domingo, 26 de septiembre de 2010

AMENAZA INFANTIL ELECTORAL

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Nosotros, a nombre de Niños Unidos de Venezuela (NUV) queremos comunicarles que cuando seamos grandes deseamos votar sólo cada cuatro o cinco años. Si los adultos de nuestro país siguen realizando elecciones cada año, porque a alguien se le antoja y los demás lo siguen cual corderitos, amenazamos con negarnos a crecer para nunca tener edad para votar. Si eso ocurre, no van a contar con gente nueva en sus elecciones anuales, realizadas -de manera insólita- con la primera excusa que se les ocurra. Por favor, tengan seriedad y dejen que podamos crecer con la esperanza de vivir en un país decente, dentro del marco del siglo XXI y no en la era de la destrucción -casi era de las cavernas- por muchos ordenadores y BlackBerrys que tengan.

Nos resistimos, rotundamente, a seguirlos en ese cachondeo de elecciones todos los años. ¡Ya cansa! Ustedes deciden porque nosotros hablamos muy en serio, algo que algunos adultos no hacen nunca. Aprendemos de vuestros errores y no estamos dispuestos a cometerlos porque somos seres pensantes, a diferencia de ustedes que sólo emiten emociones y no usan el cerebro para pensar.
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¡NO A LAS ELECCIONES ANUALES PARA DECIDIR SI SE COMPRA UNA MORROCOYA O UN ELEFANTE ROJO!
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Carmen Guédez

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jueves, 23 de septiembre de 2010

JUICIO AL PSIQUIATRA Y EX RECTOR DE LA UCV -EDMUNDO CHIRINOS- LLEGA A SU FIN


Edmundo Chirinos

Roxana Vargas Quintero
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Después de más de dos años transcurridos desde que el cadáver de Roxana Vargas Quintero apareciera en Parque Caiza (lugar de liberación del cuerpo) el juicio llega a su fin.

Ayer se dieron las conclusiones del juicio que se le sigue al psiquiatra Edmundo Chirinos -único indiciado- por el presunto asesinato de su ex paciente Roxana Vargas Quintero (19 años). En el acto hablaron todas las partes: los fiscales, la defensa, la madre de Roxana Vargas Quintero y, por último, le tocó la palabra a Edmundo Chirinos. Fue un acto bastante largo por lo que la jueza -Fabiola Gerdell- postergó el fallo para hoy jueves -23-09-10- a las 11:00. en el Palacio de Justicia de Caracas, Tribunal 5º.

Tengo la esperanza de que se haga justicia tanto por Roxana como por otras tantas víctimas de este psiquiatra. Y aunque esa justicia no se dé, el castigo ya le llegó a Edmundo Chirinos porque su nombre ahora está públicamente manchado de por vida. La doble moral que Edmundo Chirinos mantuvo durante muchos años -con el apoyo de los medios de comunicación que lo encumbraron a la fama y se hicieron oídos sordos a sus andanzas- llegó a su fin con o sin sentencia condenatoria. Roxana -a pesar de su corta edad- fue la única que se atrevió a amenazarlo con denunciar lo que sucedía dentro de ese consultorio del horror.

Si quieren leer más información de este caso, vayan a las secciones que tiene este blog en la columna derecha y busquen el Caso Edmundo Chirinos.
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Carmen Guédez

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lunes, 20 de septiembre de 2010

¿CUÁL ES EL PLAN B, DE LA OPOSICIÓN, PARA EL LUNES 27-S?

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1- Reclamar, enérgicamente, el fraude electoral hecho por el oficialismo y no abandonar las calles hasta que alguien acepte que hubo fraude y se corrijan los resultados. Esta protesta se haría con el pueblo acompañado de todos los candidatos opositores colocados en primera fila, como verdaderos guerreros que no temen a nada y son capaces de dar la vida por el pueblo que los votó.

2- Que los candidatos a diputados, por la oposición, se retiren a celebrar -en un hotel de lujo- por los pocos que lograron salir electos para ir al congreso, mientras se olvidan del pueblo que, a esa hora, estará totalmente desmoralizado porque sus ilusiones se esfumaron. Este punto 2 cobra fuerza si tomamos en cuenta que, en anteriores elecciones, lo pusieron en práctica con éxito etílico.

