viernes, 15 de abril de 2011

LAB COUTURE BCN O EL ARTE DE RECICLAR

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Que España sufre una grave crisis económica, eso nadie lo duda. Con esta premisa -que apunta hacia recortes económicos en todas las familias- ha surgido en Barcelona un grupo de gente que vende artículos de segunda de la mejor calidad. Esto, a primera vista, no es ninguna novedad en Europa donde mercadillos existen desde tiempos inmemoriales. La novedad está en que se ha establecido una nueva manera de vender el vintage, ya que no lo venden de forma tradicional en portales como Ebay o en esos mercadillos de siempre. Esta gente se ha inventado otra forma más atractiva: usan los espacios cerrados -y nada convencionales- de bares y hoteles para vender sus productos en horarios mucho más atractivos en una Barcelona un tanto underground. Entre ese grupo de gente está LAB COUTURE BCN, un verdadero laboratorio del vintage en el área de ropa y accesorios.

Una de las cosas que me gusta de LAB COUTURE es que sólo venden piezas únicas que le fueron arrancadas al tiempo porque fueron hechas hace muchos años, desde los 50 hasta los míticos años 60 ó los 80 y 90. Generalmente tienen ropa de marca que LAB COUTURE deja intacta o la reforma si se justifica hacerlo. Los precios de LAB COUTURE no son altos si tomamos en cuenta que venden artículos de marca, calidad y belleza.

Falda y blusa en perfecto estado de conservación. Años 80

De toda esta historia lo que más me gusta es el reciclaje, ese arte de recuperar lo que otros no usan por las razones que sean. O ese pasar, de una misma pieza, de unas manos a otra. De alguna manera la gente que recicla logra una victoria en contra del consumismo desmesurado que impera en el mundo y con el que yo no comulgo. Por eso y más me sumo al vintage tanto en ropa como en muebles y objetos de decoración. Lo que pudo convertirse en basura para perjudicar más al planeta, pasa a tener utilidad en la vida de los que somos partidarios de este estilo de vida más ecológico y mucho más económico.

La tarea de buscar ropa y accesorios vintage no es fácil para quien no conoce el oficio, porque es un oficio. Se debe tener conocimiento de la historia de la moda -o del mueble u objetos, si se trata de éstos- y un ojo muy agudo para ver, en una pieza deteriorada, a una verdadera joya que una vez recuperada -lo que también requiere conocimientos- resplandece con luz propia. No siempre las piezas que se encuentran están en buen estado y restaurarlas es un arte, como quien restaura una pintura maravillosa.

Los compradores de ropa vintage son personas que quieren vestir de manera distinta, gente que tiene un estilo propio y muy definido, eso que llaman savoir faire. El vintage es como una religión con devotos fieles.

LAB COITURE BCN está formado por dos chicas que conocen el vintage desde que eran unas niñas. Eso les permite tener ese ojo agudo para localizar una buena pieza . En su blog se definen así: “Lab Couture somos Mariadela Araujo Jerez y Eva Da Silva, unidas por el culto al vintage y la moda. Buyers natas y establecidas en la misma ciudad: Barcelona”.

Mariadela tiene experiencia en la alta costura europea y es quien reforma las piezas de ser necesario. Se formó en Roma. Eva es bailarina de danza contemporánea e instructora de pilates en Barcelona. Conoce muy bien el mundo del vintage desde su niñez cuando ir a tiendas de antigüedades -y conocer a anticuarios- ya formaba parte de su vida.

El hecho de que ambas vivan en una ciudad como Barcelona les permite conseguir ropa exquisita proveniente de España, o de países cercanos como Italia o Francia, donde el emporio de la moda ha echado fuertes raíces y es un punto de referencia imposible de obviar. Al respecto, ellas (Mariadela y Eva) dicen: “Nuestro concepto se funda bajo parámetros clásicos de la alta costura europea y un estilo contemporáneo y multicultural”, palabras muy válidas en su caso pues el continente y la ciudad donde viven determina sus vidas y las ha llevado a beber del agua que emana de la fuente de la alta costura europea. A esa experiencia le han sumado sus raíces, sus viajes, su cultura y su educación. Ya Eva, en una oportunidad, nos presento su visión fotográfica de la moda en Tokio, ciudad que visitó a finales del 2007. No obstante, es como leer a los clásicos y adaptarlos al presente o a nuestro entorno inmediato, pero aun así un clásico siempre será un clásico o una rosa es una rosa es una rosa. El aforismo de Gertrude Stein nos permite entender el concepto con el que manejan estas chicas a LAB COUTURE BCN.

