viernes, 24 de junio de 2011

KIKO RIVERA, EL XENÓFOBO HIJO DE... Y HERMANO DE...

Kiko Rivera Pantoja. ¿Este hombre les parece guapo o interesante?
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Lo dicho por Kiko Rivera en un programa de televisión, emitido el pasado fin de semana, es indignante. Me enteré al leerlo en un periódico español y lo aclaro porque no formé parte de los miles de televidentes que vieron esa telebasura que conduce ese hombre -llamado Jorge Javier Vázquez- que tanto daño le hace a los españoles con sus programas en la tele. Hay gente que se gana el dinero de muy mala manera, de una forma que yo no podría. Si escribo, sobre estos personajillos, es por pura indignación.

No sé con qué derecho “El hijo de La Pantoja” habla así, ¿será que él cree que es mejor que un hombre de raza negra? Pero si ese gordito -de ojos repugnantes y de aspecto desagradable- sólo es el hijo de La Pantoja (esa señora cursi), hermano de los hijos de Carmina Ordóñez (esos chicos tan, pero guapos que no parecen sus medio hermanos) y actor de una reciente película mala -muy mala- cuyo nombre no recuerdo. Artista no es. Si se lo cree, ¡allá él!

Esas cosas pasan cuando los televidentes no están educados para no consumir programas de tan mala calidad. Es una pena que miles de españoles se irrespeten a sí mismos al consumir la basura que un pantalla plana introduce en su casa. Definitivamente, cada telespectador ve el programa que su nivel cultural soporta, ni más ni menos.

¡Qué triste resulta para algunos ser nada más que hijo de... o hermano de...!
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LO QUE DIGO EN MI FACEBOOK

Logotipo que aparece en mi Facebook: Tinta Indeleble
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LOS INDIGNADOS
El movimiento del 15-M no me resulta indiferente. Lo estoy observando con mesura y sin descalificación. La impresión que tengo es que el 15-M marca un antes y un después en la política española, pésele a quien le pese. Hasta ahora las descalificaciones no han perjudicado, para nada, a los indignados. Cada uno de nosotros está indignado por algo y ya era hora de hacer publica esa indignación.

BANQUERO INTERESANTE
Se llama Joan Antoni Melé. Él habla de la banca ética. Lo voy a observar porque sus opiniones me llamaron la atención y miren que a mí no me gustan los banqueros. A ver si éste resulta diferente.

LA POBREZA
La educación podría ayudar a erradicarla, pero hay intereses para que eso no ocurra ya que un pueblo educado no permitiría que la riqueza esté en manos de pocos.

¿PARA QUÉ SIRVEN LAS TARJETAS DE CRÉDITO?
Hasta donde yo sé, sólo sirven para que la gente se endeude. Es un invento de los banqueros -¿de quién más?- la trampa perfecta para que la gente consuma y los haga más ricos a ellos. Resultan excelentes para los que viven con desmesura. Estoy en contra del dinero plástico y por eso no uso tarjetas de crédito, sencillamente me indignan.

YO VIVO INDIGNADA
No sé si mi indignación es la misma de los del movimiento del 15-M. En mi caso no me gusta el mundo tal y como está. Quisiera un cambio profundo en la sociedad sin ponerle etiquetas de derecha o izquierda porque, al etiquetarlo, ya no hay cambio sino que sería más de lo mismo.

- No intentes ayudar a quien no te lo ha pedido porque puedes salir con los trastos en la cabeza. Es algo así como "No te metas donde no te han llamado".

VENEZOLANOS, ¡APORTEN MÁS Y CRITIQUEN MENOS!

