadro de estrés o una gran angustia de realidad ¡ojalá! Anda, que un cáncer no es para menos.

 No hubo aviso
Todo fue repentino. No se se inició lentamente. Un día me acosté bien y al siguiente día estaba extraviada. 

Recobro el control de mis actos, pero -durante un tiempo corto- estoy muy confundida. Llamo -por teléfono- a alguien para que me ayude a regresar al “ahora”. La sorpresa me la llevo cuando me dicen lo que estuve haciendo antes de irme a ese mundo desconocido en el que me pierdo.


No se me nota nada extraño

Se me ve normal -siempre bien arreglada- pero falló en cosas que nunca antes fallé. Invierto mucho tiempo escribiendo porque debo corregir lo que antes no corregía. Siento miedo de salir sola porque no estoy segura de mí misma.



A veces, no recuerdo cosas. La gente me ayuda diciéndome lo que hice ese día. A través de ellos me guío, si es que recuerdo lo que me cuentan. Entonces, no puedo olvidar que una de las metástasis del cáncer de mama, es el cáncer en el cerebro. ¿Cómo puede -una mujer como yo, dedicada a escribir- vivir con un cerebro que no la obedece?

Hasta ahora, este desarreglo no es fijo. Remite rápidamente.

Actos fallidos
He notado que escribo una cosa cuando en realidad iba a escribir otra. Es exactamente a lo que  un paciente le dice  a su psicoanalista cuando, conscientemente, no era eso lo que  iba a decir. Es el acto fallido que yo considero un gran aporte de Sigmund Freud. ¿Qué diría él de esto?



Errores ortográficos, de tipeo, palabras incompletas, palabras que no coloco o están mal escritas

Estoy escribiendo con muchos errores, como si retrocediera en el tiempo y no supiera nada de gramática y ortografía. Escribir cualquier cosa me demora porque me equivoco mucho. Cometo cantidad de errores que los correctores de texto no pueden detectar porque esos correctores son básicos, no son humanos. Ustedes no lo notan porque me esfuerzo mucho -pero mucho- en arreglar los errores. Me pregunto si llegará un momento en que no los perciba
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En un post anterior dije que hay un posible nuevo cáncer de mama que sería un cáncer primario y no guarda relación con el cáncer diagnosticado a finales del 2010. Éste se sumaria a una posible metástasis cerebral. Nunca acudí a la cita donde se iba a revisar ese posible nuevo cáncer.



Me he negado a ver médicos. No quiero seguir en esto. Considero que el cáncer es un miserable juego para quien lo sufre. Yo necesito escribir más sobre el cáncer y después morir. Así de claro lo tengo. No me veo de nuevo en una máquina donde tantas veces he estado. No quiero más quimioterapia, ni radioterapia. Tampoco una nueva operación, o dos y hasta más.



Para mí, ¡basta ya! Llegará un momento en el que no podré escribir y sólo me saldrán palabras incomprensibles o narraciones sin sentido, mucho menos coherentes.


¡Basta ya para todos los pacientes de cáncer cuando llega el día en el que no queremos vivir más! Nos obligan como si nuestras vidas les pertenecieran. 

¡Mi vida es mía, solo mía! Nadie puede decidir por mí y esa es mi lucha a través de estos post. Nunca he estado tan convencida de que sin escribir, no puedo vivir.



Carmen Guédez

@TintaIndeleble


Socia activa de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (SACVEN) Caracas-Venezuela
Carnet Nº 3.974
SACVEN: http://www.sacven.org/

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