domingo, 29 de noviembre de 2015

¿Qué sería de mí si no escribiera?


Mi anterior post -La vida es como una noria- es un e-mail -ampliado y corregido- convertido en un post. Un e-mail que le envié a muy pocas personas. Se trata de un texto donde digo cosas -y menciono hechos- que, posiblemente, disgusten a algunos. ¡No me importa! Desde hace tiempo, decidí no esconder nada de mi vida porque, perfecta, no soy. Vivo las mismas alegrías y las mismas tragedias que viven otros y tengo, desgraciadamente, las mismas desavenencias (familiares) que tienen millones de familias. "El que esté libre de pecado, que lance la primera piedra". Lo único que me hace diferente -de los demás terrícolas- es que yo cuento casi todo y -desde el 2004- lo cuento en mi blog, que es tanto, como contárselo al mundo.

Tal vez, sea el morbo, lo que haga que otros me lean. Hace pocos días, un twittero -después de leer el TL de mi cuenta de Twitter- me dijo: "Buscaré tiempo y estómago para leer tu blog". Para mí, fue un halago, porque tengo conciencia, plena, de la fuerza y de la ironía de mi pluma. Nunca, antes, alguien había descrito tan bien a Tinta Indeleble, mi blog.

En 1986, el sabio José Luís Vethencourt -después de leer el monólogo, inicial, de mi obra "Encajes"- me dijo: "Carmen, ¿qué sería de usted si no escribiera". Lo mismo me pregunto yo.

Mi intención es seguir publicando, la mayoría de mis correos electrónicos, en este blog.

Carmen Guédez
@TintaIndeleble

#PacienteOncológica
#BuenMorir
#SuicidioAsistido
#ActivistaPorElBuenMorir


La vida es como una noria


La vida es es como una noria: un día estás arriba y, otro día, estás abajo. Mira, al que está abajo, como quisieras que te miraran cuando, el que descienda, seas tú.


El viernes -27-11-15- cuando albergábamos, un mínimo de esperanza, de que Guillermo   -mi exesposo y padre de mis dos únicas hijas-   mejorara (lleva 19 días en una UCI tras ser golpeado por un coche) nos dieron la noticia de que había aparecido la complicación pulmonar. Luís Enrique Palacios, me lo había advertido. Extraoficialmente, lo supe la tarde-noche del jueves 26-11-15 y me sentí tan mal por eso, que a las 5:00 hs. (del viernes) tenía (yo) más de 40 grados de fiebre y mucho malestar. A medio día -de ese viernes- mi hija, Eva, me avisó que su tío Leonardo (médico) había acordado (supongo que con nuestra hija, Rosalba, también médico) no aceptar más medidas extraordinarias para Guille.

Mucho antes -el miércoles 18-11-15- me despedí de Guillermo, con la esperanza de que no sufriera más en esa UCI, donde ha estado desde que ingresó el martes 10-11-15. Jamás aceptaré la vida artificial, ni para un ser querido ni para mí.

Un poco tarde, deciden optar por una especie de Buen Morir
Yo no hubiera hecho sufrir, tanto, a Guillermo, aunque Luís Enrique me jure que no siente nada. Van 19 días de angustia que, posiblemente, él perciba desde su ausencia (no puede hablar).

Por Skype, me comuniqué -el viernes 27-11-15- con Eva
Tenía los ojos rojos de tanto llorar por su papá. Ahí estuvimos -un ratito- Eva, Cardo, Olivia (la perrita andaluza) y yo, casi mudos -y agotados- sin mucho que decir ante tanto dolor.

Eva ha pedido estar sola, con Cardo y con Olivia, que le lame las lágrimas cuando la ve llorar. Y se queda tranquila, cuando Eva no llora. Mi hija no ha querido tener cerca, ni a sus amigas. Alguna alumna, la consuela. No ha dejado, de trabajar, ni un solo día, a pesar de los pesares. Ella prefiere estar “en contacto con mi papá”. Yo también he estado sola, pero algunos amigos sí que me han hecho falta. Salir, caminar, respirar, sí que lo he necesitado.

Agradezco
A los que nos han expresado su solidaridad. Y agradezco a los que me dicen algo positivo. Estoy hasta el hartazgo de los que -en momentos tan duros- buscan confrontación. Ya tengo suficiente con el hecho de que, la familia de Guillermo, me haga la vida imposible, agregándole al dolor (por Guillermo) un ingrediente más. No han tenido compasión -ni cristiana ni budista- por el hecho de que soy una paciente oncológica. A la tristeza, por el accidente y gravedad de Guille, se suma el problema con esa gente. No es poca cosa para mí. Quiero saber, ¿cuántas exesposas se preocupan tanto por su exmarido?

La novia de Guillermo -Naty- sí me lo ha agradecido. “Carmen, gracias por tu solidaridad”. Yo -por mi parte- he pedido apoyo y respeto para Naty. Va a quedar muy sola cuando Guillermo se termine de ir. Tuvieron un corto noviazgo, marcado -la mayoría de las veces- por la distancia geográfica: ella, en Puerto Ordaz y él, en Maracaibo. Fui yo quien le avisé, a Naty, del accidente.

