viernes, 29 de julio de 2011

A LOS QUE NO ASIMILAN EL ÉXITO DE OTROS

.
Con pena escucho a algunos descalificar los logros indiscutibles de los que, luchando mucho, han logrado sus objetivos. Ante los exitosos, sólo los mediocres son capaces de no reconocerles su triunfo bien merecido. No puedo ver más que un egoísmo enfermizo en la gente que descalifica sin construir. Generalmente se trata de seres que viven en un mundo de fracasos internos, que son los peores, porque provocan tormentas internas que desquician. Esa gente me cansa y escucharlos hablar es una tortura. Y no es que, para mí, el éxito se mida en una red carpet o en un photocall -que los detesto- pero sí en un estilo de vida constructivo y no destructivo. Tampoco mido el éxito por el dinero.

Soy feliz cuando me entero del logro de alguien, especialmente si es gente joven a la que siempre he apoyado. Si de algo me siento orgullosa es de haberle tendido la mano a muchos cuando apenas empezaban a despuntar con su talento y no eran conocidos. Algunos me lo agradecen todavía. A otros, ni los volví a ver. En cualquier caso, no puedo tener un sentimiento egoísta hacia ellos por sus logros, no me nace, porque quien que llega lejos lo hace con mucho trabajo, sacrificio y constancia, virtudes que valoro por encima de todo.

A los que alimentan su pobre vida con un espíritu negativo hacia los demás, los RETO a colocar su nombre en Google a ver si aparecen tal y como sucede con los que sí son exitosos. Lo más seguro es que sus nombres no existan en el buscador más conocido de la red. Al menos hasta el día de hoy -y mientras no se invente algo nuevo- Google es la mejor medida de lo que los seres humanos hacen para bien o para mal.
.
Yo no soy una persona exitosa. Desde hace años decidí vivir en un bajo perfil al que no voy a renunciar -es que ni siquiera me queda tiempo para firmar la renuncia a mi estilo de vida actual- pero eso no es motivo para no recrearme con la excelencia de los que vinieron a este mundo para, con sus obras, alegrar mi vida y la de otros. Se los agradezco. ¡Qué bien que exista gente con talento! ¡Qué dicha!

Allá la vida oscura de los que no asimilan el éxito de otros.
Nada más que decir, no merece la pena.
.

1 comentario:

Conrado Montalbán dijo...

Felicidades de nuevo por tus palabras. Me permito trasladarte esta historia, espero que os guste:

Un experto estaba dando una conferencia a un grupo de profesionales.

Para dejar en claro un punto, utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaron. Parado frente al auditorio de gente muy exitosa dijo: Quisiera hacerles un pequeño examen...

De abajo de la mesa sacó un jarro de vidrio, de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro.

Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro?. Todos los asistentes dijeron SI.
Entonces dijo: ¿Están seguros?, y sacó de abajo de la mesa un balde de piedras pequeñas.

Echó un poco de piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.
Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más... ¿Está lleno este jarro?.


Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta "probablemente no". Muy bien contesto el expositor.


Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas. Una vez más preguntó al grupo: ¿Está lleno el jarro?. Esta vez varias personas respondieron a coro: NO!.

Una vez más el expositor dijo: Muy
Bien!, luego se sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro hasta llenarlo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cuál creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: la enseñanza es que no importa qué tan lleno está tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas...

No, replicó el expositor, esa no es la enseñanza.
La verdad es que esta demostración nos enseña que:

Si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento.

¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida... tu familia, tu Fe, tu educación o tus finanzas?, ¿Alguna causa que desees apoyar?, ¿Enseñar lo que sabes a otros?.

Recuerda poner esas piedras grandes primero o no encontrarás un lugar para ellas. Tómate el tiempo para clarificar cuales son tus prioridades y revisa como usas tu tiempo para que no se te quede ninguna afuera, o lo que es peor, que te veas obligado a sacar una piedra grande para poder meter arena.

¿Cuáles son TUS piedras grandes?