sábado, 23 de octubre de 2010

NO ES UN RELOJ, ES UNA PULSERA

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Los que me conocen saben que no le pongo atención a la publicidad. Soy tan despistada que los medicamentos los pido por el color de la caja donde vienen porque nunca recuerdo los nombres de los laboratorios que prefiero. Desconozco la marca de mi shampoo y la de mi pasta dental y, salvo la talla de mis zapatos, las demás las ignoro. O me mido la ropa al momento de intentar comprarla o mis hijas saben comprar perfectamente para mí, mientras yo pocas veces fui capaz de dar en el blanco con sus tallas cuando eran niñas. Además, voy muy de vintage auténtico, donde sí soy una experta. Les cuento esto porque me ha causado mucha risa el asunto de la pulsera de la nueva Ministra de Sanidad de España, Leire Pajín.

Cuando leí los titulares sobre la pulsera que llevó Pajín el día que se juramentó como Ministra de Sanidad, estaba segura de que el escándalo venía porque llevaba una joya muy costosa. Confundí pulsera con un brazalete de brillantes y otras piedras preciosas de mucho valor. Pero ¡no! Se trataba de lo que, durante meses, juré que era un reloj de mala calidad que se había puesto de moda y que yo veía en todos lados -hasta en mi Facebook- y seguía pensando que era un feo reloj de plástico. Es ahora que me vengo a enterar que se trata de una pulsera de esas que yo llamo “cúralo todo” y a las que considero una estafa. Me horrorizo cuando veo que alguien lleva puesta una de plástico, o de metal, que me da igual. Siempre le veo cara de tonto e ignorante a quien la usa. Al menos yo no la usaría porque, si de milagro creo en la ciencia, mucho menos voy a creer en charlatanes.

Mala espina me da que una Ministra de Sanidad crea en esas cosas. Lo único bueno de la pulsera de la ministra Pajín es que me permitió descubrir que no era un reloj, sino una pulsera y, así, me sacó de mi ignorancia. Igual me siguen pareciendo feas y ahora que sé para qué las usan, paso de ellas por representar a los farsantes que se hacen millonarios vendiendo sueños de pompas de jabón. La próxima vez que algo se ponga tan de moda, voy a mirar de qué se trata… para no comprarlo. Lo que se vende como churros no lo consumo. Es una norma de vida para mí.

Carmen Guédez

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