lunes, 15 de agosto de 2005

CUANDO LOS POBRES SE SUPERAN

Después de la publicación del artículo donde les conté sobre la enfermedad de Laureano Márquez -publicado en este blog el 20-06-04- la Cantv me cortó el teléfono dejándome sin Internet por más de una semana. Esto no se los había contado, pero se los cuento ahora para que sepan lo que me toca aguantar con tal de mantenerlos informados ya que supongo que ese corte ocurrió a petición de aquellos que me acusaron, injustamente, de usar a Laureano como pretexto para burlarme de Hugo Chávez. ¿Yooooo, burlarme de Chávez? ¡Qué va! Ni en sueños me burlo del presidente, y mucho menos utilizando a un hombre inteligente para disimular semejante agravio. Menos mal que -por ahora- todavía existen los cyber café por si me vuelven a cortar el teléfono y, en última instancia, está la casa de los amigos para colocar en Internet estas variaciones sobre un mismo tema. ¡Cómo duele el humor! ¡Ay, cómo duele!
La noticia que les traigo esta vez es increíble: ¡conocí a un pobre! Sí, a uno de verdad verdad, de carne y hueso, de los mismitos que habla Chávez, pero… éste es inteligente y culto. Bueno, nadie es perfecto. Solito aprendió inglés, francés y conoce bastante el alemán. Escribe perfectamente el español y ahora va a aprender japonés. No contento con eso es fan de Nietzsche (no confundir con niche) ¡Todo un fenómeno este pobre! Lo peor es que tiene 22 añitos recién cumplidos y hace poco le otorgaron su título universitario en nuestra máxima casa de estudios: ¡UU UCV! El chico se alzó con el segundo lugar de la promoción, aunque por un error no se lo reconocieron públicamente, pero la facultad le entregó la constancia de ser el segundo, como JVR. Como verán, el asunto es de suma gravedad porque si los pobres se superan estamos perdidos. Ya con uno tenemos bastante, aunque ese es “de una ignorancia delirante”, como dijo Arturo Uslar Pietri.
Comprendan lo fastidioso que es tratar con estos genios prematuros que siempre quieren saber más que uno, y si es pobre peor porque a los genios ricos uno los digiere mejor. Con éste tuve la suerte de que resultó amable conmigo, porque al resto del mundo lo mira por encima del hombro. No sé qué vio en mí que le agradé, el caso es que, civilizadamente, hemos podido tomar el té de las cinco con galletitas porque, ante tal derroche de inteligencia, no me quedó otra que tratarlo de igual a igual.
Eso sí, mi teoría quedó comprobada: los pobres son torpes. Ya verán porque lo digo.
Como el infortunado me cayó bien, de corazón le aconsejé que no se graduara. Le propuse que en el último semestre aplazara todas las materias o no entregara la tesis de grado de manera que, posponiendo y posponiendo, terminara graduándose a los 35 años, edad razonable en tiempos de revolución donde la inteligencia, la cultura y la superación no interesan sino cuán afecto se es al régimen, con algunas honrosas excepciones. Le supliqué que se fijara en las personas que tienen altos cargos en el gobierno chavista, de manera que me mostrara al menos diez que, como él, se graduaron jóvenes y con altas calificaciones. ¡No los hay! Todo lo contrario: la mayoría de los altos funcionarios de la revolución se graduaron mucho después de los 30 en aquella facultad donde las materias le resultaron más fáciles, logrando finalizar sus estudios con muy bajas notas, después de haber pasado por varias carreras donde demostraron su incapacidad.
Que yo sepa, en este gobierno ninguno es Doctor, aunque ellos ni se enteran, para qué si ya son `personalidades´, condición que en Venezuela, desde tiempos inmemoriales, se adquiere -y nunca se pierde- sólo con alcanzar un alto cargo oficial en el gobierno de turno. Si no me creen fíjense en los ex ministros, ex embajadores y demás ex de la IV República que, a pesar de haber perdido el poder de aquellos años dorados, todavía tienen privilegios y pretenden que les sigan colocando la red carpet por donde quiera que pisan. Esos tíos siguen tan soberbios como en aquellos días de poder, y nada más insoportable que una persona que no puede vivir sin que lo adulen.
Mi amigo pobre, a pesar de que aceptó que yo tenía razón, siguió decidido en no posponer su graduación y, en medio de mi impotencia ante semejante torpeza, el pasado julio logró su objetivo.
Como ya el mal está hecho, le pregunté:
- ¿Quién le va a dar trabajo a un chaval que es superior, profesional e intelectualmente, a los que mandan?
Se empeñó en que a él sí le darían trabajo.
¡Eso está por verse!
Si este muchacho no fuera de origen humilde ya se hubiera bajado de esa nube para dedicarse a trabajar en una misión bolivariana con miras a obtener pronto un ministerio o una embajada, pero a los pobres les gusta soñar, y esa es su torpeza. Creen excesivamente en la buena fe de los demás, por eso el ex presidente Rafael Caldera los engañaba con aquello de las 100.000 casitas por año y los adecos los compraban con latas de zinc para darle “confort” al rancho. Ha pasado el tiempo, este gobierno los engaña igual que los anteriores y ellos no aprenden. La torpeza es lo único que tardan en superar y, aun los más inteligentes, son lentos. Con mi amigo pobre se comprueba la teoría de que ellos son torpes.
Ahora, ya graduado y en la cumbre del desacierto, planifica un post grado en Venezuela y terminar un doctorado en el exterior antes de cumplir los 30 años, amen de dominar perfectamente, para entonces, seis idiomas y estudiar otra carrera. ¡Ingenua yo que los creía conformistas!
Como verán, este pobre en Venezuela no tiene ningún futuro. La madre -tan humilde y cándida como él- se gastó un dineral para el gran día del grado: linda ropa para su hijo, traje de estreno para ella, lazos de raso blanco en la cabeza de las dos hermanitas y cartera de lentejuelas para la abuelita. Ese día hubo fiesta en el barrio porque es el primer pobre de 22 años que obtiene un título universitario. A pesar de que me invitaron me negué a asistir al supremo evento de la belleza… digo, pobreza.
Que conste que este chico jamás recibió una beca ni de este gobierno ni de los de la IV, porque en este país las becas se otorgan -casi siempre- a los amigos y a los incondicionales, incluso a los que, por razones económicas, menos las necesitan. Los pobres, cuando llegan, lo hacen con su propio esfuerzo. Ya les contaré a quién le conseguía becas Paulina Gamus porque en TINTA INDELEBLE nadie se salva y la verdad -como dice el slogan- se derrama sin censura.
Este artículo está basado en un hecho de la vida real. Si yo estoy mortificada por el ascenso vertiginoso de este pobre, qué queda para la gente del gobierno que nunca pudo imaginar que llegarían a ser superados, con creces, por sus propios pobres, pues este muchachito -que prefiere mantener su nombre en el anonimato, por si acaso- esta mejor preparado para gobernar que el teniente coronel Hugo Chávez y sus altos funcionarios. Definitivamente: el que siembra viento cosecha tempestades.
Casi estoy por creer que Venezuela ahora sí es de todos.

