sábado, 7 de noviembre de 2009

RESPUESTA A CARLOS ROA VIANA

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“Huy Dios, me levanté pensativo; pero no pensé que fuera a poner pensativa a la gente”, Carlos Roa Viana.

Carlos:
No te respondo sólo en mi nombre. Lo hago, también, en nombre de los que no saben exigir respeto por la dignidad humana, como lo hago yo cuando alguien responde con burla -como lo hiciste tú- ante un tema -y una situación- que merecen respeto. Este impasse se veía venir y tú y yo sabemos el porqué. Al menos yo lo sé.

Quiero que sepas que -a mí- tú no me has puesto pensativa y mucho menos escribí LA MUERTE, MI MUERTE gracias a una inspiración divina producto de tus palabras en el Facebook. Ellas sólo fueron un detonante para decir algo que completara lo que intentaste decir y, al no poder continuar, lo abandonaste con puntos suspensivos. Si revisas -que lo dudo- los cinco años de publicación en mi blog, puedes observar que siempre he sido reflexiva. Desde los 24 años dejé de de vivir por encimita como vives tú, aun con tus grandes pesares, que saltan a mi vista porque soy observadora.

Estoy muy mal de salud y revivo cuando estuve muy grave, al borde de la muerte. De sobra sabes de qué hablo, porque te lo conté -con detalles- cuando tu madre pasó por una experiencia parecida a la mía, pero de muchísima menor magnitud. En esos momentos estuve muy pendiente de ella y muy solidaria contigo. A mi no deja de sorprenderme tu ingratitud. Ya sospechaba de tu silencio que sé bien a qué se debe.

Tú no te levantaste pensativo, sólo soltaste unas palabras como quien suelta cualquier cosa que no comprende y que le parece bonita, pero inservible. Yo recogí tus palabras y les di forma en base a mi experiencia de 26 días ingresada en el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela-España (octubre-noviembre 2005) y en base al delicado estado de salud que vivo ahora. Lo sabes hace días y ni un comentario, una palabra de aliento, nada que me haga pensar que eres de este mundo, sino de uno de fantasía y lentejuelas con el que buscas impresionar, pero conmigo no lo vas a conseguir ya que no estoy interesada en banalidades. Esa etapa -inmadura- la superé hace ya mucho tiempo y no imaginas cuánto me alegro. Ni siquiera la añoro. Me produce asco y sensación de tiempo perdido.

Si tu madre o tú enfermaran, volvería a preocuparme y a solidarizarme como ya lo hice una vez -¿acaso lo olvidaste?- porque la salud es cosa seria. Tú salud, la de tu madre, la de cualquier ser humano, tienen VALOR. No es que sólo vale lo que te afecta a ti y a tus seres queridos. También es importante lo que afecte a tu prójimo.

La vida, Carlos, no es sólo fotos con el famoseo, ni vida de farándula, ni acreditaciones para presumir. Todo eso, a mí me hace gracia y me provoca un profundo rechazo. En el fondo, con eso intentas llenar inmensos vacíos. Cuando te enfermes -porque es algo que ningún ser humano puede evitar- vas a desear cambiar la vida frívola que llevas, a cambio de salud. Recordarás, entonces, mis palabras y te percatarás de que lo superficial no deja nada.
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Si tuvieras un mínimo de humildad, te disculparías por esa respuesta que te desnuda ante los seres pensantes -jamás ante una corte de tontorrones- como a un hombre que no respeta la dignidad del ser humano. Luego, no hables de derechos humanos porque tú los pisoteas con expresiones infelices y burlonas (sí, burlonas, y lo sabes) como ese “Huy Dios, me levanté pensativo; pero no pensé que fuera a poner pensativa a la gente”. Fue tu respuesta insólita a lo que ocurrió después de uno de tus escasos momentos “históricos” cuando escribiste en el Facebook algo que no alcanzas a comprender: “Ni siquiera la vida es para toda la vida...”

Es una pena que unas palabras interesantes -producto de una casualidad y no de una vida de reflexión- las hayas arruinado con tu torpeza. A mí me gustaría verte más allá de lo que escribes en el Facebook, con la genialidad y humildad de un Carlos Castillo y lejos de un famoseo de tercera, que no más. Si ya el famoseo de primera logra sacarme una sonrisa irónica, el de tercera me produce risa y pena. No creas que envidio tu mundo. Podría vivirlo tanto o más que tú, pero me niego a eso y mis razones tengo.