Agradezco las verdades de Luís Enrique Palacios, por muy duras que sean. Y agradezco, infinitamente, su compañía.

Agradezco la compañía de Palmira Ric; preocupándose hasta por Eva -mi hija- a quien no conoce. Palmira es mi psicóloga-oncóloga de A Coruña.

Agradezco a tantos y tantos que -con buena fe- me preguntan por Guillermo.

Lo que no agradezco, ni por un segundo
El confrontamiento por lo del Buen Morir, me resulta cansino;  tanto  como  las críticas (disimuladas), al hecho de que Eva no haya viajado -desde Catalunya- para ver a su padre enfermo, hospitalizado en Maracaibo-Venezuela. Eso es asunto de ella. En cuanto al Buen Morir, al que no le guste, que deje un Testamento Vital; pero respeten mi manera de pensar, porque, ni es nueva (soy activista del Buen Morir desde 1986) ni es una moda para estar In.

Los que no me han llamado, ni me han escrito
Sus razones tendrán. No soy ni Dios, ni juez, para juzgar. Si lo de los ausentes, es por falta de solidaridad, no hay ningún problema, porque “Cuando la partida termina, el rey y el peón van a la misma caja” y como dice Luís Enrique Palacios: “Nadie ha salido vivo de este mundo”. Dicho por un médico -Palacios es médico- hay un 99% de probabilidades de que sea verdad.

Lo que digo, a continuación, no es apto para insensibles
- La persona que no sufre hoy, por un ser querido, sufrirá mañana.

- El ser humano que no muere hoy, morirá mañana, o pasado o dentro de 20 años, pero morirá.

(Lo digo yo, que bastantes enfermos -y familiares- he visto en mis tantas estancias en hospitales. He vivido y me he enfermado lo suficiente, para decir semejante 'barbaridad')

"No le hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti... o a los tuyos
Algún día, un familiar o un enfermo, estarán deseosos de recibir esa solidaridad que le negaron a una persona; solo porque era otro, el que sufría, u otro, el que se moría. Porque “Lo malo le pasa a los demás, nunca a mí”.

Los tiempos modernos han logrado un gran ¿éxito?
Crear una sociedad de insensibles, que todo lo solucionan desde un teclado o desde un móvil 'inteligente'. En casos como el que vivo -junto con mis hijas, por lo de Guillermo- se desea un abrazo de la familia, del amigo, o del vecino, cuando la distancia geográfica no lo imposibilita. Como en otros tiempos, cuando a la gente se la visitaba, y no se enviaban esos fríos e-mails, SMS o wasap.

Añoro esos años porque, entonces, la gente sí recordaba que la vida es como una noria.

Carmen Guédez
@TintaIndeleble

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viernes, 20 de noviembre de 2015

Información que me ha dado, el Dr. Luís Enrique Palacios, sobre la situación de Guillermo


E-mail que envió -a mi correo- el día 18 de noviembre del 2015


¿Operado?
Sí.

¿Cuál?
La craneotomía con el drenaje del hematoma.

¿Sufre?
No sabe lo que le está pasando. Está en un limbo entre la vida y la muerte del que no es consciente porque está fuera de la conciencia.

¿La sonda nasogástrica?
No sabe que la tiene.

¿Ir?
No

¿Por qué?
No lo sabrá.

¿Se despidió de ti?
Sí.

¿Cómo?
Por teléfono, la noche anterior.

¿Lo sabía?
No.

¿Lo presentía?
Es posible.

¿Recuperación?
Muy poco probable.

¿Le sería útil?
Sería una tragedia, para él, seguir viviendo con su diagnóstico de incurabilidad previa, con un futuro de discapacidad progresiva (por la Esclerosis Múltiple) agravado por la discapacidad, añadida, del accidente.

¿Muerte?
Sí, y es compasiva.

¿Rápida?
Espero que sí.

¿Vegetal?
Nooooooo.

Mensaje a los médicos
Nadie ha salido vivo de este mundo.

¿Tu vida?
Continúa haciéndola con pasión

¿Por y para qué?
Tus hijas no están listas para perder a ambos padres, uno rápido y compasivo; y la otra, lentamente, tristemente, al introducir la mitad en el féretro de Guillermo.

¿Es humano lo que piensas y sientes?
No eres una computadora o un robot.

¿Lo superarás?
Sí.

Un abrazo

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Nota mía
Luís Enrique Palacios es -desde 1986- mi médico de confianza y, también, lo es de Guillermo. Circunstancias de la vida, nos alejaron geográficamente, pero hemos mantenido una relación epistolar, vía moderna, vía e-mail. Cuando me diagnosticaron el cáncer de mama, él me recomendó que me fuera a España. Quién mejor, que él, para saber, lo que pasan los pacientes oncológicos, en un país (Venezuela) donde hasta los antineoplásicos escasean.