3- Hacer un llamado al pueblo opositor a esperar -con inmensa paciencia y resignación- cinco (5) años más que es cuando estarán “totalmente preparados para enfrentar al chavismo” porque “el tiempo de Dios es perfecto”.

Carmen Guédez

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A MARÍA CORINA MACHADO


No hay mayoría opositora como usted ha dicho en su Facebook y, aunque ésta exista, las elecciones parlamentarias del próximo 26-S están arregladas. Hasta Yoany Sánchez lo advirtió, pero en Venezuela subestimaron su opinión. Lo peor es que los candidatos disidentes al congreso lo saben y no lo dicen sólo para que llegue una minoría que no podrá hacer nada contra la mayoría aplastante del oficialismo que no están dispuestos a perder un milímetro de supremacía porque Hugo Chávez depende de ellos para hacer lo que se le antoje sin que nadie le ponga obstáculos. Los diputados opositores tendrán un mínimo de poder -algo es algo para la vanidad personal y política- cierta inmunidad parlamentaria (hasta que Chávez lo quiera) y un buen sueldo que los librará de angustias económicas a fin de mes. Buena paga por el favor que están haciendo para darle al nuevo congreso la apariencia de que es plural, democrático y representativo de eso que usted llama "la voz del pueblo que lo eligió". Le aclaro que al haber fraude, es imposible pensar en que la voz del pueblo fue quien eligió.
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María Corina Machado es la candidata preferida de los opositores y ha superado a viejos políticos como Enrique Mendoza -y otros- que caminan detrás de ella

A eso hay que sumarle que no todos los venezolanos cayeron en la euforia electoral y muchos salieron de viaje para no estar el 26-S en Venezuela en una demostración de que no creen en nada o en un comportamiento cívico bastante extraño. Ambos casos son posibles y dignos de análisis en cualquier país serio que quiera saber el porqué de la actitud de sus ciudadanos ya que es necesario -y urgente- entender la apatía si algún día se pretende vencer la abstención.

En el supuesto caso de que la oposición logre la mayoría en el congreso (sería un milagro si esto sucede) no hay recursos para cumplir las promesas electorales que no son más que una repetición de lo que todos los políticos han ofrecido siempre. Un país se refunda desde abajo y el congreso no es precisamente la base de un edificio: es el final. Se pueden crear mil leyes nuevas, pero si el pueblo no está educado para hacer uso de ellas, nada se gana. Todavía el pueblo venezolano no está lo suficientemente maduro para reclamar sus derechos. Por eso nunca entendieron al Señor Franklin Brito y aún, después de su muerte secuestrado en un hospital militar, no lo entienden. Más que legislar, el pueblo requiere ser educado en aquella materia que alguna vez existió y que se llamó “Moral y Cívica” y, para hacerlo, no hay que estar dentro de un parlamento carcomido por la ineficacia y el servilismo a un presidente que es quien decide todo.

A mí lo que más me preocupa es que después del triunfo oficialista del próximo 26-S, Chávez saldrá a decirle al mundo que en Venezuela hay democracia porque se realizaron unas elecciones parlamentarias “limpias” y “ganó” el oficialismo. Y la Comunidad Internacional se lo va a creer y, así, su dictadura será vista como una democracia donde las quejas no son creíbles por los organismos internacionales. Ustedes, los diputados opositores, serán los encargados de colaborar en darle ese barniz de democracia que el gobierno de Hugo Chávez tanto necesita. Él estará supremamente agradecido con usted y con todos sus compañeros que compiten por su misma motivación.

Subestimen mi opinión si así lo prefieren, pero el lunes 27-S la van a recordar cuando la realidad se imponga. Tal vez esa realidad no le importe a los pocos de ustedes que logren llegar al congreso (usted gana con toda seguridad) donde no gobernarán con el pueblo, como lo han prometido la mayoría con la única intención de pillar el voto ingenuo. Gracias al 26-S habrá Chávez para muchos años más, desgraciadamente.

