sábado, 26 de mayo de 2007

MI APOYO A RCTV ES UN APOYO CONDICIONADO

Cuando participé a mis lectores, vía e-mail, que trataría de informar continuamente lo que ocurre en Venezuela con el caso RCTV, olvidé decirles que ese apoyo siempre estará ajustado a la verdad, con todo y lo subjetivo que ésta tiene. Con esto quiero decir que no apoyaré aquello con lo que no esté de acuerdo porque mi apoyo no es un documento que firmé en blanco.
Desde mis días como articulista en el periódico El Universal siempre dije que mi manera de pensar no seguía lineamientos y, mucho menos se ajustaba a la manera de pensar de canales de televisión como Globovisión, canal que no veo desde hace tres años. Sólo una foto tomé ayer de su página web, y lo hice porque necesitaba mostrarle a mis lectores lo que estaba sucediendo y un amigo me dijo que en esa página la encontraría. Tan cierto fue lo que expresé cuando era articulista de El Universal -y tan libre soy y seguiré siendo- que ese periódico me echó cuando escribí algo que no era conveniente para su línea editorial y para sus amos, que no amos de mi conciencia. Nunca mas quise -ni quiero- regresar a un medio tradicional. Me siento cómoda y feliz con mi blog.
Hay gente de la llamada oposición venezolana con la que nunca estaré de acuerdo. Son muchos, entre ellos Alberto Federico Ravell, el periodista que conduce el programa “Aló ciudadano” -no recuerdo su nombre- y una larga lista. El slogan de TINTA INDELEBLE es “La verdad derramada sin censura” y no lo voy a traicionar porque Tinta es mi propio espacio y me costó mucho esfuerzo llevarlo al privilegiado lugar donde hoy está fuera de Venezuela.
Si lo que digo en este post, y en otros, no le gusta a la oposición o no le gusta al oficialismo de Venezuela, no lo siento porque no pretendo complacer a ningún bando. No apoyo a Chávez, no me gusta Hugo Chávez, no me convence ese señor, pero no vivo de él como es el caso de Alberto Federico Ravell que se ha enriquecido usando a Hugo Chávez como plato fuerte de sus noticias. No es mi caso y pueden revisar mi blog donde pocas veces me ocupo de política venezolana. Hoy lo hago por tratarse de un hecho excepcional como es el cierre de un canal de televisión que tiene 53 años de vida. Esto no ocurre todos los días. Esto es historia patria, como diría José Ignacio Cabrujas. Confieso que hice un gran esfuerzo para dejar de lado un tema sobre el presidente Sarkozy que tengo pendiente y las elecciones municipales de España, de este 27M, para dedicarme a RCTV, pero quiero escribir sobre RCTV ajustada a mi enfoque de ese tema.
Lamento las agresiones de las que ha sido objeto Globovisión y sus trabajadores, pero hasta ahí, no más. Mucho más auténtico me parece Miguel Ángel Rodríguez que mi larga lista de opositores venezolanos con los que no comulgo en lo más mínimo. Ojalá y no me equivoqué con Miguel Ángel. Así soy yo, franca e irreverente.
Mis razones tengo para expresarme así porque conozco a los medios por dentro que es casi casi como ver el corazón de una persona. No soy el ciudadano normal que mira embelesado a la gente que trabaja en los medios de comunicación sin imaginar todo lo que se esconde detrás de tanta “belleza”. En la trastienda de un medio -sea el que sea y del país que sea- se cocinan muchas cosas sucias que no llegan al ciudadano común. Saben mis compañeros de oficio -los que me quieren y los que no- que estoy diciendo una gran verdad que pocas veces se dice. Quizás mi amigo Pablo Santiago -periodista y escritor español residenciado en Galicia- me acompañe en esta opinión.
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tintaindeleble@gmail.com

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ya lo creo que te doy la razón. Al final, lo del periodismo no está muy alejado del modeleo, mundo en el que también estuve... Todo superficialidad. En cuanto rascas, pierdes. No le falta certeza a la frase hecha: un periodista es un océano de conocimientos, de un centímetro de profundidad. Muchos no llegan a lago, !qué digo lago! charca e incluso escupitajo. Eso sí, virtudes públicas que reclaman, vicios privados que practican. Pero perro no muerde perro. Hasta que aparecen los canes caníbales...

Besos, Carmen. Y, como siempre te digo, PACIENCIA. (Pablo S.)