viernes, 31 de diciembre de 2010

A MIS HIJAS EN ESTE FIN DE AÑO 2010


A mis hijas quiero dedicarles estas últimas palabras escritas en lo que queda de este aciago 2010. Cierto que los hijos son para cada madre lo mejor del mundo, pero cierto -también- que no todos los hijos pueden demostrar, en la práctica, la madera de la que están hechos y la fortaleza para enfrentarse a las adversidades. Es que lo bueno del ser humano sólo se demuestra en los malos momentos, nunca cuando la vida sonríe. Mis hijas han tenido la suerte de mostrarse como son en momentos buenos y en los indeseables. Tal vez ahora no entiendan la dicha que hay en ello; pero llegará el día en que cuando sepa que cumplieron con un obvio deber humanitario, se sentirán felices y orgullosas de ellas mismas.

A mí la vida me arrebató muchas cosas -o eso creí- pero cuando hoy me veo recompensada por lo que mis hijas me dan, me siento la mujer más afortunada del mundo y no me quejo de nada. No importa lo que a mí me depare el 2011, lo que me importa es lo que el futuro les pueda dar a mis niñas como recompensa más que merecida por sus desvelos para con sus padres. No sé si ellas aceptan que les dé las gracias o si sienten que no es necesario. Yo sólo puedo decirles que las quiero y que la aventura de ser madre siempre va a ser -para mí- lo mejor que me ocurrió dos veces y en ambas fui feliz.

No tengo una forma metafórica de decirles lo mucho que les quiero decir. Si no la tengo es porque en estos días muchas cosas cruzan por mi cabeza y entorpecen lo único que sé hacer: escribir. El silencio me invade, estoy poco comunicativa y escojo con quién hablar, que son muy pocos. Mis pensamientos están puestos en lo que viene y eso me ha sacado bastante de la órbita social en la que, como ser humano, me he movido. Nunca me dijeron qué hacer cuando un día pasara a considerarme algo así como semi-ser humano, mujer que ingiere bebidas nucleares o “mujer radioactiva” como me llama mi hija mayor.

2011 es un año de pruebas para mis niñas. Una oreja a lo Van Gogh las espera apenas se inicie el año y eso sólo es una de las muchas pruebas que tendrán que enfrentar. Sólo ruego que sepan hacerlo como hasta ahora lo han hecho y que entiendan que hay un principio y un fin con el que no nos podemos pelear. Hay que aceptarlo con la misma alegría con la que se acepta el inicio de una vida porque cuidado si Fin es, en realidad, Principio y si no lo es,nadie nos quitará lo que juntas hemos vivido.

Hijas, en estas últimas horas de este 2010 quiero decirles que las amo y que siento un orgullo enorme de ser vuestra madre. Ustedes -junto a vuestro padre, vuestras parejas, vuestros amigos y mis pocos amigos del alma- han hecho posible el milagro de que yo pueda decir que el año 2010 tuvo un bonito final. No me arrepiento de nada porque lo peor de lo peor me ha conducido a sentirme una mujer privilegiada y sin miedos innecesarios. Sólo cargo sobre mis hombros los inevitables, los miedos de la niñez: "miedo a lo desconocido" como decía Carlos Saura en su película "Cría Cuervos" que tanto me gusta. Ustedes se han encargado de prepararme para lo venga y yo he aceptado, tranquila, lo que ustedes decidan. Nunca antes me sentí tan tranquila como ahora. Hasta siento que mi voz se ha suavizado o será el escuchar esa melodía gallega que suena cada vez que la gente de esta tierra dice una palabra o una oración completa.

2011 será -con lo bueno y con lo malo- un año más para que ustedes crezcan en sabiduría. Yo sé que lo harán. Recuerden que nada se aprende de las cosas buenas. Las grandes enseñanzas vienen con los hechos tristes. Lamentable es que nada se aprenda de las adversidades.

Yo siempre estaré con ustedes, pase lo que pase. No olviden que cada persona tiene su hora señalada y moriré cuando le toque a la que apuntó, para mí, la Dama de la Guadaña, no antes. Desgraciadamente no hay manera de conocer ese día porque es el secreto mejor guardado. Mientras llega, disfrutemos el amor que nos une que es nuestro tesoro más preciado. Siento que ahora son ustedes las que me acunan a mí. Debe ser que todo se revierte con el paso de los años.

Las adoro a las dos, las amo mucho. También a vuestros chicos porque sé que ellos las protegen y por la solidaridad que ambos me han prodigado. Saber que ellos existen a vuestro lado me tranquiliza. Quiero terminar tendiéndoles mi mano a las dos para que así les resulte más fácil dar el paso al nuevo año con todo lo que nos espera. Menos mal que no estamos solas. Recuerden que en ese nuevo año también habrán cosas buenas porque la vida es así: todo lo compensa. Es tan sencillo como aceptarla tal y como se nos presente. No quiero decir con esto que debamos conformarnos, pero, en lo que concierne al destino, no vale la pena entablar un pleito porque jamás lo ganaremos. Antes de nuestro nacimiento éste ya ha planificado nuestro principio, intermedio y fin. Digamos que el destino y su organización es perfecta. Intentar imitarla sería una osadía imperdonable y sin sentido.

Que por siempre tengan mi bendición y la de vuestro amado padre. Por siempre...por siempre.
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Mamá
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A Coruña, 31 de diciembre de 2010

2 comentarios:

Thais Gangoo dijo...

Simplemente hermosas palabras!!! Feliz Año!!! Besos!

Thais Gangoo dijo...

Jajajjaja Estoy segura que soy una entre esas 300 mil !!! Besossss!! Tu siempre con tus cosas!