sábado, 29 de diciembre de 2007

SVETLANA ORLOVA Y CLARA ROJAS: SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS

Parece mentira que estas dos mujeres, que nacieron en lugares tan distantes, coincidan en tantos aspectos. Svetlana Orlova nació en Rusia y Clara Rojas en Colombia. Sin embargo, dos tragedias y dos niños crean varias semejanzas y sólo una marcada diferencia y, sin duda alguna, un encuentro de ellas dos en el infierno de sus vidas.

Características en común:
1- Ambas se dieron a conocer ante el mundo por la tragedia. Svetlana Orlova fue asesinada el pasado noviembre en España -en Alicante, exactamente- por su ex pareja, Ricardo Navarro, que no es el padre de Christian, su pequeño hijo, hoy huérfano de madre.
Clara Rojas fue secuestrada en Colombia por la gente a la cual pertenece el padre de su hijo: las FARC.
2- Dos verdugos hay en la vida de Svetlana Orlova y Clara Rojas.
3- De Svetlana y de Clara se han escrito ríos de tinta.
4- Svetlana y Clara tuvieron hijos varones de edades relativamente cercanas y menores de siete años, la llamada Edad de La Conciencia.
5- Del apellido paterno de ambos niños no se menciona absolutamente nada -que yo sepa- por lo que a Christian y a Emmanuel los llamamos por su nombre, a secas. En franco contraste, los nombres y apellidos de sus madres se mencionan hasta el hartazgo.
6- Christian es hijo de un hombre de dudosa vida que nunca respetó a Svetlana y, al parecer, también la golpeó. No convivió con ella después que nació Christian.
Emmanuel es hijo de un delincuente: un guerrillero de las FARC. Tampoco convivió con Clara luego de que naciera Emmanuel. Dicen que Marulanda lo castigó por su relación con una rehén, algo prohibido por las FARC.
7- La edad de ambos niños no se conoce con certeza. Todo son conjeturas. De Christian se ha dicho que tiene dos años, otros dicen que cinco. Con Emmanuel pasa -hasta ahora- lo mismo. En este caso, su madre, cuando sea rescatada, dirá la edad exacta. Se dice que Emmanuel tiene cuatro años. A la hora de publicar este post no han sido rescatados.

