martes, 17 de mayo de 2005

EL EXILIO DORADO DE JUAN FERNÁNDEZ

Carral es un pueblo pequeño ubicado a unos 25 minutos de La Coruña. Exactamente es un tranquilo municipio coruñés donde lo único interesante es el pan que -para algunos- es el mejor de la región. Fuera de eso ahí no ocurre nada extraordinario. Esta rodeado de esa vegetación tan verde que es una constante en Galicia, incluso durante el más inclemente de los inviernos. En el mes de marzo de este año Carral y sus alrededores se mostraron ante mis ojos como un exquisito remanso de paz cuando hasta allá fui en búsqueda de Juan Fernández, uno de los dirigentes más conocidos de aquellos petroleros de Pdvsa que el teniente coronel Hugo Chávez dejó en la calle de un plumazo debido al paro cívico petrolero de diciembre del 2002.


Lo que diferencia muchísimo a JF de la mayoría de los otros ex petroleros es que sus padres son españoles y, debido a eso, a él le corresponde la ciudadanía española, por lo que la madre patria lo debe haber recibido sin ningún problema. Con semejante ventaja cualquiera, en la Venezuela de ahora, se lanza a una huelga con el riesgo de quedarse en la calle. Los otros ex empleados de Pdvsa que no tenían la suerte de JF se quedaron en Venezuela vendiendo tartas y cuanta cosa permite la economía informal para sobrevivir.

Por aquello de “pueblo chiquito infierno grande” en Carral ya muchos gallegos sabían que él residía en ese lugar, y uno de ellos me dio la información. Otro que sabía que yo era venezolana, me entregó la entrevista concedida por JF a La Voz de Galicia el 07 de marzo de este año. Deseosa de refutarle personalmente lo que dijo en esa entrevista tomé un autobús y me fui hasta Carral, pero cuando llegué caía un fuerte aguacero que me obligó a desistir de mi intento de localizar al hombre de los “partes de guerra”, como llamé a los comunicados que él leía durante el paro petrolero del 2002, pero no perdí mi tiempo porque al menos pude ver cómo es el pueblo donde ahora vive este hombre y, les aseguro, que es un lugar en el que muchos venezolanos quisieran vivir. Ya volveré a buscar a JF en Carral en mi próximo viaje a La Coruña, eso se los prometo pues está entre mis tareas pendientes en esa región.

Por la carretera que va desde La Coruña hasta Carral divisé un hermoso paisaje en el que se ven casas con pequeñas piscinas, sembradíos, muchas flores -a pesar de un invierno agonizante- y lo más sorprendente: amplios gallineros horizontales, algo insólito para un venezolano de hoy. Todo muy organizado y muy limpio, totalmente diferente al caos de esa Venezuela de pueblos abandonados y en la miseria.

Si JF desea divertirse puede ir a La Coruña, a El Burgo o a Santiago de Compostela. ¡Todo un lujo para un exilio! Esas ciudades cercanas ofrecen un menú cultural y de diversiones muy superior a lo que puede ofrecer Venezuela si juntamos a todas las regiones de nuestro país, y no exagero porque tuve tiempo suficiente para impregnarme de la vida de esa región.

La verdad es que nada me hizo pensar que en ese tranquilo pueblo se organice la oposición venezolana, según el titular de la entrevista que JF concedió a La Voz de Galicia. Ese periódico, basado en sus declaraciones, optó por darle a la entrevista un título muy pretencioso: “La oposición a Chávez se refugia en Galicia”, demasiada exageración para lo que en realidad sucede en esa región del norte de España donde residen pocos venezolanos y los que ahí habitan sólo se ocupan de sobrevivir, por lo tanto, la oposición a Chávez que se refugia en Galicia, debe estar formada sólo por el ex líder petrolero y su familia. Eso sí, desde allá JF mantiene esa actitud prepotente que lo caracterizó y que a mí nunca me agradó.

