martes, 16 de marzo de 2010

Regulen Internet, pero háganlo YA

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- Señora Fiscal General de la República de Venezuela, Luisa Ortega Díaz (mi ordenador está configurado para escribirlo como antes, con Venezuela a secas)

- Señores diputados del Congreso de la República de Venezuela (mi ordenador sólo puede escribir “Congreso”, como antes. Es que yo soy vintage total)

Disculpen, pero no soy de formalidades como para dirigirme a ustedes como excelencias, ilustrísimos, distinguidos u otro tipo de alabanzas. Esos son distanciamientos propios del capitalismo y del "imperio" (Estados Unidos) con el perverso fin de que los ciudadanos se sientan empequeñecidos cuando se dirigen a a quienes los gobiernan y ustedes, con toda certeza, no son partidarios de las desigualdades y las distancias, ¡no no, eso jamás! Ustedes son taaaan terrenales y humanos, que prefiero tratarlos normalito e ir al grano:

El caso es que me he enterado de que Chávez -vuestro presidente- quiere regular a Internet en Venezuela, porque obvio que en el resto del mundo no puede, lo cual es una verdadera pena. Esta noticia me ha causado una alegría inmensa, tan inmensa como si me hubieran dicho que el anciano barbudo de La Habano (el Fidel) ya murió. Mi alegría con lo de regular Internet fue tan desmesurada que consumí entera la botella de champagne que tenía reservada para celebrar -en grande- la muerte de Fidel. Lo malo es que ahora voy a tener que comprar otra y es un gasto más para mis menguados ingresos, pero vale todo lo que se hace cuando se está frente a una gran dicha.

En Internet se abusa del nombre de Hugo Chávez Frías. Hay que ver que todos los día se habla de él sin tener ninguna consideración con los que quisiéramos escuchar noticias felices y escuchar a gente bien hablada. Sucede que para los medios de comunicación, Chávez es un gran negocio porque él vende y eso es muy capitalista. Vender es el acto más opuesto a vuestro socialismo maravilloso donde todo es gratis o se hace con trueque. Siendo así, ustedes están en el deber de hacer una ley donde no se nombre a Hugo Chávez, al que se le usa -en todos los medios- como si fuera una licuadora Oster imprescindible. Sería el mejor acto anti capitalista de vuestra gestión y él se los aplaudirá. Los periódicos y los canales de televisión viven del pobre Chávez. Globovisión no sería nada si se dicta prohibición de nombrarlo. Chávez es ya un personaje histórico que no necesita ser mencionado en ningún lado para brillar. Él es Bolívar, es un Dios. Dejemos esa nombradera para aquellos que sí lo necesitan, por ejemplo, podríamos hablar de George Clooney y su novia italiana porque del pobrecito pocos se ocupan. Está el Evo Morales, olvidado y apenas mencionado muy de vez en cuando. No se diga de Zapatero, opacado por los buenos etarras que ahora le restan protagonismo abandonando territorio español para vivir en Venezuela, ¡qué cosas suceden! Ya ni Francia les gusta y todo porque el nombre de Chávez suena tanto que atrae como imán a la tierra de gracia donde no hay hambre ni miseria... ¡un Disney Word, pues! Nos falta el castillo y la canción pegajosa del reino mágico que vuestros hijos conocen bien, mejor que a nuestro himno nacional.

Si no se puede nombrar a Chávez, volveré a ocuparme de un tema hermoso y sublime: los sex toys que los había olvidado y hoy mi amigo Arturo me los recordó. Es que es un tema apasionante el de esos jugueticos, mucho más que Hugo Chávez. ¡Y cómo gusta a la gente ese tema!