Te deseo buena salud y que tu madre supere sus problemas algún día, antes de que llegue el inexorable final, porque, como bien dijiste: “La vida no es para toda la vida”, y agrego: la vida no se construye con esas foticos donde te exhibes con una y mil celebrities tropicales, como cualquier coleccionista compulsivo. Esas imágenes se volverán amarillas con el pasar del tiempo y ese color será sinónimo de nostalgia de un tiempo pasado, construido sin una arquitectura coherente y útil como legado a la humanidad. Triste final para un listillo como tú.
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Ni hoy, ni mañana, ni pasado, tengo algo más que decirte, ¿para qué?
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Carmen Guédez

E-mail: tintaindeleble@gmail.com
Link: http://tintaindeleble.blogspot.com
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Facebook: Tinta Indeleble
Grupo en Facebook: AMIGOS DE TINTA INDELEBLE

2 comentarios:

Anónimo dijo...

AMIGA,YA ERA HORA DE QUE ALGUIEN LE HICIERA TAL FAVOR A ESTE SEÑOR.HABIA QUE OBSERVARLE Y ADVERTIRLE DE SU MALA CONDUCTA,COSA QUE SOLO LO AFECTA A EL.
RESULTA QUE UNA BUENA PARTE DE LA GENTE DE FACEBOOK SON ASI O VAN POR ESE CAMINO.DERROCHAN UNA FRIVOLIDAD LINGUISTICA,QUE ES POR SUPUESTO CEREBRAL,CON LA CUAL PRETENDEN OCULTAR SU DESALIENTO Y SU TERRIBLE SOLEDAD.
YO LOS LEO Y NO ME DIVIERTO,LO HAGO POR EJERCICIO PROFESIONAL.
ESTE MUCHACHON SE MOLESTARA O SE LAS DARA DE IMPORTANTE.
NO LE PARES,NO TE OFUSQUES, PERO NO DEJES DE CORREGIRLO.
HASTA PRONTO Y GRACIAS POR HACER LO QUE OTROS ESTABAMOS PENSANDO HACER.

Carmen Guédez dijo...

"GRACIAS POR HACER LO QUE OTROS ESTABAMOS PENSANDO HACER"

Lo que sucede es que no hay que esperar a que sea yo la única que dice verdades necesarias, gusten o no. Eso es un deber de todo comunicador para así orientar a quien no lo es. El lector nos lee porque quiere informarse y nuestro deber es informar con la verdad, aunque rueden cabezas y nos odien.

El teatro venezolano tuvo gente muy valiosa (ya quedan pocos, pero quedan)y los críticos jugaron un gran papel. Con la desaparición de CRITVEN, el teatro, en Venezuela,perdió mucho porque nadie se ocupa de la crítica como se hace en todos los países civilizados donde existe un buen teatro.

Por esa falla aparecen ciertos personajillos -que con tal de ser amigos de la gente de teatro y del famoseo en todas sus versiones- se vuelven complacientes y tontorrones. Y es asi como en Venezuela crece, como la espuma, un deplorable teatro comercial y surgen -a la par de ese teatro comercial-unos "productores" que distan mucho de un William López, el genial productor del RAJATABLA de Carlos Giménez.

Si bien escribí ese post a título personal, no deja de preocuparme que alguien -tan vacío- pretenda creerse que es un actor y un productor. Una persona que no tiene solidaridad con el prójimo (que un día le tendió la mano) y con una desmesurada vocación de frivolidad, no merece pisar las tablas que -para mí- pertenecen a gente sensible e inteligente. Si al menos tuviera talento, pero ese don se intuye a través de lo que escribe y lo que hace, y no vi talento en este señor.

Lo último que le vi a a Roa Viana fueron unas fotos promocionales -muyyy malas- de una obra donde es productor y actor. Por las fotos y la forma cómo seleccionó a los actores (que lo dijo) dudo que se trate de una genialidad teatral. Es sólo teatro para forrarse.

De lo que ya le dije, a ocuparme de corregirlo, eso sí es imposible. La gente no aprende por experiencia ajena, y menos, alguien como él.

Me queda la satisfacción de haberle dicho unas cuantas verdades. Más no puedo hacer. Si algo quedó pendiente respecto a Carlos Roa Viana, que se lo digan otros. Yo coloqué un letrero de THE END y lo eliminé de mi Facebook.