lunes, 16 de febrero de 2009

A CAMBIO DEL SÍ, ¿QUÉ?

Lo lamento mucho por los que conforman el partido oficialista de Venezuela, Partido Socialista Único de Venezuela -PSUV- porque ayer cerraron definitivamente las puertas para llegar -algún día- a la presidencia como relevo, muy justo, del actual mandatario. Sus deseos se han cumplido y serán premiados por el sacrificio.

Nunca fue tan cierto aquello de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece y, mientras los venezolanos no maduren, no pueden soñar con ser gobernados por un estadista. Éste (el que ganó) está hecho a la medida del pueblo que lo idolatra. Me alegro por la mayoría de venezolanos que resultaron ganadores con la opción del “Sí” para hacer posible la reelección del actual presidente. Este triunfo lo ganaron con justicia al elegir lo que piensan que es lo mejor. Dicen que el pueblo no se equivoca. ¡Ojalá!

Celebro -no podía ser de otra manera- que después de 10 años sin gobierno, ahora el país caribeño tenga un presidente que prometió, luego de su triunfo por la reelección, ocuparse de la inseguridad, el problema que más preocupa a los venezolanos, por encima del empleo. Los candidatos no cumplen sus promesas, pero un presidente sí y el ganador de ayer es presidente votado varias veces, para que no quepa duda.

Supongo que la ansiada seguridad social alcanzará a todos y la salud vivirá sus mejores días con hospitales de primera, tecnología de punta, dotación de medicinas y todo lo indispensable en el área de salud. Los pacientes no estarán obligados a comprar medicinas y guantes desechables porque sólo se necesitaba tener la certeza de poder aspirar a una reelección indefinida para ocuparse de la tan minada salud de los venezolanos.

Llegó el día de exigir algo a cambio de ese “Sí”. No es justo amar tanto a un presidente sin recibir nada a cambio. Esta vez los sueños sí se harán realidad. Tengan fe.

Carmen Guédez
tintaindeleble@gmail.com
http://tintaindeleble.blogspot.com

1 comentario:

Persio dijo...

¡Larga vida al gran timonel! ¡El socialismo tiene un futuro esplendoroso! Nosotros, ya no lo sé.