domingo, 23 de noviembre de 2008

EL CONSUMIDOR COMPULSIVO

Yo no lo estoy esperando. Espero un libro y entender mejor a Mozart

El consumidor de todo cuanto sale a la venta (ropa, cosméticos, móviles, coches, etc.) es como un robot cuyo control de mando lo tienen las grandes empresas publicitarias que le venden lo que se les antoja. Es posible dejar de depender de la publicidad buscando lo verdaderamente interesante en valores culturales, morales, sociales y hasta religiosos. La compra de un objeto de cierto valor o moda, pretende -muchas veces- cubrir carencias afectivas o dar la imagen de un nivel social para quienes tienen una baja auto estima. Fíjense que los pobres gastan mucho más de lo que pueden en móviles de última generación.

Recuerden que hay una crisis mundial que obliga a cambiar costumbres. El doctor José Luís Vethencourt -psiquiatra y gran pensador- insistió mucho en este punto del consumismo y nunca fue escuchado como lo merecía. Finalmente, nadie puede dudar de que tenía razón.

Tuve la suerte de ver cómo vivía y conocer su casa y, les juro, que aprendí mucho de su vida modesta. Tantos años cerca de él me enseñaron mucho y hoy lo agradezco. ¡Qué vida tan sencilla la de ese gran hombre!
Si un BlackBerry me hiciera mejor persona, lo compraría, pero no tiene esa función. Mi status no depende de uno de estos aparatos. Mi móvil es elemental, nada ostentoso

¡NO al consumismo desmesurado que enriquece a unos y endeuda a otros!
eeeeeeeeee
Carmen Guédez
eeeeeee
* Ver SECCIONES DE INTERÉS (a la derecha de su monitor)

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