viernes, 11 de mayo de 2007

EL EXTRAÑO ENCANTO DE MONSIEUR SARKOZY

Nicolás Sarkozy no es precisamente un sol, mucho menos un dechado de bondad y, precisamente, ahí radica su hechizo. Tal y como se comportó, una vez que ganó la presidencia de Francia, pareciera que se va a convertir en un presidente perseguido por los paparazzi y periodistas de escándalos: primera noche en un hotel de lujo en París y lujosas vacaciones en el yate Paloma -propiedad de Vincent Bolloré- en Malta. Así se mostró de entrada a la Francia que madruga, esa Francia para quien prometió gobernar, la misma que no puede permitirse unas vacaciones como las del presidente electo. Para nada lo inmutaron las críticas de la prensa sobre su descanso luego de las elecciones, descanso que terminó siendo un derroche de ostentación y vida de millonario. Sabemos que eso lo hacen todos los políticos, pero molesta cuando se puede constatar. Fotos de Sarkozy y su familia en el yate Paloma hay muchas. Buen trabajo hicieron los periodistas y fotógrafos.
Monsieur Sarkozy tiene oscuras historias tras de sí, algo que lo hace atractivo como personaje, quizás no como presidente; oscuras historias que no le importan a este hombre de padre húngaro que lo abandonó. Es una persona que logra lo que se propone cueste lo que cueste y traicione a quien traicione. No obstante, eso que pone de manifiesto su inmensa capacidad para cambiar radicalmente sin importar causar daño, no fue obstáculo para ganarle a Ségolène Royal. A los franceses que votaron por él no les preocupa que un hombre que arrastra traición ocupe el Eliseo. El pragmatismo le ganó a los sentimientos con pasmosa frialdad.
¿Traicionará a sus electores? Esa es la pregunta que me ronda, tanto como la desconfianza. Ya traicionó a Jacques Chirac y a un hombre que casó cuando era alcalde de Neuilly. Ignoro si era su amigo. En ese instante le gustó la bella Cecilia y se enamoró de ésta. Pocos después Sarkozy se divorció, Cecilia también y se casaron.
Su historia como pareja deja mucho que desear y los escándalos abundan. En una oportunidad Cecilia lo abandonó al descubrirle unos amores con otra y se fue con un amante a New York. En una pareja común y corriente esto no importaría, pero en una pareja presidencial sí tiene un peso y, ¡qué va! Sarkozy no se inmuta, sus electores tampoco y Cecilia, menos. Los escándalos son parte de la vida de este hombre que se instala en el Eliseo a partir del 16 de mayo de este 2007.
Será un presidente aceptado por sus seguidores como un mortal más, sin las presiones de antaño padecidas por mandatarios rígidos a los que nunca se les vio en jean como a este nuevo presidente. Lo que realmente interesa es cómo gobernará cuando asuma la presidencia, algo que hará con un bronceado muy veraniego gracias a esas lujosas vacaciones post electorales. Así, excesivamente bronceado, se le pudo ver hoy en París en los Jardines de Luxemburgo junto a Chirac. Segura estoy que opacará a otros mandatarios pues sabe despertar el interés de los periodistas.
De Cecilia Sarkozy habrá que esperar sorpresas porque ya dijo que no se sentía cómoda como Primera Dama. Ella, con sangre española corriendo por sus venas, gusta de otro tipo de vida con menos ataduras y más marcha, quizás.
Mientras tanto, protestan los jóvenes franceses a quienes no alcanzó a hechizar el nuevo presidente. La policía actúa contra ellos, algo muy del agrado de Nicolás Sarkozy que es partidario de la mano dura para con “esos escorias”, como los ha llamado.
Con monsieur Sarkozy se cumple aquello de que los malos tienen historias más atractivas que contar. Mucho se hablará de él porque inaugura una nueva etapa en el país de las grandes revoluciones… las de verdad.

1 comentario:

Persio dijo...

Pues creo que Sarko ya se ha separado de Cecilia, una vez pasada la campaña electoral. Se dice que ella ni siquiera votó por él...
Un abrazo, Carmen