Sólo un aspecto las diferencia:
- El recuerdo de Svetlana quizás se diluya con el tiempo o al menos ya no existe la posibilidad del acoso mediático porque está muerta y Christian se convertirá en un niño olvidado, como pasa siempre. Lo que vendía, ya no está; por lo tanto, no hay morbo para un público sediento de tragedias ajenas. Posiblemente el día que la justicia saque de la cárcel a Ricardo Navarro -antes de tiempo, como es costumbre- volvamos a saber de Christian. Para entonces, será un adulto.
- Para su desgracia, Clara Rojas y Emmanuel, su hijo, van a ser perseguidos por los medios donde quiera que vayan. No hay rincón en el mundo donde puedan vivir en paz, al menos durante mucho tiempo. Puede que un eventual rescate de Ingrid Betancourt los opaque y les dé el respiro que tanto van a necesitar para intentar rehacer sus vidas.
Desde ya, Oliver Stone está en Colombia -contando con el apoyo de quienes nada saben de psicología- preparando un documental sobre el rescate de los tres rehenes que hará mucho daño a Clara Rojas, a su hijo y a la ex congresista Consuelo González de Perdomo, pero especialmente podría no beneficiar a Emmanuel. Cuando escriba el post sobre él, explicaré el porqué.
Stone partió de Venezuela para Colombia. Extraño e ilógico porque ese rescate no es una película de acción. El cine es una cosa. La realidad es otra, muy cruel como para forrarse con el dolor de otros que no son cercanos a nuestros afectos. Allá la conciencia de quien le permitió a este cineasta estar presente en una delicada operación donde no se percatan de que no sólo se juega con la vida de los secuestrados hoy por hoy, sino con su futuro si son liberados como todos esperamos.
No entiendo cómo el presidente Uribe aceptó la presencia de Oliver Stone, nada útil en este sonado y díficil caso cuyo rescate pudo haber tenido menos repercusión a nivel mundial como sucedió en el año 2002 cuando fue rescatado el piloto y empresario venezolano Richard Boulton y tantos otros que han sido secuestrados en Colombia o fuera de ella.
Hoy, pocos, fuera de Venezuela y Colombia, saben quién es Richard Boulton, para bien de él, de su hijo y de su esposa, la ex miss Venezuela Marena Bencomo. Ni siquiera nosotros, los venezolanos, tendríamos la capacidad de reconocer a Richard Boulton si pasara a nuestro lado.
Nada como el bajo perfil, sobre todo en países latinoamericanos. Lo aprendí de alguien que ha preferido sabiamente mantenerse al margen del afán protagónico a pesar de tener una cuantiosa fortuna y un gran éxito como empresario. Ni la ostentación ni los medios de comunicación lograron seducirlo, tampoco los saraos típicos de los que viven de ver y dejarse ver para alimentar un auto estima que raya en lo patológico.
Del secuestro de Boulton se supo porque era inevitable y no quiero decir con esto que no tuvo cobertura, pero jamás de esta magnitud. Se trata, además, de una familia muy conocida y adinerada.
En este rescate está un niño nacido en cautiverio, pero ni eso justifica tanto escándalo mediático. A ese niño había que preservarlo para hacerle más fácil la existencia de ahora en adelante, pero ya no hay marcha. Existe suficiente caldo de cultivo para que el documental de Oliver Stone sea muy visto y muy premiado porque las tragedias de otros -nunca las del señor Stone, ni las de los dueños de los grandes medios de comunicación y mucho menos las de los gobernantes- son bastante atractivas para ser llevadas al cine por razones de taquilla, que por algo es un negocio y pocas veces arte.
Me perderé ese celebre documental porque no tengo tele en mi casa -ni la quiero tener- y no iría al cine a pagar por ver esa genial obra con el pequeño Emmanuel encabezando el reparto, deslumbrado con esto que, equivocadamente, llamamos “civilización”.

Resulta increible que la tragedia -que tanto nos asusta- sea la que dio a conocer a estas dos mujeres de pieles tan distintas y de culturas diferentes. Sin su desgracia, estas dos mujeres no existirían en un mundo donde sólo el que aparece en un medio de comunicación -por las razones que sean- merece un reconocimiento porque vivimos en una sociedad que detesta el anonimato. Una sociedad donde muchas personas alimentan su ego de una manera absurda: haciéndose visibles, es decir, siendo reconocidos por el gran público, ese que hace feliz a la sociedad de consumo. El público que, sin ninguna conciencia, vive en un show y para un show, desestimando los verdaderos valores y regocijándose con aquellos que exponen públicamente sus miserias o sus logros para ser alguien en la vida en una carrera de inútil protagonismo que no los llevará a ningún lado que merezca la pena.
Cuando el rescate de Clara Rojas y Emmanuel termine habrá un ganador: la publicidad y, con ella, el consumismo porque Clara Rojas y Emmanuel ya son un filón tanto para los políticos como para los comerciantes, ni que decir de los medios de comunicación que ya cuentan el botín, todos sin un mínimo de sentimientos ni bondad.
De eso se salvó Svetlana y está a salvo Christian. Si ella estuviera viva, todos la reconocerían en la calle por haber tenido el valor de decirle no a Ricardo Navarro -su ex pareja acusado por Svetlana de maltratos- cuando, de rodillas y anillo en mano, ante millones de televidentes, le pidió matrimonio en el telebasura “El Diario de Patricia”. Lo demás es historia hartamente conocida.
Svetlana se marchó de este mundo dejando hundido a su verdugo y a sus cómplices, encabezados por la cruel presentadora. Al menos eso queda para orgullo de Christian y, posiblemente, en ese gesto de valentía de su madre, al negarle otra posibilidad a Ricardo, esté su salvación. Si Svetlana le salvó la vida dejándolo ese día con su padre, esperemos que haya valido la pena porque un inocente no merece tanto dolor.
Ahora le toca a Clara Rojas proteger a su hijo a quien la privacidad se la están arrebatando quienes ganan mucho con su dolor. Por esa razón no estoy ganada para ver cómo es el Emmanuel que viene de la guerra -como mi Hombre de la Guerra que cuando regresa asesina a su madre y le corta un pecho- porque no quiero ser cómplice de una posible desgracia. Qué premonición tuve en 1979 con esa historia de un hombre atormentado por los horrores de la guerra, obra con la que ingresé en los talleres literarios del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG).
La complicidad de los telespectadores asesinó a Svetlana antes de que Ricardo Navarro -así, con nombre y apellido de macho asesino- le hundiera un cuchillo, de eso no tengo dudas. Si estuviera viva, la imagino en un Gran Hermano. Belleza tenía de sobra para aparecer en la pantalla. Las revistas también la hubieran buscado y ahora sería mujer de papel acariciada por ojos que nunca vería, miradas groseras ansiosas de sexo y golpes, tal vez.
Todo eso -y más- lo logra un minuto de gloria visto por millones de personas en la pantalla de un televisor, algo válido para los que están sedientos de dinero, fama y poder a falta de algo mejor que los llene y les dé paz. De esa ligereza sabemos mucho los venezolanos cuando recordamos aquel “Por ahora” que fue tan definitivo como el NO de Svetlana. Por esas casualidades de la vida, en ambos casos está presente la desgracia.