En la entrevista habló como si fuera el futuro salvador de los venezolanos que dejó en “la huida hacia delante”, como dice el periódico. Posiblemente pensó que esas declaraciones no llegarían a Venezuela, pero ahí estaba yo: atenta a todo lo que tuviera que ver con mi país. Al leer aquello confirmé que siempre tuve razón en desconfiar de la gente de la Coordinadora Democrática donde cada uno pensaba en sí mismo y en sus ambiciones presidenciales si Chávez se iba con el RR del 15-A, incluyo a JF que ahora sí critica a la Coordinadora Democrática a la que estuvo muy unido y su cuestionamiento queda plasmado en esa entrevista que, al respecto, dice: “Desde aquí trata de liderar una alternativa sólida al régimen chavista, al que la oposición clásica agrupada en la Coordinadora Democrática no fue capaz de desbancar en el RR del pasado 15-A. Son muchos los que ven en él la gran esperanza blanca. De hecho, dentro y fuera de Venezuela ya se habla de él como el posible líder de la nueva oposición venezolana”

¿Pero es que existe esa nueva oposición? De existir no podría nunca ser JF ese líder porque como parte de la CD, de la que ahora reniega, también fue responsable de haber fracasado para sacar a Chávez, aunque sin duda alguna su más grande fracaso fue el paro petrolero que asumió en el 2002 subestimando a Hugo Chávez con una gran falta de modestia al creer que él y todos los ex petroleros eran indispensables. De la CD podemos hablar mal los que antes del 15-A nos pronunciamos en contra de ella, como lo hice yo y otros compañeros de prensa que en nuestros artículos (en mi caso desde El Universal) expresamos nuestra opinión muy a tiempo, pero que ahora lo haga JF es una desfachatez imperdonable. Eso debió hacerlo aquí ya que hacerlo desde lejos es un acto cobarde.

Una verdad irrefutable sobre JF es que condujo a sus propios compañeros a la ruina ilusionándolos con aquello de que “El paro saca a Chávez”, pero eso no parece remorderle la conciencia y, con esa sangre fría típica de cualquier político tradicional, desde su exilio dorado declara: “Las cosas hay que hacerlas bien. Eso es lo que nos demuestra la experiencia de los últimos años en la oposición. Yo soy una persona con formación de planificador. Uno de los errores que ha cometido la oposición ha sido tomar las decisiones sobre la marcha. Hay que tener un plan para poder responder a Chávez en cualquiera de las situaciones que se planteen”.

Al leer esas palabras, a las que el periodista le colocó comillas, no puedo más que pensar en el cinismo de este supuesto líder -o en su amnesia- porque si él dice tener formación de planificador entonces, ¿por qué el paro petrolero fue un desastre? Y sobre el error -según él- de la oposición de tomar decisiones sobre la marcha no puede JF decir nada pues todo lo que decidieron los ex petroleros fue sobre la marcha, y yo afirmo que al principio fue algo emotivo que rompía con la rutina de aquella Pdvsa de entonces. Después trataron de organizarse, pero ya era tarde. No es posible que de un día para otro altos gerentes de Pdvsa quisieran convertirse en líderes políticos sin tomar en cuenta que estaban muy bien preparados para sus cargos, pero no para enfrentar a un Chávez que -nos guste o no- sí sabe planificar pues aquel nefasto golpe del 04-F no fue nada improvisado. No olvidemos tampoco que la trágica marcha del 11-A partió de la Plaza de la Meritocracia (lugar de concentración de los ex petroleros despedidos) de una manera espontánea, pero sin medir consecuencias. Nunca JF -que yo sepa- si era tan buen planificador trato de disuadir a la gente para que no marchara hacia Miraflores así como cuando vio que el paro petrolero no funcionaba no tuvo la inteligencia para suspenderlo y asumir que habían fracasado como lo hizo Chávez al pronunciar su famoso “Por ahora”. Ahí le falto a JF honestidad, planificación y cero conciencia del momento oportuno, por eso es que no veo en él al planificador que dice ser.

Ya el hecho de que desde España JF hable mal de la CD -a la que no sólo apoyó sino de la que recibió apoyo- y hable como líder de una supuesta nueva oposición lo deja muy mal ante los ojos de los que a gritos pedimos objetividad aquí y afuera y, en respuesta a sus declaraciones del pasado 07 de marzo, le haré llegar este artículo a La Voz de Galicia.

