miércoles, 22 de junio de 2011

PERIODISTAS VENEZOLANOS AMIGOS DEL PSIQUIATRA-ASESINO EDMUNDO CHIRINOS

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No he leído “Sangre en el diván”, título muy comercial del libro de la periodista Ibéyise Pacheco. Si no l
o he hecho no es porque no viva en Venezuela pues, si quisiera leerlo, lo mandaría a pedir. Estoy segura de que alguien me haría el favor de traérmelo ya que en Europa no lo venden. No me ha interesado su lectura porque no creo en la veracidad de su contenido y en otro post diré el porqué de esta afirmación categórica, por lo tanto me niego a leer algo con lo que no estoy de acuerdo. Sólo les adelanto que cuando la señora Pacheco me cita -sin mi autorización- en ese libro de su autoría, es incierto lo que dice y eso también lo aclararé en otro post dedicado a desmentir el contenido de un libro que se me antoja digno del peor periodismo amarillista y oportunista. Hablo así con el derecho que me da haber sido la creadora en Facebook -en el 2008- del único grupo en contra de ese psiquiatra asesino y acosador sexual de sus pacientes, ya condenado por el asesinato de Roxana Vargas Quintero. También publiqué, en este blog -Sección CASO EDMUNDO CHIRINOS Y SUS VÍCTIMAS- mucha información que yo poseía. Ignoro si Ibéyise Pacheco la usó, sin mi autorización, como ya dije. En “Sangre en el diván” tuvo la osadía de colocar algo supuestamente publicado por mí en este blog. Ya habrá tiempo para aclaratorias y desmentidos. Ustedes saben que hablo sin censura y lo cuento todo. Si no la he desmentido ha sido por falta de tiempo.

En este post me interesa hablar de algunos periodistas amigos de Edmundo Chirinos de los que Ibéyise Pacheco parece que no habla en su libro. Debe ser que como son colegas -y amigos- resultan intocables para ella. Ojalá y me equivoqué y esta señora haya tenido la honestidad de mencionar a todos los involucrados con este asesino. He decidido nombrar a estos periodistas después de leer, en el periódico venezolano TAL CUAL, un ataque contra los psiquiatras que callaron a sabiendas de lo que ocurría en ese consultorio macabro. Eso no es nada incierto porque Chirinos contó con muchos cómplices, incluyendo a la clínica EL CEDRAL donde hospitalizaba a sus víctimas-pacientes. EL CEDRAL calló porque, gracias a Chirinos, ganaba mucho. Calló EL CEDRAL y callaron sus colegas que sabían demasiado de sus andanzas. Sólo que ese periódico (Tal Cual) olvidó decir lo que yo siempre he dicho: la fama de Edmundo Chirinos es producto de los medios de comunicación, y esto nadie lo puede desmentir porque fueron muchos los periódicos, programas de televisión y revistas que le dedicaron espacios importantes cuando Edmundo Chirinos era adorado por cierta clase social y, sobre todo, por eso que llaman intelectuales. Recuerdo que ECONOMÍA HOY (periódico venezolano que existía en los años 90, no sé ahora) le dedicó a Edmundo Chirinos -a finales de 1995- dos páginas centrales con una entrevista titulada “La consigna es conspirar”, que era lo que Chirinos pregonaba en aquellos años en los que mantenía amistad con el hoy presidente Hugo Chávez y su esposa Marisabel, amistad que no le sirvió para evadir la cárcel donde está ahora. También me resulta inolvidable la larga entrevista que le hizo la revista EXCESO, orgullosamente firmada por el periodista Armando Coll. Se trataba de una entrevista -tipo ¡HOLA! porque ese psiquiatra era como La Pantoja, versión venezolana- al Chirinos infaltable en los más destacados saraos, al ex rector de la Universidad Central de Venezuela (UCV) -nuestra máxima casa de estudios- al hombre que brillaba en ese momento en que estaba en la cumbre. Esa misma revista aprovechó lo mucho que Chirinos vendía en su versión de asesino y publicó un reportaje en su contra en un doble discurso que no puedo entender. La usura pudo más y la revista se agotó en los quioscos para felicidad de los excesivos deshonestos editores.