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La sociedad venezolana se divide, de manera grotesca y triste, en chavistas y antichavistas. Esta división política se extiende a los que viven fuera del país. Dentro del territorio venezolano, a ambos grupos los afecta, por igual, el caos social reinante en todos los sectores y a ese caos social es el que hay que atacar si se quiere vivir en un país mejor. Desgraciadamente estos dos grupos se atacan mutuamente sin tomar en cuenta que son más las cosas que los unen. Los observo y me niego a creer que los venezolanos no aspiren a tener calidad de vida, pero eso se gana con gran esfuerzo y con mucha unión. Para lograr ciertos objetivos que redunden en bien para todos los ciudadanos -sin distingos de ningún tipo- es que les que pido a mis compatriotas -chavistas y antichavistas- que aporten más y critiquen menos.

Sin hacer nada por cambiar en algo -o en mucho- la actual situación social (que no política) me niego a aceptar cuestionamientos a lo que sucede en Venezuela. El no hacer nada ya es motivo para perder el derecho al reclamo y a la crítica. No hay excusa para la apatía y la falta de activismo en causas donde se necesita de la presencia de todos, presencia posible aun en la distancia -desde donde sí se puede hacer mucho- porque, el no vivir en nuestro país, no es excusa para la vergonzosa indolencia.

Estoy cansada de escuchar quejas y me niego a seguir escuchándolas. Si después de leer este post sigues empeñado(a) en criticar a nuestro país -sin aportarle nada a cambio de lo que te dio- entonces quéjate de ti mismo para ser consecuente con tu desanimo y con tu propio fracaso que, finalmente, es lo que lleva al descalabro de una sociedad. Yo apuesto -con inmensa paciencia- a la esperanza de un renacer, de una cura -tarde o temprano- a todos los males de mi país. Para eso cuento con los venezolanos que forman parte de la sociedad civil. No espero a que venga un mesías -mucho menos un líder- a realizar los cambios que tanto necesitamos. El 08 de junio, de este año, publiqué otro post con este mismo tema. De ahí estoy tomando, casi textualmente, algunos párrafos para este nuevo post. Tal vez una idea, que se repite, logre algo.

Quiero dejar claro que de los políticos tampoco espero nada. Prefiero esperar de ti -ciudadano común, hombres, mujeres y niños de a pie- sin importarme en qué partido político militas. Todos ustedes transitan por las mismas calles donde los problemas nos igualan y donde los colores de determinado partido político cambian por uno neutro que nos une en ese deseo de vivir mejor, que no es vivir con más dinero del necesario, sino vivir con dignidad.

Si el privilegio de vivir bien, en un país del primer mundo, ha logrado que tu país poco o nada te importe, recuerda sólo esto: en Venezuela tienes familia o tienes amigos por quienes vale la pena luchar. No olvides algo más: el país donde naciste te necesita aunque estés ausente. Algo de ti se quedó allá.

¿Qué cómo se hace para aportar? La respuesta está en ustedes mismos porque son seres inteligentes. Hagan buen uso de las redes sociales que son, hoy en día, la mejor forma de hacer realidad nuestras ideas. Comparte con tus compatriotas lo que hayas aprendido en el primer mundo. Cualquier aporte siempre será mejor que ninguno, creo que ya lo dije en ese otro post.

Riega la voz: Venezolanos, ¡aporten más y critiquen menos!

jueves, 23 de junio de 2011

LOS CÓMPLICES DE EDMUNDO CHIRINOS

Edmundo Chirinos -en el centro- psiquiatra y ex rector de la UCV llegando al tribunal

Nombrar, en el post anterior, a quienes no cuestionaron a Edmundo Chirinos, por ser sus amigos, es una manera de hacerle justicia a las tantas víctimas anónimas de ese hombre. Roxana Vargas Quintero no fue su única víctima. Ella fue una más, la que tuvo la mala suerte de morir asesinada por un alguien a quien nadie creía capaz de matar.