A Guillermo, el Dr. Palacios lo atendió durante la segunda crisis de esclerosis. Él fue quien ordenó hospitalizarlo y, él, puso al neurólogo que era necesario en ese caso. Es en esa segunda crisis, cuando se le diagnóstica la enfermedad. El primer episodio -ocurrido un año antes- no arrojó un diagnóstico de Esclerosis Múltiple. No es fácil detectarlo en una primera crisis. Sin embargo, la crisis que pasó desapercibida, sirvió para reforzar el diagnóstico de la segunda crisis. De lo que sí puedo dar fe, es de que el Dr. Palacios manejó muy bien esa segunda crisis. No lo hospitalizó cuando acudió a la consulta. Me expresó sus dudas. Indicó reposo absoluto y, al día siguiente, lo hospitalizó. El Dr. Palacios no solo escuchó el diagnóstico del Dr. Saavedra. Estando Guillermo hospitalizado -en el Urológico de San Román- fue traslado a otra clínica (Centro Médico), por órdenes de Palacios, para conocer la opinión del Dr. Rafael Lander, neurólogo que, luego de la hospitalización, lo trató.

Sobre la información, que el Dr. Palacios maneja, sobre la situación actual de Guillermo (noviembre 2015)
La información, en la que el Dr. Palacios se basa -para emitir su opinión- es la que yo le suministro. Esa información la obtengo a través de mi hija Eva. Información no oficial. Eva no es médico.

Estando lejos de Guillermo, no tengo cómo conseguir información más consistente y directa de los médicos tratantes. Sin embargo, la clínica -de un paciente, a quien el Dr. Palacios conoce- habla por sí sola. De eso no tengo la menor duda. Para eso no hace falta ni un TAC ni una Resonancia Magnética. Soy de las que valora mucho la clínica y, más, con los antecedentes de Guillermo.

Si él se salva, no será el mismo Guillermo. Será una persona mucho más disminuida de lo que ya estaba y eso sí que me consta. La Esclerosis Múltiple lo había afectado mucho. Como ingeniero (era ingeniero Civil) ya no podía ejercer desde hace muchos años. Lo último, que disparó las alarmas, fue el hecho de no saber usar, el último teléfono móvil, que compró hace poco. Cuando me lo dijo, me preocupé muchísimo y lo advertí. No me escucharon.

Sobre el estado de salud, de Guillermo, al momento del accidente del 10-11-15
Hace ya muchos años que había perdido la visión de un ojo por su condición de paciente con Esclerosis Múltiple. Sobre su visión, consta en la historia médica de la consulta del Dr. Rafael Muci Mendoza, neuro oftalmólogo; y del Dr. Rogelio Saavedra, neurólogo. Caracas. Clínica El Ávila y Urológico de San Román.

Caminaba. De hecho, estaba caminando cuando lo atropelló un coche, motivo del accidente. ¿Pero veía bien para atravesar una calle? Lo dudo. La información, que manejo, es que el golpe lo recibe de un coche que está saliendo de un estacionamiento.

La primera pérdida de visión, ocurre en los años 90. No recuerdo el año exactamente, pero eso está en la historia médica del Dr. Rogelio Saavedra y no, sé, si está en la del Dr. Palacios. Fue antes de 1995 y tengo razones -de peso- para ubicarme, en esa franja, en cuanto al año.

Cáncer
A finales del 2010 le fue diagnosticado un cáncer de piel que solo requirió operación.

Edad
65 años, cumplidos el 28 de julio de 2015. En el año 1991 sufre la primera crisis de Esclerosis Múltiple.

Agradecimiento
Mil gracias por la compañía que, Luís Enrique Palacios, me ha brindado todos estos días de dolor. Agradecimiento eterno. Nos vemos, en junio 2015, en mi querido hospital -Sant Pau- de Barcelona. La vida sigue, triste, pero sigue.
 .
Frente a la Casa de la Convalecencia, del Sant Pau, le tomé -a Guillermo- una de las últimas fotos.
Guillermo, frente a la Casa de la Convalecencia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau-Barcelona - Fotografía: Carmen Guédez
.
 *Luís Enrique Palacios es médico oncólogo, endocrino e internista.

Autor del libro “Autopsia de un Crucificado”

Luís Enrique Palacios me ha autorizado -vía e-mail de fecha 20-11-15, 4:25, hora peninsular- la publicación de lo que me informa sobre Guillermo.

Carmen Guédez
@TintaIndeleble

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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Despidiéndonos de ti


Guille, cielo mío, vete ya. Ahora estás en la nada. Abandona ese lugar y ve a uno mejor. Tus hijas y yo hemos aceptado tu partida, respetamos tu derecho a irte antes de que la Esclerosis hiciera mella en ti. Vete a ese espacio inmenso -infinito- donde podrás seguir construyendo edificios de cristal. Lleva tu regla T, la que usabas en la facultad de ingeniería. Tú nunca dejaste de ser ingeniero, ¡nunca! Sigue construyendo. Anoche soñé con tu regla T. Está guardada. Se la daré a tus hijas, nuestras niñas. Gracias por haber sido el padre que fuiste. Gracias por no haberte separado nunca de mí

Yo estoy segura de que te están esperando los que te quieren. Tu padre, el primero, de nuevo a tu lado. Tu abuelito tu tu tu. Mi madre, feliz de verte porque te adoraba. Mi padre, que tanto aprecio te tuvo y tanto te quiso.

