martes, 22 de mayo de 2007

ZARA se arrodilla ante los judíos

Nunca imaginó el gallego Amancio Ortega que la sencilla tienda que abrió las puertas al público en la calle Juan Flores de A Coruña llegaría a ser una de las cadenas de ropa con más sucursales en el mundo. Mucho menos imaginó que ese éxito lo haría pedir unas disculpas que un galego -así, sin LL- está muy lejos de sentir y que lo deben haber cabreado muchísimo.
El nombre de la tienda en sus inicios no fue ZARA, éste vino después. ZARA creció tanto y hoy está en casi todo el mundo, incluido Israel donde unos extravagantes judíos de la comunidad ultra ortodoxa descubrieron recientemente que ZARA confeccionó unas prendas donde mezclaron algodón y lino en una misma pieza, hecho considerado por ellos como un pecado porque consideran la mezcla como un híbrido contra natura.
Pero, ¿qué sabe un gallego sobre costumbres judías? Supongo que lo mismo que sé yo: poco o nada. Es de imaginar que la mezcla de algodón y lino se hizo de la manera más natural y pensando en el uso que le daría gente normal y no fanáticos judíos. No obstante, se ve que a éstos les gustan las piezas que confecciona ZARA y, para seguir comprando en la famosa cadena española, exigieron disculpas por el híbrido “pecaminoso” para ellos y muy normal para nosotros los que andamos libres de religiones y otros fanatismos arcaicos.
Lo triste es que un gallego -gente orgullosa de sus orígenes, y con razón- que es inmensamente rico
pida perdón a través de diferentes medios por algo que no es un agravio contra los judíos. Tan sencillo como que esos seres no compren un traje donde se mezcle algodón y lino o simplemente que se vistan en tiendas de su comunidad porque ZARA vende para todos los gustos y no todos en Israel son judíos. Entonces, ¿por qué complacerlos? A mí me causa mucha gracia imaginarlos revisando las etiquetas de la ropa que compran, por si acaso. Como no soy judía -y sí muy despistada- las etiquetas las corto con tijera sin leer el contenido de la pieza. Sólo el lino y la lana pura me causan alergia y por la textura me doy cuenta. Por razones de salud prefiero las mezclas cuando de lino y lana se trata.
Amancio Ortega habrá pensado en pérdidas millonarias y prefirió arrodillarse ante esta gente soberbia e insoportable que para nada me gustan. Triste papel el de la empresa Inditex porque, conociendo muy bien a los gallegos, no los imagino pidiendo disculpas por algo sin relevancia. Bastantes atropellos cometen los judíos y nunca se disculpan. Son gente acostumbrada a la hipocresía y a la doble vida. La moral es algo que sólo vale en su comunidad porque con los demás son inmorales.
Que a éstas alturas de la vida piensen que esa mezcla es pecaminosa no me habla sino de atraso y necesidad enorme de que los adoren y los complazcan, patología digna de psiquiatras. Yo los detesto y no es la primera vez que lo expreso públicamente. Esto lo puedo decir desde mi blog porque si éste fuera un medio tradicional me prohibirían expresarme de esta manera ya que a los judíos no se les puede tocar.
Ellos, los indeseables dueños del mundo que sólo benefician a su gente y atropellan al resto del mundo. Yo, nada poderosa, me doy el gusto de despreciarlos.
Uno de los pocos que no se ha arrodillado ante ellos -hasta ahora, que yo sepa- ha sido Hugo Chávez que les allanó la sede de la Hebraica en Caracas (noviembre 2004) y luego los mismos judíos tuvieron que arreglárselas para decir luego que “Nos trataron bien”, “Nunca usaron armas largas”, “Las cosas no fueron tan graves como las cuentan”. Toda una gran contradicción porque el día del allanamiento se sentían muy angustiados. Ese día hablé por teléfono con un judío que tiene a sus hijos en la Hebraica y estaba muy molesto. Pero cuando se dieron cuenta de que con esa molestia podían perder más, convenientemente bajaron la cabeza y al día siguiente hicieron una gran donación de medicinas a la Alcaldía Mayor de Caracas cuyo titular ya era el chavista Juan Barreto. Todo eso lo sé porque, a comienzos del 2005, me lo contó un judío arquitecto de apellido Cohen -el mismo con el que hablé el día del allanamiento- en un sospechoso desayuno al que me invitó para tratar de regar la voz de que “nada ha pasado en la Hebraica”. Y él pensó que yo no caí en cuenta de sus maléficas intenciones. No olvidé ese episodio donde me subestimó al pretender usarme. Si esto no lo había contado antes es porque no había tenido la oportunidad y ésta me parece perfecta.
Hoy -gracias a esa bajada de cabeza de los judíos establecidos en Venezuela- el país está lleno de un odioso y desagradable centro comercial llamado SAMBIL que crece como la mala hierba con la permisología y el visto bueno de todos los gobernantes. De por medio, mucho dinero de los judíos dueños de esos centro comerciales.
Lo siento por los gallegos que no agachan la cabeza tan fácilmente como lo hizo Amancio Ortega por miedo a perder un dinerillo o a quedarse “pobre”. ¡Qué papel tan indigno que lo convierte en un pobre hombre lleno de dinero y nada más! Un millonario más con la dignidad pisoteada por los más poderosos: un grupete de judíos adinerados y retrógrados.
Cuánto me alegra no tener ningunos intereses que cuidar porque eso, precisamente, es lo que me otorga la libertad de expresarme como quiero. Al menos yo soy más libre que Amancio Ortega porque ante nada ni nadie me arrodillo. Quien me aprecia no lo hace por mi cuenta corriente o por esas tarjetas de crédito que todo lo pueden, todo lo compran. Los que no poseemos bienes de fortuna valemos por nosotros mismos y no necesitamos disculparnos por conveniencia como lo hizo Amancio, el gallego que no le hace honor ni a su tierra ni a su gente.
Vendrán ataques por este artículo y desde ya les digo que los recibiré con indiferencia, despreocupada y sin remordimientos, como todo lo que recibo de los judíos. Los gallegos sí me importan… y mucho.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buscando en la red, después de varias páginas en las que me decían que los judíos son dueños de TODO. Me encuentro con esto.