Se puede ser muy amigo de determinada persona, pero cuando ocurre algo tan grave hay que fijar posición. En el caso de Edmundo Chirinos hubo gente, como el criminólogo Elio Gómez Grillo que, abiertamente, se pusieron de su lado. Tal vez esa fue una actitud mucho más honesta que la de aquellos que guardaron silencio. Mi padre me enseñó que todo lo malo hay que denunciarlo, caiga quien caiga, sean amigos o familiares, y eso es lo que he hecho toda mi vida. Al escribir el post anterior sólo cumplí con el mandato paterno, sin importarme aquellos a quienes mi denuncia les pueda molestar. Nunca he buscado ganar amigos si para conseguirlo debo callar. Me gusta la libertad de cumplir con lo que me dicta mi consciencia. Para nada me preocupa la reacción de los periodistas amigos de Chirinos a quienes mencioné. Tampoco me preocupa Ibéyise Pacheco. Ellos son periodistas, yo bloguera. Ellos escriben, yo también. Ellos callaron, yo siento la enorme satisfacción de haberme pronunciado -desde el principio del asesinato de Roxana- sin ganar dinero por ello. Tampoco pienso ganar dinero por ese caso en el futuro, sería muy deshonesto de mi parte. Allá Ibéyise Pacheco -¿periodista?- que ha convertido ese crimen en un negocio muy rentable, como si Roxana y las otras víctimas fueran mercancía.

Lo siento chicos, pero alguien tenía que nombrar a los amigos de Edmundo Chirinos que guardaron silencio. Así es la vida: todo termina sabiéndose, las caretas se caen merecidamente porque no puede ser honesto el que no se pronuncia ante un crimen -o ante muchos- pues la violencia sexual está llena de víctimas: muertas, unas; vivas, otras. Muchas de ellas se quedan sin paz para vivir felices, sobreviven con su fantasma presente en los sueños porque los victimarios de esas mujeres se convierten en fantasmas por siempre y, eso, a muchos no les importa. A mí sí.

miércoles, 22 de junio de 2011

PERIODISTAS VENEZOLANOS AMIGOS DEL PSIQUIATRA-ASESINO EDMUNDO CHIRINOS

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No he leído “Sangre en el diván”, título muy comercial del libro de la periodista Ibéyise Pacheco. Si no l
o he hecho no es porque no viva en Venezuela pues, si quisiera leerlo, lo mandaría a pedir. Estoy segura de que alguien me haría el favor de traérmelo ya que en Europa no lo venden. No me ha interesado su lectura porque no creo en la veracidad de su contenido y en otro post diré el porqué de esta afirmación categórica, por lo tanto me niego a leer algo con lo que no estoy de acuerdo. Sólo les adelanto que cuando la señora Pacheco me cita -sin mi autorización- en ese libro de su autoría, es incierto lo que dice y eso también lo aclararé en otro post dedicado a desmentir el contenido de un libro que se me antoja digno del peor periodismo amarillista y oportunista. Hablo así con el derecho que me da haber sido la creadora en Facebook -en el 2008- del único grupo en contra de ese psiquiatra asesino y acosador sexual de sus pacientes, ya condenado por el asesinato de Roxana Vargas Quintero. También publiqué, en este blog -Sección CASO EDMUNDO CHIRINOS Y SUS VÍCTIMAS- mucha información que yo poseía. Ignoro si Ibéyise Pacheco la usó, sin mi autorización, como ya dije. En “Sangre en el diván” tuvo la osadía de colocar algo supuestamente publicado por mí en este blog. Ya habrá tiempo para aclaratorias y desmentidos. Ustedes saben que hablo sin censura y lo cuento todo. Si no la he desmentido ha sido por falta de tiempo.