Por último: no escuché una sola promesa electoral viable e inédita. Todo ha sido más de lo mismo. Me queda la duda de si en ustedes -los candidatos de la oposición- predomina la ingenuidad, la buena fe... o la viveza típica del venezolano.

Carmen Guédez

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sábado, 4 de septiembre de 2010

FRANKLIN BRITO, EN BALADA

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Ya nadie puede sacar al Señor Franklin Brito de los libros de historia y de los sentimientos de muchos venezolanos. No hay poder que lo pueda secuestrar de esta inmensidad que es Internet -o de las páginas de un libro- como lo hicieron una oscura y aciaga noche cuando lo obligaron a dejar la entrada de la sede de la OEA -en Caracas- donde hacía su huelga de hambre. Señor Brito, así lo llamé siempre porque mi respeto hacia él era tal que nunca pude tutearlo. Ahora él posee la categoría de héroe y los verdaderos héroes -como me dijo mi hija mayor- tienen finales tristes. Revisen la historia y verán.

El Señor Brito ya es historia patria, como decía José Ignacio Cabrujas para referirse a un acontecimiento extraordinario. Ahora no hay manera de que nadie lo obligue a estar donde él no quiere, mucho menos preso en un hospital militar, donde murió. Ahora no lo pueden llamar loco sólo para descalificarlo. Y si Franklin Brito fue un loco, me resulta tan hermoso como el piantao (*loco) que salió de la pluma de Horacio Ferrer y cantó y recitó, magistralmente, Amelita Baltar con la música de Astor Piazzolla. Así cualquiera quiere ser loco, para convertirse en balada, porque éso es Franklin Brito ahora que, como el piantao, nos dice:

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao;
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepáte a esta ternura de locos que hay en mí,
pónete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!

..
Necesitaba un texto tan hermoso -y tan especial para mí- para acompañar mi homenaje al Señor Brito. Cada vez que escucho esa balada (que en realidad es tango a lo Piazzolla) -y mire usted que lo hago hace años y lloro al escucharla- imagino a un Quijote. Por esas excepciones de la vida, el Señor Brito tenía la estampa de un Quijote y una cabeza de soñador y sabio que lo iguala al hidalgo nacido en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme. Nacen muy pocos Quijotes, pero cada vez que nace uno, divide la historia en antes y después.

Los muertos tienen por ventaja estar por encima de los mortales, aunque Franklin Brito -vivo- siempre estuvo por encima de los demás porque su valentía, su dignidad y su palabra -a la que nunca faltó durante su larga huelga de hambre- lo hizo superior a todos. Por eso es que muerto sigue siendo un incordio que no hallan cómo apartar. Y no podrán porque, en sinónimos, cuando se busca la palabra VALIENTE, enseguida aparece FRANKLIN BRITO.

Lo llevaré en mi alma por su amabilidad, por esa dulzura, porque era humilde, porque luchó por lo que consideró justo, porque nada ni nadie lo hizo desistir de sus ideas, porque no le tuvo miedo al dolor físico, porque no trató de huir de la dama de la guadaña, porque no me habló con rencor de sus enemigos. Sólo me contó el porqué de su lucha, sin usar adjetivos… Porque es alguien especial. He querido colocarlo en presente para finalizar.

Carmen Guédez

POEMA: Balada para un loco (dar clic para escucharlo en la voz de Amelita Baltar)

FOTOGRAFÍAS: Luís Brito (Fotógrafo venezolano - No es familia del Señor Brito)

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viernes, 3 de septiembre de 2010

VENEZUELA, TERRITORIO DE LO IMPENSABLE: TRES PERSONAS DEGOLLADAS EN ASALTO y SECUESTRO

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Tan sólo durante esta semana que no ha finalizado, tres (3) personas fueron DEGOLLADAS en Venezuela.

Dos de los casos ocurrieron en lo que siempre fue un tranquilo pueblo de playa, cercano a Caracas, llamado Higuerote. El otro caso ocurrió en el populoso barrio de El Valle, ubicado en Caracas, al suroeste de la ciudad capital. El degollamiento ejecutado en El Valle fue en contra de una joven de 27 años que -acompañada de sus dos pequeños hijos- se dirigía a una carnicería a comprar carne cuando apareció un delincuente que pretendió arrancarle su bolso y un BlackBerry. Murió desangrada delante de sus niños. Nadie la auxilio con la debida rapidez. Cerca había un módulo con policías.

