martes, 29 de agosto de 2006

ADAPTARSE

Adaptarse es un verbo que hoy, peligrosamente, se conjuga a cada momento en Venezuela. No es que quiera hablar de la política venezolana que hace mucho tiempo dejo de interesarme, pero luego de un e-mail que recibí me resulta imposible dejar de hablar de eso de la adaptación, tan típica de la Cuba de Fidel Castro.
Mi hija mayor -médico residenciada en España- ha analizado el fenómeno venezolano de irse adaptando al régimen chavista. Analizado desde afuera es obvio que la oposición optó por adaptarse cual animales de laboratorio. Los venezolanos se preparan para la nueva victoria de Chávez, el próximo diciembre, amoldándose desde ya para aceptar lo que venga. Lo mismo hizo el pueblo cubano y miren lo que les pasó. Mientras tanto, en Venezuela no se percatan del peligro que trae consigo el adaptarse.
A mi se me ocurrió mandarle a Sergio (un amigo) un correo que me envió una agencia de viajes alertando sobre las acciones del SENIAT en el aeropuerto internacional de Maiquetía y, como respuesta a tal inocentada de mi parte, recibí un e-mail donde él -de manera muy agresiva- me recomendaba: 1- Adaptarme. 2- No quejarme. 3- Vivir en el exterior, consejo que está demás pues el exterior (en mi caso Europa) ha sido algo normal para mí desde que era niña porque el mundo caribeño nunca me agradó. Lo mío son los cielos grises y los días muy fríos. Eso me encanta.
Una extraña reacción nacionalista se apodera de los venezolanos y a los que nos rebelamos y nos negamos a esa adaptación nos echan del país. Nacionalismo tercermundista de arpa, cuatro y maracas que en mi caso no funciona y me resulta cursi. Sin vergüenza alguna, les revelo que nunca me llamo la atención Simón Bolívar y, desde niña, sabía más de Napoleón Bonaparte que del libertador, a quien le salió mal su gesta libertadora porque ahora medio mundo da la vida por vivir en la madre patria. Supongo que me acusaran de anti bolivariana, ¿y qué? Cada persona tiene sus héroes preferidos y Bolívar no es el mío. Así de simple, sólo que pocos se atreven a expresarlo y menos públicamente como lo hago yo. Supongo que no es un crimen no ser fan de Simón Bolívar o que no me haya tomado la molestia de conocerlo mejor.
Aclaro que esto no tiene nada que ver con el actual gobierno. Es mi naturaleza, extraña por demás pues nunca supe de otra niña latina que leyera sobre Bonaparte y soñara con estar parada frente a La Piedad de Miguel Ángel Buonarroti. Y miren que de eso hace ya muchos años, cuando no era imaginable Chávez, ni Carlos Andrés Pérez, ni ninguno de los otros incapaces que gobernaron -y gobiernan- a Venezuela.
Volviendo con el e-mail de mi amigo, de ese texto se desprende que debo adaptarme a la inseguridad, a vivir en una ciudad sucia, adaptarme a las invasiones a la propiedad privada, adaptarme a que cada vez que una persona hace cualquier consumo -grande o pequeño, da igual- le pidan la dirección de habitación y número del carnet de identidad (cédula o DNI). Hace unos días, cansada de que me pidieran todos esos datos cada vez que consumía desde un helado hasta una medicina, di la dirección de A Coruña creyendo que con eso solucionaba el problema. Pues nada, el chico que me atendía me pidió mi número de pasaporte por lo que concluí que, ese control absurdo de cuanta cosa compras, vale también para los turistas.
¿A eso es que debo adaptarme? ¿A qué sepan si tomo o no tomo aspirina? ¿Debo adaptarme a que sepan si disfruto de un helado de fresa o de chocolate? Para eso me mudo a Cuba y me adapto en el propio terreno del modelo original pues las copias no son de mi agrado.
Para mí, los venezolanos ante su incapacidad de rebelarse, se adaptan. A las intransigentes y rebeldes como yo eso no les va. Nada me importa que, `amablemente´, me aconsejen que viva en otro país. Te lo dicen a manera de ofensa, aunque se percibe un dejo de envidia. Y quien te lo dice es gente de la oposición, al menos en el caso de mi amigo.
Al consejo de no vivir en Venezuela es al único que me adapto feliz porque mi sexto sentido me dice que a partir del 2007 la situación de Venezuela empeorará. Ahora hay mucho dinero circulando porque la campaña electoral obliga al despilfarro y eso da votos.
Mil disculpas por hablar de política venezolana, pero el e-mail de mi amigo me impulsó a hacerlo rompiendo una promesa que les hice de no escribir sobre este detestable tema. Espero que esto no vuelva a suceder y tómenlo como un atrevimiento de mi parte.

Carmen Guédez
tintaindeleble@gmail.com
Copyright©Carmen Guédez 2006

Gracias a mis lectores por ubicar a TINTA INDELEBLE entre los 512 blogs más visitados, según el contador de Blogalaxia que aparece en mi blog.

1 comentario:

Made in China dijo...

Leo, pienso, desando las letras y escribo. Y sigo leyendo. GRACIAS.
(Compartir la vida, TU vida, vaya historia)