En este post me interesa hablar de algunos periodistas amigos de Edmundo Chirinos de los que Ibéyise Pacheco parece que no habla en su libro. Debe ser que como son colegas -y amigos- resultan intocables para ella. Ojalá y me equivoqué y esta señora haya tenido la honestidad de mencionar a todos los involucrados con este asesino. He decidido nombrar a estos periodistas después de leer, en el periódico venezolano TAL CUAL, un ataque contra los psiquiatras que callaron a sabiendas de lo que ocurría en ese consultorio macabro. Eso no es nada incierto porque Chirinos contó con muchos cómplices, incluyendo a la clínica EL CEDRAL donde hospitalizaba a sus víctimas-pacientes. EL CEDRAL calló porque, gracias a Chirinos, ganaba mucho. Calló EL CEDRAL y callaron sus colegas que sabían demasiado de sus andanzas. Sólo que ese periódico (Tal Cual) olvidó decir lo que yo siempre he dicho: la fama de Edmundo Chirinos es producto de los medios de comunicación, y esto nadie lo puede desmentir porque fueron muchos los periódicos, programas de televisión y revistas que le dedicaron espacios importantes cuando Edmundo Chirinos era adorado por cierta clase social y, sobre todo, por eso que llaman intelectuales. Recuerdo que ECONOMÍA HOY (periódico venezolano que existía en los años 90, no sé ahora) le dedicó a Edmundo Chirinos -a finales de 1995- dos páginas centrales con una entrevista titulada “La consigna es conspirar”, que era lo que Chirinos pregonaba en aquellos años en los que mantenía amistad con el hoy presidente Hugo Chávez y su esposa Marisabel, amistad que no le sirvió para evadir la cárcel donde está ahora. También me resulta inolvidable la larga entrevista que le hizo la revista EXCESO, orgullosamente firmada por el periodista Armando Coll. Se trataba de una entrevista -tipo ¡HOLA! porque ese psiquiatra era como La Pantoja, versión venezolana- al Chirinos infaltable en los más destacados saraos, al ex rector de la Universidad Central de Venezuela (UCV) -nuestra máxima casa de estudios- al hombre que brillaba en ese momento en que estaba en la cumbre. Esa misma revista aprovechó lo mucho que Chirinos vendía en su versión de asesino y publicó un reportaje en su contra en un doble discurso que no puedo entender. La usura pudo más y la revista se agotó en los quioscos para felicidad de los excesivos deshonestos editores.

Después de hablar de Chirinos, la Pacheco, EXCESO y Coll iré al grano con los nombres y apellidos de los amigos periodistas que yo le conocí al ex rector, ahora preso común. Les aseguro que son muchos más sus amigos periodistas, políticos, actores, actrices, etc. que ahora se han alejado del amigo que está en prisión. No los nombro a todos -¡ya quisiera hacerlo!- porque no puedo corroborar esa amistad, pero son muchos más de los que suponemos porque cuando Chirinos era un “notable” (término usado en Venezuela para hablar de alguien destacado intelectualmente) todos querían tenerlo de amigo. Eso lo salvó, por años, de caer preso y le impidió a sus víctimas denunciar. El poder de Chirinos era tan grande que ningún medio hubiera publicado una denuncia en su contra. Si no es por el juez que lo condenó, todavía estaría cometiendo delitos al amparo de "buenos amigos". Hay que desenmascarar a quienes lo protegieron y lo hicieron poderoso, queriéndolo o no.
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Los nombres de algunos periodistas que tenían amistad con él son:

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Marianella Salazar


Elizabeth Fuentes


Alfonso Molina


De Marianella
Salazar puedo dar fe que la unía una gran amistad a Edmundo Chirinos. En cuanto a Elizabeth Fuentes y Alfonso Molina, era Chirinos quien hablaba de ellos como sus grandes amigos con quienes iba a lujosos restaurantes del este de Caracas a comer. No sé si ellos desmienten esto o son consecuentes con el amigo antes de desmentirlo. Ya sabemos que cuando se cae en desgracia los amigos desaparecen. Cada cual es libre de ser amigo de quien le apetezca, eso no es un crimen. Tampoco es cuestionable desconocer la maldad del amigo, el caso es que de Chirinos se sospechaba algo turbio y lo que sucede -cuando de periodistas se trata- es que antes que la amistad hay que tomar en cuenta que hay lectores que esperan objetividad en cualquier caso, independientemente de la amistad que exista con quien se convierte en noticia. Al menos un pronunciamiento se esperó de ellos y no lo hubo, que yo sepa. Estos periodistas callaron ante un crimen espantoso cometido no sólo en la persona de Roxana Vargas Quintero sino en muchísimas mujeres -y hombres, tal vez- que de pacientes pasaron a ser víctimas sexuales. Al menos a mí me parece extraño que periodistas tan aguerridos no estuvieran enterados de las muchas murmuraciones que se escuchaban respecto a Chirinos. Y más me extraña que, una vez que se conoce todo, no hayan dicho nada.