El degollamiento perpetrado en Higuerote ocurrió durante el secuestro de un comerciante junto a sus empleadas, supongo que para robar. Él propietario, y una de sus empleadas, fueron degollados. A la otra la mataron con un corte profundo en el abdomen. El pueblo se lanzó a la calle en protesta por lo ocurrido. Hubo mucha tortura en este caso donde todo sucedió dentro del local comercial.

Mientras cuatro personas morían en Venezuela -de la forma más salvaje posible- para robarlas, o luego de robarlas y secuestrarlas, la Fiscal General -Luisa Ortega Díaz- estaba muy ocupada haciendo el anuncio sobre una investigación a la familia de Franklin Brito por presunta “Inducción al Suicidio”, olvidando que él murió ejerciendo el sagrado derecho a la huelga consagrado en la Declaración de Malta sobre las personas en huelga de hambre. La Fiscal ocupándose de un muerto incómodo y no de los vivos y el derecho que tienen a que sus vidas -y sus pertenencias- sean protegidas.

Aclaro que en Venezuela es “normal” que luego de un asalto, asesinen al asaltado. El mayor riesgo no está en el robo, sino en el asesinato.

Increíble, pero esto sucede en el país donde lo impensable se hace realidad.

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Carmen Guédez

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miércoles, 1 de septiembre de 2010

LA COSTURERA DE LAS MORAS MORAS

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- A Patrick Jhorel Ruf, para quien escribí especialmente este cuento, deseando que lo escuche en el idioma natal de su madre, Thais Gangoo-Ruf

- A mis hijas

- A mis futuros nietos y demás generaciones

- A Marcela Lassus

- A los habitantes de Limendous-Francia

- A mi abuela Eva y a mi buena Eufemia porque con ellas anduve por los caminos recogiendo moras de las matas cuando apenas era una niña

- A mi amiga, Cristina Molinati. Cuentacuentos

- A todos los niños del mundo


INTRODUCCIÓN
Este cuento que les voy a narrar lo ubico en Limendous y por eso quiero que, antes de comenzar a contarlo, conozcan algo de este lugar.

Limendous es una pequeña villa a 20 kilómetros de Pau -suroeste de Francia- con una población que no llega a los 430 habitantes y con una hermosa vista a Los Pirineos. Las familias antiguas de este hermoso pueblo aún conservan el occitanne como lengua, una mezcla del francés con el español dada la cercanía con España. Esta región es lo que se llama la campagna française donde sólo hay campo alrededor. Sus habitantes cultivan, en su mayoría, el maíz. Hacia donde se mire se ven los campos, perfectamente delimitados, sembrados de maíz de todo tipo. Hay quienes crían vacas para obtener leche con la que se hacen los quesos más exquisitos.
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En Limendous casi todo el mundo se conoce, sobre todo las familias que tienen sus orígenes ahí. Se cuentan historias increíbles de la época de la primera y segunda guerra mundial, de cómo se escondían de los invasores y de cómo compartían lo cultivado para proveer de alimento a las familias aledañas.

Limendous es un pueblo maravilloso, tranquilo, con una escuelita que albergaba, hasta hace poco, a solo 20 niños con un solo maestro para todos los niveles de primaria. Hoy en día está en construcción la nueva escuela para recibir a niños de otras comunidades y brindar mejor atención por grados. Sin embargo, y a pesar de ser un pueblo tan pequeño, no escapa a los avances tecnológicos ya que posee la velocidad de Internet más rápida conocida hasta los momentos puesto que se ha convertido en una región piloto en cuanto a conexión por fibra óptica.

Debido a que Limendous se encuentra a casi 300 metros sobre el nivel del mar, su clima es diferente al de Pau. Generalmente hacen 3 ó 4 grados menos que en las ciudades y pueblos aledaños, por lo que siempre hay humedad y todo está verde durante los 12 meses del año.

