miércoles, 8 de junio de 2011

MI APORTE A MI PAÍS: VENEZUELA

Somos muchas las personas que estamos viviendo fuera de Venezuela en indudables mejores condiciones sociales que los que se quedaron allá. Lo menos que le pido a esas personas es que sean conscientes de que somos unos afortunados al tener una mejor calidad de vida porque la actual realidad de Venezuela es atroz, y no pretendo con esto entrar en el terreno político sino en el meramente social -y tal vez moral- ya que apelo a la consciencia y solidaridad de quienes me lean.

Ninguno de nosotros podemos obviar que fuimos formados en nuestro país. La gran mayoría disfrutamos la época de bonanza en la que pudimos recibir una formación y un estilo de vida que hoy nos permite tener cierto nivel cultural para sobrevivir en en el exilio. Escuelas, liceos y universidades invirtieron fortunas en nuestra educación. La educación universitaria en nuestro país es gratuita, con algunas excepciones. No pretendo yo discutir si la condición de cada cual es de exilio voluntario u obligado, ese no es el tema de este post y mucho menos la excusa para dar la espalda y no aportar nada a cambio de lo recibido. El tema que hoy planteo es el siguiente:

1- ¿Cuánto y qué hemos aprendido en países donde la calidad de vida supera en creces a la venezolana?

2- Ese aprendizaje, ¿estamos dispuestos a compartirlo con nuestros compatriotas que se quedaron allá?

Dos preguntas sin importancia para aquellos a los que poco o nada les importa compartir las experiencias positivas vividas en otros lares.

Cansada estoy de escuchar quejas sobre Venezuela, quejas que vienen de gente que ni ha hecho ni hará nada para cambiar el destino del país donde vio la luz por primera vez. Soy de las que agradece y, aunque lejos de mi país, deseo reconocer lo que me dio, que para mí fue mucho, fue todo. De ese todo pude darle a beber a mis hijas que se formaron también en ese país caribeño. Siendo así, lo menos que puedo es intentar devolver algo en pago por lo recibido. Para ser agradecido no es necesario el dinero porque hay cosas que no se resuelven con él. Sólo tengo ideas de cosas que aprendo en esta España que me está aportando nuevas visiones en algunas áreas que antes desconocía. Ese aprendizaje lo comparto con venezolanos que, allá, luchan y construyen a pesar de las muchas carencias económicas y de otra índole, porque en Venezuela queda gente muy valiosa que trabaja en positivo y en ese bajo perfil propio de los que dan todo a cambio de nada. Esa gente necesita de los que estamos fuera. Están ávidos por recibir noticias nuevas, ideas realizables aunque sea a largo plazo. Para llevar a cabo algo es necesario empezar desde ya, sin postergar por más tiempo porque ya estamos atrazados, tanto que seguimos siendo tercer mundo. Muchos ni veremos los logros, pero espero que, un día, el granito de arena que cada uno de nosotros aportemos sea disfrutado por una nueva generación de compatriotas que al menos tengan las oportunidades que nosotros tuvimos en los años dorados de nuestro país.

