viernes, 19 de octubre de 2012

Cuando mi cabello se cayó, invente un estilo para cubrir mi cabeza

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Una de las tantas mallas que cubrieron mi cabeza. Todas diseñadas y realizadas por mí. Agrandar la imagen
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Desde que me dieron el diagnóstico de un cáncer de seno -estadio III- me negué a usar peluca o pañuelos que identifican a las pacientes oncológicas. Con el cáncer ya tenía bastante y me convertía en una más en las estadísticas de esta enfermedad. Me decanté por mallas un tanto goyescas y las adorné con cintas y otras bellezas. La idea me surgió en un pis pas. Nunca mi cabeza lució mejor. La gente me paraba en la calle para halagarme. ¡Vaya si hacían falta los  ánimos!

- ¡Qué bonito lo que lleva puesto!

Para no desilucionarlos no les decía que las llevaba porque tenía cáncer y mi cabeza era un desierto. También usé un hermoso turbante azul marino y blanco -totalmente vintage- que me regaló una de mis hijas. Lo consiguió en el Mercat dels Encants.

Antes del cáncer nunca fui buena con una aguja. No me gustan los trabajos manuales. Sólo sé de teclas y palabras. La necesidad me hizo creativa porque me propuse llevar mi cáncer con coquetería femenina. Eso me ayudó. El cáncer no está reñido con el estilo. Es un proceso muy fuerte y hay que inyectarle cuotas de alegría, siempre que haya ánimos. Cada compañera(o) de lucha lo lleva a su manera.

Carmen Guédez i García

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