El 15 de agosto son las fiestas de Limendous, donde se reúne toda la comunidad a celebrar con una gigantesca cena, música y animaciones. Es increíble ver como aún existen jóvenes que conservan las costumbres antiguas y cantan canciones en la lengua occitana que deleitan a los ancianos. Es todo un evento social.

La gente de edad, específicamente el campesino, conoce los cambios del clima según como se vean Los Pirineos ese día. Si se ven claros y muy cerca, es que esa noche -o al día siguiente- habrá tormenta, ya sea de nieve o de lluvia, dependiendo la estación.

Los habitantes de Limendous, en general, saben algo de español por lo que siempre hacen esfuerzos en conversar con quienes no saben hablar francés. Es gente muy gentil, cariñosa y de tradiciones familiares sumamente arraigadas.

Como las moras se dan muy bien en esta región, este cuento nace en uno de sus jardines, que, en la vida real, existe en una de sus casas de grandes y primorosos jardines que se lucen en primavera y durante el verano. A partir del otoño, las moras comienzan a sufrir los daños causados por el frío, la lluvia, la nieve y los fuertes vientos que azotan la región.

Quiero decirles que este cuento lo escribí entre el 11 y 12 de septiembre de 2009 a raíz del nacimiento de Patrick Jhorel Ruf (Lindau-Alemania, 1º-09-09) Quería regalarle algo especial y se me ocurrió que un cuento, escrito en español, sería un obsequio inolvidable ya que su madre deseaba narrarle cuentos escritos en nuestro precioso idioma. Pocos cambios sufrió la historia a la hora de decidirme a publicarla, casi un año después de reposar en una gaveta de mi ordenador. Un año que sirvió para asearla un poco porque, como decía ese gran escritor gallego llamado Camilo José Cela, "De cuando en cuando, conviene fregotearles la cara para devolverles a su ser". Él se refería a la limpieza apresurada que le hacía a las nuevas ediciones de algunas de sus famosas novelas. Lo hizo, exactamente, en la undécima edición (Destinolibro, junio 1982) de su novela "La Familia de Pascual Duarte". La recomendación de don Camilo vale, también -con mucho respeto hacia él- para una primera edición y eso es lo que he hecho: fregotear este cuento, aunque era mi voluntad limpiarlo tanto como se lo merece, pero ando corta de tiempo.
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Luego de un año de obligado encierro, dentro de un ordenador, este texto pide a gritos salir y que sea lo que el destino quiera. Después de todo, los textos no son de quienes los escribimos, sino de quien necesita leerlos. Y los niños necesitan narraciones mágicas. Algo así como aquello, tan acertado, que escuchamos en "Il Postino", la inolvidable película sobre Pablo Neruda y su relación con un humilde cartero que usa su poesía, como si fuera de su autoría, para enamorar a su amada. Ante un reproche de Neruda, el cartero le responde: "La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita"

Terminada esta introducción, quiero decirles:

¡Bienvenidos, todos, a Limendous y a la Maison Marce! Disfruten el recorrido por esta región de ensueño y no dejen de probar las moras.


LA COSTURERA DE LAS MORAS MORAS

Dicen los cuentos infantiles: “Había una vez”. Como ésta no es la excepción, quiero iniciar este cuento de la manera más tradicional:

Había una vez una señora llamada Marce que tenía un gran jardín que cuidaba con esmero. Durante muchos años había vivido en un país de Latinoamérica donde no tenía cerca un sembradío ya que la ciudad era hostil, llena de concreto y grandes edificios. Un día se mudó al sur de Francia a vivir en una casa de campo con un inmenso jardín donde Marce le dio vida a un huerto lleno de plantas de todo tipo.
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Una vez que sembró su primera planta, se entregó por entero a sembrar y sembrar y olvidó todo lo demás. Hablaba con sus plantas y hasta danzaba con ellas al ritmo de los más clásicos valses bailados por reyes y princesas en los grandes palacios. Al principio la gente la miraba con pena porque creían que había enloquecido, pero Marce había entrado en un mundo feliz donde sólo el jardín de su casa era lo importante. Todo lo superfluo quedó en el pasado y comenzó una vida bucólica que la llenó por completo.

