sábado, 10 de abril de 2010

LA MENTIRA DEL UNICORNIO AZUL y EL FIN DE UNA MÚSICA QUE NUNCA MÁS ESCUCHARÉ

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La gran estafa de Silvio Rodríguez
Cuántos años pasamos disfrutando las canciones de un tal juglar llamado Silvio Rodríguez que supo muy bien usar las metáforas para enviar mensajes subliminales de un pensamiento político que es símbolo de horror, de muerte y de atentado a la libertad del ser humano.
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Confieso que ignoraba que Silvio Rodríguez había sido diputado y dueño de una disquera -o algo parecido- en un país donde pocos son dueños de algo. Un diputado cubano es un cómplice de la dictadura castrista y un juglar es alguien sublime. Por lo tanto, se impone el cómplice de los dictadores de Cuba y desaparece el juglar porque, el que en verdad lo es, ostenta un título demasiado noble para quien no lo merece ni lo mereció jamás, sólo que lo supimos tarde y compramos su música para hacerlo más rico de lo que debe ser gracias a ese vil dinero que, hipócritamente, dice despreciar en nombre de una igualdad que él nunca ha puesto en práctica porque ese hombre nunca ha vivido la tragedia de sus compatriotas: entra y sale de la isla cuando le apetece, amén de vivir bien y comer sin racionamiento, además de vestir prendas inaccesibles para algunos cubanos, como la que se le ve en la foto.

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La historia de "El unicornio azul"

Recientemente ha salido a relucir el origen de la historia de "El unicornio azul", canción que yo escuchaba mientras me recreaba con imágenes de ensueño y luces casi celestiales que alumbraban a un unicornio bañado de estrellas plateadas. Se me derrumba el sueño con las versiones que empiezo a escuchar del tal unicornio azul de Silvio Rodríguez y que representa a:
1- Un blue jean (vaqueros) que le robaron de un tendedero de ropa.
2- O a una mujer.

Silvo Rodríguez, siempre azul, siempre de jean

Ojalá y el unicornio fuera una mujer, pero -por las restricciones que se viven en Cuba- no lo creo. Me inclino por la versión de que el unicornio sea la metáfora del blue jean ya que, en medio de sus múltiples carencias, los cubanos sueñan con goma de mascar y con un jean. De ser así, el revolucionario Silvio Rodríguez le cantó a uno de los máximos iconos norteamericanos: el vaquero y su vestimenta azul, hoy prenda de vestir versionada, en el mundo entero, por todas las grandes marcas detestadas -supuestamente- por los gobernantes de su Cuba natal. ¡Menuda contradicción entre el poético unicornio y lo que esconde! Así son los hipócritas y Silvio Rodríguez lo es con su doble moral y sus mensajes cruzados.

Silvio Rodríguez: homofóbico
Pero del unicornio azul hay más tela que cortar y resulta que nos muestra a un Silvio Rodríguez homofóbico, algo nada extraño porque la revolución cubana no acepta la homosexualidad, historia muy bien narrada en el film “Fresa y chocolate” del fallecido director cubano-español Tomás Gutiérrez Alea.
Sobre el Silvio Rodríguez homofóbico nos cuenta una interesante anécdota el escritor chileno Pedro Lemebel que es quien lo acusa de homofobia mientras Rodríguez lo desmiente. La actitud intolerante de la revolución cubana le da la razón a Lemebel, a quien yo le creo.

No escuchemos sus discos, sus CD, sus casettes... ¡SU VOZ!
Que nunca más Silvio Rodríguez vuelva a engañarnos con sus canciones porque no es un juglar. Es un vil cómplice de la dictadura cubana y, por lo tanto, cómplice de los asesinatos y de la penuria de sus compatriotas. Hay que cerrarle el paso a donde quiera que vaya. No escuchemos sus discos, sus CD, sus casettes... ¡SU VOZ! Que ese hombre nunca más vuelva a engañarnos con sus mensajes subliminales.

Olvidemos la música de quien no se solidarizó con el dolor de los presos que sólo quisieron ser libres para pensar y para vivir dignamente, sin aspirar al estilo de vida del hombre que se decía juglar y resulto un torturador más que ahora quiere quitar la "erre" (evolución por revolución) como quien se quita un jean para ponerse otro -idéntico- y así seguir tranquilo, como si nada hubiera pasado.

Lo justo es cerrarle el paso a quien quiere salvarse antes de que las Damas de Blanco -y los presos de conciencia- terminen con sus amigos -Los Castro- y logren la Cuba libre que tanto han anhelado. No absolvamos a Silvio Rodríguez. Vamos a condenarlo como se merece porque somos muchos los que despreciamos al ex diputado cubano Silvio Rodríguez, nunca más cantante, mucho menos juglar; mas -por siempre- político castrista.

Carmen Guédez

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

carmen guedez. luego de un tiempo leo tu opinión sobre Silvio Rodríguez y realmente lo que muestra es tu ignorancia sobre este artista y sobre la realidad cubana, a no ser que hayas escrito consciente de la falsedad de lo que allí manifiestas. En fin si eres facha te felicito por el triunfo del pp (y ahora aguanta la crisis que va a acentuar tu rajoicito para que te ubiques en la realidad)

Tinta Indeleble dijo...

No, no soy del PP. No me gusta Mariano Rajoy. En cuanto a la realidad cubana, la conozco mejor que un español.

No acepto comentarios anónimos, pero voy a publicar el tuyo sólo por esta vez.

Anónimo dijo...

Bueno, pues te has atrevido a publicar tu ignorancia. Al menos se puede decir que valiente eres. Las metáforas eso son, si tu te has aferrado en pensar en blue jeans eso es lo único que la canción te dará. Pero he de decirte que la canción habla de cosas mucho más profundas que tu estúpida idea de un mundo de ensueño o jeans. Y sobre la política..., las canciones de Silvio siempre hablan de política y eso cualquier niño medianamente inteligente lo sabe.

saludos.