CONTINUARÁ EN OTRO POST CON UNA EXPOSICIÓN SOBRE CHRISTIAN Y EMMANUEL

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jueves, 13 de diciembre de 2007

LA DERROTA DE CHÁVEZ Y LA SOBERBIA OPOSITORA

LA DERROTA
Por aquello de que a veces perdiendo se gana, me ha costado creer que Hugo Chávez perdió en las elecciones del 2-D y no que le convenía perder para llevar a la oposición a una situación de total y absoluta confianza en el Consejo Nacional Electoral (CNE) con miras a otras elecciones de las tantas que seguirán a la del 2-D 2007. Pero la reacción de Chávez y de sus seguidores me ha hecho pensar que sí sufrieron una derrota. Todo lo que digo anteriormente es porque prefiero ser desconfiada y no pecar de inocente ya que Chávez es una caja de Pandora y ante él hay que estar alerta y jamás subestimarlo. Se caracteriza por hablar mucho, pero cumple con gran parte de lo que dice si eso le sirve para ir en contra de los que no lo apoyan.
La actual derrota de Hugo Chávez comenzó con el cierre de RCTV. Esto se ha dicho hasta el hartazgo, pero es así. Ahí es donde nace el Movimiento Estudiantil que le ha causado tantos problemas. No es la sociedad civil desorganizada la que lo derrota -con honrosas y muy contadas excepciones- no son los viejos políticos -mucho menos el gobernador Rosales- son estos chicos veinteañeros, y de menos edad, los que hacen posible la primera derrota electoral de Chávez, o visto de otra manera: ellos impidieron otro fraude electoral y eso ya es bastante.
Las largas horas que transcurrieron para que el CNE emitiera el primer boletín se debió a que sabían que si hacían trampa, esta vez se iban a encontrar con un verdadero ejército de jóvenes dispuestos a no dejarse robar su voto. Ante ese hecho inevitable, los militares no estuvieron dispuestos a apoyar a Chávez previendo lo que se les vendría encima: juventud poniéndole el pecho a las balas sin temor alguno y ante tanto coraje no hay nadie que pueda.
Tampoco dejó de tener peso el “¿Por qué no te callas?” del Rey de España. Esas cinco palabras envalentonaron al pueblo hasta un punto que Chávez nunca imaginó. Nunca perdonará al Rey y los venezolanos nunca dejarán de agradecerle al monarca por hacer lo que alguien debió haber hecho mucho antes.
Y la guinda sobre el helado en esta derrota: la falta de leche en los anaqueles de los súper mercados, hecho que afectó a chavistas y opositores. Ese desabastecimiento no era nuevo, tenía meses y ante la excusa del gobierno de que fueron los empresarios quienes propiciaron el desabastecimiento con miras a que ganara el NO, yo me pregunto: ¿Y dónde estaba el gobierno para impedir un desabastecimiento de esa magnitud, nunca visto en Venezuela? ¿Tan ineptos son que no pudieron abastecer al país de todo lo necesario en la cesta básica? Que asuman su responsabilidad en lugar de fabricar culpables porque si los hay, como dice el gobierno, igual son responsables por no imponer la ley que sí imponen para cosas innecesarias como eso de vigilar, a partir del próximo 15 de enero, los SMS. Otra manera más de reprimir y espiar a los adversarios.