Fuiste un hombre noble, un hombre bueno. Nos dejas lindos recuerdos. Nos duele a nuestras hijas -y a mí- no estar a tu lado; pero tú ya no estás en este mundo. Está tu cuerpo. Eva y yo hemos decidido pensar fuertemente en ti para despedirnos. Rosalbita hará otro tanto. Desde otro plano, nos comunicaremos. El amor, cielo mío, no tiene barreras. Con toda certeza nos escucharás, te escucharemos. En los sueños nos encontraremos. Estarás con nosotras en tantas cosas bellas. Nos citaremos en el campus del Sant Pau para volver a recorrer los lugares que tanto te gustaron. Caminaré por el Passeig de Gràcia, y ahí estarás, sentado en aquel banco donde esperábamos a Eva cuando salía del trabajo.

Guille, tú serás mi por siempre, mi hasta nunca. Mi futuro perfecto. Colocaré una rosa blanca en el Parque Los Caobos, aunque Eva no quiere flores para ti. Enfáticamente no las quiere. Se hará lo que ella diga. Solo una rosa, no más.

Haré cosas por ti, te lo prometo. Votaré el 06D porque tú soñabas con una nueva Venezuela. Ayúdanos a construirla. Ahora puedes porque eres inmortal, nunca más habrá final para ti. Transitas por tu futuro, una hermosa carretera que te llevará al sitio donde muy pronto nos encontraremos.

Tú y mis hijas eran mi anclaje a la vida. ¿Ahora qué hago? Tú eras mi brújula. Sin ti estoy perdida.

Vete ya, cielo mío, para que vuelvas a abrir tus ojos verdes, hoy cerrados. Yo te despido con nuestra canción de siempre.


Te amo, te amamos. No queremos decirte adiós, pero nos despedimos. Olvidarte, jamás. Siempre con tus niñas, siempre conmigo. Al llegar las 10, de cada noche, seguiré esperando tu llamada diaria. A esa hora hablaré contigo y sé que me escucharás y te escucharé.

Tienes nuestro permiso para irte en paz, porque tú fuiste un hombre de paz. Presentías que te ibas y por eso la conversación de nuestra última noche.

Hablamos de varias cosas en esa última vez, de ese lunes 09 de noviembre, de este cruel 2015. Al día siguiente, el accidente. En un momento empezamos a hablar del destino y de la muerte, no sé por qué. La conversación duró mucho más que otras veces. Me llamaste tú, con tu eterno "¡Hola, Carmen, ¿cómo estás?". Llamaste más tarde que otras veces y, aunque a esa hora no atiendo el teléfono, lo contesté.

La conversación, casi para finalizar lo que, sin imaginarlo, fue nuestra despedida

Yo - Nadie se muere el día anterior.

Tú - Cuando nacemos ya venimos con el destino marcado.

Yo -Y nadie lo puede cambiar.

No recuerdo más. Eso fue lo que me quedó grabado.

Me faltó hacerte una pregunta. Más de 40 años pasaron y nunca te la hice. 

Me queda la tranquilidad de habernos despedido bonito. Eso me tranquiliza en estos momentos de noche aciaga. No duermo para acompañar a tu cuerpo, extenuado en una UCI, pero tú ya no estás en ese cuerpo.

Hasta pronto, Guille, hasta pronto hombre de mi vida. Hasta pronto te dicen tus hijas porque la vida es breve. La muerte es la que nos lleva a la eternidad. Ya eres eterno. Mereces descansar. Fuiste feliz y lo serás más, de ahora en adelante, porque donde vas no hay penurias, no hay Esclerosis Múltiple, no hay cáncer. No hay coches que te atropellen.

Le ganaste la batalla a la esclerosis porque no pudo contigo. Te vas como vencedor.

Solo un sueño no viste cumplido y, yo te juro, que lucharé para que tu sueño se cumpla.

Te adoro, amor mío, esposo mío. Miles de besos te acompañen,
Carmen 


martes, 17 de noviembre de 2015

Un SOS a mis amigos, desde la lucidez del dolor


Entre lunes, 16-11-2015 y martes, 17-11-2015
Finalicé -este e-mail- a las 07:38, hora peninsular

Amigos:
Mientras hay vida, hay millones de esperanzas. Eso creo. Yo estoy segura de que Guillermo -mi exesposo- sale de su gravedad porque, entiendo, que está estable en medio de lo fuerte del accidente que sufrió. No sé rezar, pero creo que hay un Dios y a él le pido, a mi manera. Los que saben rezar, recen, porque Guillermo es creyente. Él no merece estar en una UCI, donde llegó, no sabemos con exactitud, por qué. ¿Caída, golpe, arrollamiento? ¿Quién lo sabe? Al día de hoy, yo no lo sé. Eva -mi hija menor- tampoco lo sabe. Rosalba -la mayor- tampoco. Al parecer, lo sabe su familia (hermano, sobrino) pero, a mí, no me han informado nada. Sucedió en la ciudad de Maracaibo-capital del estado Zulia, Venezuela.

