domingo, 24 de mayo de 2009

EL IDIOTA

Les cuento algo:
El idiota de esta historia es un hombre viejo que sólo ve la vejez en las mujeres de su edad y no en su propia vejez. Y es un hombre gordo que ve obesidad en las mujeres y no se percata de su propia gordura. Este idiota confunde sobrepeso con obesidad porque confundirse es parte de su torpeza. Para él, la vejez y el sobrepeso es despreciable en ellas, no en él, como si el hecho de ser hombre le concediera lucir bien aun en su decadencia. Cual Silvio Berlusconi con chica de 18 años, pero sin su dinero y poder, aspira a mujeres bellas, jóvenes y perfectas que deben admitir sin disgusto -ni asco- su aspecto de hombre viejo con cuerpo de sedentario gordo y avejentado más de la cuenta.
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El idiota jura que es un excelente amante y sólo es un frustrado en todo y más en el amor. El idiota no es exitoso, sólo es un hombre insignificante que va por la vida sin pena ni gloria y es uno más en su profesión.
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El idiota odia a las mujeres porque odia a su madre y no lo sabe. El idiota no escuchó jamás a Isaac Albéniz, ni sabe de teatro o de literatura porque es un inculto con título universitario. Dice que está de viaje, pero no ha salido de la ciudad. Miente porque no sabe hacer otra cosa. Pareciera odiar a España o envidia a quienes sí la queremos. Tiene un coche viejo que lo avergüenza porque no le da el status que tanto necesita, como si un coche nuevo lo hiciera mejor persona. El idiota envidia a quien tiene algo que él llama “piso de lujo” porque él no lo puede tener. Ah, el idiota tiene un espejo que deforma su estatura física -la otra no mide ni dos centímetros- y por eso dice que es alto cuando en verdad no lo es, dice que es guapo y la verdad es que es feo, y dice que es rubio sólo porque tiene ojos azules. Se define como interesante, ¡qué osadía!
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Lo peor del idiota es que, frente a frente, halaga a las mujeres y por detrás las descalifica con los peores calificativos en un cotilleo innecesario. Eso fue lo que me llevó a disparar mi artillería en su contra. ¡No es para menos! Si está enfermo, que se interne, pero que no ande por el mundo haciendo daño. Con lo fácil y grato que es tratar bien a las mujeres. Un amigo me preguntó si era que este hombre había ganado un concurso de belleza. Eso me hizo mucha gracia.
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El idiota no sabe -por algo es idiota- que a él no le gustan las mujeres y las desprecia con el alma. Es algo tan obvio en él. Dice, de una mujer que sólo vio una vez, que ella dijo algo que esa mujer jamás expresó. Lo dice él y lo pone en boca de ella por cobardía. Detrás de sus mentiras hay mucha patología, sin duda alguna.
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Pobre idiota por no saber que lo es y por no darse cuenta que es un enfermo con una capacidad enorme para decir una cosa y pensar en otra, cambiando la realidad a su conveniencia. Lo más grave es que el idiota es peligroso y parece un ser normal, pero es una alimaña digna de temer y de él hay que cuidarse. Lo alimenta el halago y hay que engañarlo diciéndole que es lo que nunca será. Eso lo hace sentir importante y le baja la ansiedad. Disfruta si le se le dice que es sensual, inteligente y sincero, virtudes de las que carece. Es que provoca burlarse de él, tanto como provoca desaparecerlo de la faz de la tierra.
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El idiota no perdona que otros -menos si se trata de una mujer que no se impresiona con él- tengan la inteligencia y la cultura que no posee. Lo intenta, sólo que no lo logra y sigue en su mediocridad cultivando una imagen qué nada más está en su enfermiza imaginación.
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Ah, el idiota: ¡qué tonto y pobre es! Y porque su idiotez molesta no puedo evitar ser sarcástica. A un ser así no hay que decirle las cosas con ese estilo ordinario que lo caracteriza. Hay que optar por la elegancia de la ironía inteligente -la que él ya quisiera tener- y mentirle porque se lo merece. No es necesario decirle que se sabe de su hipocresía ya que al leer esto se enterará, pero no se va a percatar -porque es bruto- de que su hipocresía es el máximo de la falta de hombría, donde se graduó con honores. Ése es su único logro.
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Dice que tiene madre y hermanas y llego a dudarlo. Quien tiene madre y hermanas no habla mal de las mujeres porque escupe hacia arriba, digo yo. Posiblemente su madre sea como la famosa madre de la película Psicosis -de Alfred Hitchcock- porque a un idiota no le falta una madre castradora que le impide ser feliz. ¡Cuidado con bañarse en su ducha!
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El idiota, herido en su orgullo, tratará de descalificar. Volverá a mentir y, muy molesto, va a intentar ofender de nuevo, mas ya no importa porque aquí se colocó el punto final a nombre de todas las mujeres agredidas psicológicamente. ¡Que se ahogue en su rabia a ver si se envenena! Sería fantástico.
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O si al leer este post muere de un infarto, se debe publicar su nombre y apellido en un merecido obituario a un machista fallecido en pleno combate. Ese idiota se irá de este mundo sin aprender la lección y repitiendo errores. Ahora, que ya he terminado de escribir este ácido post, sí puedo beber un vinillo para brindar con un ¡pobrecito! absolutamente lastimoso y burlón. Luego, a guardar silencio, diga lo diga y haga lo que haga, para que aprenda que las mujeres no son tontas como él lo cree y que subestimarlas se paga con altos intereses.
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Carmen Guédez

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4 comentarios:

Ricardo Baez dijo...

Brillante, querida y dilecta amiga!

Carmen Guédez dijo...

Mi querido Ricardo:
Este post te gustó porque eres un hombre criado en el culto y respeto a la mujer por encima de todo. Tus hermosos mensajes del día de las madres, enviados a tus amigas, hablan de ti muy bien en ese aspecto. Juntos debemos luchar para que ni una sola mujer sea agredida por quienes desprecian al único ser capaz de albergar, durante nueve meses, a los futuros pobladores del universo.
Como excelente esposo que eres, buen padre, buen hijo y mejor amigo de muchas mujeres -entre las que me cuento- te pega, tanto como a mí, que hayan hombres que parecen haber nacido no de una mujer y sí de una bestia. Ricardo, es que nadie los educó para querer y sí para vivir en el machismo que les da patente de maltratadores. No saben que hoy las leyes contra el maltrato a la mujer son bastantes duras.

Anónimo dijo...

En mi vida diaria, hay un idiota tan parecido al que describes que llegué a pensar que hablabas del mismo... Más que idiota, prefiero identificarlo como misógino...

Carmen Guédez dijo...

Anónimo:
Es que el idiota de mi historia es un misógino y ya sabemos que son detestables y peor aún cuando no están nada claros con ellos mismos. Y si tienen madre viva, es una tortura para la humanidad.