martes, 12 de octubre de 2010

EL FUTURO DE LOS MINEROS CHILENOS EN LO AMOROSO

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Fotos de los 33 mineros. Si dan clic sobre ambas fotos, las agrandan
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En algún momento, en mi Facebook, comparé el caso de los mineros chilenos con el de los famosos sobrevivientes de los Andes en los años 70, pero a medida que han pasado los días veo que son dos casos muy distintos, en todo sentido, sin quitarle su merecido valor a cada uno. Los chicos uruguayos fueron dados por desaparecidos y la búsqueda se suspendió lo que les dio muchas desesperanzas. Sólo el padre de uno de ellos siguió buscando a su hijo. Dos de ellos -con mucho sacrificio- se la tuvieron que ingeniar para ir en busca de ayuda y cuando encontraron a un ser humano y se supo que habían sobrevivido, la sorpresa fue inmensa. Por otro lado, eran universitarios, muy muy jóvenes y de alta clase social. Sus vidas y sus carreras apenas comenzaban. Muy pocos adultos viajaban en ese vuelo. Y algo para mí muy importante: sus vidas amorosas eran las normales de chicos de su edad, donde continuar un noviazgo -o romperlo- no causaría una tormenta. No habían los compromisos sentimentales y de familia que tienen estos mineros. Para conocer este caso, de supervivencia en grado extremo, recomiendo el libro "!VIVEN!" de Piers Paul Read. Es un libro donde lo mejor está entre líneas.

Los mineros de Chile son, en su mayoría, gente de cierta edad. El más joven tiene 19 años. Son gente humilde, de poco nivel de educación y con familias propias. La mayoría de ellos -o tal vez todos- tiene esposas, mujeres, novias, amantes e hijos y éste es el punto que más me llama la atención y donde hago un paralelismo con los secuestrados de las FARC, cuyas vidas amorosas -en algunos casos- han cambiado tanto después del secuestro (la distancia obligada), que no han resistido y se han roto.

Los hombres que saldrán de ese encierro nunca más serán los mismos de antes, mientras que sus mujeres, e hijos, no han sufrido cambios tan drásticos, salvo el dolor de tener a sus seres queridos bajo muchos metros de tierra durante largos días. Los hombres que saldrán de la oscuridad donde quedaron sepultados, sacaron -en poco tiempo- toda la sabiduría que ni ellos, ni nadie sospechaban que tenían y una capacidad de liderazgo y de organización que les permitió sobrevivir bajo tierra. Eso no es común y dudo que esa experiencia no la sepa aprovechar alguien que esté dispuesto a invertir para aprovechar tanto talento una vez que se canalice. Lo menos que estos hombres harán es dictar conferencias por el mundo como
lo siguen haciendo los sobrevivientes de Los Andes. Ya están recibiendo clases de oratoria para prepararlos para cuando tengan que enfrentarse a la prensa una vez que los rescaten. Luego cobrarán por entrevistas, películas, series de televisión, libros y publicaciones de todo tipo. Ya un manager los debe estar esperando. Por ahora, ellos son un filón. De mineros pasaron a ser una mina para los medios de comunicación que, sólo el día del rescate, ingresarán en sus cuentas millones de millones. Después vendrá más y más.

¿Cómo continuar una vida normal con la pareja y los hijos que dejaron cuando quedaron atrapados? Algunos dejaron dos parejas y ambas los están esperando en el campamento. Va a ser difícil porque el cambio que les viene es abismal y no tienen preparación para ello. Si no lo trabajan con un profesional de la psicología, sus mujeres -y sus hijos- van a sufrir mucho una vez que termine la luna de miel del recibimiento y comience la verdadera nueva vida de estos hombres. Viajarán excesivamente y cambiarán de amigos. Descubrirán un mundo que nunca imaginaron y temo que sus mujeres no cuadren en esa nueva vida. Casos se han visto, no sería éste el primero. Unos saldrán adelante y, tal vez, no todos aprovechen la oportunidad y con el tiempo se anulen. Eso pasa en este tipo de situaciones si la sociedad y los gobiernos no los apoyan como se lo merecen.