Allá estos periodistas con sus consciencias. Allá Ibéyise Pacheco con su silencio cómplice. Me alegra que, gracias a Internet, esta gente ya no tenga el monopolio de la noticia para encubrir más que para dar noticias veraces.

Sobre el tema de Edmundo Chirinos y los medios de comunicación hablo ampliamente en mi sección CASO EDMUNDO CHIRINOS Y SUS VÍCTIMAS y, muy específicamente, en un post que publiqué en esa sección y que titulé LA FAMA DE EDMUNDO CHIRINOS ES PRODUCTO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN (esa opinión la mantengo) publicado el 16 de octubre del 2008 cuando el caso Chirinos apenas comenzaba. Mis publicaciones buscaban que se hiciera justicia y salieron muy poco tiempo después del asesinato de la joven Roxana Vargas Quintero. El objetivo se cumplió sin oportunismo ni amarillismo. En aquellos días recibí amenazas de la hija de Chirinos de demandarme penalmente, mas yo seguí publicando sobre el caso basándome, siempre, en hechos que conocía. Fácil es ahora escribir sobre un Chirinos condenado y sin un mínimo de poder. Fácil es escribir para llenarse los bolsillos. Obviamente me refiero a esa periodista a la que no respeto y que lleva ese extraño nombre de Ibéyise.

Alguien me dijo que en Venezuela hay periodistas que son intocables, la Pacheco entre otros. El problema -para ellos- es que no creo en intocables. No me dan miedo y por eso coloco sus nombres aquí, a ver si aprenden a juntarse con gente decente y dejan de ser amigos de acosadores sexuales capaces de asesinar.
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Como Ibéyise Pacheco no los nombra, sus colegas le han pagado, con elogios a su libro, la delicadeza que ha tenido al guardar silencio cómplice. Así podemos leer -en la prensa venezolana, no en El País o en Le Monde- maravillas sobre esa crónica roja mal escrita si me baso en que, cuando me cita, el texto aparece con errores ortográficos -además de errores de estilo- que yo sería incapaz de cometer. ¿Qué queda para el resto del libro? Sólo el periodista Golcar Rojas ha cuestionado a "Sangre en el diván".
¡Dios los cría y ellos se juntan! Supongo que para cubrirse las espaldas.

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Las fotografías de este post fueron tomadas de Google y Facebook.

domingo, 19 de junio de 2011

LOS INCAPACES

Este es un post para hablar de mi propia incapacidad creadora y de lo que otros incapaces me han enseñado. La idea de escribir este post surgió mientras miraba libros en una librería bastante amena. Tanto talento de muchos escritores -incluyendo a mi admirada Isabel Allende- me abrumó y puso de manifiesto mi absoluta ineptitud para escribir una línea decente, y mire usted -parafraseando a mi brillante amigo Ángel Rodríguez-Váldes- que ya una de mis hijas me lo advirtió -hace años- cuando Gerardo Blanco, un ingenuo director -venezolano- de teatro me llamó dramaturga, cuando dramaturgo era Shakespeare, no yo. ¡Qué osadía decirme dramaturga! O fue un acto de suprema ignorancia, una irresponsabilidad de parte de ese director.

