jueves, 23 de junio de 2011

LOS CÓMPLICES DE EDMUNDO CHIRINOS

Edmundo Chirinos -en el centro- psiquiatra y ex rector de la UCV llegando al tribunal

Nombrar, en el post anterior, a quienes no cuestionaron a Edmundo Chirinos, por ser sus amigos, es una manera de hacerle justicia a las tantas víctimas anónimas de ese hombre. Roxana Vargas Quintero no fue su única víctima. Ella fue una más, la que tuvo la mala suerte de morir asesinada por un alguien a quien nadie creía capaz de matar.

Se puede ser muy amigo de determinada persona, pero cuando ocurre algo tan grave hay que fijar posición. En el caso de Edmundo Chirinos hubo gente, como el criminólogo Elio Gómez Grillo que, abiertamente, se pusieron de su lado. Tal vez esa fue una actitud mucho más honesta que la de aquellos que guardaron silencio. Mi padre me enseñó que todo lo malo hay que denunciarlo, caiga quien caiga, sean amigos o familiares, y eso es lo que he hecho toda mi vida. Al escribir el post anterior sólo cumplí con el mandato paterno, sin importarme aquellos a quienes mi denuncia les pueda molestar. Nunca he buscado ganar amigos si para conseguirlo debo callar. Me gusta la libertad de cumplir con lo que me dicta mi consciencia. Para nada me preocupa la reacción de los periodistas amigos de Chirinos a quienes mencioné. Tampoco me preocupa Ibéyise Pacheco. Ellos son periodistas, yo bloguera. Ellos escriben, yo también. Ellos callaron, yo siento la enorme satisfacción de haberme pronunciado -desde el principio del asesinato de Roxana- sin ganar dinero por ello. Tampoco pienso ganar dinero por ese caso en el futuro, sería muy deshonesto de mi parte. Allá Ibéyise Pacheco -¿periodista?- que ha convertido ese crimen en un negocio muy rentable, como si Roxana y las otras víctimas fueran mercancía.

Lo siento chicos, pero alguien tenía que nombrar a los amigos de Edmundo Chirinos que guardaron silencio. Así es la vida: todo termina sabiéndose, las caretas se caen merecidamente porque no puede ser honesto el que no se pronuncia ante un crimen -o ante muchos- pues la violencia sexual está llena de víctimas: muertas, unas; vivas, otras. Muchas de ellas se quedan sin paz para vivir felices, sobreviven con su fantasma presente en los sueños porque los victimarios de esas mujeres se convierten en fantasmas por siempre y, eso, a muchos no les importa. A mí sí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese hombre esta mas loco que todos los pacientes que el trataba, quien sabe cuantas mujeres fueron victimas de este asqueroso vejestorio, Roxana pago con su vida, pero ese señor tiene que pagar en una cárcel como si fuera un perro y que lo violen igual a el, ya no podemos creer nisquiera en aquellas personas preparadas para ayudarnos, ya que no lo conocemos bien y ni conociéndolo bien debemos confiarnos... por eso siempre digo desconfió hasta de mi sombra...

PENA MÁXIMA PARA ESTE ANIMAL Y LOCO VIEJO.

Anónimo dijo...

Hola Carmen, no se a partir de que perfección divina se pueden auto erigir jueces de lo imperfectamente humano, la soberbia, y la intransigencia son malas consejeras, te veo a la cabeza de una turba de linchadores sin control, cual inquisidores fanáticos en nombre de no se que.
Lo que hizo Edmundo es terrible, la ley y la justicia se encargarán de hacer lo que siempre han hecho, tu no haces falta. Esa actitud no te ha dado buenos resultados en esta vida, se que te va a sorprender pero; no eres perfecta.