viernes, 14 de mayo de 2010

EL ADN ANCESTRAL DE GONZALO DE SOLA RICARDO

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Después de leer el ADN ANCESTRAL DE GONZALO DE SOLA RICARDO -tal cual con ese rimbombante título en su página- además de hacerme mucha gracia, empecé a entender el mensaje que me envió, de evidente apartheid clasista. Parece mentira que alguien -en pleno siglo XXI- pueda colocar tantos elogios de sí mismo. Si los colocara otro, no sería tan grave, pero auto elogiarse, ¡mon Dieu! Yo me ruborizaría antes y después de hacerlo.
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Yo, que me niego a salir en una página social porque me parece horrible y tonto. Yo, que borré de Facebook las fotos donde aparezco durante el bautizo de “Envena” de Carlos Zerpa. Es más: no hay fotos mías en Facebook ni en otros sitios donde alguna vez estuvieron. Me encargué de borrar todo.

Cuando vi -en la invitación a la exposición de De Sola- a ciertos amigos, de su misma “raza”, algo me incomodó -aunque no se lo dije- porque eso de los grandes apellidos -grandes es un decir- y las altas clases sociales no me agrada para nada, mucho menos me impresiona. Mi capacidad de asombro es nula ante eso que llaman una personalidad, alguien famoso o una persona de la high society. Eso -en mí- ya está comprobado una y mil veces. No tengo cura y miren que he conocido a famosos de todo tipo. Una vez tuve frente a mí –y hasta conversé con él- al mismísimo Luís Alfonso de Borbón, duque de Anjou y pretendiente legitimista al trono de Francia. Por supuesto que no me hice una foto a su lado -¡eso me espanta!- pero la conversación se dio con facilidad porque hablamos de El Pazo de Meirás y el chico resulto la mar de simpático ante un tema tan ligado a su vida. Lo único que me quedó de esa charla fue una tarjeta blanca, muy sencilla, donde ni siquiera coloca su título nobiliario, ni un escudo familiar. Sólo están sus señas (cargo, teléfono, e-mail).

En mi Facebook -en BIOGRAFÍA- se puede leer: Acerca de mí, podría decir maravillas, luego creérmelas y hacer que los demás se las crean, pero no soy tan osada. Por lo tanto, prefiero que otros hablen de mí tal y como ellos me ven.

Me decía el doctor José Luís Vethencourt -con esa sabiduría que lo caracterizaba- “El que tiene clase no lo dice y, sin embargo, todos se dan cuenta”.

Entre los nombres que habían en ese “ADN ancestral”, uno me llamó la atención: el de un ex presidente venezolano. Como gran cosa, muestra De Sola una crítica de uno de los seres que más detesto: Rafael Caldera, ex presidente venezolano. Ese hombre llegó un día al cafetín del aeropuerto de La Carlota (Caracas) durante su primer gobierno. Me pidieron que me levantara de mi silla porque había llegado el presidente y me negué a hacerlo. Sentada me quedé y era yo una adolescente. Imagínense si puedo yo impresionarme, a estas alturas de mi vida, con lo dicho por ese ex presidente de un hombre De antiguos fenicios amigos de los reyes Hiram de Tiro y Salomón de Jerusalen, comerciantes navegantes del Mediterráneo, conocedores del arte de la guerra marina…comienza la historia de su familia Tomado textualmente del ADN de Gonzalo De Sola Ricardo, ADN que le trajo fallas genéticas a su cultura pues vino sin comas, ni puntos, ni tildes, ni correcta redacción. Necesita con urgencia un corrector de estilo.

Confieso que me gusta más la sencillez de Carlos Zerpa, con sólo un apellido -el otro no lo muestra públicamente- muchos tatuajes en su cuerpo y ninguna referencia a orígenes de alcurnia.

El ADN de Gonzalo De Sola (y Ricardo) es lo más gracioso que he leído, pero hay de todo en este mundo de exhibicionistas. Antes, su apellido le podía abrir muchas puertas y hacerlo intocable, pero ahora le puede traer muchos problemas. Así es la vida: un día estamos arriba y otro día estamos muy abajo.

Leí una cita de autor desconocido que me gustó mucho. La comparto totalmente: “Conocí a un hombre tan pobre, tan pobre, que sólo tenía dinero”

Hablaré de este hombre (De Sola) hasta que, por Internet, deje de proporcionarme tantas majaderías. A ver si aprende lo mucho que perdió al irse de bruces conmigo y subestimarme creyendo que yo callaría.

Carmen Guédez

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1 comentario:

Anónimo dijo...

Wao,acabo de entrar a su pagina..asombroso lo del ADN Ancestral,pensar que eso lo hace más.......donde esta su espiritu y esencia, tan priori en un Artista...