domingo, 7 de enero de 2007

“YO NO TE CRIÉ PARA ENCONTRARTE ASÍ”

Conmovedoras las palabras de la madre de Carlos Alonso Palate, la primera víctima encontrada luego del atentado terrorista del pasado 30 de diciembre del 2006 en la T4 del aeropuerto de Barajas.
Confieso que el dolor de esta anciana me ha hecho llorar. Tanto desparpajo para mostrar su tristeza me hablan de una mujer transparente, de esas que ya no existen, de esas para quien el dolor es de verdad y eterno. No es un dolor moderno. Se parece al dolor de mi abuela y al de mi bisabuela: de luto para siempre.

¿Cómo no llorar a un hijo que se añora día a día en medio de esa inmensa y dolorosa distancia a la que obliga el ausentarse de la tierra propia para tomar una prestada?
Me pregunto qué pasó para que dos ecuatorianos fueran las víctimas de ETA. Me pregunto qué macabra casualidad los llevó a cada uno -sin conocerse- a cabecear dentro de sus coches mientras esperaban la llegada de unos compatriotas. Demasiadas coincidencias para dejarlas pasar sin hacerse preguntas.
- ¿Qué pasó ahí?
- ¿Por qué la desgracia le tocó a un sólo país?
- ¿Quién me puede responder?
Me hablarán del destino y no sabré si esa es la respuesta correcta porque hay cosas que no tienen explicación lógica.

Diecinueve años tenía la segunda víctima, Diego Armando Estancio, y una pena muy grande produce el hablar de ese chico que buscó, en España, un futuro que Latinoamérica no le podía brindar. No es justo que unos terroristas se lo arrebataran sin remordimiento alguno.
Duelen esos cabecitas negras que tanto se ven en la madre patria. Hay que ser muy insensible para ignorar sus muertes a destiempo luego de tanto sacrificio para instalarse en Europa. Una vez, en Santiago de Compostela, hablé con un ecuatoriano y me contó la odisea que vivió para instalarse en ese país mientras él, y su esposa, tuvieron que dejar a sus hijos pequeños en Ecuador. Creo que son los latinos que con más sacrificio emigran.
Pienso yo que esa tragedia la pudimos haber vivido cualquiera de nosotros los que hemos estado en ese aeropuerto... y volveremos a estar porque es un lugar de paso obligado para muchos. Con esto del terrorismo estamos ante una ruleta rusa y no sabemos cuándo, y dónde, se disparará de nuevo, pero esto no termina en Barajas.
En el momento en que
ETA se pronunció por el alto al fuego no me lo creí porque los asesinos siempre mienten. Me alegra haber emitido mi opinión en este blog.
No sé qué pasó esta vez y qué fibra me tocó este atentado porque tardé una semana para poder escribir sobre él y no me ha resultado fácil, pero es que me partió el alma el dolor de doña María Basilia Zailema, madre de Carlos Alonso Palate. No la conozco y, sin embargo, me siento tan cerca de ella.

Pienso, finalmente, que tanto dolor me lo produce esa Latinoamérica que nos duele tanto y doña María nos las mostró al rojo vivo con sus pies descalzos junto al cadáver de su amado hijo, con una marcada diferencia a la opulencia europea.


Carmen Guédez
ESCRITORA
tintaindeleble@gmail.com
Copyright©Carmen Guédez 2007

No hay comentarios: