miércoles, 14 de octubre de 2009

CUATRO AÑOS DESPUÉS DE UNA MALA PRAXIS MÉDICA QUE POR POCO ME CUESTA LA VIDA

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UNA DENUNCIA CON NOMBRE Y APELLIDOS: Dámaso Díaz Otero (médico)
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Dar clic sobre la receta para agrandar y ver parte del Currículum Vitae de este médico

Esta es la receta inmortal del doctor Dámaso Díaz Otero del que todavía no termino de contar todo. Observen la fecha: 10.x.2005 y a mí me operan el 14-10-2005 a partir, más o menos, de las 22:00 h. La mala praxis médica debe denunciarse por el bien de otros pacientes.

Empiezo por decirles que este blog -junto con mi Facebook- estará fuera de servicio durante unos días, unos meses o unos años (RISAS. Espero que no sea para tanto) El dolor de mi brazo derecho aumentó y estoy de reposo, pero hoy hago un paréntesis porque se conmemoran cuatro años de un día poco común del que no voy a profundizar en detalles -que son innumerables e insólitos- ya que los he narrado anteriormente y les coloco los enlaces por si les da curiosidad leer esa historia del camino de Santiago al penoso camino de un hospital en la que me vi envuelta.

En octubre siempre ocurre algo - a un ser querido o a mí- y nunca ha sido nada bueno. Octubre es, en mi caso, un mes maldito, ya no me cabe ninguna duda. A pesar de no poder escribir mucho -o si lo hago es con mucho dolor- debido a una bursitis que padezco actualmente, no puedo evitar publicar un documento que, en su momento, no publiqué en mi post del año 2006, titulado ANIVERSARIO (un año después de la operación de la que hablo en esta publicación) como muestra de la mala praxis médica durante mi obstrucción intestinal de la que hoy, 14 de octubre, se cumplen cuatro años de la intervención quirúrgica. Se trata del descabellado tratamiento -que ahora pueden ver en la receta médica- que me indicó el médico Dámaso Díaz Otero (A Coruña-España), miembro de la Real Academia de Medicina de Galicia y otros "honores".

Ese tratamiento -absolutamente contraindicado- me lo puso en pleno proceso de la obstrucción y con un diagnóstico indudable tras una RX abdominal con su respectivo informe, más el estado clínico que yo presentaba, que sólo podía resolverse con cirugía urgente y no con la tardanza que se realizó: exactamente una semana después de haber comenzado la obstrucción (viernes 07-10-09). ¿Cómo sobreviví? No lo sé, porque mi intestino pudo haber estado cianótico y, entonces, no me hubiera salvado. Sólo siete centímetros estaban en ese estado, según me informó la cirujana que me operó; siete centímetros en los que se procedió a una resección intestinal que bien pudo haber tratado de evitar Díaz Otero pues debió pensar en que la situación se podía complicar, incluso con una peritonitis, como sucedió estando en el quirófano.

La operación se realizó en el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, donde se vieron obligados -para salvar mi vida- a hacer lo que Dámaso Díaz Otero debió indicar desde el día en que me vio en su consulta privada en la que se le ocurrió -a pesar de mi estado- ofrecerme la vacuna para la gripe. Vamos, ¿en qué cabeza cabe desviarse de una obstrucción intestinal hacia una vacuna anti gripal? No es nada grato recordar esa noche del viernes 14 de octubre de 2005 y, aunque intento, está permanentemente en mi memoria, intacta, con todos los detalles. Un trauma que no pasa y con el que no sueño porque pertenece a mi estado de vigilia, de mi conciencia total, lejos de los vericuetos desconocidos de nuestra psiquis.

Dámaso:
Con bursitis o sin ella, no olvido tu desatino porque pusiste en juego MI VIDA y no hay forma de justificar tu manera de proceder. Sólo me queda exponerte públicamente -por Internet- a la burla de tus colegas que, asombrados, no terminan de entender lo que hiciste conmigo cuando tenías todos los elementos -desde el punto de vista médico- para enviarme a un hospital y no a casa con un tratamiento, que no sólo carecía de sentido, sino que pudo causar más daño e hizo que se perdiera un tiempo valioso que me perjudicó en exceso, amen de que me indicaste comer, algo totalmente prohibido en una obstrucción intestinal. Al llegar al hospital -y aún después de la operación- no me permitieron beber agua, algo tan aparentemente inocuo. Lo de la comida lo dice claramente tu receta médica -que muestro por ambas caras- y cuyo original conservo sin poder entender el porqué de un error tan grande en algo elemental para cualquier médico.
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Cara 1:

