jueves, 17 de mayo de 2007

Qué hay detrás de la presencia de Cecilia Sarkozy en la investidura de su esposo como presidente de Francia

Cecilia Sarkozy ha demostrado hasta la saciedad su rebeldía como esposa -quizás justificada- y por eso me resulta extraño verla hoy tan feliz y sonriente durante los actos de investidura de Nicolás Sarkozy como nuevo presidente de Francia.

Ya todos saben que ella no votó en la segunda vuelta de las elecciones que ganó su esposo. Se abstuvo sin dar explicaciones y, de paso, declaró abiertamente su inconformidad con el papel de Primera Dama. Hoy, en contraste con ese comportamiento, estaba junto a toda la familia para apoyar a Sarkozy en un día histórico para él. Lo que no sabemos es si estaba por convicción o fue obligada. No olvidemos que el poder todo lo puede y, a veces, intimida. Por lo tanto, la sonrisa y la felicidad de Cecilia nada me dicen y sólo habrá que seguir observándola.
Vestida de manera muy sencilla para tan especial ceremonia, no hay duda de que siguió pautas pre establecidas. Observen sus zapatos de tacón bajo que contrastan con los de sus dos hijas:

Quizás ustedes piensen que ese tipo de zapato -elegante por demás- fue elegido por la propia Cecilia, pero no es así exactamente ya que Sarkozy le exige llevarlos para que no sobresalga su esbelta figura porque ella es mucho más alta que él. Acatar este tipo de exigencias es extraño en una mujer así, por eso supongo que, a disgusto, lo hizo. No obstante, lucía muy bien engalanada en esa sencillez extrema tan diferente a la de otras Primeras Damas. Nadie se ha adjudicado hasta ahora la autoría del traje que llevaba, al parecer sin una firma de prestigio de ese país experto en moda.
Sorpresivo el beso que le dio su esposo durante el acto de investidura ante la mirada complaciente del hijo de ambos, y de los otros: dos chicas de ella y dos chicos de él de anteriores matrimonios. En las fotos, ella parece corresponderle, pero nunca se sabe.
Creo que ese beso la tomó de sorpresa y, en un evento de esa envergadura, no podía rechazarlo. Horas más tarde de este miércoles 16-05-07, Nicolás Sarkozy partió a Berlín en su primer viaje oficial para reunirse con Angela Merkel y hasta ahora no se ha visto a Cecilia junto a él en ese viaje al exterior de un presidente francés que no convence a muchos de tener una familia feliz, mucho menos una esposa dichosa y enamorada, a menos que el poder la empiece a seducir y soporte tanto o más que otras mujeres en su situación. Ojalá y no sea así, pero da la impresión de que el presidente de la Francia que madruga la necesita a su lado, ¿para qué? No lo sabemos.

tintaindeleble@gmail.com

1 comentario:

Persio dijo...

Vaya, te fijas en todo, los zapatos bajos...
La última foto es bien significativa:
la hija de la izquierda, contenta y nerviosilla por su madre; la otra, mirando con reproche a Sarko; Cecilia, recordando con cierta ternura un pasado común; y él, casi paternal en una caricia que conserva mucho cariño auténtico.
Ayer escuche que en la ceremonia sonó una pieza del compositor Isaac Albéniz. Y Albéniz es el apellido de ella...
Menudo detalle de Sarko, ¿no?
¡Qué vuelvan juntos!

Un fuerte abrazo, Carmen. Estupendo artículo.