LA SOBERBIA OPOSITORACelebrar y ofender al caído no es lo más razonable porque en la vida unas veces se gana y otras se pierde. La mesura es lo más recomendable, esa actitud que Chávez desconoce y que tanto detestamos. Entonces, ¿por qué igualarse a él? No tiene sentido.
La forma como algunos opositores se han tomado esta victoria es desproporcionada si tomamos en cuenta que a Chávez le quedan unos cinco años más en el gobierno y sigue teniendo poder y dispone de mucho dinero. La mesura -repito hasta el cansancio- ante la desmesura de Chávez era -y es- lo más recomendable y aconsejable. Herir más y más a un animal herido -que no muerto- puede resultar peligroso y no tiene nada de nobleza. Chávez ya ha demostrado que renace de las cenizas y la oposición apenas lleva una victoria. Cuidado, ¡mucho cuidado!, porque el “por ahora” que usó Chávez cuando admitió la derrota puede ser el mismo “por ahora” de 1992.
Queremos a Chávez fuera del poder y, para eso, más que celebrar, hay que pensar y buscar la reconciliación con el pueblo que, de corazón, está con Chávez ya que con los que gobiernan extasiados con el poder y la corrupción es imposible el diálogo, pero quizás no con quienes sinceramente lloran la derrota, no por el poder ni por el dinero, sino por sus ideas absolutamente respetables, ese respeto que el oficialismo no les ha brindado. Ellos también son venezolanos, tanto como usted, opositor que me lee y que no los acepta al igual que ellos no nos aceptan a nosotros, pero el esfuerzo por la integración hay que hacerlo. La estrategia de Chávez ha sido dividir y le ha funcionado. Que no caigan sus adversarios en lo mismo porque esa división ha causado estragos en Venezuela.
Hasta el momento, todo ha quedado en manos de los estudiantes. Hasta donde sé, el pueblo venezolano, adulto y “experimentado,” está feliz porque estos chicos le están solucionando lo que ellos no pudieron solucionar. Las marchas -en las que no creo y no voy a creer- son en lo único en lo que han puesto un granito de arena los adultos opositores a Chávez, salvo los que se han arriesgado con su pluma o los militares disidentes de la Plaza Altamira. De resto, mucho e-mail anónimo pidiendo que se reenvíe con copia oculta. Así cualquiera lucha: sin nombre y apellido, lo que es igual que colocarse una capucha para cubrir el rostro.
La sociedad civil sólo ha protagonizado un acto digno de recordarse: la guarimba de finales de febrero del 2004 que finalizó en los primeros días de marzo de ese año. Ni siquiera incluyo a la marcha del 11-A a pesar de la importancia histórica de la marcha más gigantesca que se ha visto en Venezuela. Me refiero a la guarimba porque fue un hecho en el que la gente participó sin que les diera miedo ser identificados. La sociedad civil se convirtió de pasiva en activa, algo muy diferente a lo que son las marchas donde un rostro se pierde entre tantos otros.
Durante esa inolvidable guarimba pude ver a señoras mayores cargando poltronas y moquetas viejas para que se usaran en las hogueras que se prendían en las autopistas, coches en los que se transportaba agua potable para repartirla entre los que estaban en las calles soportando el olor a cauchos quemados y bajo el sol o la luna porque nadie se movía o, al menos, hacían turnos. Durante varios días Caracas parecía un campo de batalla y algo muy importante que destaqué en un artículo que publiqué en EL UNIVERSAL: mientras duró esa guarimba todas las clases sociales se unieron como nunca.
Agustín Blanco Muñoz -el historiador tan cuestionado por decir las cosas con una crudeza que para muchos raya en un pesimismo mal entendido- y yo nos sorprendimos porque no creíamos que algo así durara tantos días. Un poco más y cae Chávez, pero la gente se cansó y no había emergido, para entonces, el movimiento estudiantil. Habría que preguntarse por qué, para entonces, no se vieron motivados y sí ante el cierre de un canal de televisión. Algo muy curioso y digno de una profunda reflexión porque evidentemente estamos ante un hecho donde el silencio obligado impuesto a un medio de comunicación de larga trayectoria en Venezuela despierta algo en los estudiantes que no lograron despertar los muchos otros acontecimientos importantes desatados por Hugo Chávez: los despidos masivos de PDVSA, los muertos del 11-A, la guarimba de la que acabo de hablar y tantos otros hechos.

