domingo, 15 de marzo de 2009

SI YO FUERA ABOGADO...

Es que si lo fuera, gratis tomaría el caso de la sevillana Marta del Castillo Casanueva porque es apasionante, lleno de muchas aristas que lo hacen extremadamente difícil: un crimen sin cadáver y sin el objeto usado para matar a Marta. Un crimen atestado de chavales y adultos mentirosos a quien no se les puede sacar la verdad a punta de cualquier método porque hay que respetar los derechos humanos de estos niñatos -y los no tan niñatos- asesinos y encubridores, como si los derechos de Marta y de su familia se hubieran respetado. El caso Marta Castillo es para abogados brillantes, no para cualquiera. Pura filigrana para mentes muy agudas del derecho penal.
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Mucho sonará el nombre de Rocío, la "niña" de 14 años -que de niña nada y de mentirosa y tramposa, mucho- por mentir para encubrir a su novio cuando el cadáver de Marta aún se podía rescatar y no convertirse en un imposible. ¡Imperdonable!

Rocío, declarando mentiras ante los medios de comunicación.

La dulce chiquilla, fue capaz de ir de plató en plató contando su mentira a precio de oro, porque gratis no fue. Con ella mintió toda su familia. La madre (de Rocío) la peor, la más cínica. ¡Cuánto la detesto! Que abandonen su casa de Camas y si no lo hacen, que no los dejen vivir en paz. Que nunca tengan un mínimo de tranquilidad. Que sufran un mínimo de lo que sufren los padres de Marta: Antonio y Eva.

Lejos quedaron los tiempos donde el preso era mi prioridad. Hoy, para mí, la víctima y su familia es lo primero. El romanticismo se rompió y no quedó nada, ni para el recuerdo. Yo, mujer de visitar cárceles y sufrir por los presos. De eso, ahora nada. Es tiempo pasado. Lo lamento por los inocentes y los presos políticos que padecen el horror de una cárcel, pero con los asesinos de esa calaña no tengo piedad. Los quiero sufriendo en donde estén y de por vida. Sigo apegada a la criminología, pero no con la visión de antaño.

La criminología me atrajo, desde niña, por ese hombre llamado Elio Gómez Grillo que se hizo criminólogo para luego defraudarme al defender criminales por ser hijos de gente "honorable" o por ser el criminal un hombre de buena estirpe, culto y, para más, ex rector de una prestigiosa universidad, como en el caso de Edmundo Chirinos, ex rector universitario, psiquiatra, psicólogo e implicado en el asesinato de Roxana Vargas a quien violó siendo su paciente. Lo mismo hizo con otras mujeres. Gómez Grillo lo defiende, ¿bajo qué óptica de la criminología? No lo sé y menos lo entiendo.

Si mi postura -en cuanto a la criminología- cambió es porque ésta debe revisarse para adaptarse a los nuevos tiempos donde los "niños" ya no lo son tanto, hasta el punto de cometer un crimen y enloquecer a todos al eliminar las pruebas incriminatorias con una habilidad que ya quisiera Al Capone o Charles Manson.

Los incriminados en el caso de Marta del Castillo superan a los criminales que les antecedieron. Tiempos modernos que obligan a una revisión para los estudiantes de derecho y para los de post grado en derecho penal. Tiempos siglo XXI en el que la inocencia ya no existe y las mentes criminales están adosadas a la mente de algunos adolescentes. El padre de Marta lo ignoraba. Él creía que se necesitaba de un adulto para planificar todo lo concerniente a lo que conlleva al después de cometerse un crimen: desaparecer el cadáver, desaparecer el arma usada para el asesinato e inventar las coartadas de los involucrados. Cosa de niños es hacerlo a la perfección, o casi casi. Así lo demostraron Miguel, Samuel, Javier, Javi y Rocío, a la que no se podrá culpar de encubrimiento por un maldito cambio hecho en el Código Penal español vigente.

Este crimen involucra a chavales y hasta a una abuela -la de la cándida Rocío- en un sórdido y macabro encuentro sin límites generacionales.

Ahhhh, si yo fuera abogado...

Carmen Guédez

E-mail:tintaindeleble@gmail.com
Link: http://tintaindeleble.blogspot.com

Skype: carmen.guedez (Galicia-España)

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