Tenía un esposo, una hija, una madre, dos hermanos y dos perros, pero su esposo viajaba mucho por razones de trabajo y los demás no vivían con ella. Eso la entristecía de tal manera que buscó algo para pasar el tiempo. Durante la primavera y el verano era feliz entre sus matas que daban flores y daban frutos cada día, como un milagro. Un 11 de septiembre, Marce se lamentó: “Siento que ya se acerca el otoño”. Desde una de las ventanas de su casa se veían Los Pirineos que anunciaban el fin del festín de colores que ella había disfrutado en el gran jardín de su casa convertido en mercadillo privado con los frutos más hermosos de la región. “Es que el amor endulza todo lo que siembro”, decía orgullosa. Cierto, el secreto de su huerto era mezclar el abono con miles de besos, miles de te quiero y una que otra estrella que se dejó pillar una noche clara. Por eso era que sus árboles y matas emanaban una luz que nadie entendía. Las estrellas del abono mostraban su brillo y, de noche, se iban de fiesta con las flores y las otras plantas cuidadas con un esmero pocas veces visto.
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Pero había más: todos los fines de semana, Marce iba a la gruta de Lourdes -cercana a Limendous- y llevaba agua con la que regaba su jardín. Nunca se pudo saber si esa agua -sumada al resto de los ingredientes del abono- ayudó a traer al mundo flores y frutos de tanta belleza y dulzura. Cierto fue que la casa de Marce se llenó de un olor desconocido que atraía, de forma muy extraña, a los que pasaban cerca. Todos se rendían ante aquello que sólo se parecía a un canto de sirenas que hipnotizan a cualquier mortal.

Marce tenía una especial predilección por sus matas de mora.
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Con ellas hacía ricas confituras que dejaban embelesados a los mejores cocineros del mundo que jamás habían probado una confitura como la que se cocinaba en los fogones de esa cocina prodigiosa. Sólo que con la llegada del frío, el viento, la lluvia y la nieve, las moras desaparecerían y la fiesta de sabores se esfumaría hasta la próxima primavera que se antojaba lejana. Marce pensó y pensó en cómo salvarlas de una tempestad que, tarde o temprano, vendría con el viento de Los Pirineos que cada día se tornaban más blancos que el día anterior y el anterior del anterior. Pensó y pensó sin encontrar solución.

Marce tenía un secreto que no se lo había revelado a nadie: su madre y ella lograban comunicarse sólo con pensar en algo que, por una u otra razón, fuera de interés de ambas. Enseguida miles de antenitas extrañas surcaban el cielo para transmitir un mensaje entre madre e hija. Las dos se negaron, rotundamente, a depender de la tecnología moderna para establecer comunicación. Lo de ellas era mágico y fue así como, entre las dos, idearon un plan para salvar a las pequeñas moras de una muerte invernal. Decidieron que la solución era hacerles pequeños trajes muy abrigados, algo que sólo Marce podía hacer porque sabía coser y su madre no. Así salvaría a las moras de su huerto. No había tiempo que perder: quedaban pocos días para el otoño, que podía tornarse tan devastador como el invierno, y había que salvar a sus moras.

Estando en el jardín comentó en voz alta su plan y esto le ocasionó un problema con el que no contaba: las moras enviaron mensajes a todas las otras compañeras en peligro en el resto del mundo y, un día, ella recibió una petición que jamás esperó: “Estimada señora: soy la reina del reino Mora y solicito que sea usted la que vista a todas las moras del mundo mientras dure el otoño y el invierno. Si lo hace, mi reino le estará eternamente agradecido porque sólo a usted se le ha ocurrido la idea de vestirnos a todas para la temporada invernal que es cuando sufrimos mucho por las inclemencias del tiempo. Por favor, ¡ayúdenos!”.

Una extraña dirección aparecía en el sobre que contenía la menuda petición y Marce se asustó ante lo que consideró una petición desmesurada como era coser para las moras del mundo entero. Su preocupación se la transmitió a su madre.

- Marce, no hay tiempo que perder. Yo busco los materiales y tú coses.

