miércoles, 10 de febrero de 2010

LAS URGENCIAS Y LOS APAGONES

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Nadie, hasta ahora, ha tocado el tema de cómo se enfrentará una emergencia de salud durante un apagón en cualquier ciudad de Venezuela, especialmente si se vive en edificios donde los ascensores son la única vía para trasladar a un enfermo. A pesar del silencio que se mantiene al respecto, el problema está ahí y hay que asumirlo ahora y no cuando se presente una emergencia.

Los servicios de ambulancias y primeros auxilios están conscientes de que, durante un apagón, el problema mayor es el factor tiempo puesto que no se podrán usar los ascensores. Factor tiempo vital en caso de infarto o derrame cerebral. Macabra realidad, pero es así, no hay otra.

Al llamar a un servicio de emergencia (ambulancias) mientras no haya luz, éste invertirá más tiempo en subir y, evidentemente, invertirá más tiempo en bajar con el paciente. Esta es una realidad ineludible que le puede costar la vida a cualquiera y que no veo que pueda ser cambiada pues, mientras dura un apagón, cualquier persona puede infartarse.

He ahí la parte más fuerte del inevitable racionamiento de energía eléctrica. La pregunta -dura, por demás- es: ¿quién será la primera víctima mortal de los apagones?

Estresante situación para los que sufren de tensión alta ya que pende sobre ellos una espada de Damocles atenuada por la medicación. Sólo queda rogar que, en medio de un largo apagón, la tensión arterial no suba, que no se presente un infarto, que nadie tenga un accidente, que los niños no enfermen, que no se caigan, que no se traguen algo extraño que los asfixie, que todos tengan salud y que los males lleguen en medio de mucha luz porque no creo que existan precauciones posibles, salvo las medidas que toma a diario un hipertenso, por ejemplo.

No sé si cuando se planteó el racionamiento energético -en los términos con los que se aplicará en Venezuela- se tomó en cuenta los imponderables de una emergencia médica. Desgraciadamente no queda otra salida que rezar por la salud de los posibles afectados porque la gravísima situación de la energía eléctrica en Venezuela no puede revertirse. El mal ya está hecho y hay que aprender a vivir con él.

Carmen Guédez

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2 comentarios:

Michele Vidal dijo...

No se tomó ni se tomará. Tú sabes que a este gobierno sólo lo mueven los impulsos y la improvisación.
Ni siquiera aquel dicho que acuñara Ibsen Martínez para el inolvidable Eudomar Santos "De cómo vaya viniendo, vamos viendo" es suficiente para tamaña irresponsabilidad vestida de democracia.
A la primera medida: "Que cierren los centros comerciales!" le siguió la "flexibilación de los horario". Alguien se acordó que en los centros comerciales también hay farmacias, bancos, oficinas y hasta consultorios médicos...

La 2a medida, la de las 4 horas de apagón en cada sector de Caracas ya sabemos con qué se enfrentó...

La 3a fue la tabla de incrementos de tarifas a los que consuman más que el mes pasado...y después alguien dijo ¡no! al promedio mensual...

Seguro se me escapa algo, porque como dice Teodoro: ya han pasado tantas cosas que parece que estuviéramos en julio.

En fin, disculpa lo largo...

Tinta Indeleble dijo...

Michele:
Excelente comentario que aclara la situación que se está viviviendo a a la que éste no llama caos.