No sé si han notado que últimamente escribo poco. La razón es que veo a tanta gente talentosa escribiendo y siento que nada útil tengo que decirles, salvo confesar mi absoluta falta de talento para todo. Es que ni siquiera aprendí a tejer para dedicarme a esa tareas femeninas propias de quien no puede, ni debe, intentar escribir un libro. Tampoco sé cocinar y mucho menos tengo aptitudes para el bricolaje. No puedo convertirme en asesina en serie, no por falta de ganas, sino porque me da horror la sangre brotando de un cuerpo humano. Podría hacer una larga lista de personas a las que me gustaría matar a sangre fría, pero no puedo. Desgraciadamente fui criada con principios y con aquel mandamiento de “No matarás”. Entonces, ¿qué me queda? ¡Pues escribir! Publico en este blog porque es como garabatear en mi propio cuaderno. ¿Que pienso mal y me expreso peor? Eso es otra historia y allá los que me leen. No obligo a nadie a visitar este blog.

Eso sí, al menos yo me asumo incapaz de todo, pero no envidió a quien tiene talento y triunfa. De no tener talento no soy responsable, mas sí de creer que lo tenía. Ahora me dedico a pensar para mi misma pues me niego -por ahora- a publicar mis reflexiones ya que no ando muy optimista y la gente quiere leer lo que escribe alguien que desborda felicidad y ese no es mi estado actual porque no hay motivos para ciertos optimismos a pesar de que sigo creyendo en los seres humanos. Mis pensamientos siguen anclados en la miseria; miseria de todo tipo, incluyendo la del espíritu. Dudo que alguien quiera leer pensamientos que intentan profundizar en eso tan duro como lo es la injusticia, el sufrimiento y la desigualdad social. Eso sí me interesa y me produce un sufrimiento terrible, acompañado de la impotencia y el estado de culpa de no poder hacer nada, o hacer muy poco por los demás, los más necesitados.

A los incapaces les agradezco el me hayan enseñado a respetar a los que tienen éxito y a recrearme en ello sin peros de ningún tipo. Me cansa escuchar a los fracasados que, ante alguien que tiene logros indiscutibles, dicen, por ejemplo: “Buen libro, pero yo no lo hubiera escrito así”, “Excelente artista plástico, pero sus temas son repetitivos”, “Muy buen chef, pero condimenta mucho la comida”, “Qué bien escribe Isabel Allende, pero imita a García Márquez”. Y digo yo: ¿es que estos incapaces no tienen la inteligencia y el talento que se requiere para hacer lo que hacen esas personas creativas a la que les ponen peros y los critican hasta el hartazgo? ¿Por qué esa gente no produce nada, ni bueno ni malo? Lo menos que les pido es que me demuestren, con hechos tangibles, su creatividad.

A mí me sorprende que haya seres humanos a quienes les resulta imposible reconocer su fracaso y, para minimizarlo, se dedican a descalificar el éxito de otros. Yo, a estas alturas de mi vida, me he sincerado conmigo misma porque puedo engañar a muchos, pero no me puedo auto engañar. Por supuesto que esa sinceridad, para conmigo, tiene una razón de ser y se corresponde con un cambio fundamental en mi vida del que no voy a hablar.

A punto -tal vez- de ir dejando este blog y encerrarme en un mutismo absoluto, me declaro incapaz de terminar las dos o tres novelas que tengo inconclusas. Me declaro, también, absolutamente incompetente para escribir una obra de teatro que valga la pena. Vaya esta confesión acompañada de la gran alegría que me produce el que otros sí hayan podido hacer lo que yo no pude. Gracias a esa gente he pasado momentos muy gratos disfrutando la lectura de un buen libro.

En la medida que escuchaba a los incapaces criticar por criticar, aprendí que de los fracasos somos, nosotros mismos, los únicos responsables y que no es descalificando a otros que nos haremos mejores personas o nos convertiremos en grandes talentos. Ellos (los incapaces) fueron el espejo en el que vi reflejada mis debilidades y mi absoluta falta de creatividad. Y fue, gracias a ellos, que me negué a imitarlos. Hoy, en esa librería amena, me sentí feliz por los que publicaron sus obras para deleitar a los que no podemos hacer lo que ellos hacen.