A mí -fan y conocedora del vintage- me han llamado la atención algunas piezas que, al examinarlas, no dejan duda de que fueron hechas por una costurera de esas excelentes que abundaron -tal vez todavía queden algunas- en Europa. Esa ropa se reconoce por el acabado interior que es muy artesanal. Esas piezas de costurera son muy interesantes porque es imposible que exista más de una. Y así como esas piezas artesanales se ven maravillas de diferentes procedencias y distintas casas de moda. No olvidemos que la moda siempre vuelve. Pero las versiones hechas hoy, de moda de otros años, nunca logran reeditar la belleza de lo hecho en su momento. De ahí que un verdadero amante del vintage siempre va a preferir la pieza original y no la copia actual. Para eso está LAB COITURE BCN, para conseguir lo que parece un imposible y poner en vuestras manos el original con la impronta del tiempo, que es lo que le da ese sabor especial que convierte al reciclaje en un arte y en un acto de amor al pasado.
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LINK DEL BLOG DE LAB COUTURE BARCELONA: http://labcouturebcn.blogspot.com .. FACEBOOK: Lab Couture Bcn ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ . . . . - . . Carmen Guédez Carmen Guédez Carmen Guédez . -------------------------------------------------------------------------------------------------------------Carmen Guedez

8 comentarios:

Glomar dijo...

Bien por estas chicas tan emprendedoras que saben sacarle provecho a las circunstancias.

Lo mejor....SON VENEZOLANAS!!!!!!!

Tinta Indeleble dijo...

Glomar:
Gracias por el comentario. A la gente emprendedora -como bien lo dices- hay que apoyarla. Además estas dos chicas están haciendo algo muy lindo y con mucho profesionalismo.

Anónimo dijo...

Asì es Tinta, apoyar a los creadores y transformadores con ideas originales. Saludos

Glomar dijo...

Asi es Tinta, hay que apoyar a la gente creadora y transformadora, que convierte los sueños en realidades.
Saludos

Conrado Montalbán dijo...

Animo a Maradela y a Eva. Son personas como ellas las que levantan el país y relativizan y entrecomillan el presunto estado del bienestar en el que nos han hecho creer que vivíamos.
En una sociedad en la que se pedían créditos para todo, incluso para vacaciones, bautizos, bodas y ropa para dichos eventos, el dar la oportunidad a los que se preocupan por el planeta, por la economía y por mantener la dignidad del ser humano es del todo elogiable.
Ojalá más gente se diera cuenta de que sólo una mínoria de los habitantes del planeta tenemos acceso a las comodidades a las que estamos habituados. Esta crisis, a pesar de todo, aún no nos ha servido para poner los pies en el suelo, para reflexionar sobre todo lo que unos pocos hemos abusado del resto. Aún así, y por desgracia, la crisis parece que va para largo y mucho me temo que no tendremos más remedio que seguir bajando nuestro nivel de vida y volver a ser mucho más mundanos de lo que hemos parecido ser en las dos últimas décadas.

Conrado Montalbán dijo...

Quiero dedicar un aplauso enorme a las personas que han tenido el atrevimiento de embarcarse en una aventura empresarial de este estilo. Son personas como ellas las que levantan el país y relativizan y entrecomillan el presunto estado del bienestar en el que nos han hecho creer que vivíamos.

En una sociedad en la que se pedían créditos para todo, incluso para vacaciones, bautizos, bodas y ropa para dichos eventos, el dar la oportunidad de acudir a dichas tiendas a los que se preocupan por el planeta, por la economía y por mantener la dignidad del ser humano es del todo elogiable.

Ojalá más gente se diera cuenta de que sólo una mínoria de los habitantes del planeta tenemos acceso a las comodidades a las que estamos habituados. Esta crisis, a pesar de todo, aún no nos ha servido para poner los pies en el suelo, para reflexionar sobre todo lo que unos pocos hemos abusado del resto. Aún así, y por desgracia, la crisis parece que va para largo y mucho me temo que no tendremos más remedio que seguir bajando nuestro nivel de vida y volver a ser mucho más mundanos de lo que hemos parecido ser en las dos últimas décadas.

