jueves, 10 de junio de 2010

UN POQUITÍN SOBRE EL PERIODISTA EDUARDO SAPENE

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Eduardo Sapene junto a su esposa, Fina Rojas de Sapene (Elsa Rojas, nombre y apellido de soltera)

¿Fue usted uno más de los ingenuos que apoyó a Eduardo Sapene, periodista jefe de información de la que fue RCTV?
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¿Cree que él es una buena persona que merecía su apoyo?
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Si lo hizo, se equivocó -al igual que me equivoqué yo
(lo reconozco)- pero esperen a que disponga de tiempo para contarles lo poco que sé sobre este hombre, casado con una de esas señoras distantes y prepotentes -Fina Rojas de Sapene- que, acostumbrada a no hacer nada, si mueve un hornito tostador portátil, se queda "tiesa"-según sus propias palabras- e ingresa en urgencias donde la sedan durante todo un día. De nuevo soy fiel a sus palabras con acre olor a mentira para no dar la cara.
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La vida de la mujer de Sapene dista mucho de la que le toca vivir a la mujer venezolana común y corriente, que no sólo mueve un horno, sino que mueve el mundo y sigue relajada -lo quiera o no- porque, si se permite el lujo de que la seden, no comen sus hijos. Además, sólo a las pijas las sedan por una contractura muscular producto de mover cualquier cosa. Por cierto, extraño eso de la sedación para tratar lo que se resuelve con el antiflamatorio Voltarén. ¿O lo de esa señora fue una crisis nerviosa porque pronto su marido dejará de ganar una fortuna en su RCTV? La verdad es que en la pobreza no quedan. Desempleado, él, sí -momentáneamente- pero con contactos en Miami, mucho dinero y bastantes tesoros dentro de su lujosa casa -rodeada de hermosos jardines internos- ubicada en la paradisiaca avenida principal de Loma Larga-Oripoto, una exclusiva urbanización de Caracas, cercana a El Hatillo, un pueblito pintoresco -de clase alta, en su mayoría- que está muy cerca de la ciudad..
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Así son estas personas: muy diferentes a usted y a mi, y a la Venezuela que madruga y que ellos ignoran y sólo recuerdan cuando necesitan de su solidaridad. Luego de utilizarlos, los desechan. Eso es engaño, aunque estafa suena mejor. En nuestro impasse hubo un testigo que es mi faro a la hora de pensar si puedo estar equivocada en las razones que me llevan a escribir estos dos post. Se trata de un chico que está terminando la tesis para graduarse de psicólogo y él, desde un punto de vista objetivo -porque, aunque me acompañaba en casa de los Sapene, no era el involucrado- considera muy injusto lo que me hicieron.
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Nunca más apoyo a empresarios ni a grandes empresas. Se lo riesgoso que es decir: "De esta agua no beberé", pero mis razones tengo y cuando yo digo nunca, es ¡nunca! Eso se los aseguro. Eduardo Sapene fue, para mí, una gran decepción. Intenté solucionar el problema en privado, pero no hubo respuesta de parte de Sapene porque con su esposa -especie de secretaria o ama de llaves para él- ya no quería hablar. Los problemas de las empresas y de los empresarios los veré -de ahora en adelante- desde una barrera protectora y distante. En cuanto a los periodistas, desde hace años he dicho -públicamente- que no me gustan y a los que quiero y respeto, los cuento con los dedos de una mano.
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Soy de las que rectifico y asumo mis equivocaciones y una de ellas fue el haber apoyado a RCTV. No me lo perdono y no me consuela eso de que "errar es de humanos". ¡Qué va! Errar es de tontos y yo fui una tonta. Eso, sí: una vez que me decepciono de algo -o de alguien- no doy marcha atrás y conmigo siguen contando eternamente, pero en la acera de enfrente, vigilando lo que hacen los que son nocivos para la humanidad.