- Madre, nunca podré lograr vestirlas a todas. Es una tarea imposible.

- ¡Claro que podrás! Aunque no duermas ni descanses, antes de que llegue el otoño habrás terminado tu tarea.

Y así fue, Marce no descansó hasta terminar. Los materiales para confeccionar los diminutos trajes fueron llegando y Marce cosía y cosía sin parar. Su madre le envió, desde Irlanda, lana muy fina para que los trajecitos abrigaran bien a las moras y no resultaran muy pesados como para dañarlas. Mientras su esposo viajaba sin parar, ella iba llenando la casa con millones de trajes de un tamaño nunca visto. Hasta el más mínimo rincón de su casa albergaba trajes y abrigos para las moras, tanto que apenas quedaba espacio para que Marce se moviera cómodamente. La gente se extrañó al no verla por el huerto y pensaron que había muerto o estaba enferma.

Una mañana, cuando Los Pirineos amanecieron blancos como algodón y como hilos de plata, la gente vio que las moras del huerto de Marce estaban vestidas con bonitos trajes, abrigos y bufandas que les mantenían calientes sus diminutos cuerpos. Mucha gente se acercó a verlas y no entendían lo que sucedía. No sólo estaban abrigadas, también lucían coquetos accesorios hechos con diminutos abalorios encontrados en el baúl de los recuerdos. La voz se corrió por todas partes hasta el punto de que la casa de Marce se vio rodeada de muchísima gente que iba a ver los trajes maravillosos de las moras. En la noche cuando, cansados, los curiosos partieron a sus casas para refugiarse en el calor de sus chimeneas, Marce recibió a un ejército de aves, de todas las especies, que se encargarían de llevar los trajes a las moras de cada lugar del mundo donde el otoño y el invierno les hicieran daño.

Al amanecer, Limendous ya no era el único pueblo que miraba tal prodigio. Ahora el mundo entero veía a las moras vestidas con trajes hermosos, y calientitos, que las ponía a salvo del viento y del frío. Sólo las moras del jardín de Marce fueron adornadas con llamativos abalorios porque ella no tuvo suficientes para las otras moras, pero las salvo de morir heladas. La noticia voló y hasta su casa empezó a llegar gente de todo el mundo para ver su huerto y disfrutar los trajes de las moras más coquetas del planeta. Afuera la gente empezó a gritar:

- ¡Viva la costurera!...

Un niño agregó:

- … de las moras…

Y una niña complementó, casi al alimón:

- … moras.

Fue así como nació el nombre de La Costurera de las Moras Moras. Y todos a coro decían:

- ¡Qué viva la Costurera de las Moras Moras!

Su madre le expresó:

- Has logrado tu propósito porque te enseñé a que nunca digas que no puedes porque siempre vas a poder, ¡siempre!

El esposo de Marce terminó su largo viaje sin saber todo lo que había ocurrido durante su ausencia. Un día había escuchado algo sobre la moda mora, pero hombre al fin, no le prestó atención. Nunca imagino que esa noticia partía de su casa bucólica, allá en el sur de Francia.
Cuando estaba a punto de llegar, vio mucha gente cerca de su casa y no entendió lo que sucedía. Por el camino había visto motoristas que se dirigían en dirección a su casa y pensó que iban a otro lugar. Y no: era gente que atravesaba fronteras desde distintos puntos de Europa para ver lo que se había convertido en el acontecimiento más llamativo de esa temporada otoño-invierno: las moras vestidas por Marce, convertida en la más famosa costurera del planeta.

Había tal cantidad de curiosos, periodistas y camarógrafos a la entrada de su casa que tuvo que aparcar el coche en donde bien pudo para dirigirse, a pie, hasta su hogar mientras escuchaba los gritos de los asistentes.

- La costurera de las Moras Moras, la costurera de las Moras Moras, ¡Qué Viva la costurera!

Luego se escuchaban aplausos.