Cara 2:
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Lo de tu gran error lo supe después, cuando me lo explicaron médicos amigos y es una pena no haberlo sabido antes porque me hubiera evitado llegar al extremo al que llegué: a ver la muerte tan cerca de mí durante tantos días, como una noche en que de mi herida brotó tanta pus que traspasó las gasas quirúrgicas y mi bata e impregno a mi habitación de un olor insoportable que me despertó en plena madrugada y puso a correr a las enfermeras. Tenía una infección intra abdominal detectada en días anteriores por una médico venezolana que tú conoces y que puede ser tu nieta.

Es la primera vez que muestro la receta firmada por Díaz Otero. Esta vez no la puedo dejar pasar por alto -a pesar de la bursitis que estoy padeciendo- porque ese error casi me cuesta la vida y convierte al día de hoy -y los días previos, a partir del 07-10-05, cuando comienza la obstrucción- en unos días que no olvidaré jamás porque me costaron una infección intra abdominal post operatoria que casi me mata, 26 días de hospitalización y un larguísimo y penoso post operatorio.

Mi actual situación (por la bursitis) me obliga a no usar el ordenador, algo que hoy -14 de octubre- no lo puedo evitar porque hace cuatro años -cerca de las 22:00 hs. y luego de una dolorosa despedida telefónica con una de mis hijas- ingresé a un quirófano en situación de emergencia, sin saber si salía viva o muerta. El dolor moral y físico de esa noche es mucho mayor que el de la bursitis de hoy y me alivio volviendo a escribir sobre esa historia indeseable.

En este aburrido reposo médico -todos lo son y mucho más si coinciden con otros- leo todo lo que ustedes me envían, pero no puedo responder. Espero me comprendan y me disculpen. En este blog hay bastante que leer mientras regreso, que espero sea más pronto de lo que espero. La bursitis es muy dolorosa y me impide el movimiento del brazo derecho y, por lo tanto, me limita en casi todo. Además, cursa con gran malestar general.

No poder escribir todos los días me desespera. Estoy acostumbrada a ese ritmo de trabajo y si no lo hago me falta lo más importante del día a día. No debí escribir este post porque el brazo debe permanecer semi inmovilizado, pero no puedo evitar dejar este mensaje a mis lectores: amigos y enemigos. Igual, ambos me leen. Yo, siempre tan ácida, hasta en momentos como éste. Mas, ¿cómo olvidar a los que celebran mi silencio si ellos son mi adrenalina? ¿Y cómo olvidar a los que me leen con placer? Estos lectores son el premio más valioso por estos cinco años de bloguear constantemente después que abandoné los medios de comunicación tradicionales y logré -con mucho trabajo- salir adelante con esta bitácora indeleble y sin censura.

Terminado este nuevo testimonio, prometo continuar con mi reposo. Hasta pronto,

Carmen Guédez
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E-mail:
tintaindeleble@gmail.com
Link: http://tintaindeleble.blogspot.com
Skype: carmen.guedez (Galicia-España)
Facebook: Tinta Indeleble
Grupo en Facebook: AMIGOS DE TINTA INDELEBLE

3 comentarios:

Pilar Marrero dijo...

Amiga...pues lo importante es cuidarte, reposar. Aquí te esperamos porque sabemos que te mejorarás y que escribir y comunicarte es tu vida y a nosotros nos haces falta. Un beso

juan medio dijo...

Hola Carmen,con una persona de mi familia también cometieron una negligencia médica.Has denunciado?Porque mi familia lo hizo gracias a AVINESA, nos informaron y aconsejaron en todo momento y gracias a ellos se pudo solucionar el problema .

Un saludo

Anónimo dijo...

negligencias médicas ocurren por ello
el médico debe asumir su responsabilidad pero algunos médicos
niegan y sus propios colegas lo apoyan a veces es así por ejemplo
el médico endocrinologo de la ciudad
Tacna Perú que trabaja en es Salud
es conocido en esa Ciudad por sus errores tiene unos antecedentes de haber causado la muerte de muchas personas es un mal médico un asesino causó la muerte de una joven después de un señor otra señora tiene un juicio en el Poder Judicial
pero sigue ejerciendo cómo médico
algunos fiscales de Tacna lo apoyan por que él paga para que sigua y la gente a pedido que lo retiren del sector de salud él médico terco quiere quedarse éste médico ya debería estar en la cárcel tras la rejas