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A mí no me estafan y me cruzo de brazos y, de paso, coloco la otra mejilla. Ahora Eduardo Sapene tiene conmigo una deuda moral y una deuda en dinero. Cuando alguien quiera ver la cronología de las últimas horas de lo sucedido antes del primer cierre de RCTV, sólo en este blog encontrará esa información, y no cobré por eso. Sabiendo él eso, debió haber tenido un mínimo de amabilidad y de respeto para conmigo, y no lo tuvo. Fue frío, distante y, por último, guardo silencio absoluto y delegó en su mujer un breve contacto conmigo. ¿Qué queda para los demás? ¿Qué queda para tanta gente, anónima, que se lanzó a las calles a defender a RCTV? Tantos y tantos que llegaron hasta CONATEL en mayo del 2007 y se expusieron a policías, guardias nacionales y bombas lacrimógenas. Después de su comportamiento para conmigo, no me cabe la menor duda que la gente, de la que hablo, nada le importa. ¡Qué rabia da saberlo y qué rabia da el sentirse utilizado! Lo que los venezolanos hicimos por RCTV -en mi caso lo digo por mis numerosos post de apoyo y -en otros- por lo antes mencionado- era para agradecerlo eternamente.
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El resto de esta historia vendrá algún día, o en unos años, o en unas horas -¡ni yo lo sé porque quiero olvidar lo sucedido!- y será con mi acostumbrado estilo, guste o no guste. Complaciente, ¡jamás!. No me callo cuando hay injusticias. Bastante apoyé a RCTV, pero luego de conocer a este hombre -y a su esposa- me arrepiento de haberlo hecho porque todos los altos ejecutivos de esas grandes empresas están hecho con el mismo molde: sin corazón ni sangre en las venas. Lo digo con propiedad ya que no es el primero que conozco. Sin embargo, no voy a borrar los post de apoyo a ese canal porque necesito leer mis equivocaciones para aprender de ellas. Mea culpa.
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Otra cosa son los trabajadores de RCTV. Ellos sí merecen mi respeto, pero no sus dueños y señores. Intuyo que Marcel Granier debe tener la misma prepotencia de Eduardo Sapene, tal vez peor. O casi seguro que peor. Sapene desconoce algo que se llama El Poder del Blog. Este poder se ha visto reforzado con las redes sociales y, eso permite, que lo que se publica en un blog sea muy leído, pero hay quienes -como Sapene- se quedaron en la era de lo que alguna vez fue, casi casi, un único poder: la televisión. Con los blog, a todos los medios tradicionales les salió competencia muy fuerte.
Ya .
Hay un post que complementa a éste y está dedicado, también, a los Sapene
Les recomiendo leerlo si quieren tratar de unir las piezas de este rompecabezas del impasse mío con estos señores. Sólo les aseguro que cuando publico algo, mis razones tengo y, por eso, no lo eliminó por nada del mundo, ni bajo amenazas, como ya me ha sucedido.
Este es el post que les acabo de recomendar: HOY ARRIBA Y MAÑANA ABAJO - La historia de un periodista que se creyó invencible
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Carmen Guédez
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E-mail: tintaindeleble@gmail.com
Skype: carmen.guedez (Galicia – España)
Facebook: Tinta Indeleble
Twitter: @TintaIndeleble - http://twitter.com/TintaIndeleble

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Carmen,
recuerde el dicho "de esta agua no beberé"...quizá en un futuro exista una causa por la que valga la pena pelear y defender a un empresario. Las generalizaciones son peligrosisimas.
He seguido su blog con interés los ultimos meses, últimamente la noto
con una arrechera social que no se corresponde con sus posts de hace unos meses.
Cambie la tónica...también un post deja de ser atractivo si sólo perspira agresividad y rencor social.
La saludo cordialmente desde Alemania y espero seguir sus posts
usualmente com criticas sociales muy constructivas sin que estos caigan en la categoria "caza de brujos".

Carmen Guédez dijo...

Anónimo:

Ya le respondí con un post en este blog.

Lo que no entiendo es por qué para darme esos consejos se ampara en el anonimato. Eso le quita autoridad moral.

Yo jamás usaría el anonimato.