Guillermo, en el aeropuerto de El Prat - Fotografía: Carmen Guédez
Desgraciadamente, cuando la palabra nos abandona, nos quedamos sin historia. Guillermo, ahora, no puede hablar. Pero tengo la esperanza de volver a escuchar su eterno, "Hola, Carmen, ¿cómo estás?". Así comienza, él, cada llamada telefónica, en tono muy alegre. Hoy (por ayer), hace una semana de la última vez que hablamos. Al dia siguiente -martes 10-11-2015- sufrió el accidente. Hay edema cerebral. Sigue sedado, por orden de su médico. Hay una fractura. Lo poco que sé, porque no lo he visto. Padece Esclerosis Múltiple y tuvo un cáncer de piel que no fue de gran magnitud, como sí lo fue el mío.

Los guerreros también nos agotamos. Ahí está Teodoro Petkoff -periodista director del periódico 'Tal Cual'- devastado por la muerte de su hija. Del Teodoro guerrillero y, posteriormente, ministro, poco queda. Hoy nos hermanamos en el dolor por un ser querido. Él, por Rayna, su hija mayor; yo, por Guillermo, mi exmarido y padre de mis dos hijas. ¡Excelente padre y buen amigo! Junto con mis hijas, mi familia, mi pequeña familia. Cuando tenga ánimos, le escribiré a Teodoro. Esta noche, no, porque sería verter lágrimas sobre lágrimas.

Estoy agotada. Me di cuenta de que no podía más y decidí escribirle a los amigos. Hay que pedir auxilio cuando la carga pesa en exceso.

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Hay tres personas con las que, especialmente, quiero hablar en los próximos días
Ellos son, Rafael Muci Mendoza, Luís Enrique Palacios y Palmira Ric.

Esperen mis letras, esperen mis lágrimas.

De Luís Enrique, quiero un abrazo. Con eso me basta. No sería la primera vez que me ve llorando por Guillermo. Conoce su historia médica. Cree en Dios, tanto como Guillermo. Me sentía tan segura cuando Guillermo estaba en sus manos. Cuando se le hospitalizó, la primera vez, por la Esclerosis Múltiple, recuerdo perfectamente que le dije a Luís Enrique: "Si Dios existe, tú eres mi Dios". Él era su internista, para entonces, hasta que Guillermo se marchó de Caracas.

Del Dr. Muci, quiero su sabiduría. Sus conocimientos como neuro oftalmólogo. En sus archivos médicos está la historia de Guillermo. Alguna vez lo vio en su consulta. Nunca se lo he dicho. Sabe el Dr Muci que lo respeto y lo admiro. En las palabras, somos colegas. Los dos fuimos articulistas en el periódico El Universal. Y los dos tenemos nuestra propia página. Sé que Guillermo no va a recuperar la visión perdida, pero algo positivo me dirá el Dr Muci. Debido a la Esclerosis Múltiple, tiene disminuido el campo visual en un ojo.

De Palmira (aecc) quiero todo. Ella ha sido una bondadosa y fiel compañera que me ha ayudado a transitar el camino del cáncer. ¡Cuánto la quiero! ¡Cuánto la necesito!

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Rosalba -mi hija mayor, médico- es, hoy, una niña asustada. La médico que es, solo sabe ser hija en este instante. Siente el miedo, normal, de los que no somos médicos. En la lejana España (lejana desde Venezuela, donde está su padre) las hermanas se consuelan de oeste a este -A Coruña y Barcelona- porque ni siquiera viven en la misma ciudad para llorar juntas. Sí, son dos niñitas asustadas por el padre enfermo. Aquí aparece la palabra exilio. Voluntario, pero exilio, al fin. Si no las hubieran obligado a marcharse, hoy estarían junto a su padre, como era antes, cuando los hijos se independizaban, pero no se iban de su país, no emigraban. ¿Para que se iban a ir si Venezuela era un país rico y democrático? Nos cambiaron las reglas del juego y hoy, las familias están dispersas. ¡Muy triste! Tal vez no habíamos reparado en ese detalle, el de la enfermedad de los seres queridos, vivido en la distancia.

No entendía a mis amigos cubanos, cuando me hablaban de la enfermedad de los que dejaron en Cuba y ellos sin poder hacerles compañía. A mi entrañable amigo, Jesús Mederos (falleció en el 2011), se le murió su madre y no la vio, ni fue a su entierro. Estuvo diez años preso, por órdenes de Fidel Castro. Le concedieron la libertad con la condición de que abandonara Cuba. Se fue a Miami, con su esposa e hijos, y nunca más pudo volver a ver a su país. El acento cubano, nunca lo perdió.

A Faitha Nahmens -mi amiga, periodista, excelente pluma- le digo: sí duele el exilio; pero te acostumbras a tener dos países, que son dos amores totalmente diferentes, pero son amores. No puedo decir a qué país amo más, porque en los dos he nacido. España me albergó en mis dos (re)nacimientos: obstrucción intestinal y cáncer de mama. Es mi otra patria grande y la adoro tanto como a mi país de origen: Venezuela.

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A Werner Gams, lo he recordado mucho hoy, tal vez porque guardo el recuerdo de una panera blanca, de peltre, que estaba en la cocina de su pent house de Caracas. Nada especial para un ojo no acostumbrado a ver recuerdos convertidos en objetos. Esa panera me recordaba a "Citizen Kane". Hubo un momento en el que, Werner, me la quiso regalar -quizás no lo recuerde- porque a mí, me encantó aquella pieza. Tal vez nadie había reparado en ella, como no se repara en la muñeca fea. No la acepte porque no podía arrebatarle un recuerdo. Era quitarle lo más preciado que tenía.