LA INTOLERANCIA A LA ABSTENCIÓN
La abstención perjudicó a Chávez y también a los opositores que necesitaban un triunfo por un porcentaje mayor. Queda la duda de si el margen fue manipulado para humillar menos a Hugo Chávez, pero ese margen no debió ser tan grande si los estudiantes no lo pelearon
Sigue, entonces, siendo la abstención la gran enemiga para ambos bandos venezolanos.
Es la abstención un derecho tan válido como ir a votar y eso no lo han respetado. Sólo leí un artículo donde alguien pedía que no se atacara a los que nos abstuvimos porque con eso en lugar de conquistarnos para unas próximas elecciones, nos vuelve a ahuyentar, sumado al hecho grave de que Chávez cambiará a todo el personal de ese Consejo Electoral (CNE) en el que no creemos nosotros los desconfiados. Claro que lo cambiará porque no puede permitirse otra derrota y queda por saber qué está planeando.
La victoria del NO le ha dado un pequeño y necesario respiro a los venezolanos, pero esto no termina aquí y el 2008 no luce prometedor ni para Chávez ni para sus adversarios y un clima tan enrarecido no permite la paz que se necesita para poder vivir con dignidad.
Acepten estas críticas porque las victorias no se fabrican sólo con halagos. Mírense en el espejo de Chávez que nunca aceptó ser cuestionado y, por una vez, su soberbia lo traicionó.
Esta actitud reflexiva -nada complaciente- no me hace menos opositora a un gobierno intolerable como el de Hugo Rafael Chávez Frías, pero jamás me convertiré en una fanática que no razona. Celebró la victoria del NO con prudencia mientras recuerdo las palabras de Napoleón Bonaparte: "Vístanme despacio que estoy de prisa"
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domingo, 2 de diciembre de 2007

