martes, 17 de marzo de 2009

NO ME LLAMES EXTRANJERO

A finales del otoño de 1982 acudí, un domingo, al teatro Olimpia en el madrileño barrio de Lavapiés. Fui a un acto en solidaridad con un país latinoamericano. Ese día escuché una canción especial y, a partir de entonces, mi apoyo a los inmigrantes ha sido una constante hasta donde he podido. No presagiaba que, años después, muchas personas de mi país de origen -Venezuela- se convertirían en exiliados voluntarios u obligados, pero todos unidos por la misma razón.

Ese domingo de otoño ochentoso -con un bolívar aparentemente fuerte frente al dólar y las desaparecidas pesetas- oí por primera vez -cantada por Rafael Amor, su autor- la emblemática canción “No me llames extranjero”, todo un himno a esta condición. Hoy, cuando la escucho, me emociona más que entonces. Deseo que los que no la conocen, la oigan y la canten, a pesar de ser triste, como triste es dejar la patria con todo y sus defectos, con todo y sus problemas.

Por esa razón, me empeño en promocionar un acto solidario con los inmigrantes de todo el mundo. Ya se están sumando miles de personas, para que tú y tú -europeo hermano, europeo amigo- “no me llames extranjero porque haya nacido lejos o porque tenga otro nombre la tierra de donde vengo” (Rafael Amor)

Aunque no tengan la suerte de verlo en persona como lo vi yo aquel domingo, que recuerdo con todos los detalles, los dejo con Rafael Amor y con mi agradecimiento a él por ese legado:

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Canción cantada por Rafael Amor (autor e intérprete)
- Letra
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Versión de Alberto Cortez y Facundo Cabral

¡No más redadas racistas en Lavapiés! Ocurrió la semana pasada.

Los invito a unirse al evento "TODOS SOMOS INMIGRANTES, PONTE EL BRAZALETE"

CORRAN LA VOZ

Cualquier persona puede convertirse en inmigrante cuando menos lo espera. Situaciones políticas, o económicas adversas, llevan a cualquiera a dejar su país para empezar de cero. Es lo que le ha sucedido a miles de venezolanos. Esta es una referencia interesante porque el venezolano no emigraba y, de repente, comenzaron a irse. Los jóvenes son los que más se han marchado.

Por esa razón, necesitamos a mucha gente apoyando a los inmigrantes -de cualquier parte del mundo- residenciados en Europa porque, aunque se haya obtenido la residencia o la nacionalidad, una gran cantidad de europeos no los ven con buenos ojos y menos ahora, en tiempo de crisis.

Mis hijas han tenido suerte, pero no están exentas de una agresión. Al que me lee, quiero decirle que tampoco está exento su hijo, su amigo u otro familiar. Por lo tanto, pensemos en otros inmigrantes para no ser egoístas. Repito: como está la xenofobia, nunca se sabe quién puede ser agredido y, por eso, hay que luchar desde todas partes del mundo.

Agradezco la solidaridad de aquellos amigos europeos que están conscientes de que los venezolanos huyen de la dictadura chavista y de la inseguridad de su país. El empleo es lo menos grave en Venezuela si se tiene creatividad. Los que emigran son como los europeos que, antaño, se refugiaron en América, sólo que ahora es a la inversa. En su mayoría, los que se van del país sudamericano, conocido por ser rico en petróleo, son profesionales universitarios, artistas, intelectuales, perseguidos políticos y, por encima de todo, seres humanos que merecen apoyo. El talento escapa de la Venezuela de hoy. Es lo que llamamos “La Fuga de Cerebros”.
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Carmen Guédez

2 comentarios:

Maria Ortiz dijo...

Hola, mi nombre es María y soy Uruguaya. Fuí inmigrante en Europa cuando la crisis del 2001 y hace 5años volví a mi país. Apoyo totalmente la movida que se está haciendo a favor del Inmigrante porque ya es duro para uno irse de su país, dejar familia y amigos para llegar a un lugar donde te destratan. Te felicito por tu blog estan de lo más interesantes todas las entradas. Saludos.

ltdl dijo...

Felicitaciones por tus publicaciones, ojala se siga sumando gente.

Un saludo y estamos en contacto eh!

Duffy
Las Trampas de Lily