sábado, 18 de abril de 2009

EL COMUNISMO A LO PEPA FLORES O PILAR BARDEM

No escribo en este blog para cambiar el mundo ya que soy una más entre tantas voces de la blogosfera y de eso estoy muy consciente. Eso sí: escribir aquí me alivia, nada más, porque el pesimismo no deja de ser lo que es y lo que seguirá siendo. No se puede ser optimista cuando un grupo de hombres con poder -y de cumbre en cumbre- hablan de comunismo como solución, como si el comunismo lo fuera.
- Qué bueno que usted escribe.
Eso me decía José Luís Vethencourt en 1986 cuando mi padre ya estaba muy mal con su cáncer y escribir mucho era mi único alivio, como ahora.
Años atrás no me detuve a entender qué era eso de comunismo. El mundo, para mí, siempre estuvo constituido por seres humanos con derechos, unos; y con carencias y sin derechos, otros. Pocos saben que la desigualdad es un tema que me apasiona desde hace muchísimos años, gracias a lo que me contaba mi padre respecto a su experiencia con campesinos en los andes venezolanos, historia que me recuerda a Los comedores de patatas, de Vincent Van Gogh o al Pascual Duarte -que he leído y releído- de Camilo José Cela.
De injusticia conocí hace muchos años, y de pobreza, también, porque visité casas en el campo venezolano donde, para mi sorpresa, no había colchones sobre las camas, sólo resortes metálicos tan duros como el hambre que padecían sus moradores. El hacinamiento era terrible y lo más elemental de las relaciones humanas se desdibuja en ese mundo y se convierte en vida de animales con padres que abusan sexualmente de sus hijas y éstas no pueden librarse de ese yugo porque ni educación poseen y no hablemos de cultura, ¿para qué?
Que todavía se me arruga el corazón cuando recuerdo a esas hijas-esposas. Y yo sin poder expresarlo: no había Internet. No pude ayudar mucho y eso me pesa. ¿Cómo, sin recursos? La buena voluntad no basta. El no poder hacer mucho -aunque lo intenté- carcome y quita el sueño, queda como una asignatura pendiente. Y nadie cree que ese submundo existe. ¡Qué buenas son las vendas!
Que volví a ver la pobreza en las cárceles venezolanas que visité voluntariamente.
Que no me llevó un líder nuevo a mostrarme la pobreza, por vez primera, porque siempre me preocupó y pocos pueden decir esto. Pocos, porque recién muchos descubren que hay pobres. Y si alguien me hubiera jurado que el comunismo haría algo por ellos, tengan la certeza de que yo sería comunista porque ni nací rica, ni lo soy, ni lo seré, ni lo quiero ser. Los ricos me asquean, pero hay que dejarlos en paz porque generan fuentes de empleo y es mejor currar duro a morir de hambre.
Que venga Pepa Flores o Pilar Bardem a hablar de comunismo, da risa. ¿Qué cosas malas se pueden ver cuando se visita Cuba o Venezuela con todas las atenciones y los halagos de los que mandan? Para hablar con propiedad de las bondades del comunismo -según ellas- tendrían que visitar Cuba y Venezuela por su cuenta e ir a hospitales y cerros a ver pobreza a granel. Ni siquiera eso porque si visitan el centro de Caracas -con calles sucias, olor a orín y cantidad de hombres y mujeres harapientos que hacen del licor su única comida, por decirlo de alguna manera, que los vi yo- o van a los supermercados con anaqueles vacíos por el desabastecimiento de artículos de primera necesidad (papel toilette y arroz, cuando no es leche u otro alimento) podrían evaluar la realidad, que también he visto yo. Ellas no.
Ser comunistas a lo Pepa Flores o a lo Pilar Bardem es muy cómodo mientras una pasea a sus perros por las calles de Málaga y la otra, fascinada, pasea por la red carpet del llamado imperio norteamericano con Holywood y sus premios Óscar que imponen los despreciables comerciantes judíos que dominan a la industria cinematográfica y, que encantado, recibe Javier Bardem y Seann Penn. Luego, a Cuba o Venezuela a pasarla bien y a hablar mal del capitalismo, que no pasa nada.
- Jo, que pasa mucho.
A ver si Pepa Flores un día nos cuenta la verdad de su comunismo y de sus viajes a Cuba con Antonio Gades porque ellos no fueron turistas comunes y corrientes y así, todo cambia. Homenajeados por Fidel Castro, lo que vieron hasta llegó a ser bonito y por esa razón no les creó remordimientos de conciencia.
El comunismo -según mi experiencia, no de turista consentida en el Caribe y sí de venezolana en tiempos de Hugo Chávez- genera nuevos ricos, mantiene a los ricos de siempre y no ayuda a los pobres en lo absoluto.

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6 comentarios:

María Trendy dijo...

Hola Carmen, soy María de Uruguay. Cómo estás?. Lo que escribiste es muy certero, me hizo acordar a un dicho sobre el comunismo: "el que a los 15 años no fue comunista no tuvo corazón y el que a los 40 años sigue siendo comunista no tiene cabeza". Espero que Joe haya podido al fin descansar en paz. Yo también padecí el fallecimiento de un hermano por cancer y fue muy dificil de sobrellevar. Te mando un beso enorme.

Carmen Guédez dijo...

María:
Gracias por este nuevo comentario. Te cuento que nunca fui comunista, pero sí amiga de comunistas. Eran infaltables. ¿Qué se va a hacer?

Joe no ha muerto. Ayer y hoy he pedido tanto porque muera, tanto tanto. Hace dos días que está muy grave. Si tu hermano murió de cáncer sabes lo que es esto.
Sigamos pidiendo por su muerte que es lo mejor para él y para todos los que sufrimos con su larga agonía. A mí me ha quitado el sueño. Revivo con él la enfermedad y muerte de mi padre.

Estoy por escribir a tu correo. A ver si hoy lo hago.

Un beso,
Carmen

la dolce vita dijo...

Totalmente de acuerdo con tu post.

Anónimo dijo...

Hola soy de Argentina mi nombre es Alberto y tengo los años necesarios para decir con experiencia de vida que realmente el comunismo es la hipocresía más grande que existe y ha existido, es una burda mentira utilizada por los gobiernos demagogícos para perpetuarse en el poder buscando el apoyo de las clases sociales empobrecidas a propósito por ellos mismos que pregonan la redistribusión de las riquezas las que nunca llegarán al pobre, observar a Cuba donde un trabajador percibe 20 dolares por mes. Te envió un saludo afectuoso.

Carmen Guédez dijo...

Alberto:
Gracias por tu comentario. Soy de las que sueña con un término medio entre capitalismo y socialismo, pero cualquiera de los dos -con 100% de pureza- no son nada buenos.

Si me veo obligada a escoger, opto por el capitalismo que, al menos, genera trabajo.

El mundo se nos pone difícil a los soñadores.

Anónimo dijo...

Es que las abuelas burguesas como Pilarita Bardem se pueden permitir "ser" comunistas. Ya sabeis el hecho, de que "solo desprecia el dinero el que ya lo tiene".

Evidentemente, es muy chachi ser comunista desde tu macro-piso a todo trapo de la Castellana, tener a una chacha ecuatoriana y vivir a todo tren, para despues ir de abanderada.

Esta gente son unos millonarios hipócritas que han de expiar su sentimiento de culpa por ser ricos; porque con una mano chupan del frasco y con la otra se tapan los ojos de vergüenza.