lunes, 20 de diciembre de 2004

SE DERRAMA UNA NUEVA TINTA

Comencé a escribir en 1979 incentivada por mi hermano que me condujo a los excelentes talleres literarios del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg). A partir de ese momento nunca más dejé de escribir y siempre tuve una meta: ser articulista. Finalizando el año 2002 esa meta se cumplió cuando, con el apoyo del periodista Roberto Giusti, llegué a El Universal donde Miguel Maita -Jefe de Opinión- me ubicó en la sección digital de Opinión Tinta En La Red. Mi primer artículo, “Con el avión no se metan”, se publicó el 27-11-2002 y fue un éxito hasta el punto de que Nelson Bocaranda lo leyó en su programa de radio. Durante casi dos años escribí semanalmente. El 15-09-2004 publiqué mi último artículo en ese periódico y en él me refiero a Albis Muñoz (Presidenta de Fedecámaras) Ese artículo lo titulé “Yo, Empresaria”, un polémico texto de humor e ironía, muy parecido al primero, alusivo al ostentoso avión de Hugo Chávez. Con la censura, por parte de El Universal, de mi controversial artículo sobre Albis Muñoz se cerró una etapa que me enriqueció muchísimo.
Sin embargo, ya la tinta del periódico había entrado en mi sangre y me había hecho adicta tanto a los halagos como a las críticas de mis lectores. También se había creado una relación articulista-lector que ahora resulta imprescindible en mi vida. Me percaté de que cuando esa tinta entra en un escritor nunca más encuentra salida y sólo hay alivio cuando se escribe sin parar y sin importar los riesgos que a veces se corren.
Publicar una vez a la semana ya no era suficiente. La mayoría de mis artículos fueron sobre política, pero el arte me atraía pues esos son mis orígenes y me faltaba espacio. Me cautivaba la idea de escribir sobre hechos opuestos: cuestionar tanto a Chávez como a los desgastados personajes de la oposición, entrevistar a los dignos mecenas del arte -gente culta y encantadora- y entrevistar a Lina Ron, escribir sobre nuestros grandes creadores y sobre el reloj Girard-Perregaux de $41.000 que le obsequiaron a la Miss Venezuela 2004, hablar de deportes extremos y de la señora que, sin correr riesgos, teje hamacas en Tintorero. ¿Pero cómo hacerlo en un espacio semanal de 3500 caracteres? La solución -a raíz de mi censura- fue crear mi propio espacio aprovechando la plataforma nacional e internacional que me dio El Universal. Es así como nace mi propio espacio, TINTA INDELEBLE, con la intención de crecer hasta convertirse en un medio de lectura masiva en Internet.
TINTA INDELEBLE aparece en un momento histórico para mi país que exige juzgar, por igual, tanto al oficialismo como a la oposición, sin encubrir nada sólo para evitarse la ira de uno de los dos bandos. No seré complaciente y eso siempre lo dije en mis artículos.
También surge como un medio de comunicación que resaltará lo positivo de Venezuela donde muchas cosas no se conocen porque para los medios no son noticia. Creo firmemente que la noticia positiva agrada a los lectores tanto como les puede agradar el amarillismo a los que los medios tradicionales los han acostumbrado.
Con TINTA INDELEBLE tendré la oportunidad de iniciar un proyecto que he llamado “Venezuela, piedra a piedra” que es ese país inmenso que no empieza y termina en Caracas. Esto será a mi regreso de Europa donde concluyo la novela que ahora escribo y que ya se acerca al final.
Espero que este papel de editora, con el que nunca soñé, me dé la posibilidad de suministrarle al lector un menú variado que contenga desde lo más profundo hasta lo más sencillo y relajante. Todo esto surgió gracias a la intolerancia de El Universal y gracias a dos entrañables amigos que no aceptaron que nada ni nadie me silenciara. Hay mucha gente, aquí y en el exterior, apoyando este proyecto y no quiero defraudarlos.
Mi eterno agradecimiento a mis lectores, a mis amigos, a mi pequeña familia y a El Universal por todo lo que me enseñó, a pesar de un final infeliz e injusto. Esta maravillosa aventura comenzó en ese periódico donde aprendí que para escribir hay que ser firme con la conciencia aunque eso implique riesgos y censuras. Después de todo esa es la vida y quien los evita se pierde la mejor parte.
También debo dar las gracias a todos aquellos que hacen posible que la cultura siga viva en mi país y a las embajadas acreditadas en Venezuela que siempre han colaborado conmigo. Esa gente cree en mí y continuaron apoyándome después de mi salida de El Universal. La cultura es, y seguirá siendo, mi prioridad. Tengan la certeza que desde TINTA INDELEBLE estaré brindándole el apoyo que tanto esfuerzo merece.
Gracias a todos ellos hoy mis sueños se convierten en tinta derramada… pero indeleble.

CARMEN GUÉDEZ
ESCRITORA
tintaindeleble@gmail.com

MI AMABLE E-MAIL PARA EL UNIVERSAL

Señores de El Universal y algunos otros que, considero, deben leer este comentario, muy especialmente el editor Andrés Mata.

Como verán, ahora con Internet, es muy difícil silenciar a un escritor
tal y como ustedes pretendieron hacerlo conmigo al censurarme sin darme jamás una explicación ya que, sencillamente, no la tenían pues la injusticia nunca se podrá explicar.
Mi primer artículo es bastante light, pero el próximo será muy
polémico pues en él diré toda la verdad sobre la censura dentro de los
medios de comunicación venezolanos, con nombres y apellidos porque…
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