Carmen Guédez
ESCRITORA
tintaindeleble@gmail.com

PATROCINANTES de TINTA INDELEBLE:
• ANDREAS, taberna griega
Un lugar muy agradable donde se come el mejor cordero de Caracas. Yo disfruto las delicias de este restaurant, muy especialmente la pierna de cordero que se las recomiendo con los ojos cerrados. Su dueño, el encantador Luis De Ornelas, es un hombre que conoce de carnes. De ahí la calidad de su cordero.
ANDREAS recibe con la misma amabilidad a los dos bandos de esta Venezuela de hoy.
A los que vayan de parte de TINTA INDELEBLE les obsequiarán un rico postre. Aclaro: uno por mesa, pero será súper especial. Puedo asegurarles que tienen postres exquisitos.
2º transversal de Campo Alegre. Frente a la Clínica Sanatrix
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La atiende su dueña, María Esther Nahmens Larrazábal (sobrina de Wolfgang Larrazábal) a quien conozco desde hace muchos años. María Esther sabe de libros. Es lo que, con justicia, podemos llamar una buena librera.
Aquellos que se identifiquen como lectores de TINTA INDELEBLE tendrán un descuento del 15%. Nada despreciable. Además, puede encargarle aquellos libros que no estén en la librería.
Av. Newton. Edif. Cubagua. Local A. Colinas de Bello Monte. A 20 metros de la Alcaldía de Baruta
• ¿Quién más se anima a patrocinar este espacio que cada día gana más lectores por derramar la verdad sin censura? Si no lo creen revisen las páginas web donde los artículos de TINTA INDELEBLE se reproducen, o coloquen en Google mi nombre y verán.
Mientras tanto, en El Universal mueren de envidia por mis éxitos. ¿Quién dijo que derrotar a Carmen Guédez -y a su equipo clandestino- era fácil?


1 comentario:

Anónimo dijo...

Este es un asco de blog, y usted debe ser un asco de persona.
Clasista, racista, defensora de su pequeño mundo donde el otro no existe, porque simplemente usted lo tacha, lo borra de su campo perceptivo.
Firma como "escritora", como si eso fuera un título de qué... coloca su curriculum a la vista pública como si eso fuera aval de sus comentarios, como si eso diera validez. Aunque esa lista de "honores" no hace más que avisarle el lector que está antes una "escritora" que sólo sabe de sí misma.
De verdad es un asco, porque al fin y al cabo usted borrará este mensaje (a ver qué tanto cree en la libertad de expresión y en el derecho al disenso), es un asco porque usted no cambiará en nada.
Si no pongo nombre es porque simplemente no quiero que simplemente me tache de lo que le provoque para seguir legitimando sus horroras posturas sociales. Le escribe un opositor que cree en el derecho de los demás, le escribe alguien que quiere entender la pobreza no como un castigo. No sé en qué clase de país cree usted que vive, pero aquí hay problemas, y muchos, y no nos hace falta gente como usted que se niegue a participar realmente.
Tristemente, este sería el primer comentario que le hace un lector en este post (y los anteriores que he leído con atención). Será porque nadie más está interesado en discutir con alguien estéril y vacío como usted, o porque simplemente los ha borrado.
Disculpe que a pesar de todo la trate como gente, es que aún le guardo cierto beneficio de la duda.
Suerte en Santiago de Compostela, me saluda a mi tierra.