Esa panera, era un regalo de boda que le habían hecho a sus padres cuando se casaron, en Alemania, allá por los años 40. Después, los Gams, emigraron a Venezuela buscando un futuro mejor -el Dr. Muci me va a entender muy bien- y lo encontraron. Werner Gams (padre), fundó Textiles Gams (Ovejita), a finales de los años 40. Hicieron mucho dinero, lo han tenido todo -con esfuerzo y trabajo-, pero la vieja panera siguió ahí. La señora Gams, cuando dejó su Alemania natal, entre lo poco que metió en su equipaje, fue aquella panera que, con ellos, formó parte del exilio. Les cuento esta historia con las lágrimas de quienes conocemos esa palabra, grabada a sangre en nuestra mente.

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Guillermo tiene un único hermano, también médico. Vive en Miami, como tantos otros venezolanos. Sé que ha estado muy pendiente de Guillermo. El miércoles, llega a Maracaibo. Eso me tranquiliza mucho. Con toda seguridad, Guillermo se va a alegrar muchísimo. Hoy, lunes, empezaban a bajar la sedación. ¿Se dice así? Tal vez abra sus ojitos para mirar a su hermano. Qué dicha si lo logra porque, cuando enfermamos, lo cotidiano resulta un imposible. Sus sobrinos -Paola y Andrés Eduardo- han estado al lado del tío enfermo. Eva -mi niña pequeña- desde Barcelona -la catalana ciudad donde vive junto a su esposo y su perra andaluza, llamada Olivia- le grabó un mensaje -a través de whatsapp- para que su padre escuchara su voz. Su primo, Andrés, era el encargado de hacérselo llegar.

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Como ven, no ha sido fácil. No sé por qué, lo de Teodoro Petkoff, me sobrepasó. Ignoro cuál es la conexión que he hecho con él. ¿Su dolor por la hija muerta? ¿El hombre fuerte que está derrumbado? ¿La prohibición de salir del país por capricho del gobierno de Nicolás Maduro? 

Hay una palabra mágica: Bobures, pueblo zuliano (del occidente de Venezuela) donde nació Teodoro. Teodoro, el rubio, en un pueblo de raza negra. Teodoro, con ese apellido tan impronunciable en esa región. No sé la razón del arribo de los Petkoff a ese pueblo perdido en el mapa. Mi entrañable José Luís Vethencourt me enseñó el secreto de cómo interpretar al inconsciente. Con ese secreto, armo la relación que estoy estableciendo con Teodoro.

Cuando yo era niña, mi padre nos llevaba a Bobures porque era la playa más cercana a la ciudad donde yo vivía. Eso, sin duda, me lleva a la añoranza de la niñez. Estoy intentando refugiarme en esa etapa, cuando no conocía el dolor. Cuando, Teodoro, tampoco lo conocía. Eran los años 60 y él andaba en la guerrilla. Era guerrillero. Yo no sabía nada de política. En mi casa no se hablaba de eso, pero yo lo intuía. De adulta, me he dado cuenta de todo. Yo tenía un primo que era guerrillero -se llamaba Leonardo Sánchez, primo hermano del diseñador Ángel Sánchez- como Teodoro. Lo recuerdo, sentado en el comedor de mi casa, comiendo y charlando con papá. Y yo, ahí. Era muy educado y muy culto. Como guerrillero, participó en el secuestro del futbolista Alfredo Di Stefano y en el secuestro de cinco cuadros de la exposición 'Cien años de pintura francesa'. Cuadros de Vincent Van Gogh, Paul Cezanne Pablo Picasso, Georges Braque, y Paul Gauguin quedaron retenidos por las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN).

No logro entender cómo ese chico tan educado -hijo de mi tía Rosita, una adorable mujer muy creyente- era un comunista que secuestraba a personas y a cuadros de firmas importantes. Era inimaginable.

Me gustó su firma -no sé donde la vi- y cuando firmé mi primer documento de identidad, coloque un trazo inspirado en la firma de mi primo, el guerrillero. Todavía, ese trazo, está en mi firma. Su padre era un perezjimenista un tanto chulesco que, a la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez -en 1958- dijo que nunca más trabajaría hasta que Marcos Pérez Jiménez volviera al poder. Murió en marzo de 1972 -en democracia- sin poder ver cumplido su sueño. Mi tía Rosita mantuvo casa, hijos y marido. Ella era un sol. La recuerdo con inmenso cariño.

A Leonardo Sánchez, lo mataron en la guerrilla, en las montañas del estado Yaracuy, en Venezuela. Algo de esa historia escuché en mi casa. Con esos recuerdos fui armando el rompecabezas porque jamás hablé con mi padre de ese episodio. Estoy segura de que mi padre sabía más, pero mantenía silencio. Leonardo era primo hermano de mi madre. Cuando lo mataron, yo estudiaba bachillerato y era más fácil entender lo que pasaba. Recuerdo estar sentada, en un banco de mi liceo, frente a una cancha de baloncesto, hablando de la muerte de Leonardo. No puedo recordar con quién hablaba.