Como pudo terminó de abrirse paso y, al poner un pie en el huerto, vio a las moras con sus trajes y bonitos abalorios que lo saludaron radiantes. A pasos agigantados entró a su casa buscando a Marce para abrazarla y pedirle una explicación a lo que sucedía luego de meses de ausencia. La encontró en la cocina, feliz, rodeada de confituras que despedían un rico olor. Él, asombrado, miró a todos lados y vio muchos muchos trajecitos diminutos. Marce le dio la bienvenida con un dulce beso y le contó la historia. Sorprendido la escuchó sin poder entender cómo había podido vestir a tantas frutas tan pequeñitas.

Mientras él no terminaba de salir de su sorpresa, apareció -sin avisar- una mujer vestida con traje de hermosa tela y lujosos adornos. Era la reina del reino Mora. Se hacía acompañar por cestas de frutas diversas que entonaban canciones hermosas, alegres y desconocidas para ellos.

- Marce, he querido venir a darle las gracias por haber cumplido con la misión que le encomendé. Quiero que, delante de su amado esposo, reciba la condecoración que la convierte en hija predilecta del Reino Mora donde tendrá un palacio sólo para usted y su hermosa familia. Es mi humilde pago por lo que habéis hecho al vestir a mis moras.
..
Marce, respondió:

- Mil gracias, su majestad, por la condecoración. Para mí es un honor recibirla, pero no puedo aceptar su invitación para ir al palacio que usted, generosamente, me obsequia. No puedo salir de Limendous porque ahora, más que nunca, debo estar cerca de mi huerto para cuidarlo y mimarlo como lo he hecho hasta ahora.

- Confieso, estimada Marce, que su respuesta no me sorprende. No esperaba menos de usted. Su huerto la necesita más que mi reino.
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Marce miro y, a lo lejos, vio a su madre que le hacía un guiño. Ella le respondió igual. La reina se despidió y desapareció seguida por su séquito de frutas. Ninguno de los que estaban afuera la vio entrar ni la vio salir. Nunca más volvieron a saber de ella.

Pasaron muchos inviernos y todas las moras siguieron vistiendo los trajes de Marce. Cuando nacieron sus nietos, poco a poco les fue enseñando los secretos del huerto y los secretos de cómo vestir a las moras en cada otoño y en cada invierno y sólo en esas dos estaciones. Marce envejeció feliz haciendo, a mano, millones de diminutos trajecitos. Cuando partió, las moras entristecieron y cada vez que llega el otoño, en ese lugar del sur de Francia se les escucha gritar:
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- ¡Marce, Marce, la costurera de las moras moras; Marce, Marce, la costurera de las moras moras; Marce, Marce, la costurera de las moras moras; Marce, Marce, la costurera de las moras moras y así, hasta no parar!
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Desde entonces, los vientos de Los Pirineos convierten ese grito en un gran eco que llega, como un canto, a muchos lugares hasta mojarse en las aguas del Mediterráneo durante el verano. El huerto de Marce se convirtió en un lugar de visita obligada y el mundo entendió que la vida bucólica era la forma más hermosa de vivir y, en cada rincón, crecieron huertos con flores, frutas y moras que cambian de moda cada otoño y cada invierno gracias a los trajes que sólo pueden coser los descendientes de Marce, únicos conocedores del secreto del más diminuto taller de costura de Francia.
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Un anuncio enorme con dos letras -ubicado a la entrada de la casa de Marce- identifica al taller de los trajes y accesorios MM (La Maison Marce)

Un rico perfume -con olor a mora fabricado en la maison- se esparce en la región y en cada lugar donde una mora viste los trajes de la prestigiosa Maison Marce hechos siempre con lana de Irlanda, una norma de la única casa de moda que viste a estas frutas y que extendió su colección a otras plantas que también sufren los rigores del clima. Durante la primavera y el verano, en MM aprovechan para preparar y mostrar la colección otoño-invierno ya que en las otras estaciones las frutas lucen regias al natural.

Cuando visiten Limendous, no olviden ir al taller MM. No necesito darles las señas porque todos saben dónde está. Se les espera con amor.

¡Au revoir!
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SE PROHIBE LA REPRODUCCIÓN -PARCIAL O TOTAL- DE ESTE CUENTO SIN MI AUTORIZACIÓN
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Carmen Guédez
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