lunes, 18 de julio de 2005

FESTIVAL ATEMPO 2005-2006

Este título parece extraño para un festival que, apenas el pasado sábado 16 de este mes, acaba de llegar a su fin en la edición de este año. La organización y el esmero con el que se realiza este prestigioso festival de música le permitió a su presidenta, Ninoska Rojas Crespo, anunciar desde ya, en la rueda de prensa del XII Festival Atempo, parte de lo que vendrá para el próximo año: la danza. Todo un acierto de la gente de Atempo si tomamos en cuenta que la danza acaba de alcanzar otro gran éxito con Maya Plisetskaya y Tamara Rojo. Estas dos bailarinas se alzaron con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2005, mientras nosotros tuvimos el orgullo de que la bailarina caraqueña Francesca Dugarte, de apenas 15 años, pasara a la fase semifinal de la X Competencia Internacional de Bailarines y Coreógrafos que se realizó el pasado junio en el Teatro Bolshoi de Moscú.
El anuncio hecho por Ninoska Rojas fue una alegría para los que amamos la danza. Pocos festivales se pueden dar el lujo de divulgar parte de una programación con tanta antelación. Lo común en Venezuela es que la programación inmediata sea cambiada con frecuencia, muchas veces sin ninguna explicación. En este caso Atempo demuestra disciplina y, como dije anteriormente, organización.
El XII Festival Atempo lo inauguró Japón con una orquesta de cámara: la Sinfonietta de Tokio. Abrieron con una obra de Richard Wagner y cerraron con una de Diógenes Rivas, director artístico de este festival. Como siempre, la sala se llenó. El público estaba fascinado con unos músicos que esa noche dieron muestras de calidad y virtuosismo. Puedo asegurar que todo el mundo agradecía el tener la gran oportunidad de escuchar un exquisito concierto en una ciudad donde los buenos espectáculos están desapareciendo para dar paso a la mediocridad -y a lo meramente comercial- con tal de complacer a la ignorancia.
Entre las novedades de este año estuvo la extensión del Festival Atempo a Mérida, Valencia y Maracaibo, un gesto que se agradece pues el interior vive bajo el negro manto del abandono cultural. La noche de la inauguración conversé con Orlando Chacón Mora, Director de Cultura de la Universidad de los Andes, quien estaba feliz por este logro que significa mucho para Mérida ya que Diógenes Rivas es un orgullo de esa tierra andina.
Del Festival Atempo hay que destacar la realización de un taller de composición que enriquece a nuestros creadores. Si bien, ésta es la parte que no está a la vista del gran público, es lo que perdura cuando Atempo baja el telón. Es, justo ahí, donde germina la semilla de este encuentro con la música académica más actual.
Atempo no olvida nada y a los niños los deleitó con un concierto comentado. La poesía ocupó un destacado lugar. También estuvo presente una colectiva de artistas plásticos de Francia, Italia y Venezuela compuesta por integrantes del Grupo Madi Internacional. Ellos estuvieron con el proyecto artístico “Tetractis Madi”. No sería de extrañar, en un próximo festival, la presencia del Arte Culinario ya que la rueda de prensa para presentar el festival se ha hecho famosa por las delicias que la propia Ninoska Rojas prepara para los que tenemos la dicha de ser invitados a ese encuentro con la prensa.
Los organizadores del Festival Atempo han tenido el acierto de realizarlo en uno de los espacios culturales más bellos de Caracas: el Centro Cultural Corp Group, un lugar que nos tiene acostumbrados a la excelencia. Además, es un sitio `no comercial´ donde, todavía, se respira tranquilidad. Este espacio cultural cuenta con gente que se esmera en dar a conocer todo lo referente a los eventos que allí se realizan. Mención especial merece Lucelia Parra, Gerente de Comunicaciones Internas, por mantenernos siempre informados a los que estamos en los medios de comunicación.
Corriendo el riesgo de ser injusta con otras personas quiero finalizar este artículo haciendo algunas referencias a Ninoska y a Diógenes. De Ninoska puedo decir que es una de las mujeres más entusiastas que conozco. A ella se le desborda la pasión por su festival y le resulta imposible ocultar cuánto lo ama. Cuando en la rueda de prensa se le hace alguna pregunta se extiende, pero con tanta alegría que sus palabras no molestan. Tiene la gran virtud de ser agradecida, algo que llama la atención en este país donde contadas personas retribuyen las palabras que uno dedica para comentar un espectáculo o cualquier evento. Pocas veces nos encontramos con tan buena anfitriona. En lo personal, le agradezco su solidaridad.
En cuanto a Diógenes Rivas me puedo quedar corta en mis palabras. Una nota del Centre Georges Pompidou, que encontré en internet, me aportó algunos datos sobre su biografía. Nacido en Mérida en 1942, se inició en la música de la mano de su padre. Posteriormente realizó estudios en prestigiosas academias de música de Europa. Ha sido profesor de música y, desde 1980, se dedica esencialmente a la composición. Es un hombre con una amabilidad fuera de serie al que siempre se le ve sonreír. Diógenes transmite paz. Es, también, un excelente anfitrión y disfruta con obsequiarnos el Festival Atempo que, en su XII edición en el 2005, abrió el telón con un nuevo lema: “Ventura y Énfasis”.
Hasta el 2006, pero antes Atempo en París.
Carmen Guédez
ESCRITORA
tintaindeleble@gmail.com










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