Después de hablar de Chirinos, la Pacheco, EXCESO y Coll iré al grano con los nombres y apellidos de los amigos periodistas que yo le conocí al ex rector, ahora preso común. Les aseguro que son muchos más sus amigos periodistas, políticos, actores, actrices, etc. que ahora se han alejado del amigo que está en prisión. No los nombro a todos -¡ya quisiera hacerlo!- porque no puedo corroborar esa amistad, pero son muchos más de los que suponemos porque cuando Chirinos era un “notable” (término usado en Venezuela para hablar de alguien destacado intelectualmente) todos querían tenerlo de amigo. Eso lo salvó, por años, de caer preso y le impidió a sus víctimas denunciar. El poder de Chirinos era tan grande que ningún medio hubiera publicado una denuncia en su contra. Si no es por el juez que lo condenó, todavía estaría cometiendo delitos al amparo de "buenos amigos". Hay que desenmascarar a quienes lo protegieron y lo hicieron poderoso, queriéndolo o no.
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Los nombres de algunos periodistas que tenían amistad con él son:

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Marianella Salazar


Elizabeth Fuentes


Alfonso Molina


De Marianella
Salazar puedo dar fe que la unía una gran amistad a Edmundo Chirinos. En cuanto a Elizabeth Fuentes y Alfonso Molina, era Chirinos quien hablaba de ellos como sus grandes amigos con quienes iba a lujosos restaurantes del este de Caracas a comer. No sé si ellos desmienten esto o son consecuentes con el amigo antes de desmentirlo. Ya sabemos que cuando se cae en desgracia los amigos desaparecen. Cada cual es libre de ser amigo de quien le apetezca, eso no es un crimen. Tampoco es cuestionable desconocer la maldad del amigo, el caso es que de Chirinos se sospechaba algo turbio y lo que sucede -cuando de periodistas se trata- es que antes que la amistad hay que tomar en cuenta que hay lectores que esperan objetividad en cualquier caso, independientemente de la amistad que exista con quien se convierte en noticia. Al menos un pronunciamiento se esperó de ellos y no lo hubo, que yo sepa. Estos periodistas callaron ante un crimen espantoso cometido no sólo en la persona de Roxana Vargas Quintero sino en muchísimas mujeres -y hombres, tal vez- que de pacientes pasaron a ser víctimas sexuales. Al menos a mí me parece extraño que periodistas tan aguerridos no estuvieran enterados de las muchas murmuraciones que se escuchaban respecto a Chirinos. Y más me extraña que, una vez que se conoce todo, no hayan dicho nada.

Allá estos periodistas con sus consciencias. Allá Ibéyise Pacheco con su silencio cómplice. Me alegra que, gracias a Internet, esta gente ya no tenga el monopolio de la noticia para encubrir más que para dar noticias veraces.

Sobre el tema de Edmundo Chirinos y los medios de comunicación hablo ampliamente en mi sección CASO EDMUNDO CHIRINOS Y SUS VÍCTIMAS y, muy específicamente, en un post que publiqué en esa sección y que titulé LA FAMA DE EDMUNDO CHIRINOS ES PRODUCTO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN (esa opinión la mantengo) publicado el 16 de octubre del 2008 cuando el caso Chirinos apenas comenzaba. Mis publicaciones buscaban que se hiciera justicia y salieron muy poco tiempo después del asesinato de la joven Roxana Vargas Quintero. El objetivo se cumplió sin oportunismo ni amarillismo. En aquellos días recibí amenazas de la hija de Chirinos de demandarme penalmente, mas yo seguí publicando sobre el caso basándome, siempre, en hechos que conocía. Fácil es ahora escribir sobre un Chirinos condenado y sin un mínimo de poder. Fácil es escribir para llenarse los bolsillos. Obviamente me refiero a esa periodista a la que no respeto y que lleva ese extraño nombre de Ibéyise.

Alguien me dijo que en Venezuela hay periodistas que son intocables, la Pacheco entre otros. El problema -para ellos- es que no creo en intocables. No me dan miedo y por eso coloco sus nombres aquí, a ver si aprenden a juntarse con gente decente y dejan de ser amigos de acosadores sexuales capaces de asesinar.
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Como Ibéyise Pacheco no los nombra, sus colegas le han pagado, con elogios a su libro, la delicadeza que ha tenido al guardar silencio cómplice. Así podemos leer -en la prensa venezolana, no en El País o en Le Monde- maravillas sobre esa crónica roja mal escrita si me baso en que, cuando me cita, el texto aparece con errores ortográficos -además de errores de estilo- que yo sería incapaz de cometer. ¿Qué queda para el resto del libro? Sólo el periodista Golcar Rojas ha cuestionado a "Sangre en el diván".
¡Dios los cría y ellos se juntan! Supongo que para cubrirse las espaldas.

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Las fotografías de este post fueron tomadas de Google y Facebook.

1 comentario:

Thais dijo...

Ahora entiendo tu mensaje en FB. NO habia leido este post. Lo compré y lo estoy leyendo. Muchos detalles y mucha información que no conocia. Será todo verdad? Yo didia que si porque en definitiva las pruebas mustran todo lo que ese hombre hizo durante años. Esde imaginarse que podia llegar aun mas lejos de lo que se lee en la prensa y se ve en los medios de comunicación. Saludos!