.
Como no soy nueva rica y me superé sin robar a nadie ni tener, jamás, un cargo público, tengo todo el derecho a tener unas vacaciones como las de Michelle Obama que no es una nueva rica y se superó solita. Por sus “propios méritos" disfruta de un merecido descanso en estos días estivales, allá por Andalucía, sin que nadie pueda decir que hay abuso de poder al viajar en un avión de los servicios secretos norteamericanos -el Air Force Two- con un pequeño séquito de 60 amiguetes, más guardaespaldas. ¡Tan linda, tan conmovedora, tan consciente, tan poco derrochadora, tan honesta la Michelle!
La razón de este post es porque no puedo pagarme un hotel como el de ella y la crema protectora que le colocan a la pequeña Sasha tampoco la puedo adquirir porque o compro esa crema o no como. Es decir, que se joda esto que cubre mis huesos y que me hace parecer a un ser humano y no a un monstruo. Elegí comer aunque la capa de ozono acabe con mi piel, ¿qué más da? Después recogeré los pedazos (de piel) a ver si con una pega los coloco de nuevo en su sitio… ¿Ir al médico a que me los pegué?... ¡Joder! ¿Con qué dinero? Todo, todito lo que me queda de mis mini ahorros lo gasto en vacaciones en medio de la nada. Si no fuera por tan linda tienda de campaña, dormiría en la rama de un árbol y lloraría todo el día ante mis miserables vacaciones.
A lo más que pude llegar en mis días de descanso -por llamarlos de alguna manera- fue a esta tienda de campaña que me la prestaron unos lectores de este blog. ¿No les parece mona?
.
No es grande. Con decirles que la cama que ocupa la señora Obama en el hotelito andaluz es más grande que mi tienda de campaña, pero ¡qué bonito que está mi aposento vacacional! Casi me siento Napoleón Bonaparte en los campos de guerra trabajando en una como la mía, pero menos cómoda, y eso que era el emperador. Entonces, ¿de qué me quejo cuando ni estoy en una guerra, ni estoy obligada a escribir en un escritorio portátil súper incómodo? Napoleón Bonaparte no pudo disfrutar de una laptop ni de un BlackBerry. La laptop, para escribir su bitácora de guerra. El BlackBerry, por aquello de que da status a los que lo necesitan. No es mi caso y no era el de Bonaparte.
Mi piel me pica y me arde, pero ni camisetas ni protectores solares como los que protegen la piel de Sasha, de su madre y de los amiguetes que les hacen compañía. Es posible que la protección solar no haya alcanzado para los agentes de seguridad -esos son pueblo=carne de cañón- que se vieron obligados a entrar al mar con trajes de neopreno cada vez que a la niñata Obama le daba por darse un chapuzón. Al salir del agua, las toallas la esperaban a tiro. ¡Eso sí que es vida! El dinero del pueblo da para cosas como ésa -y más- cuando de presidentes, reyes o príncipes se trata. Cientos de fisgones observaban a la niña que, dentro del agua, jugaba con sus amiguitas. "La más pequeña es", se les escuchaba decir como si nunca hubiesen visto a una niña bañándose en el mar. ¡Tontorrones!
Todo eso sin contar los regalos que los aduladores le enviaron a la familia Obama, regalos que esos aduladores son incapaces de llevar a un albergue de niños pobres o enviar a Haití o a África donde la hambruna mata a niños y a adultos por igual. ¡Qué vergüenza de gente! ¡Despreciables adulantes oportunistas! Observen bien sus caras para que no olviden que son de los que se arrastran cual reptiles. Por cierto, los jamones ibéricos de bellota que ellos distribuyen no tienen permiso sanitario para entrar a USA y la señora Obama sólo se los podrá llevar violando las leyes de su país y no creo que sea tan insensata para cometer semejante error. Ya los llaman los jamones "sin papeles".
Mientras existan personas que apoyen esta barbaridad de lujos exagerados sin verle "nada de particular" aceptando -pasivamente- que el dinero del pueblo sea malgastado, en lugar de armar una gran protesta, esta gente volverá a repetir vacaciones de lujo y cuanta desmesura se les antoje con su patente para hacer lo que les apetezca. Así está el mundo a pesar de que vivimos una gran crisis económica y moral donde los derechos son sólo para los elegidos de unos dioses que andan siempre ocupados cuando de pueblo se trata.
Todos sabemos que los presidentes y la realeza viven con lujos inimaginables para nosotros, pero podrían no exhibirse descaradamente y disfrutar en privado porque con esa actitud nos están obligando a tomar rumbos ideológicos que abogan por el fin de ese tipo de vida y de abstenernos de votar por los que sabemos que van a seguir con esa conducta imprudente. Todavía no sé qué nombre tendrá esa nueva ideología. Sólo estoy segura de que ya está en la cabeza de muchos -en la mía ya se instaló- una vez que el capitalismo y el socialismo han fracasado.
Después de Michelle Obama, quiero ver unas vacaciones de mucho lujo protagonizadas por los hijos y nietos de Hugo Chávez, Evo Morales, los Castro, los Kirchner y todos los demás que conforman ese grupo, acompañados de un buen séquito de amigos para emular a la Obama y su hija ¡Y que nadie proteste porque si la familia presidencial gringa tiene derecho, las otras familias presidenciales, también lo tienen! En eso consiste la justicia: en igualdad para los presidentes y sus familiares, sean capitalistas o socialistas. Y en igualdad para todo aquel que pertenezca a una desfasada Casa Real. Para lo único que NO está hecha la justicia es para servirnos a nosotros, los ciudadanos normales como usted y como yo.
La oposición venezolana descuartizaría a la familia de Hugo Chávez si sucediera lo que estamos viendo con Michelle Obama, pero son permisivos con esta señora porque el fanatismo opositor tiene dañada la balanza de la justicia. Y si una dice esto, enseguida lo etiquetan de chavista a manera de insulto. No soy chavista, pero no apoyo a esa oposición inconsciente y por eso muero por saber qué dirían si la familia del presidente venezolano se toma unas vacaciones de la magnitud de la de la señora Obama y su niña.
Juro que el cabreo es muy grande al ver el show andaluz donde más de un alcalde enloquece por tomarse una foto al lado de estas turistas que dentro de muy poco no recordarán dónde queda la tal Andalucía. A Sasha ese nombre le sonará extraño y a lo más que llegara es a decir que estuvo en Spain y con las mismas preferirá comer hot dog a esa comida "spainñola" que quién sabe si la volverán a probar una vez que arriben al país del llamado "Sueño americano". Recuerden que Michelle Obama inició, meses atrás, una campaña contra la obesidad que incluye dieta para sus hijas, pero Sasha como que no la cumple.
Suerte, veraneantes pobres, ¿o pobres veraneantes? Estamos en las mismas porque no pertenecemos a la élite del poder.
Carmen Guédez
E-mail: tintaindeleble@gmail.com
Link: http://tintaindeleble.blogspot.com