Como en Venezuela todo se regula, todo se raciona: agua, luz, alimentos, seguridad (la seguridad está racionada y sólo puede ser usada por la gente del gobierno y sus allegados), salud y un largo etc. pues que se racione a Chávez y se racione a todos sus más cercanos colaboradores y familiares. Que nadie los nombre y que la tomen con el gobernador Henri Falcón, el que se fue del PSUV. Si eso sucede, en dos meses la gente olvida a Chávez y nada mejor que el anonimato ya que el gobierno se podrá equivocar una y mil veces más (experiencia les sobra en equívocos) y la gente no se va a percatar. Todos recordarán al tal Henri Falcón y él será el único responsable de la debacle final... y de lo bueno -si es que existe- también. Mejor plan, ¡imposible! Aunque les confieso que no creo en el tal Falcón porque con un alto cargo que le dé Chávez, vuelve al partido de donde se fue. Recordemos que Francisco Arias Cárdenas, luego de enemistarse con Chávez, volvió junto al amigo cuando éste lo nombro en un cargo al que su inexistente modestia no pudo soportar una negativa honesta y se vendió cual barajita de álbum de fútbol.
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Volviendo al tema que me preocupa: la regulación de Internet dará paso a mejores temas y cuando la gente se percate de que hay cosas verdaderamente interesantes y que, de paso, dan paz y felicidad, no querrán volver a escuchar hablar de Chávez. Ya son demasiados años con la misma historia y la gente se enferma de escuchar lo mismo día tras día. Por favor, señora Fiscal, señores diputados, regulen Internet ya ya, La patria se los agradecerá. Recuerden, que LO QUE NO APARECE EN INTERNET, NO EXISTE y la oposición -tonta y bruta- no se percata de eso, cuando tienen tan fácil y tan a la mano el olvido de Chávez. ¿Quién va a querer hablar de él -y de ustedes- sin la libertad de decir lo que apetezca? Yo no lo haría y espero que los demás tampoco. Mínimo abogo por un día de prohición de hablar del gobierno, pero si la tal prohibición dura 365 días, mi felicidad será absoluta porque llevo años esperando por ese silencio ya que es lo único que conduce al olvido y el olvido es algo así como la muerte y la muerte es el fin, y el fin es... bueno, ustedes entienden. FIN es el cartelito que los venezolanos añoramos colocar, como en las películas.
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Confío en ustedes para que censuren a Internet en cada rincón de Venezuela. Eso sí, no se queden en amenazas porque eso cansa, como aquella de dejar sin luz a Caracas y miren ustedes que semejante barbaridad no pudo ser y hubo que dar marcha atrás. Las consecuencias de esta nueva censura (la de Internet) la verán con el correr del tiempo. Al menos yo estoy pensando en quién sustituirá a Chávez y Henri Falcón aparece como una posible buena opción para los miles y miles de centimetraje que se necesitan para EXISTIR... y GOBERNAR.
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Olvidé algo: considero que se le debe abrir un juicio -y meter presos- a quienes sacaron a la luz pública a Chávez el día en que dio el golpe sangriento contra el Presidente Carlos Andrés Pérez y pronunció el famoso“Por ahora”. Desde ese instante comenzó el uso y abuso de su nombre en todos lados, incluyendo el malévolo Internet. ¡Basta ya! Hablemos de Mariano Rajoy y de Henri Falcón a ver si los ayudamos a ser Presidentes de los de verdad, verdad.

La fiscal general, Luisa Ortega Díaz, al decir que "Internet no puede seguir siendo un territorio sin ley" ha sido muy consciente de que el Internet en Venezuela emula al país en eso de "territorio sin ley". ¡Me encanta la fiscal!

Saludos para la fiscal y los diputados,

Carmen Guédez

E-mail: tintaindeleble@gmail.com
Skype: carmen.guedez (Galicia – España)
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2 comentarios:

RACH dijo...

Buenìsimo Tinta Indeleble! Yo opino igual que tù. Vamos Sra. Fiscal, hàgalo! Que no se diga màs el nombre del innombrable. Hàgalo llamar asì, pero de verdad verdad. Pero.. no sè, siento que tienen como miedito de callar a la gente. ¿De verdad internet es tan de todos, y del pueblo mesmo, que lo piensan? Por què? ¿Què temen? Tranquilos, que no viene carro!

Tinta Indeleble dijo...

No viene carro, lo que viene es un vagón de metro que los va a aplastar si regulan las redes sociales.