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La panera de la madre de Werner Gams es la imagen que enlaza con el exilio. Pero es, también, el recuerdo de algo que presencié -entre Werner y Teodoro- y de lo que nunca he querido hablar. Teodoro no sé si lo recuerde y, Werner, no sé si percató de lo que sucedió. Yo lo recuerdo perfectamente. Teodoro conversaba con Sara Baras, la bailarina española que inauguró el Festival Internacional de Teatro de Caracas en el año 2004. La anécdota, entre Werner y Teodoro, fue la noche del 02 de abril, en el cóctel que se dio -en el Teatro Teresa Carreño- la noche que se inauguró el festival. Yo cubría el evento por el periódico El Universal -todavía conservo la credencial- junto a una periodista encantadora, cuyo nombre no recuerdo ahora porque, lo de Guillermo, me tiene mal. Mi cabeza no está en su lugar.

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Escribo este largo mail -para un grupo de amigos y conocidos- en muy malas condiciones anímicas. No haré correcciones (para este post las hice un poco). Cuando estoy así, cometo todo tipo de errores. Hace días escribí cedación por sedación. O no escribo la palabra -o palabras- que enlazan con otra(s). Mi cerebro deja de funcionar bien en estos casos. Me gustaría saber por qué, en situaciones como ésta, me da por cometer errores ortográficos que, en condiciones normales, no cometería.

Esta noche, mis manos me tiemblan y he llorado muchísimo mientras escribo este e-mail. Tecleo mal, obvio, si estoy mal. Pero escribir era necesario. Lo es para mí. He dormido muy poco. He comido mal. Me he olvidado de que soy una paciente oncológica. Tengo náuseas. Sé bien qué las produce. Solo me he refugiado en el facebook de la Asociación Española Contra el Cáncer (aecc) porque es es un espacio especial. Ahí, todos nos entendemos, todos nos mimamos. Apoyamos al que está malito, recibimos apoyo cuando lo necesitamos. Es gente genial. Muy, muy especial. Como decía Nacho Mirás Fole: somos colegas. Nacho nunca estuvo en ese grupo, que yo sepa. Él era de Twitter. Esa cuenta -en facebook- es un espacio solo nuestro. Nadie osa entrar ahí si no tiene cáncer o es el cuidador de un ser querido o ha sufrido la muerte de alguien muy cercano.

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Necesito estar fuerte para apoyar a mis hijas. Esto es un SOS por ellas. Físicamente me siento agotada. Tengo que reconocerlo.

Escribo esto a un mes de la muerte de Nacho y de la llegada de Olivia -la perrita andaluza que adoptaron Eva y Cardo- y que hoy, es la única que nos hace sonreír.

Los dejo, amigos. Los dejo con una mínima cuota de este doloroso peso. ¡Ayúdenme a llevarlo! O enséñenme a llevarlo. Por eso, a Teodoro, esta noche lo entiendo. Esta noche, más que nunca. El dolor por los seres queridos, desarma al más guerrero. Duele más que el dolor nuestro.

Olvide nombrar a Catrin Ramírez Minkert, un apoyo para Eva.

Un abrazo,
Carmen

Carmen Guédez
@TintaIndeleble


domingo, 15 de noviembre de 2015

Casarse a pie de...

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 Carmen Guédez
@TintaIndeleble

sábado, 7 de noviembre de 2015

En el país de los ciegos


En Venezuela, cualquiera es doctor, cualquiera es poeta, cualquiera es dramaturgo, cualquiera es político y, a ese paso, cualquiera es presidente. 


Venezuela es permisiva y poco, o nada, exigente. De ese facilismo para hacerse de un título, de un reconocimiento o de una profesión, nace tanta mediocridad. Después de un logro, esos seres miran al resto de la humanidad como si fuesen insectos.

El porqué de los 'cualquiera'
Lo anterior viene a cuento porque después de hacer contacto con un amigo -teatrero, él, a quien no veo desde hace muchísimos años- me enteré de que otro amigo, común, estaba escribiendo obras de teatro con un 'gran éxito'. No sabía, yo, que ese hombre escribía. Lo conocí como actor secundario. Llamé, al 'exitoso', para felicitarlo y para saludarlo después de tantos años. Al fin y al cabo, varias veces estuvo en mi casa y hasta participó, en performance, en compañía de nuestro amigo común, en la época en que yo recibía a mucha gente en mi piso de Caracas -expiso, ya casi- para dicha mía. 

El tonto y efímero efecto del éxito
En los minutos que duró la conversación, lo noté frío y lejano. Posteriormente, le envié dos correos que nunca respondió. En uno, le dije, para vernos los tres. Me percaté, enseguida, de que mi amigo (examigo, ahora) sufría el tonto y efímero efecto del éxito. Como en mi mucho recorrer el mundo, he conocido al mismísimo duque de Anjou -Luís Alfonso de Borbón o Louis Alphonse de Bourbon- pretendiente de la corona de Francia, que hasta su tarjeta me dio después de una conversación sobre el Pazo de Meirás, comprenderán que, el supuesto éxito del 'dramaturgo', no me impresionó en lo absoluto. Si es por famosos, tengo al esposo de mi hija -Cardopusher- sin ir muy lejos.