EL REY DE ESPAÑA NO TIENE PORQUE DISCULPARSE ANTE HUGO CHÁVEZ

Don Juan Carlos I de Borbón, Rey de España, no le ha hecho absolutamente nada a Hugo Chávez y, por lo tanto, no tiene porque disculparse.
En el momento en el que ocurre el impasse en Chile, el presidente Zapatero tenía el derecho de palabra y como Hugo Chávez, a pesar de haber asistido a muchas cumbres, no sabe comportarse en ellas, comenzó a interrumpir a Zapatero con unas acusaciones contra el ex presidente Aznar que no venían al caso ya que Aznar no estaba presente. Lo que hacía Chávez yo lo interpreto como ganas de molestar y crear discordia, o llamar la atención, algo que arrastra desde una infancia nada envidiable.
Ante la insistencia de Chávez, que acusaba al gobierno de Aznar de estar con lo que Chávez llama “el golpe de abril del 2002”, el rey se cansó y le espetó el ya famoso “¿Por qué no te callas?”
Chávez habla de un supuesto golpe en donde no sólo debe acusar a Aznar, al Rey, al embajador español de entonces y a quien le provoque, sino a las miles de personas que participamos en una marcha en la que, legítimamente, intentamos llegar al Palacio de Miraflores, donde los chavistas sí llegan mientras a nosotros nos repelieron y muchos murieron ese
11-A del 2002. Ese es el golpe del que tanto habla un verdadero golpista como él que arremetió con armas y tanquetas el 04 de febrero de 1992 contra el presidente Carlos Andrés Pérez. Hay documentos de ese golpe.

Todos vimos por televisión cuando el General en Jefe de las Fuerzas Armadas de Venezuela, General Lucas Rincón Romero, en cadena nacional la madrugada del 12 de abril del 2002 se dirigió al país y dijo:

Deplora el Alto Mando Militar los lamentables acontecimientos sucedidos en la capital en el día de ayer. Ante tales hechos se le solicitó al señor Presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual aceptó. Los miembros del Alto Mando Militar ponemos a partir de este momento nuestros cargos a la orden, los cuales entregaremos a los oficiales que sean designados por las nuevas autoridades."

Luego vino lo de Carmona que es a quien Chávez debe culpar y señalar como responsable de un gobierno dictatorial y golpista, porque así se le puede ver, pero no a Aznar o al resto de los venezolanos que no participamos de los hechos del 12-A. Sólo nos quedó el recuerdo triste e imborrable del 11- A. Un día que nunca olvidaremos porque fue auténtico, fue nuestro, sin políticos que nos guiaran. Fue un día injustamente sangriento y sólo podemos entenderlo los que lo vivimos.

Para un hombre con la personalidad de Chávez, verse silenciado nada más y nada menos que por el rey de España, debe haber sido una humillación inmensa que aumentó con los muchos aplausos que recibió Zapatero cuando finalizó sus palabras. Cual muchacho guapetón, quisiera caerse a puños con el rey, pero como eso no es posible, le exige una disculpa que no llegará porque el rey no lo irrespeto y ya debe haber olvidado el incidente. Pocos días después se le vio alegre comiendo en un conocido restaurante madrileño con el ex presidente Bill Clinton.
El rey tiene sus propios problemas familiares como para estar pendiente de un presidente bananero al que pocas veces ha visto y que ya es evidente que no le cae bien. Lo volverá a tratar por cuestiones de diplomacia, pero nunca por aprecio y, mucho menos, admiración.
Que acepte Chávez su propio irrespeto -que bien se lo dijo Zapatero- y que se deje de chantajes sucios como este último de amenazar con nacionalizar a lo bancos españoles establecidos en Venezuela como es el caso del BBVA y el Santander.
El chantaje es un acto muy bajo, nada digno de un presidente. Nada tienen que ver estos bancos con el problema con el rey para que este hombre los tome a manera de rehenes como podría tomar a la colonia española y maltratarla si no recibe las disculpas que no lo dejan dormir.
Dice Chávez: “Su Majestad ha enviado algún mensaje y esperamos que su profunda reflexión se haga pública".
Vamos, Chávez, ¿quién se cree el cuento de que Su Majestad, Don Juan Carlos de Borbón, anda de mensajitos secretos contigo? Si decidiera disculparse -algo improbable- la mismísima Casa Real daría un comunicado oficial a toda la prensa o enviaría SMS -muy usados por la Casa Real española- anunciando las disculpas del rey. ¡Qué cosas dices para aliviar lo cabreado que estás!