Añoro los tiempos en los que teníamos contacto con la naturaleza. Trabajabamos las huertas, teníamos alguna vaca, o gallinas, o conejos o incluso cerdos, y hacíamos la matanza en casa con una fiesta en la que se compartía, se bebía, se cantaba, se bailaba y se reía. Añoro los tiempos en los que asomabas la cabeza por la ventana y hablabas con las vecinas. Los tiempos en los que los niños podían salir a la calle sin que los padres se preocuparan de que les pasara algo. TODO ESO NOS LO HAN ROBADO. Y lo peor es que todo eso nadie nos lo va a devolver, y poca gente tendrá la oportunidad de vivirlo.

Ojalá esta crisis sirva al menos para que el mundo occidental desarrollado y del bienesar aprenda algo...pero mucho me temo que eso no va a ser así.

Conrado Montalbán dijo...

Quiero dedicar un aplauso enorme a las personas que han tenido el atrevimiento de embarcarse en una aventura empresarial de este estilo. Son personas como ellas las que levantan el país y relativizan y entrecomillan el presunto estado del bienestar en el que nos han hecho creer que vivíamos.

En una sociedad en la que se pedían créditos para todo, incluso para vacaciones, bautizos, bodas y ropa para dichos eventos, el dar la oportunidad de acudir a dichas tiendas a los que se preocupan por el planeta, por la economía y por mantener la dignidad del ser humano es del todo elogiable.

Ojalá más gente se diera cuenta de que sólo una mínoria de los habitantes del planeta tenemos acceso a las comodidades a las que estamos habituados. Esta crisis, a pesar de todo, aún no nos ha servido para poner los pies en el suelo, para reflexionar sobre todo lo que unos pocos hemos abusado del resto. Aún así, y por desgracia, la crisis parece que va para largo y mucho me temo que no tendremos más remedio que seguir bajando nuestro nivel de vida y volver a ser mucho más mundanos de lo que hemos parecido ser en las dos últimas décadas.

Añoro los tiempos en los que teníamos contacto con la naturaleza. Trabajabamos las huertas, teníamos alguna vaca, o gallinas, o conejos o incluso cerdos, y hacíamos la matanza en casa con una fiesta en la que se compartía, se bebía, se cantaba, se bailaba y se reía. Añoro los tiempos en los que asomabas la cabeza por la ventana y hablabas con las vecinas. Los tiempos en los que los niños podían salir a la calle sin que los padres se preocuparan de que les pasara algo. TODO ESO NOS LO HAN ROBADO. Y lo peor es que todo eso nadie nos lo va a devolver, y poca gente tendrá la oportunidad de vivirlo.

Ojalá esta crisis sirva al menos para que el mundo occidental desarrollado y del bienesar aprenda algo...pero mucho me temo que eso no va a ser así.

Conrado Montalbán dijo...

Quiero dedicar un aplauso enorme a las personas que han tenido el atrevimiento de embarcarse en una aventura empresarial de este estilo. Son personas como ellas las que levantan el país y relativizan y entrecomillan el presunto estado del bienestar en el que nos han hecho creer que vivíamos.

En una sociedad en la que se pedían créditos para todo, incluso para vacaciones, bautizos, bodas y ropa para dichos eventos, el dar la oportunidad de acudir a dichas tiendas a los que se preocupan por el planeta, por la economía y por mantener la dignidad del ser humano es del todo elogiable.

Ojalá más gente se diera cuenta de que sólo una mínoria de los habitantes del planeta tenemos acceso a las comodidades a las que estamos habituados. Esta crisis, a pesar de todo, aún no nos ha servido para poner los pies en el suelo, para reflexionar sobre todo lo que unos pocos hemos abusado del resto. Aún así, y por desgracia, la crisis parece que va para largo y mucho me temo que no tendremos más remedio que seguir bajando nuestro nivel de vida y volver a ser mucho más mundanos de lo que hemos parecido ser en las dos últimas décadas.

Añoro los tiempos en los que teníamos contacto con la naturaleza. Trabajabamos las huertas, teníamos alguna vaca, o gallinas, o conejos o incluso cerdos, y hacíamos la matanza en casa con una fiesta en la que se compartía, se bebía, se cantaba, se bailaba y se reía. Añoro los tiempos en los que asomabas la cabeza por la ventana y hablabas con las vecinas. Los tiempos en los que los niños podían salir a la calle sin que los padres se preocuparan de que les pasara algo. TODO ESO NOS LO HAN ROBADO. Y lo peor es que todo eso nadie nos lo va a devolver, y poca gente tendrá la oportunidad de vivirlo.

Ojalá esta crisis sirva al menos para que el mundo occidental desarrollado y del bienesar aprenda algo...pero mucho me temo que eso no va a ser así.