A mí no me intimidan ni los famosos ni los millonarios. No suelo sentir asombro ante nadie porque, para mí, ha sido muy natural conocer a eso que llaman 'personalidades'. En ese mundo me he movido por razones de trabajo. Ni me hago fotos con famosos ni les pido autógrafos. De la tarjeta del duque, no sé dónde la dejé. Soy anti monárquica. Vaya usted a saber para qué sirve un duque como no sea para beberlo en forma de brandy, y que sea de Alba.

Por curiosidad, coloqué el nombre de mi (ex)amigo, en Google
Y, cierto, aparecía con el rimbombante titulo de 'dramaturgo' en alguna publicación on line de Venezuela. Busqué su obra publicada y, lo que yo suponía, que eran sus muchas obras de teatro traducidas a veinte mil idiomas y a cinco mil lenguas; pero de traducciones o notas de críticos internacionales, ¡nada de nada! En papel, solo un libro de una editorial pequeña y local. Visible -en Internet- una obra que, a juzgar por lo que vi, no me daba a entender que el dramaturgo, en cuestión, fuera la encarnación de Shakespeare, de Isaac Chocrón, de José Ignacio Cabrujas o de Gustavo Ott que, además de ser un excelente dramaturgo, su obra sí ha sido traducida a varios idiomas. 

Ott tiene una larga trayectoria escribiendo obras de teatro, trayectoria que este recién inaugurado 'dramaturgo', no tiene. Admiro la obra de Gustavo Ott. No he tenido el placer de conocerlo, pero sí de ver y leer su obra. Volviendo con el recién estrenado dramaturgo, bien mal que le queda esa pose de divo. Es que en el país de los ciegos...

Recordé que, un día, un director venezolano me llamó 'dramaturga' delante de mi hija mayor. Ella, que es culta y no es tonta, me dijo: 'Mamá, tú no eres una dramaturga'. ¡Cuánta razón tenía la niña! El inolvidable Carlos Giménez, en una dedicatoria, me llamo 'dramaturga' y mucho más. ¡Qué vergüenza! Todavía tengo esa nota. Creo que fue, la única oportunidad, en la que Carlos se equivocó. Es la primera vez que cuento esto. Ni siquiera a mis hijas les mostré esa nota que está firmada por Carlos.

Como eso de los títulos y los doctorados, son muy engañosos, yo -muy responsablemente- jamás diría que soy una dramaturga. De milagro soy una blogger. Solo soy una madre, una activista en Violencia Sexual y una paciente oncológica que escribe sobre la experiencia de padecer un cáncer y que lucha por el derecho al Buen Morir y al Suicidio Asistido en pacientes con enfermedades graves, de muy mal pronóstico en la etapa terminal. Puedo llegar a ser yo esa paciente; por lo tanto, me curo en salud.

He sido muy mala escribiendo para teatro. Casi se monta una obra mía en España y, el día anterior, obligué al director -ya ni recuerdo el nombre- a cancelar el estreno porque 'yo no trabajo gratis'. Si estrenó o no, jamás lo supe. Creo que no se atrevió después del problema que tuvo conmigo por pretender montar una obra mía sin pagarme derechos de autor. Para mí, fue debut y despedida, nada que me traumatizara. Lo mío son los post en los blog y los artículos de prensa. Tengo más de un blog. Si esa obra de teatro (de mi autoría) no se montó, el público no se perdió nada interesante. Yo, de dramaturga, paso. No sé si vuelva a intentar escribir para actores, no lo sé.

El 26 de octubre resumí, en un tuit, lo que el 'dramaturgo' me transmitió
SI LA FAMA Y EL ÉXITO TE HAN CAMBIADO
Es porque, como ser humano, has fracasado.

Así como Hugo Chávez se hizo presidente, sin tener méritos para serlo, este examigo se califica de dramaturgo solo porque en Venezuela le dieron un premio -o dos, da igual- y en Europa -pero en una casa de cultura de Venezuela- le dieron otro. Y pensar que para ser fontanero en España, y en Catalunya, hay que tener estudios hasta de la historia de la fontanería. ¡Válgame Dios!

El viajar y el vivir en otros países, nos da la verdadera dimensión del éxito. Son miles de personas -todas muy preparadas- luchando, en el primer mundo, por ser el mejor sin tener como intermediario el lobby de los bautizos de libros, de los vernissage y de todo todo tipo de vida social que sirva para ver y dejarse ver, como ocurre en un país -Venezuela- en donde aplica muy bien aquello de 'En el país de los ciegos, el tuerto es rey'.

No sé por qué, pero viene a mi memoria El Diente roto, de Pedro Emilio Coll. ¡Ay, Venezuela! Tanto monta, monta tanto. No aprenden de las experiencias y, a la humildad, la enviaron de paseo.

Proverbio italiano
Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja”

Y digo yo, cuando pienso en los soberbios
En la enfermedad y en la muerte, nos igualamos”.

Carmen Guédez
@TintaIndeleble