martes, 10 de mayo de 2005

USO Y ABUSO DE UNO DE MIS ARTÍCULOS POR PARTE DE GENTIUNO.COM

Después de algunos meses en Europa quería replantearme este espacio de Opinión para escribir sobre hechos más universales que la política venezolana y el tema de los medios de comunicación del que ya estoy saturada, pero parece que el destino se empeña en que siga con ese tema pues el pasado 07 de mayo encontré mi nombre en una página web llamada Gentiuno (Gente del siglo XXI). La editora es Elenora Bruzual y -como nada tengo que ver con ella, con el comité editorial o con su página web- me sorprendí cuando vi publicado en ese site mi artículo “Germán Sánchez y algunas verdades sobre la embajada cubana” que apareció el 21 de julio del 2004 en Tinta en la Red, el que fue mi espacio de Opinión en El Universal digital.
Escribí ese artículo en defensa del alcalde Henrique Capriles Radonski y porque lo que ahí cuento me confirmó que en las revoluciones no hay igualdad, pero los de Gentiuno ignoran que hoy tengo por norma no defender ni cuestionar a nadie en un espacio que no sea el mío ya que después de haber sido censurada en El Universal todo lo concerniente a mis artículos lo decido yo y nadie más y si esta parece una actitud implacable pues lo es, y razones me sobran.
Sobre los editores de cualquier medio de comunicación de Venezuela no quiero saber nada porque ellos, sabiendo que los periodistas y escritores corremos con muchos peligros al colocar nuestra firma para asumir la responsabilidad por un artículo o una noticia, nada les importa salir de alguno de nosotros cuando nos convertimos en un estorbo para los intereses de su medio de comunicación, y lo hacen sin tomar en cuenta los riesgos y los ataques que hemos sufrido, tampoco los elogios del público que nos lee o nos escucha. Llegado ese momento ni las gracias nos dan y si te he visto no me acuerdo. En ese momento es cuando uno se percata de la manipulación de nuestros editores que han convertido la información en un negocio muy lucrativo.
Por eso quiero expresar públicamente mi desagrado con la editora de Gentiuno y su comité editorial debido a la publicación arbitraria de mi artículo sin solicitar mi autorización para que ese -u otro artículo mío- fuera publicado en esa página. Si bien le dieron el crédito a El Universal y el texto no fue alterado (al menos cuando yo lo leí) ni mi nombre eliminado, el caso es que se está irrespetando mi derecho de autor al publicarlo sin mi consentimiento. Eso lo deben saber y no creo que les gustaría que se publicara algo escrito por ellos sin contar con su aprobación. Se trata de respetar para ser respetado. Y si me hubieran consultado hubiera dicho que no porque para eso tengo mi propio espacio donde puedo echar el cuento completo, pero eso ya no me interesa porque tengo otras prioridades.
Otra de las razones por la cual me molesté es porque nunca supe que Eleonora Bruzual o alguno de los que pertenecen al comité editorial de su página web (Marianella Salazar, Alfredo Coronil Hartmann, Isa Dobles, entre otros) se preocuparan por la censura que hay dentro de los propios medios de comunicación en Venezuela. Al menos no en mi caso y esa falta de solidaridad la he cuestionado hasta la saciedad.
Me parece muy cómodo de parte de Gentiuno utilizar material escrito por gente que no pertenece a su entorno y, además, sin pago alguno y yo gratis no trabajo.
Le haré llegar este caso a la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven) -de la que soy miembro- porque no sólo publicaron mi artículo sin mi consentimiento sino que además lo alteraron al colocar fotos del embajador cubano, Germán Sánchez Otero, y del alcalde Henrique Capriles Radonski que no aparecen en la publicación de El Universal. No contentos con eso, al lado de la fotografía del embajador, colocaron: “La sonrisa de un invasor”. Eso no lo escribí yo y los acuso de manipular mi artículo a su conveniencia en un estilo periodístico que a mí no me interesa. Quizás ese fue el motivo por el que no me pidieron autorización y una vez publicado mi texto tampoco me avisaron. Posiblemente creyeron que no me enteraría.
Para mí es inadmisible, y nada ético, que Gentiuno, o cualquier otro medio, haga uso del trabajo intelectual de otros y, además, lo “intervengan”, como diría un artista plástico.
No me estoy retractando de lo que digo en ese artículo porque todo sucedió tal y como ahí lo narro, pero no acepto que se llene un espacio con un artículo que escribí hace casi un año para otro medio y que perseguía un fin en ese momento, no ahora.
Aunque no pertenezco al chavismo quiero que quede bien claro que no me interesa ser usada por una oposición prepotente y tampoco por el oficialismo, y ni se les ocurra pensar que me quita el sueño la molestia que este artículo le puede causar a esa oposición o a las estrellas del periodismo de Gentiuno o de otros medios de comunicación venezolano que tanto ruido hacen con la falta de libertad de expresión en nuestro país cuando ellos mismos la violan, y esto no me cansaré de repetirlo. Que entiendan de una vez por todas que Carmen Guédez se puede valer por sí misma, gracias a Internet, y no necesita de nadie para dar a conocer su propia opinión sobre diversos temas.
En mi próximo artículo les contaré cómo vi el exilio dorado de Juan Fernández en un día frío y lluvioso en el que anduve por los predios de Carral, en Galicia. Hasta la próxima.

Carmen Guédez
ESCRITORA
tintaindeleble@gmail.com

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