JF pasó al olvido en Venezuela por ineficiente como líder político. Que se quede en España y busque trabajo en Repsol que seguramente le pagara muy bien y, en última instancia, puede montar una panadería en Carral, pero ¡por favor! que nunca más intente guiar a la ya desorientada oposición venezolana que lo que necesita es un liderazgo competente que se le pueda enfrentar como debe ser a un tirano. Si JF tuviera madera de gran dirigente estaría aquí dando la cara, aunque sea en prisión, pues de ese oscuro lugar salen héroes y hasta presidentes, sino que lo diga el militar que de la prisión de Yare salió para el Palacio de Miraflores.

Lamento no poder transcribir toda la entrevista por respeto a la Voz de Galicia y al periodista que la realizó. Si ellos me autorizan les prometo publicarla completa, de otro modo jamás lo haré, sin embargo me siento feliz de tenerla en mis manos y compartir con ustedes unas pocas líneas de esas infortunadas declaraciones y, a la vez, tratar de ubicarlos en el plácido lugar donde ahora vive Juan Fernández sin preocuparse de la inseguridad y de tantos males que agobian al país petrolero que en diciembre del 2004 dejó para “comer el turrón con sus padres” y para defenderse de lo que se le acusa y por lo que tiene una orden de detención. JF sólo es ecuánime en esa entrevista cuando dice: “El 15-A perdimos los venezolanos. Chávez sabe que él no ganó y la oposición, obviamente, tampoco”.

Mientras tanto la oposición venezolana busca a un verdadero líder. ¿Dónde estará?

Carmen Guédez
ESCRITORA
tintaindeleble@gmail.com

martes, 10 de mayo de 2005

USO Y ABUSO DE UNO DE MIS ARTÍCULOS POR PARTE DE GENTIUNO.COM

Después de algunos meses en Europa quería replantearme este espacio de Opinión para escribir sobre hechos más universales que la política venezolana y el tema de los medios de comunicación del que ya estoy saturada, pero parece que el destino se empeña en que siga con ese tema pues el pasado 07 de mayo encontré mi nombre en una página web llamada Gentiuno (Gente del siglo XXI). La editora es Elenora Bruzual y -como nada tengo que ver con ella, con el comité editorial o con su página web- me sorprendí cuando vi publicado en ese site mi artículo “Germán Sánchez y algunas verdades sobre la embajada cubana” que apareció el 21 de julio del 2004 en Tinta en la Red, el que fue mi espacio de Opinión en El Universal digital.
Escribí ese artículo en defensa del alcalde Henrique Capriles Radonski y porque lo que ahí cuento me confirmó que en las revoluciones no hay igualdad, pero los de Gentiuno ignoran que hoy tengo por norma no defender ni cuestionar a nadie en un espacio que no sea el mío ya que después de haber sido censurada en El Universal todo lo concerniente a mis artículos lo decido yo y nadie más y si esta parece una actitud implacable pues lo es, y razones me sobran.
Sobre los editores de cualquier medio de comunicación de Venezuela no quiero saber nada porque ellos, sabiendo que los periodistas y escritores corremos con muchos peligros al colocar nuestra firma para asumir la responsabilidad por un artículo o una noticia, nada les importa salir de alguno de nosotros cuando nos convertimos en un estorbo para los intereses de su medio de comunicación, y lo hacen sin tomar en cuenta los riesgos y los ataques que hemos sufrido, tampoco los elogios del público que nos lee o nos escucha. Llegado ese momento ni las gracias nos dan y si te he visto no me acuerdo. En ese momento es cuando uno se percata de la manipulación de nuestros editores que han convertido la información en un negocio muy lucrativo.
Por eso quiero expresar públicamente mi desagrado con la editora de Gentiuno y su comité editorial debido a la publicación arbitraria de mi artículo sin solicitar mi autorización para que ese -u otro artículo mío- fuera publicado en esa página. Si bien le dieron el crédito a El Universal y el texto no fue alterado (al menos cuando yo lo leí) ni mi nombre eliminado, el caso es que se está irrespetando mi derecho de autor al publicarlo sin mi consentimiento. Eso lo deben saber y no creo que les gustaría que se publicara algo escrito por ellos sin contar con su aprobación. Se trata de respetar para ser respetado. Y si me hubieran consultado hubiera dicho que no porque para eso tengo mi propio espacio donde puedo echar el cuento completo, pero eso ya no me interesa porque tengo otras prioridades.
Otra de las razones por la cual me molesté es porque nunca supe que Eleonora Bruzual o alguno de los que pertenecen al comité editorial de su página web (Marianella Salazar, Alfredo Coronil Hartmann, Isa Dobles, entre otros) se preocuparan por la censura que hay dentro de los propios medios de comunicación en Venezuela. Al menos no en mi caso y esa falta de solidaridad la he cuestionado hasta la saciedad.
Me parece muy cómodo de parte de Gentiuno utilizar material escrito por gente que no pertenece a su entorno y, además, sin pago alguno y yo gratis no trabajo.
Le haré llegar este caso a la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven) -de la que soy miembro- porque no sólo publicaron mi artículo sin mi consentimiento sino que además lo alteraron al colocar fotos del embajador cubano, Germán Sánchez Otero, y del alcalde Henrique Capriles Radonski que no aparecen en la publicación de El Universal. No contentos con eso, al lado de la fotografía del embajador, colocaron: “La sonrisa de un invasor”. Eso no lo escribí yo y los acuso de manipular mi artículo a su conveniencia en un estilo periodístico que a mí no me interesa. Quizás ese fue el motivo por el que no me pidieron autorización y una vez publicado mi texto tampoco me avisaron. Posiblemente creyeron que no me enteraría.
Para mí es inadmisible, y nada ético, que Gentiuno, o cualquier otro medio, haga uso del trabajo intelectual de otros y, además, lo “intervengan”, como diría un artista plástico.
No me estoy retractando de lo que digo en ese artículo porque todo sucedió tal y como ahí lo narro, pero no acepto que se llene un espacio con un artículo que escribí hace casi un año para otro medio y que perseguía un fin en ese momento, no ahora.
Aunque no pertenezco al chavismo quiero que quede bien claro que no me interesa ser usada por una oposición prepotente y tampoco por el oficialismo, y ni se les ocurra pensar que me quita el sueño la molestia que este artículo le puede causar a esa oposición o a las estrellas del periodismo de Gentiuno o de otros medios de comunicación venezolano que tanto ruido hacen con la falta de libertad de expresión en nuestro país cuando ellos mismos la violan, y esto no me cansaré de repetirlo. Que entiendan de una vez por todas que Carmen Guédez se puede valer por sí misma, gracias a Internet, y no necesita de nadie para dar a conocer su propia opinión sobre diversos temas.
En mi próximo artículo les contaré cómo vi el exilio dorado de Juan Fernández en un día frío y lluvioso en el que anduve por los predios de Carral, en Galicia. Hasta la próxima.