LO ADVERTÍ MUY A TIEMPO
Ya había advertido yo hace mucho tiempo de que los seguidores del gobierno de Chávez no quieren a España. Mostré fotografías donde se ve cómo han acabado con los monumentos españoles que habían en Caracas. Fue en mi post publicado el 24-04-06. Para verlo, pinchen aquí porque es muy real lo que verán: EN IMÁGENES: EL ODIO DESMEDIDO A LOS ESPAÑOLES POR PARTE DE LOS SEGUIDORES DE HUGO CHÁVEZ
Me cuentan que lo que fue el monumento a Cristóbal Colón está muy rayado y tiene una cerca, y la réplica de la carabela está destrozada.

LOS VENEZOLANOS APOYAN AL REY DE ESPAÑA
Una de las cosas que más ha molestado a Chávez ha sido el apoyo que los venezolanos le han dado al Rey de España a partir del “¿Por qué no te callas?”. Esa frase está en todas partes y se escucha en un pasodoble. Es la frase de moda en Venezuela. Es un país que, a través de ella, se desahoga por las largas cadenas donde Chávez saca del aire a otras televisoras y habla durante largas horas obligando a los televidentes a escucharlo. Cuántas veces no desearon los venezolanos decirle: ¿por qué no te callas? Ahora el rey lo ha hecho por todos nosotros y aunque Chávez se vuelva más y más poderoso si gana el SÍ, esa pregunta estará siempre presente… siempre.
Voy a decir algo que me quema desde hace mucho tiempo: nada bueno hizo Bolívar con libertarnos de España porque cada día son más los venezolanos que se marchan a la madre patria. Son los jóvenes los que más se van y prefieren trabajar en España 10 horas de lunes a lunes con tal de no vivir en la Venezuela de Chávez, cada vez más destruida e insegura.
Venezuela es un país rico donde paradójicamente la gente se pelea por la poca leche que llega a los auto mercados. Llega y en segundos se acaba en medio de la riña de los consumidores por adquirirla. La venden racionada, como en la Cuba fidelista. Este desabastecimiento lo sufren todas las clases sociales y chavistas y opositores.
Cierto que los conquistadores se llevaron el oro y la plata de nuestra tierra para España, pero ahora nosotros mismos les llevamos ese oro y esa plata. Abundan en toda España los carteles amarillos que dicen: COMPRAMOS ORO Y PLATA y esos lugares están llenos de latinos que huyen de los ineptos presidentes folklóricos de Latinoamérica. Así que no nos traten de convencer con nacionalismos tontos porque buscamos calidad de vida y no ese mal vivir y esa desesperanza que hay en Venezuela y en Latinoamérica. Que nos llamen extranjeros o sudacas; eso no importa, pero que no nos mate un delincuente en Venezuela o nos robe lo mucho o poco que tengamos.

RECOMENDACIÓN A LOS ESPAÑOLES
Ante una situación tan tensa, recomiendo a los españoles no escoger como destino turístico a Venezuela. No quiero que un español muera porque nadie se lo advirtió.
A los españoles residentes en Venezuela les pido que tengan cuidado y extremen precauciones, sobre todo en algunas áreas de Caracas como el centro y el oeste. Desconozco la situación en el interior del país, pero debe ser parecida.
Temo por las instalaciones españolas como la “Hermandad Gallega” o el “Centro Catalán”. No los considero lugares seguros en estos momentos. La única manera de entender el alcance de Chávez es pensando mal y yo lo creo capaz de todo. Bien sabe el periodista Roberto Giusti cómo se cumplieron muchas de mis advertencias y ésta es una más: Españoles residenciados en Venezuela, ¡cuídense!

Gracias a tantos amigos españoles que me apoyan en estos momentos. Os quiero mucho a todos.
Gracias a Don Juan Carlos de Borbón por poner a Hugo Chávez en su lugar. Se lo merecía desde hace mucho tiempo y Usted tuvo la gloria de ser el autor de ese hecho. Siéntase honrado por lo que hizo ya que el pueblo opositor de Venezuela se lo agradecerá eternamente. Eso sí: que de ahora en adelante España ponga más la lupa sobre Venezuela porque ya sabe Usted que quien la gobierna no lo está haciendo bien y esto es apenas el comienzo y los españoles no se daban cuenta.