viernes, 9 de marzo de 2012

Casa por cárcel: pasaporte a la libertad de Edmundo Chirinos

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Mientras duró el juicio por el asesinato que cometió en contra de su paciente -Roxana Vargas- el psiquiatra salió a la calle con los policías que lo vigilaban.

Edmundo Chirinos, en sus buenos tiempos, cuando denunció un supuesto robo en su pent house

El psiquiatra, muy envejecido, después de ser condenado por asesinato y ser recluido en la cárcel de Yare

Durante el juicio por el asesinato de una paciente (Roxana Vargas Quintero), Edmundo Chirinos -acosador sexual de Roxana y de otras muchas de sus pacientes, incluyendo a un chico- tuvo su casa como cárcel, por decirlo de alguna manera, porque no fue así. Se dijo que se le vio comiendo en el restaurant “El Alazán”. Beatriz Adrián lo vio en un centro comercial del este de Caracas. Todo -y más- lo creo posible porque yo pude constatar que también visitaba otro lugar del que, más adelante, hablaré en este post.

La clínica psiquiátrica “El Cedral”, cómplice de Chirinos

La clínica de Edmundo Chirinos -no recuerdo su nombre- está ubicada justo frente a la clínica psiquiátrica El Cedral, cómplice de las andanzas de Chirinos porque era, en esa clínica, donde él ingresaba a muchos pacientes bajo estado de sedación o luego de inventarles una enfermedad psiquiátrica que no tenían. “El Cedral” debió sospechar algo extraño ante tantos pacientes ingresados por el doctor Chirinos, pero guardaron silencio porque él les generaba muchas ganancias gracias a los pacientes que enviaba a esa clínica con diagnósticos falsos, casi siempre.

Ubicación de ambas clínicas

Calle Raúl Ramos Calles. Prolongación Los Manolos. La Florida. Caracas-Venezuela. Detrás de la clínica “Mendez Gimón” y muy cerca de "Pollos hermanos. Rivera", en la avenida Andrés Bello.

El caso de la chica embarazada

En una oportunidad, Chirinos ingresó a una chica muy joven porque vomitaba mucho. Cuando egresó de “El Cedral” la chica seguía igual. Consultó a otros médicos y el diagnostico lo recibió en poco tiempo: vomitaba porque estaba embarazada, es decir: vómitos lógicos de su estado de buena esperanza. Nunca he subestimado la inteligencia de Chirinos que si hubiera actuado de buena fe en el caso de esa chica, hubiera comenzado por el principio: solicitarle una prueba de embarazo. La misma chica me lo contó mucho antes del asesinato de Roxana Vargas.

Los nuevos amigos de Edmundo Chirinos

Edmundo Chirinos carece de escrúpulos y el año y cinco meses de cárcel -en Yare- no lo han cambiado. Ahora sale de la cárcel -rumbo a su pent house- dejando amigos de su calaña que, desde la cárcel o fuera de ella, obedecerán -por un precio irrisorio- a lo que les pida el otrora eminente doctor Chirinos. Y ese pedido puede ser el más macabro que podamos imaginar, hecho de manera limpia que no involucren a este ex presidiario. Todavía nadie sabe quién fue su cómplice para deshacerse del cadaver de Roxana. ¿Acaso fue alguien del barrio Los Manolos?

Pagó para que los presos lo protegieran

Mientras duró el juicio por el asesinato de Roxana Vargas, a Chirinos le dieron casa por cárcel y sólo fue enviado a la cárcel de Yare cuando fue declarado culpable. No la pasó muy mal porque es un encantador de serpientes y, además, pagó mucho dinero para recibir protección por parte de otros presos. A eso se suma el que su amigo -criminólogo- Elio Gómez Grillo -que de cárceles conoce mucho- lo ayudó para que estuviera en las mejores condiciones dentro de lo posible en el horror de una cárcel.

Ahora, a Chirinos lo premian enviándolo a su casa que es lo mismo que enviarlo a la libertad plena.

Antes de que se le dictara sentencia, salia a la calle junto a los policías que lo custodiaban

La clínica psiquiátrica “El Cedral” y la clínica de Chirinos están ubicadas en una calle muy angosta cerca del peligroso barrio “Los Manolos”. La policlínica “Mendez Gimón” -ubicada en la avenida Andrés Bello- se comunica -por detrás- con las clínicas mencionadas. Por ser una calle tan angosta, “El Cedral” y la clínica de Edmundo Chirinos comparten un parking para coches de médicos y pacientes. Una tarde de mayo, del 2010, fui hacia ese parking. Haciendo el papel de señora tonta me acerqué a un vigilante alto, gordo y mulato. Empecé a hablar con él y, de pronto, señalándole la clínica de Edmundo Chirinos, le pregunté:

    CG- ¿Esa clínica ya no está en funcionamiento?

    V- Señora, la clínica está abierta. Ayer mismo vino el doctor Chirinos por aquí.

    CG- ¿Cómo que vino si él tiene casa por cárcel y no puede salir?

    V- Vino acompañado de unos policías. Yo lo vi cuando se bajó del carro (coche) y luego entró a su clínica. Los policías lo esperaron afuera.

Fin de la conversación. Todo estaba dicho. Insistir era ponerme en evidencia.

Si eso era antes del juicio, imagínense la libertad de la que gozará ahora. Comprará a los policías e irá al lugar que le apetezca mientras Roxana esta enterrada y muchas de sus víctimas aún guardan silencio cuando deberían hablar porque ellas no tienen razón para sentir vergüenza ya que fueron víctimas de un ser perverso que usó su profesión para lesionar la dignidad de quien se le antojara. Eso sí: escogía a las víctimas que no lo pusieran en aprietos. No a todas las sedó y luego fotografió. A muchas sólo las sedujo, que no es menos dañino que lo que les hizo a las otras víctimas.

Mantengo lo que siempre he dicho

A Edmundo Chirinos lo endiosaron los medios de comunicación de Venezuela. Si escribe un libro, tengo la certeza de que la gente correrá a comprarlo. No habrá editorial que se resista a la tentación de publicar la historia de un “eminente” psiquiatra convertido en asesino y con el aval de ser un acosador sexual. Él sabe que sigue siendo protagonista ya que el morbo destrona a la razón.

Las mujeres venezolanas están en la obligación de gritarle a las puertas de su pent house: “¡asesino, violador!” y cuanto se les antoje. Es hora de movilizarse porque este monstruo está libre y es peligroso.

Casa por cárcel, ¡jamás!

Dejémonos de tonterías y veamos la cruda realidad: Edmundo Chirinos ha quedado libre. Él nunca tendrá casa por cárcel. Ese es un cuento que nos echan para adornar una libertad que ese asesino no se merece.

Dudo de los títulos que Chirinos dice tener, pero no dudo de su habilidad para ir donde le apetezca y codearse con la creme de la creme. Pronto lo veremos en grandes saraos y, tal vez, junto a los jerarcas del gobierno que apoyó y que ahora le tienden la mano. No hay otra explicación.

¡Qué pena que la gente olvide tan pronto! Más de un asesino se convierte en celebritie si la sociedad se lo permite. Chirinos ya era un hombre famoso e intentará volver a serlo, lo necesita porque es su estilo de vida tanto como él lo es para los medios de comunicación. Son un dúo indisoluble.

PARA LEER MÁS INFORMACIÓN QUE, SOBRE EDMUNDO CHIRINOS HE RECABADO, IR A MI SECCIÓN El caso del psiquiatra Edmundo Chirinos y sus víctimas