Carmen Guédez
ESCRITORA
tintaindeleble@gmail.com

lunes, 9 de mayo de 2005

La evidencia


gentesigloxxi, originally uploaded by TINTA INDELEBLE.

domingo, 8 de mayo de 2005

La Respuesta

Como puede ver usted, aparece la fecha de publicación, además de los créditos al medio donde se publicó por primera vez.

Quizá sea idea nuestra, pero notamos disgusto en su comunicación.

Sin más quedamos de usted, atentamente

Rebeca Levy
Coordinadora de Información

Esa fue la escueta respuesta que GENTIUNO.COM dio a los e-mails que le envié a su editora Eleonora Bruzual y a los tres miembros del comité editorial que menciono en mi artículo.
Al igual que el editor Andrés Mata -de El Universal- la editora Eleonora Bruzual no respondió sino que inmediatamente utilizó a su Coordinadora de Información para saber si yo estaba disgustada, casi con sorpresa por mi enfado. Por supuesto que una disculpa nunca me llegó lo que habla muy mal de la prepotencia insoportable de estas figuras del periodismo venezolano a las que hay que decirles las cosas como se las digo yo.
¿Será que a los editores de los medios de comunicación de Venezuela les falta valor para enfrentarse a aquel que les quita el antifaz?
Lo que sucede es que los han malacostumbrado a adularlos y cuando se consiguen con alguien como yo quedan desorientados.
Supongo que a gentiuno.com no le quedarán ganas de volver a utilizar mis artículos que, por lo visto, les gustaron. Posiblemente creyeron que me sentiría halagada -deslumbrada tal vez- pero no fue así porque no me interesa publicar fuera de mi site mientras no exista ética en nuestros medios, y dudo que algún día sepan valorar esa ética y a los que sí la tenemos.