He utilizado el término incapaces no sólo porque son personas que no producen nada, sino porque no pueden, ni quieren, reconocer la gloria de otros. Esa actitud se corresponde con un acto carente de nobleza y de humildad y, en ese aspecto, no nos parecemos. Semejante despropósito no tiene otro nombre que envidia y no puedo convivir con algo tan dañino cuando lo que deseo es construir, no destruir. La vida nos lleva, sabiamente, a cambiar y es sano hacerlo antes de que sea tarde, y tarde es mucho antes de lo que nos imaginamos.

Puedo ser incapaz para muchas cosas y mi escasa creatividad está en su peor momento; no obstante, necesito escribir y desahogarme porque expresar lo que siento me ayuda a mantenerme viva. Hoy, más que nunca, escribir me alivia. Tal vez un día asuma el mutismo del que hablé. Mientras tanto, sigo garabateando temas intrascendentes e innecesarios. Mil perdones por ello, no nací con el talento que se necesita para llegar al paraíso que algún día quise pisar. En su lugar encontré cardos porque me equivoqué de camino y no supe devolverme a tiempo. Por eso, y más, soy la única responsable de mis desatinos.

miércoles, 8 de junio de 2011

MI APORTE A MI PAÍS: VENEZUELA

Somos muchas las personas que estamos viviendo fuera de Venezuela en indudables mejores condiciones sociales que los que se quedaron allá. Lo menos que le pido a esas personas es que sean conscientes de que somos unos afortunados al tener una mejor calidad de vida porque la actual realidad de Venezuela es atroz, y no pretendo con esto entrar en el terreno político sino en el meramente social -y tal vez moral- ya que apelo a la consciencia y solidaridad de quienes me lean.

Ninguno de nosotros podemos obviar que fuimos formados en nuestro país. La gran mayoría disfrutamos la época de bonanza en la que pudimos recibir una formación y un estilo de vida que hoy nos permite tener cierto nivel cultural para sobrevivir en en el exilio. Escuelas, liceos y universidades invirtieron fortunas en nuestra educación. La educación universitaria en nuestro país es gratuita, con algunas excepciones. No pretendo yo discutir si la condición de cada cual es de exilio voluntario u obligado, ese no es el tema de este post y mucho menos la excusa para dar la espalda y no aportar nada a cambio de lo recibido. El tema que hoy planteo es el siguiente:

1- ¿Cuánto y qué hemos aprendido en países donde la calidad de vida supera en creces a la venezolana?

2- Ese aprendizaje, ¿estamos dispuestos a compartirlo con nuestros compatriotas que se quedaron allá?

Dos preguntas sin importancia para aquellos a los que poco o nada les importa compartir las experiencias positivas vividas en otros lares.

Cansada estoy de escuchar quejas sobre Venezuela, quejas que vienen de gente que ni ha hecho ni hará nada para cambiar el destino del país donde vio la luz por primera vez. Soy de las que agradece y, aunque lejos de mi país, deseo reconocer lo que me dio, que para mí fue mucho, fue todo. De ese todo pude darle a beber a mis hijas que se formaron también en ese país caribeño. Siendo así, lo menos que puedo es intentar devolver algo en pago por lo recibido. Para ser agradecido no es necesario el dinero porque hay cosas que no se resuelven con él. Sólo tengo ideas de cosas que aprendo en esta España que me está aportando nuevas visiones en algunas áreas que antes desconocía. Ese aprendizaje lo comparto con venezolanos que, allá, luchan y construyen a pesar de las muchas carencias económicas y de otra índole, porque en Venezuela queda gente muy valiosa que trabaja en positivo y en ese bajo perfil propio de los que dan todo a cambio de nada. Esa gente necesita de los que estamos fuera. Están ávidos por recibir noticias nuevas, ideas realizables aunque sea a largo plazo. Para llevar a cabo algo es necesario empezar desde ya, sin postergar por más tiempo porque ya estamos atrazados, tanto que seguimos siendo tercer mundo. Muchos ni veremos los logros, pero espero que, un día, el granito de arena que cada uno de nosotros aportemos sea disfrutado por una nueva generación de compatriotas que al menos tengan las oportunidades que nosotros tuvimos en los años dorados de nuestro país.