Supongo que mucha gente no sabe cómo aportar e ignoran a quién deben dirigirse para poner a la orden lo que han aprendido en el exterior. Hoy con Internet, y las redes sociales, todo es posible si hay buena voluntad. Existen en nuestro país ONGs en distintas áreas. A las alcaldías -y a otros entes gubernamentales- hay que llegarles y todas deben tener página web que nos indiquen cómo establecer contacto con esas autoridades que están obligadas a escuchar nuestras propuestas. Es pasar de ciudadanos pasivos a ciudadanos activos. Pienso que cada persona debe escoger un tema, algo con lo que se sienta muy identificada y cuyo aprendizaje -en su nuevo país- constituya una experiencia novedosa y necesaria para el nuestro. En lo personal me interesan tres aspectos, pero de ellos me reduzco a dos ya que si intento abarcar mucho me disperso y mi aporte se diluye. Esos dos aspectos son: cáncer y violencia sexual infantil. Envío a Venezuela material sobre estos temas, bien sea material físico o material de Internet. Aprovecho a cada persona que viaja a Venezuela para enviar todo lo que puedo. Busco material que en España abunda. Agradezco a los centros de salud y a la Asociación Española Contra el Cáncer (aecc) por el material que me han donado o que he obtenido por otra vía. Algo es algo y mucho para un país donde lo que aquí sobra, allá es inexistente, tal es el caso de la forma como en España se lleva a cabo la prevención del cáncer, idea que ya la hice llegar a mi país y en los próximos días va a ser discutida gracias a Emma Avellaneda (socióloga clínica especializada en cáncer) que ha sido muy receptiva. También quiero informarles a los venezolanos sobre la idea del voluntariado para los pacientes con cáncer, algo maravilloso que allá no se ha implementado. Estoy convencida de que un microscópico grano de arena forma -con los años- una montaña. Yo estoy colocando mi diminuto y modesto grano, ¿y usted?

A los venezolanos -exiliados o no- lo que les falta es voluntad de cambio para vivir mejor. Lo que importa es no creer, jamás, que existen imposibles. Esa palabra se la regalo a los resignados y a los que apuestan al fracaso antes de intentar algo en lo que, de antemano, ya son perdedores. El ser humano muchas veces desconoce la capacidad inmensa que tiene para resurgir de las cenizas, si se lo propone, y de aprender mucho de las desgracias que son las que más nos enseñan. A veces es necesario llegar al límite para descubrir lo fuerte y creativos que podemos ser. Lo mismo sucede con un país que no ha descubierto todas sus potencialidades y que sólo necesita de sus ciudadanos, nada más. Eso sí: ciudadanos optimistas, luchadores y ganados para vencer.

No quiero ser hija indigna de unos padres a los que siempre vi luchar y compartir lo que tenían. No puedo defraudar ese ejemplo y por eso quiero repartir, en lo posible, lo que España me está brindando en esta etapa de mi vida. No me quiero olvidar del lugar donde nací. Ahí reposan los restos de mis padres, de mis abuelos, de mi hermano y de otros seres queridos con los que mis deudas de gratitud son eternas y busco, por ello, una forma de retribuir.

Me niego a reprochar lo que sucede en Venezuela sin hacer nada por cambiar en algo -o en mucho- la situación social (que no política) y asumo que la distancia no es excusa para la apatía. Tampoco deseo escuchar quejas. Si después de leer este post sigues empeñado en criticar a nuestro país -sin aportarle nada a cambio de lo que te dio- entonces quéjate de ti mismo para ser consecuente con tu desanimo y con tu propio fracaso que, finalmente, es lo que lleva al descalabro de una sociedad. Yo apuesto -con inmensa paciencia- a la esperanza de un renacer, de una cura -tarde o temprano- a todos los males de mi país.

Carmen Guédez

2 comentarios:

esteban lob dijo...

Hola Carmen:

Al cumplir mi blog 5 años de vida, me he permitido copiar con el debido crédito un gráfico con 5 velas que habías publicado alguna vez.

Un beso.

Anónimo dijo...

Muy bueno tu mensaje y estoy de acuerdo contigo, nos quejamos y nos quejamos y no hacemos nada. Todo el fin de semanna en rumba, tomando cerveza, playa pero nos quejamos que venezuela esta mal que chavez tal y tal.
Pienso que los politicos de la oposicion lo unico q saben es hablar hablar y hablar peeeeero de que sirve una "unidad" si a la hora de la verdad todos quieren ser presidentes y seguir llenandose las manos y al final no hay tal unidad por esta razon Chavez sigue en el poder.
No captamos el ejemplo de Egipto todos unidos podemos hacer mucho.
Lamentablemente a nosotros los venezolanos nos gusta la facilidad y la comodidad. Aqui he aprendido a trabajar y valorar lo que extrano de venezuela a pesar de todo con Chavez o sin Chavez Venezuela es privilegiada con todo lo que hay para llegar a ser el Primer PAis del mundo.