No quisiera caer en histerias ni nada de eso.

Hablo de lo que pasa en MI patria. Acá en México, no se mueve un vehiculo sin que haya un judío involucrado. Lo cual no tendría nada de particular si estuvieramos en SU país.

Ellos, no representan ni el .5% de la población, y tiene todo. Son dueños de TODO!

La pregunta de ociosa de que por qué tanta violencia... Sobra! Desigualdad!

Ellos no son culpables! Si ellos los que dicen que los gentiles somos burros de carga!

Somos nosotros, los dueños de la tierra que se la hemos vendido por centavos y ahora nos cobran en miles quedarnos.

Que drama este, no? Ps ya falta poco. Muy poco para que acabe el reinado del sion jaja Ojalá que me mis hijos vean la caída de este pueblo que en mi casa me trata como basura. Le abrí la puerta de mi hogar y ahora me patea el culo y me pone a trapear.

Pero yo tengo la culpa por inclinarme ante este... judío.

Anónimo dijo...

Pues si, vaya que aqui en Mexico dominan la actividad comercial, y nos tratan con desprecio y salvajismo. Soy empleado administrativo y cuando trabaje en una empresa judia, la asquerosa dueña acostumbraba a arrojar los documentos al piso, junto a sus zapatos, con la orden para nosotros que fuesemos ahi a recogerlos, y cuidado y se te fuera una porque la muy perra se ponia histerica y comenzaba a insultarnos. Quiero fuera de mi pais a estos sub humanos (no se sienten igual a nosostros por ello lo digo), BOICOT COMERCIAL URGE!