Conozco pocos casos en que, luego de un cambio de vida, la gente no cambia y no se deslumbra con el éxito. En general, los casos que conozco -algunos personalmente- es de gente que cambia en todo, de manera asombrosa, hasta dejar de ser los de antes. Hablo de universitarios y otro tipo de profesionales, gente con una preparación aceptable. Por supuesto que es un problema de personalidad. Sin embargo, lo de estos mineros va mucho más allá porque se mezclan muchas cosas ajenas a sus vidas antes de la tragedia. Ojalá estos hombres no cambien con las mujeres y los hijos que los esperaron, día y noche, en el campamento La Esperanza. Si no los ayudan a asimilar sus nuevas vidas, de hombres humildes pueden pasar a ser unos déspotas. Lo que hay que preservar y reforzar en ellos es la sabiduría, la organización, el liderazgo y la habilidad. Esas virtudes pusieron de manifiesto que los hombres humildes no pueden demostrar su talento porque no se tiene fe en ellos ya que se le da la oportunidad al que habla bien, viste bonito, tiene uñas arregladas, manos sin callosidades y buena presencia, pero si se queda encerrado en un ascensor entra en pánico y no sabe qué hacer a diferencia de estos mineros de manos rudas.

Parece que para demostrar liderazgo hay que poner a la gente en situaciones extremas a ver quién demuestra habilidades. Esto sería bueno aplicarlo para los políticos.

Mis deseos porque sus vidas cambien para bien y que sus familias sigan siendo el centro de sus vidas porque, en el fondo, esos hombres siempre fueron héroes y, ellas, unas heroínas que estuvieron a su lado en los momentos de pobreza y sufrimiento. La vida, de ahora en adelante, debe ser más justa para toda esa gente, y los estudios: una prioridad para nunca más pisar una mina.

Cuando la vida nos hace renacer, es por algo. Nada es gratis y es obligado aprender de las lecciones duras. Lo que lamento es que el precio que se paga por salvar la vida, sea prestarse para un show y seguir inmerso en él a costa de lo que sea. Así son las cosas en los tiempos que corren. Sin embargo, lo que importa -en este momento- es que vuelvan a ver la luz.

Carmen Guédez

E-mail: tintaindeleble@gmail.com
Skype: carmen.guedez (Galicia – España)
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Twitter: @TintaIndeleble

2 comentarios:

Anastàsia dijo...

Primero : ¡Qué salgan!
Después ...presuponer todo eso , aunque puede pasar , me parece exagerdo . Los habrá que se habrán hecho fuertes y los habrá que caerán en una depresión por el estrés posttraumático . Es verdad que pueden ser un filón , pero lo más probable es que la mayoría se vayan perdiendo por el camino ...
Por edad , no sé que pasó con los supervivientes del avión , pero creo que si estos se separadan de sus mujeres , será porque habrán cambiado pero a peor . Estoy casa con un excombatiente de la guerra de Bosnia . La convivencia es complicada , la guerra siempre está ahí , pero él es de los pocos m´s o menos "normal" , muchos han caido en las drogas y en el acohol.
Realmente lo que creo es que esta gente lo que quiere es volver sus casas , que son quienes realmente les apoyarán, a pesar de todo.

Tinta Indeleble (Carmen Guédez) dijo...

A los supervivientes de la tragedia de Los Andes les ha ido, en general, muy bien. Sólo uno de ellos cayó en las drogas. Los demás obtuvieron títulos universitarios, se casaron y sigen dictando conferencias por todo el mundo a pesar de tantos años transcurridos. Por ellos, la bandera de Uruguay ondea en el campamento de los mineros chilenos.

Justo hoy, Nando Parrado, uno de los principales líderes de ese caso, dicta una conferencia en A Coruña.