Supongo que mucha gente no sabe cómo aportar e ignoran a quién deben dirigirse para poner a la orden lo que han aprendido en el exterior. Hoy con Internet, y las redes sociales, todo es posible si hay buena voluntad. Existen en nuestro país ONGs en distintas áreas. A las alcaldías -y a otros entes gubernamentales- hay que llegarles y todas deben tener página web que nos indiquen cómo establecer contacto con esas autoridades que están obligadas a escuchar nuestras propuestas. Es pasar de ciudadanos pasivos a ciudadanos activos. Pienso que cada persona debe escoger un tema, algo con lo que se sienta muy identificada y cuyo aprendizaje -en su nuevo país- constituya una experiencia novedosa y necesaria para el nuestro. En lo personal me interesan tres aspectos, pero de ellos me reduzco a dos ya que si intento abarcar mucho me disperso y mi aporte se diluye. Esos dos aspectos son: cáncer y violencia sexual infantil. Envío a Venezuela material sobre estos temas, bien sea material físico o material de Internet. Aprovecho a cada persona que viaja a Venezuela para enviar todo lo que puedo. Busco material que en España abunda. Agradezco a los centros de salud y a la Asociación Española Contra el Cáncer (aecc) por el material que me han donado o que he obtenido por otra vía. Algo es algo y mucho para un país donde lo que aquí sobra, allá es inexistente, tal es el caso de la forma como en España se lleva a cabo la prevención del cáncer, idea que ya la hice llegar a mi país y en los próximos días va a ser discutida gracias a Emma Avellaneda (socióloga clínica especializada en cáncer) que ha sido muy receptiva. También quiero informarles a los venezolanos sobre la idea del voluntariado para los pacientes con cáncer, algo maravilloso que allá no se ha implementado. Estoy convencida de que un microscópico grano de arena forma -con los años- una montaña. Yo estoy colocando mi diminuto y modesto grano, ¿y usted?

A los venezolanos -exiliados o no- lo que les falta es voluntad de cambio para vivir mejor. Lo que importa es no creer, jamás, que existen imposibles. Esa palabra se la regalo a los resignados y a los que apuestan al fracaso antes de intentar algo en lo que, de antemano, ya son perdedores. El ser humano muchas veces desconoce la capacidad inmensa que tiene para resurgir de las cenizas, si se lo propone, y de aprender mucho de las desgracias que son las que más nos enseñan. A veces es necesario llegar al límite para descubrir lo fuerte y creativos que podemos ser. Lo mismo sucede con un país que no ha descubierto todas sus potencialidades y que sólo necesita de sus ciudadanos, nada más. Eso sí: ciudadanos optimistas, luchadores y ganados para vencer.

No quiero ser hija indigna de unos padres a los que siempre vi luchar y compartir lo que tenían. No puedo defraudar ese ejemplo y por eso quiero repartir, en lo posible, lo que España me está brindando en esta etapa de mi vida. No me quiero olvidar del lugar donde nací. Ahí reposan los restos de mis padres, de mis abuelos, de mi hermano y de otros seres queridos con los que mis deudas de gratitud son eternas y busco, por ello, una forma de retribuir.

Me niego a reprochar lo que sucede en Venezuela sin hacer nada por cambiar en algo -o en mucho- la situación social (que no política) y asumo que la distancia no es excusa para la apatía. Tampoco deseo escuchar quejas. Si después de leer este post sigues empeñado en criticar a nuestro país -sin aportarle nada a cambio de lo que te dio- entonces quéjate de ti mismo para ser consecuente con tu desanimo y con tu propio fracaso que, finalmente, es lo que lleva al descalabro de una sociedad. Yo apuesto -con inmensa paciencia- a la esperanza de un renacer, de una cura -tarde o temprano- a todos los males de mi país.

Carmen Guédez